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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2018

Revive la plutocracia

Juan J. Paz-y-Mio Cepeda
Rebelin

La atrasada y conservadora elite empresarial del Ecuador ha tildado como estatistas y hasta comunistas a los gobiernos de Jaime Rolds (1979-1981), Osvaldo Hurtado (1981-1984) y Rodrigo Borja (1988-1992). El de Rafael Correa (2007-2017), segn esa misma elite, se lleva el premio mayor del estatismo, el autoritarismo, la corrupcin y el populismo izquierdista, y su memoria histrica debiera desaparecer.


Al comenzar el siglo XX, Ecuador era un pas regionalizado, con poderes locales y particulares, contra los que poco o nada poda hacer el Estado, pues sus capacidades econmicas e institucionales eran raquticas. En tales condiciones apenas poda imponerse la autoridad, la ley, el orden y el inters pblicos, como poda esperarse de un Estado moderno.

En esa sociedad oligrquica, la libertad econmica fue entendida como respeto y predominio absoluto de las actividades privadas, sin intervencionismo estatal. En consecuencia, las reducidas elites de la Sierra y de la Costa (hacendados, agroexportadores, comerciantes, banqueros y uno que otro industrial), que controlaban la riqueza, obraban como si el pas les perteneciera.

Las cmaras de comercio, agricultura e industria, creadas en Guayaquil (1889) y Quito (1906), fueron reconocidas por la ley como consultoras obligadas de los gobiernos y sus criterios econmicos deban observarse. Los bancos privados controlaban el sistema monetario-financiero y cuatro de ellos (B. Del Ecuador, B. Comercial y Agrcola, B. Del Pichincha y B. Del Azuay) tenan el monopolio de la emisin. Los esfuerzos de Eloy Alfaro por industrializar al pas fracasaron. Las finanzas del Estado, siempre pobres, dependan de los crditos bancarios, el cobro de impuestos indirectos especialmente al comercio externo, y la venta de algunos productos (estancos) o servicios. Durante el perodo plutocrtico (1912-1925) los banqueros y sus aliados econmicos eran, literalmente, dueos del pas.

Con los gobiernos de la Revolucin Juliana (1925-1931) se inici un largo proceso de superacin del rgimen oligrquico. Se intervino y fiscaliz a los bancos y empez el desarrollo de capacidades econmicas del Estado, con la creacin del Banco Central, la Contralora, la Superintendencia de Bancos (1927), logrados con el concurso de la Misin norteamericana Kemmerer, pues antes todo intento similar fue combatido. Tambin se logr el impuesto a la renta (1928) y, adems, sobre utilidades y herencias, que son resistidos y evadidos por las capas ricas hasta nuestros das. Y, finalmente, se alcanzaron amplias leyes protectoras del trabajo: contrato individual y colectivo, jornada mxima, salario mnimo, sindicalizacin, huelga, indemnizaciones, consagrados en la Constitucin de 1929; pero, adems, se crearon la Caja de Pensiones (antecesora del IESS), las Direcciones de Salud y el Ministerio de Previsin Social.

El lento y largo proceso antioligrquico en Ecuador no se consolid con los julianos, pues prcticamente fue interrumpido entre 1931-1948, con la crisis generalizada de la economa y del rgimen poltico (hubo 20 gobiernos). Fue una dictadura militar, la del general Alberto Enrquez Gallo, la que expidi el Cdigo del Trabajo (1938).

Galo Plaza (1948-1952) se interes por el fortalecimiento estatal a las actividades privadas; pero slo con la dcada de 1960 se levant el desarrollismo, que fortaleci capacidades estatales, al mismo tiempo que bajo su amparo creci la empresa privada. El desarrollismo vino de la mano de una dictadura (Junta Militar, 1963-1966) que impuso la reforma agraria (1964) que liquid el viejo sistema de las haciendas, antes imposible. En la dcada de 1970, dos dictaduras militares fortalecieron el desarrollismo y gracias a la riqueza petrolera, controlada por el Estado, el pas se moderniz como nunca antes, a tal punto que en los estudios sociales de la poca se sostena que poda hablarse de un Ecuador antes del petrleo y de otro, despus.

Durante la trayectoria resumida, ha sido una constante histrica la reaccin de la burguesa ecuatoriana al estatismo, que ha servido como idea central para su rechazo a los impuestos, al fortalecimiento de las capacidades regulatorias del Estado, a la institucionalidad pblica y los servicios estatales. Tambin ha servido contra los gobiernos inclinados a favorecer a los trabajadores, y ms an contra todo aquel que intente redistribuir la riqueza, procurar equidad y crear condiciones sociales de bienestar, afectando a los intereses privados para imponer los intereses nacionales.

La atrasada y conservadora elite empresarial del Ecuador ha tildado como estatistas y hasta comunistas a los gobiernos de Jaime Rolds (1979-1981), Osvaldo Hurtado (1981-1984) y Rodrigo Borja (1988-1992). El de Rafael Correa (2007-2017), segn esa misma elite, se lleva el premio mayor del estatismo, el autoritarismo, la corrupcin y el populismo izquierdista, y su memoria histrica debiera desaparecer.

En cambio, esa clase dominante ubica en la lnea correcta del impulso econmico a los gobiernos sucesores del empresario Len Febres Cordero (1984-1988) que continuaron su poltica para afirmar el modelo empresarial, consolidado hasta inicios del nuevo milenio, en un ambiente mundial favorecido por la globalizacin capitalista, el derrumbe del socialismo y la difusin de la ideologa neoliberal.

Si se observa con cuidado el proceso econmico ecuatoriano del siglo XX, cabe entender que hay una constante histrica en las elites del poder: entienden por libertad econmica el dominio directo de su modelo empresarial, prefieren un Estado que poco o nada intervenga en regular los negocios o el trabajo, consideran suyas y naturales las actividades privadas sobre las cuales el Estado nada debe regular, creen que la acumulacin de su riqueza proviene de su propio trabajo emprendedor. Por ello, no estn dispuestas a pagar impuestos, redistribuir la riqueza, mejorar salarios y crear condiciones favorables de vida social. El neoliberalismo ha servido para enriquecer sus elementales conceptos econmicos.

Ese manejo de valores y conceptos representa la visin oligrquica tradicional y no la visin modernizadora de burguesas emprendedoras y constructoras de un pas.

Las sobreemisiones bancarias de la poca plutocrtica, la persistente evasin y elusin tributarias, la condonacin de deudas al Estado, la remisin de intereses y multas, el perdn al pago de impuestos, tanto como la sucretizacin de las deudas privadas (1983 y 1987), el feriado y los salvatajes bancarios (1999-2000), la dolarizacin (2000) o la Ley Trole 3 (2018), adems de una amplia gama de corruptelas privadas, se ubican en la misma lnea de comportamiento oligrquico: el pas parece tener dueos a quienes no importa ms que el inters privado. Desde luego, hay gobiernos que se subordinan a ese poder.

Blog del autor: Historia y Presente

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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