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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2018

Acciones mediticas y un discurso polarizador facilitaron su ascenso
Cmo Banzer logr ser cabecilla del golpe de 1971

Miguel Pinto Parab
Rebelin


El cuartelazo del 21 de agosto fue un secreto a voces y, en 8 meses, nadie hizo algo efectivo para detenerlo. En ese marco, la debilidad poltica de Torres, la sempiterna divisin de la izquierda y el poder de la prensa aportaron con lo suyo a los golpistas. Todo esto facilit el posicionamiento discursivo del bloque banzerista, que luego derrib, de manera sangrienta, al gobierno.

En diciembre de 1970, a los dos meses que Juan Jos Torres asumiera la presidencia, el comandante del Colegio Militar, Hugo Banzer, pate el tablero de la agitada coyuntura nacional. El entonces mximo dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Lechn, fue inducido a ser antagonista del militar para que ste pueda saltar a la palestra pblica. Dentro de esa estrategia, la prensa lo catapult como caudillo de la sedicin castrense.

Tras descabezar un golpe de Estado reaccionario, el general Torres, el 7 de octubre de 1970, tom las riendas del poder, reivindicando ideas nacionalistas. En sus primeros meses de gestin, decret la reposicin salarial a favor de los mineros; particip en masivas concentraciones sindicales, donde los obreros le exigieron armas para enfrentar a los fascistas; estatiz el comercio del azcar; y liber a los marxistas Rgis Debray, Ciro Bustos y otros guerrilleros de ancahuaz.

Esos actos fueron cuestionados por civiles, militares y empresarios opositores, que buscaban un nuevo liderazgo. En ese contexto, el comandante del Colegio Militar asumi el desafi y se present como rgido crtico de la lucha armada, la extrema izquierda y los apetitos ideolgicos extra-nacionales.

El coronel Banzer, hasta ese momento, ya haba hecho mritos para ser hombre de confianza de la Embajada de Estados Unidos: en agosto de 1970, particip en la clausura de Prensa (semanario de los periodistas) y, en octubre, apoyado por el general Rogelio Miranda y el coronel Luis Arce Gmez, dirigi el cerco militar a la sede de gobierno.

VISIBILIZACIN

El matutino catlico Presencia, el jueves 10 de diciembre de 1970, en su nota de primera plana El gobierno reforz ayer las medidas de seguridad, revel que tras conocerse un plan para eliminar fsicamente al Presidente el rgimen dispuso, la noche del 8 de diciembre, el acuartelamiento de tropas, el refuerzo de la guardia de Palacio Quemado y la vigilancia de la carretera que conduca al Colegio Militar.

Se trataba () de un francotirador o varios que se habran dispuesto para disparar sobre el general Torres, cuando se hallar en el Colegio Militar, puntualiz Presencia. Por su parte, el peridico Hoy, en su crnica Conjura civil-militar no prosper debido al viaje del Presidente, revel que el cuartelazo fue confirmado con el encendido discurso que Banzer ley en la graduacin de 90 cadetes, en el Colegio Militar, la maana del 9 de diciembre.

La maquinaria persuasiva banzerista ya estaba en marcha.

DISCURSO POLARIZADOR

En su libro De cara a la revolucin del 21 de agosto de 1971, Fernando Kieffer destac el anterior suceso, junto a la radical arenga del coronel: Es hora de poner coto a esta vergenza nacional, es hora de que nos demos cuenta que la patria resurgir como fruto de la paz social, el trabajo fecundo y la comprensin ciudadana. Es hora de poner fin a la actitud de los traficantes de ideas ajenas, de demagogos que mil veces han engaado al hermano campesino, minero, trabajador, al hermano pueblo.

() o con la Patria o contra ella, o respetando las leyes o atropellndolas, o con el orden o con el caos y la anarqua, con la sinceridad o con el fraude y el engao, con la paz o con la guerra. Es pues la hora de la verdad y nosotros los militares debemos exigirla a quienes nos comandan y nos gobiernan, agreg, ante la mirada sorprendida de varios periodistas.

Esa interpelacin polarizadora cay como una bomba en la mente de quienes fabrican la opinin pblica y fue suficiente para que Banzer ingrese con fuerza en la agenda de los medios nacionales.

POSICIONAMIENTO

La ofensiva meditica no concluy ah. Es ms, en cuestin de horas, se ampli.

En la tarde, el militar rebelde junto con el coronel Edmundo Valencia y apoyado por el periodista Samuel Mendoza, autor del libro Anarqua y caos envi una carta abierta al secretario ejecutivo de la COB y tambin experimentado lder de la Federacin Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), Juan Lechn Oquendo.

