Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Yemen, la guerra olvidada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2018

Incluso la guerra tiene leyes
Yemen padece mientras se deforma y se oculta la verdad

Dan Glazebrook
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Cavando las tumbas de los nios asesinados en un autobs durante un ataque areo de la coalicin liderada por Arabia Saud sobre el mercado de Dahyan, en el bastin hut de la provincia de Saada, 10 de agosto de 2018 (AFP)

Incluso para los perversos estndares de la agresin liderada por los saudes contra el Yemen con el apoyo de Occidente, el bombardeo de un autobs escolar el 9 de agosto marc un nuevo hito. Segn Save the Children, el autobs se haba detenido en un mercado cuando trasladaba al colegio a los nios que volvan de una excursin. Funcionarios de la sanidad yemen han informado que el ataque mat a 47 personas e hiri a 77. Es probable que esas cifras aumenten con el paso de las horas.

La mayora de las vctimas tenan menos de diez aos. Tras el ataque, Frank McManus, el director de Cruz Roja Internacional para el Yemen, cuyos trabajadores atendieron a los heridos, dijo: Hoy debera ser el da en que el mundo despertara ante las atrocidades que se perpetran en Yemen un autocar lleno de escolares no puede considerarse como meros daos colaterales. Incluso las guerras tienen leyes, pero las leyes sin consecuencias no significan nada.

Sin la cobertura adecuada

No obstante, es difcil que el mundo despierte si los medios occidentales no brindan la cobertura adecuada a la agresin en curso. Puede que hayan pensado que los titulares recogeran sin falta el bombardeo selectivo de un autobs lleno de nios que estaba aparcado junto a un mercado y alejado de cualquier actividad militar por parte de unas fuerzas que disfrutan del apoyo de Estados Unidos y el Reino Unido. Y, sin embargo, no ha sido as.

Por ejemplo, tomemos The Guardian, supuestamente un bastin de valores liberales y preocupaciones humanitarias. Su informacin sobre el incidente apareci online poco antes de las siete horas de anoche. Sin embargo, esta maana, no figura ya entre sus trece historias de cabecera y ni siquiera es una de las once historias destacadas en su seccin Noticias del mundo. Pero s informaba del deseo de la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, de prohibir las bolsas de plstico.

The Independent, que ahora slo puede leerse online, y quiz por ello hayan pensado que al estar menos sometido a las presiones de los anunciantes, que impulsan parte de la autocensura de sus primos de la edicin impresa, actuara de forma algo diferente. Pero el Yemen no apareca entre sus ocho Historias principales de esta maana. Tampoco en su seccin de Ms historias. Aunque las historias sobre los campistas britnicos en Francia y las opiniones sobre el Brexit del entrenador del Tottenham Hotspuer, Mauricio Pochettino, estaban all.

Minimizando los asesinatos

Por supuesto, en cierto sentido, estos medios actan con total correccin al no considerar la historia como prioridad de sus cabeceras, ya que no hay nada realmente nuevo en la atrocidad del mircoles. De hecho, slo durante la pasada semana, un ataque areo contra un mercado y un hospital mat al menos a 60 personas; esas carniceras se han convertido en rutinarias. Incluso la matanza de los nios es una prctica habitual: en realidad, los 29 nios asesinados en el autobs bombardeado ayer son slo una fraccin de los 130 nios asesinados cada da en el Yemen   por el hambre y la enfermedad que la agresin ha trado al pas.

Un pequeo herido huye de una zona donde los ataques areos alcanzaron una casa en Saada, 27 de febrero de 2018 (Reuters)

Adems de la mera ausencia de cobertura, la minimizacin del nivel de las matanzas en el Yemen constituye una segunda forma, ms sutil, de apagn meditico. En algn momento, alguien decidi que 10.000 era la cifra de vctimas que haba que asociar siempre a la guerra del Yemen, y ese nmero es el que lleva aos apareciendo en todos los artculos sobre el tema.

Realmente, esa cifra supone una subestimacin inmensa, teniendo en cuenta que se cree que, slo durante el pasado ao, murieron al menos 150.000 personas a causa del hambre y de enfermedades evitables como consecuencia directa de la agresin contra el Yemen, el bloqueo de sus puertos y los ataques a sus civiles e infraestructura agrcola.

Por tanto, la cifra de muertos repetida incansablemente por los medios -y esto incluye, vergonzosamente, a los medios alternativos- es en realidad una fraccin diminuta del verdadero nivel de sufrimiento que Occidente y sus compinches estn derramando sobre ese pas.

Destruyendo Yemen  

Otra forma de apagn es presentar el conflicto como una guerra civil. Hubo una guerra civil en el Yemen cuyo final se alcanz cuando el movimiento Ansar Allah captur la capital, Sanaa, en septiembre de 2014, y el presidente Abd Rabbuh Mansur Hadi huy del pas. Desde entonces, desde principios de marzo de 2015, lo que ha venido teniendo lugar es un ataque exterior contra el pas.

