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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2018

Frantz Fanon: de la descolonizacin al pensamiento crtico

Ral Zibechi
La Jornada


Uno debe ponerse del lado de los oprimidos en cualquier circunstancia, incluso cuando estn equivocados, sin perder de vista, no obstante, que estn hechos del mismo barro que sus opresores (Emil Cioran)

Frantz Fanon fue un ser extraordinario. Vivi su breve vida entre cuatro pases: en su Martinica natal, en Francia y en Argelia-Tnez, donde se comprometi con la lucha por la independencia integrndose como militante al Frente de Liberacin Nacional (fln). La coherencia entre su vida y su obra es un faro que nos debe guiar en estos momentos de incertidumbre, cuando afloran riesgos notables que ponen en peligro la existencia misma de la humanidad de abajo.

Intervino en una de las guerras ms crueles de la historia moderna. El fln estim que fueron asesinados un milln 500 mil de argelinos entre el comienzo de la guerra en 1954 y la proclamacin de la independencia en 1962, lo que representa el quince por ciento de una poblacin que no llegaba a los 10 millones. Historiadores franceses reducen esa cifra a un tercio, lo que sigue siendo un porcentaje asombroso. Una cantidad similar de argelinos fueron torturados.

Como mdico-jefe del hospital psiquitrico de Blida (nombrado en 1953), Fanon tuvo una experiencia fenomenal: recibi y atendi tanto a franceses torturadores como a argelinos torturados, lo que le permiti acceder a los recovecos ms recnditos de la opresin y la humillacin coloniales. Uno de los aspectos menos conocidos de su maravillosa vida fue haber convertido el hospicio-prisin en una nueva comunidad que introdujo el deporte, la msica, el trabajo, y donde se tiraba un peridico escrito por enfermos.

Su profesin como psiquiatra le permiti comprender actitudes de los seres humanos que nunca fueron explicadas adecuadamente por el pensamiento crtico. En esos aos se haba consolidado el giro hacia el economicismo y el materialismo vulgar, que todo lo apostaban al desarrollo de las fuerzas productivas, camino en el cual las ideas emancipatorias tendieron a mimetizarse con los postulados capitalistas.

La interiorizacin de la opresin

La generacin militante de las dcadas de 1960 y 1970 conocimos a Fanon a travs de Los condenados de la tierra , su obra pstuma publicada en 1961. Es el libro/manifiesto de un combatiente que afirma la necesidad de la violencia para enfrentar y superar la colonizacin, porque sabe que el colonialismo no cede sino con el cuchillo al cuello.

Los condenados es un texto luminoso, plagado de ideas que marchan a contrapelo del sentido comn revolucionario de la poca, como su defensa del campesinado y del lumpen-proletariado como sujetos polticos, ya que observa que en las colonias los proletarios son el sector ms mimado por el rgimen colonial. Critica tambin la cultura poltica de las izquierdas, que se dedican a captar a las personas ms avanzadas las lites ms conscientes del proletariado de las ciudades, constata Fanon- sin comprender que en el mundo del colonizado el lugar central, y liberador, lo juegan la comunidad y la familia, no el partido o el sindicato.

Su apasionada defensa de la violencia del oprimido debe ser tamizada. Siempre es necesario recordar, como enfatiza Immanuel Wallerstein, que sin violencia no podemos lograr nada. No es un tema menor, porque el grueso de los partidos y movimientos antisistmicos parecen haberlo olvidado en su apuesta por incrustarse en las instituciones estatales.

Pero tambin es cierto, como reconoce el socilogo, que la violencia por s misma no resuelve nada. Fanon va ms lejos cuando afirma que la violencia desintoxica, porque libra al colonizado de su complejo de inferioridad. En esa lnea de argumentacin, en Los condenados de la tierra concluye: La violencia eleva al pueblo a la altura del dirigente. Sabemos que las cosas son ms complejas, como lo ensea medio siglo de lucha armada en Amrica Latina.

Pese a la importancia que tuvo en nuestra generacin el ltimo libro de Fanon, considero que el primero, Piel negra, mscaras blancas, de 1952, es el que nos brinda mejores pistas sobre un siglo de fracasos de las revoluciones triunfantes. Aporta una mirada desde la subjetividad del oprimido, algo que los marxistas nunca habamos conseguido desentraar de forma tan cristalina. Nos dice que el complejo de inferioridad del colonizado tiene dos races: la econmica y la interiorizacin o epidermizacin de la inferioridad. El varn negro desea blanquearse la piel y tener novia rubia. La mujer negra se plancha el pelo y suea con un varn blanco. Deben abordarse ambos aspectos o la liberacin ser incompleta.