Estamos cansados de sus majaderas y demagogias que, en 30 aos, han engaado a la clase laboral, le espet, para luego preguntarle cundo realmente fue un verdadero obrero, por qu asalt la Universidad de Cochabamba, por qu no aclar su negociado de oro fsico, cul la razn de su tremendo odio a las Fuerzas armadas y cul la intensin de desvirtuar la esencia del pacto militar-campesino.

Le recordamos que parte de nuestra vocacin es morir, y para el militar de honor no importa cundo, ni dnde, ni cmo encuentre la muerte, si nuestra vida la vamos a ofrecer en defensa de la patria y sus sagrados intereses, aadi.

Al da siguiente, el periodista Samuel Mendoza apoy a los sublevados con una extensa columna titulada La hora de la verdad, publicada en el matutino Hoy: Sabemos bien cules son la posiciones hasta ahora. De un lado, Lechn ha sostenido que no hay otra va para la liberacin nacional que la lucha armada entre bolivianos dando lugar a mayores matanzas, odios, rencores, sangre, luto Entretanto, los oficiales sostienen que para lograr el desarrollo nacional es preciso crear un ambiente de paz y trabajo. Quin tiene la razn?.

RESPUESTA ESPERADA

Frente a la provocacin, las organizaciones afiliadas a la COB reaccionaron de forma predecible: se declararon en emergencia. En tan ardua coyuntura, esa respuesta ya no intimidaba mucho y, por tanto, la tajante rplica no se hizo esperar.

Los sublevados, el sbado 12 de diciembre, protegidos por las sombras de la noche, ametrallaron la puerta de la sede de la mxima organizacin de los trabajadores. No hubo muertos ni heridos, pero la incertidumbre qued instalada en la mente de los trabajadores. El suceso, otra vez, fue condenado mediante un comunicado: () el inslito atentado fue provocado por agentes del imperialismo que as tratan de violentar a la clase trabajadora.

A su turno, Lechn, el 10 de diciembre, desafi a los sirvientes de la CIA y el Pentgono a un debate pblico para que prueben sus acusaciones.

Ambos coroneles asistieron a la Escuela Militar del Comando Superior de Estados Unidos, llamada Lavenworth, denunci el dirigente obrero, para luego explicar que fue ah donde, adems de recibir instrucciones tcticas y estrategias de guerra, les ensearon a distinguir contra quienes deben usarse esos conocimientos militares.

Al da siguiente, Banzer y Valencia, en medio de decenas de periodistas que hacan la cobertura noticiosa, aceptaron el reto e invitaron a Lechn a deliberar en la televisin del Estado, bajo la moderacin del presidente de la Asociacin Boliviana de Radiodifusoras (ASBORA).

Al final, el debate nunca se realiz. Empero, Banzer logr posicionarse como audaz jefe de la oposicin.

RUMBO AL PODER

Para no echar ms lea al fuego, Torres se concret a denunciar los aprestos golpistas, mientras los sindicatos y los universitarios le exigan acciones para destruir de raz la estructura golpista.

El Presidente de acuerdo a la obra de Torres a Banzer, escrito por su propio ministro del Interior, Jorge Gallardo nunca quiso enfrentarse a los militares fascistas porque tema la destruccin de su institucin, como sucedi en 1952. Por eso no dio de baja a los sublevados y evit, hasta su cada, la entrega de armas a la COB.

Los hechos de diciembre de 1970 tambin obligaron a las organizaciones de izquierda a reorganizarse. Sin embargo, sus discusiones ideolgicas marcharon a paso de tortuga.

A seis meses de la primera asonada banzerista, el Comando Poltico de la Clase Obrera y del Pueblo, el 22 junio de 1971, recin puso en marcha la organizacin de la Asamblea Popular, que fue pensada como un verdadero rgano de poder revolucionario. Pero la propuesta obrera lleg tarde. El tren de la historia corra raudamente por otro rumbo.

A partir de diciembre de 1970, Banzer se convirti en el jefe declarado de la futura subversin; todos los representantes de la derecha contrarrevolucionaria se plegaron abiertamente al coronel que haba tenido el coraje de enfrentarse con valenta sin lmites al dbil gobierno comunista de Torres, reconoci con cierto sarcasmo el entonces ministro del Interior, Jorge Gallardo.

As, en la perspectiva de controlar el poder del Estado, el coronel Banzer intent otra sublevacin el 10 de enero de 1971, pero fracas. Finalmente, con apoyo internacional y el respaldo del Movimiento Nacionalista Revolucionario y la Falange Socialista Boliviana, el 21 de agosto derrot a sus enemigos, a sangre y fuego.

Miguel Pinto Parab es periodista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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