En palabras del historiador Isa Blumi, lo que est estratgicamente fuera de discusin a ese respecto son los facilitadores externos del imperio cuya guerra ha creado nuevas oportunidades para saquear los recursos del Yemen. En lugar de ver la mano dura del imperio, se espera que las personas de a pie se crean lo que dicen los medios y expertos de los think tanks de que son las propias patologas yemenes, su atraso social y econmico, los que los hacen susceptibles a la violencia y, por lo tanto, a la guerra civil. Ese tropo de que estn en guerra consigo mismos se repite continuamente en diversos medios y crculos acadmicos y confunde finalmente sobre quines son los responsables, echndole la culpa al ochenta por ciento de la poblacin de un pas que en estos momentos se muere de hambre.

Una cuarta forma de apagn de los medios consiste en presentar de alguna forma la guerra como una iniciativa de los saudes que Occidente, en el mejor de los casos, est simplemente apoyando o aceptando para vender armas y suministros de petrleo. Esto es realmente como poner el carro delante de los bueyes. La verdad es que esta es una guerra de Estados Unidos y el Reino Unido, planificada en los pasillos de Whitehall y Washington, pero ejecutada por sus fieles apoderados del Golfo.

Sabemos ya, por los emails filtrados por Wikileaks el ao pasado, que incluso el mismo prncipe heredero de Arabia Saud, Mohammad bin Salman, quiere salirse de la guerra. Pero sabe que el dominio del poder que ostenta su familia depende en gran medida del apoyo occidental. Y el precio de ese apoyo es que la poltica exterior saud no la determine l. El acuerdo, que se remonta a los das del Imperio britnico, consiste en que Occidente provea de seguridad a la familia al-Saud y, a cambio, los al-Saud cedan su poltica exterior a Occidente. Y, en estos momentos, hay un deseo angloestadounidense de mantener el conflicto en el Yemen.

Caminando entre las tumbas de un cementerio de la capital, Sanaa, el 25 de junio de 2017 (AFP)

Grupos antibelicistas como Stop the War tienden a participar de esa narrativa centrada en los saudes, retratando la reciente visita a Gran Bretaa del prncipe heredero bin Salman, por ejemplo, en trminos de una Gran Bretaa inmaculada contaminndose por la asociacin con un sangriento dspota rabe. Esta es una inversin total de la realidad: la verdad es que el mayor crimen de los saudes es su colaboracin con la clase dominante de Gran Bretaa y Estados Unidos.

Victimismo o resistencia  

Pero an hay otra forma de apagn meditico respecto al Yemen, ante el que incluso sucumben a menudo los medios alternativos (y aqu incluyo algunos de mis trabajos sobre el conflicto en el pasado). Y es la presentacin de los yemenes como meras vctimas pasivas que carecen de voluntad y capacidad para actuar, los desventurados receptores de los bombardeos y las polticas de inanicin. En realidad, la lucha del Yemen no es en absoluto una historia de victimismo, sino de resistencia.

Cuando lamentamos los tres aos de bombardeos, no deberamos olvidar que estamos tambin celebrando tres aos de resistencia verdaderamente heroica y extraordinaria. Haber sobrevivido a esas incursiones de castigo durante tanto tiempo demuestra fuera de toda duda que el pueblo yemen, y en especial el movimiento Ansar Allah, contra el que se emprendi esta guerra devastadora, es un movimiento genuinamente popular y representativo; porque si no fuera as, hace aos que se habra derrumbado.

El estribillo constante de los medios sobre que los hutes son meros agentes iranes que combaten al gobierno legtimo est deformando la realidad.

La legitimidad no proviene de ser ordenado por el sacerdocio del capital global, como lo fue Hadi, el expresidente y mariscal de campo, sino por el tipo de apoyo popular que por s solo permite a un movimiento enfrentarse a una coalicin de diez pases respaldada por los ms poderosos militares en el mundo.

Y qu es lo que est impulsando esta resistencia? La determinacin de rechazar el proyecto imperial de vender el Yemen, de entregar sus recursos a las corporaciones financieras occidentales y su sistema poltico a los tteres saudes. De hecho, al actuar de esa forma, el Yemen hoy no es ms que la ltima encarnacin de un espritu de resistencia ante el capitalismo occidental que se remonta a ms de cien aos.

Es este espritu lo que los bombardeos actuales estn tratando de aplastar en un acto de la futilidad ms brutal. Es este espritu el que los medios tratan desesperadamente de ocultar. Y es este espritu el que finalmente ver al imperio, y a todos sus tteres y apologistas, desmoronarse en el polvo.


Dan Glazebrook es un periodista especializado en temas polticos y editor de stopstarvingyen.org. Es autor de Divide and Ruin: The Wests Imperial Strategy in an Age of Crisis. Su blog es danglazebrook.com.

Fuente: https://www.middleeasteye.net/columns/even-wars-have-rules-will-world-ever-wake-atrocities-yemen-409669177

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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