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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2018

Quiero democracia, no impunidad

Luiz Incio Lula da Silva
The New York Times


Hace diecisis aos, Brasil estaba en crisis; su futuro era incierto. Nuestro sueo de convertirnos en uno de los pases ms democrticos y prsperos del mundo pareca peligrar. La idea de que algn da nuestros ciudadanos pudieran disfrutar los estndares de vida holgados de nuestros pares en Europa o en otras democracias de Occidente pareca esfumarse. Menos de dos dcadas despus de que termin la dictadura, algunas heridas de ese periodo seguan abiertas.

Lula en un acto antes de ser detenido. (Crditos: Mdia Ninja)

El Partido de los Trabajadores ofreci esperanza, una alternativa que poda cambiar esas tendencias. Me parece que, sobre todo, por esta razn triunfamos en las urnas en 2002. Me convert en el primer lder sindical en ser elegido presidente de Brasil. Al principio, los mercados se inquietaron por este acontecimiento, pero el crecimiento econmico los tranquiliz. En los aos posteriores, los gobiernos del Partido de los Trabajadores que encabec redujeron la pobreza a ms de la mitad en tan solo ocho aos. En mis dos periodos presidenciales, el salario mnimo aument el 50 por ciento. Nuestro programa Bolsa Famlia, el cual ayudaba a familias pobres al mismo tiempo que garantizaba educacin de calidad para los nios, fue reconocido internacionalmente. Demostramos que combatir la pobreza era una buena poltica econmica.

Despus, este progreso fue interrumpido. No por medio de las urnas, a pesar de que Brasil tiene elecciones libres y justas, sino porque la expresidenta Dilma Rousseff fue vctima de un juicio poltico y la destituyeron del cargo por una accin que incluso sus oponentes admitieron que no era una ofensa que ameritara este tipo de procedimiento. Muy pronto, yo tambin termin en la crcel, despus de un juicio sospechoso por cargos de corrupcin y lavado de dinero.

Mi encarcelamiento es la fase ms reciente de un golpe de Estado en cmara lenta diseado para marginar de forma permanente las fuerzas progresistas de Brasil. Tiene como objetivo evitar que el Partido de los Trabajadores vuelva a ser elegido para ocupar la presidencia. Debido a que todas las encuestas muestran que ganara con facilidad las elecciones de octubre, la extrema derecha de Brasil busca dejarme fuera de la contienda electoral. Mi condena y encarcelamiento se sustentan solamente en la declaracin de un testigo cuya propia sentencia fue reducida a cambio de que testificara en mi contra. En otras palabras: el testigo tena un beneficio personal en decir lo que las autoridades queran or.

Las fuerzas de la derecha que han usurpado el poder en Brasil no han perdido el tiempo para implementar su agenda poltica. El gobierno profundamente impopular del presidente Michel Temer ha aprobado una enmienda constitucional que pone un lmite de veinte aos al gasto pblico y ha promulgado varios cambios a las leyes laborales que facilitarn la subcontratacin, debilitarn los derechos de negociacin de los trabajadores e incluso su derecho a un da laboral de ocho horas. El gobierno de Temer tambin ha intentado recortar las pensiones.

Los conservadores de Brasil se han esforzado mucho por socavar el progreso logrado por los gobiernos del Partido de los Trabajadores y estn determinados a evitar que ocupemos la presidencia de nueva cuenta en el futuro cercano. Su aliado en esta maniobra es el juez Srgio Moro y su equipo de procuradores, quienes han recurrido a grabar y filtrar conversaciones telefnicas privadas que tuve con mi familia y mi abogado, entre ellas una conversacin que se grab de forma ilegal. Crearon un espectculo meditico cuando me arrestaron y me hicieron desfilar ante las cmaras acusado de ser la mente maestra detrs de un enorme esquema de corrupcin. Rara vez se cuentan estos detalles vergonzosos en los principales medios informativos.

El juez Moro ha sido idolatrado por los medios de la derecha brasilea. Se ha vuelto intocable. Sin embargo, el verdadero problema no es Moro, sino los que lo han encumbrado a un estatus de intocable: las lites neoliberales de derecha que siempre se han opuesto a nuestra lucha por una mayor igualdad y justicia social en Brasil.

No creo que la mayora de los brasileos apruebe esta agenda elitista. Por esta razn, aunque me encuentro en prisin, me postulo a la presidencia y, por el mismo motivo, las encuestas muestran que, si las elecciones se llevaran a cabo hoy, sera el ganador. Millones de brasileos comprenden que mi encarcelamiento no tiene nada que ver con la corrupcin y entienden que estoy donde estoy solo por razones polticas.

No me preocupa mi situacin. He estado preso antes, durante la dictadura militar de Brasil, nada ms porque defend los derechos de los trabajadores. Esa dictadura cay. La gente que abusa de su poder en la actualidad tambin caer.

No pido estar por encima de la ley, sino un juicio que debe ser justo e imparcial. Las fuerzas de la derecha me condenaron, me encarcelaron, ignoraron la evidencia abrumadora de mi inocencia y me negaron el habeas corpus solo para impedir que me postulara a la presidencia. Pido respeto por la democracia. Si me quieren derrotar de verdad, hganlo en las elecciones. De acuerdo con la Constitucin brasilea, el poder viene de la gente, la responsable de elegir a sus representantes. As que dejen que el pueblo brasileo decida. Tengo fe en que la justicia prevalecer, pero el tiempo se le acaba a la democracia.


Luiz Incio Lula da Silva, expresidente de Brasil, escribi este artculo de opinin desde la crcel, en Curitiba (Brasil). La versin en castellano de este artculo se encuentra en la misma cabecera del The New York Times sin mencin de autora, donde tambin se encuentra la versin en ingls y en portugus.

Fuente: https://www.nytimes.com/es/2018/08/14/luiz-inacio-lula-da-silva-brasil/


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