Fanon pone el dedo en la llaga cuando afirma que el colonizado es un perseguido que suea permanentemente en convertirse en perseguidor (Los condenados de la tierra). En consecuencia, el colonizado no slo quiere recuperar la hacienda del colono, sino que tambin desea su lugar, porque ese mundo le suscita envidia. Mira de frente el ncleo duro de los problemas legados por las revoluciones y que no podemos seguir eludiendo, en vista de dramas como los que atraviesa Nicaragua. Por qu los revolucionarios se colocan en el lugar, material y simblico, de los opresores y los capitalistas, y en ocasiones de los tiranos contra los que lucharon? Nos deja con la pregunta, ofreciendo apenas pistas sobre los caminos posibles para salir de este terrible crculo vicioso que reproduce la opresin y el colonialismo interno en nombre de la revolucin. Fanon recorre los vericuetos de la psiquis del oprimido, con el mismo rigor y valor con que cuestiona a los revolucionarios que, cegados por la rabia, cometen abusos en el cuerpo de los colonizadores.

Las similitudes entre oprimidos y opresores slo pueden desbordarse desde una lgica distinta a la del poder, y slo pueden desarmarse si somos capaces de reconocerlas. Los dirigentes sandinistas comenzaron ocupando las residencias de Somoza y usando sus coches por razones de seguridad, hasta que el clan gobernante termin actuando como el dictador.

La zona del no-ser

Fanon comprendi en carne propia que existe una zona de nuestras sociedades donde la humanidad es vulnerada sistemticamente por la violencia del opresor. Se trata de un lugar estructural, que no depende de las cualidades de las personas. Estima que es justamente en esa zona, que denomina zona del no-ser, donde puede nacer la revolucin por la que est dando su vida, y advierte que el mundo colonial tiene compartimentos cuyas fronteras estn sealizadas por cuarteles y estaciones de polica. Esos dos mundos tienen vida propia, reglas particulares y se relacionan jerrquicamente. Sostengo que el perodo actual de acumulacin por despojo/cuarta guerra mundial, implica la actualizacin de las relaciones coloniales. Es probable que la potente actualidad de Fanon venga de la mano de la creciente polarizacin entre el uno por ciento ms rico y la mitad ms pobre y humillada de la humanidad, rasgos propios del perodo colonial.

En todo su trabajo, el autor se empe en mostrar que lo que vale para una zona, no necesariamente puede trasladarse a la otra. Que los modos de hacer poltica en la metrpoli no pueden ser los mismos que en la colonia. Que las formas de organizacin legales y abiertas de las zonas donde rigen los derechos humanos de los ciudadanos, no pueden ser copiadas por quienes viven en territorios arrasados como las favelas, los palenques, las comunidades de los pueblos originarios y las barriadas de las periferias urbanas.

Para Fanon, los pueblos oprimidos no deben caminar detrs de los partidos europeos de izquierda, cuestin que en el mismo perodo denunci su maestro Aim Csaire en la Carta a Maurice Thorez, donde enuncia el paternalismo colonialista del Partido Comunista Francs, que consideraba la lucha de los pueblos contra el racismo como una parte de un conjunto ms importante, cuyo todo es la lucha obrera contra el capitalismo.

*

En Amrica Latina existen varios movimientos que muestran cmo los oprimidos y las oprimidas van resolviendo a su manera los dos asuntos que he abordado. Los textos Economa Poltica i y ii del subcomandante insurgente Moiss del ezln , las memorias del dirigente nasa-misak del Cauca colombiano, Lorenzo Muelas, as como las reflexiones y anlisis de autoridades mapuche, entre muchas otras que no puedo citar, son buenos ejemplos de pensamiento critico en la zona del no-ser.

En el mismo sentido, las voces de las mujeres de abajo pueblan el grueso volumen recopilado por Francesca Gargallo, Feminismos desde Abya Yala. Ideas y proposiciones de las mujeres de 607 pueblos en nuestra Amrica. A esa multiplicidad de voces habra que sumar otras formas no occidentales de expresar cosmovisiones, desde el tejido y la danza hasta el cuidado de los animales, las plantas y la salud.

En segundo lugar, descubren que para despojarse de la imagen del opresor no alcanza con recuperar los medios de produccin. Es un paso necesario sobre el que debe crearse algo nuevo, pero sobre todo diferente al mundo viejo, tejido de relaciones sociales no jerrquicas ni opresivas. La historia de las revoluciones nos ensea que este es el aspecto ms complejo y la piedra con la que hemos tropezado una y otra vez.

Fanon advirti los riesgos de que la accin rebelde termine reproduciendo la lgica colonial, en una luminosa y premonitoria referencia a Nietzsche: al final de Piel negra, mscaras blancas advierte que siempre hay resentimiento en la reaccin. Slo la creacin de lo nuevo nos permite superar las opresiones, ya que la inercia reactiva tiende a invertirlas.

Medio siglo despus podemos celebrar que muchos movimientos estn empeados, aqu y ahora, en vivir con dignidad en la zona del no-ser, esquivando las jerarquas estadocntricas y patriarcales. Imaginemos que en esas creaciones late el corazn generoso de Fanon, desbordante de compromiso y creatividad.

Fuente: http://semanal.jornada.com.mx/2018/08/12/frantz-fanon-de-la-descolonizacion-al-pensamiento-critico-6809.html


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