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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2018

Un capitalismo imposible por la desigualdad

Luis Molina Temboury
Economistas frente a la crisis


Para vislumbrar el futuro del capitalismo global es til observar la evolucin de la desigualdad en las dos grandes potencias que pugnan por el cetro del poder econmico, China y EEUU. La fuente estadstica es World Inequality Database y la poblacin se refiere a los adultos.

 

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El primer grfico G.1 presenta la proporcin de la riqueza o patrimonio en manos del uno por ciento de la poblacin ms rica desde 1995. En EEUU, a esa famosa porcin le fue de cine. El 1% ms rico posea entonces el 29,1% de la riqueza de su pas y en 2014 haba sumado nueve puntos y medio, hasta el 38,6%. En China el proceso fue an ms grandioso. Si en 1995 el 1% ms rico de su poblacin posea el 15,8% de la riqueza, veinte aos despus tena cerca del doble, el 29,6%.

En el segundo grfico G.2 se observa cmo les fue a los de abajo en ese periodo, pero en un porcentaje cincuenta veces mayor: la mitad de cada poblacin de adultos. Aqu el proceso fue claramente a peor. Espectacular de nuevo en China, donde esa mitad juntaba en 1995 el 16% de la riqueza del pas y veinte aos despus tan slo el 6,4%. En EEUU la bajada fue inferior, pero lo que impresiona de all es su nivel. En 1995 la mitad de la poblacin estadounidense posea una riqueza minscula, el 1,4% del total, pero como siempre se puede empeorar, desde 2008 suma una riqueza negativa. Y ello a pesar del repunte registrado a partir de 2009, cuando esa mitad de la poblacin sumaba una riqueza del -2%.

El enfermo americano y el diagnstico

La mitad de los estadounidenses posee menos que nada porque sus propiedades no llegan a cubrir sus deudas despus de impuestos (hipotecas, crditos para estudiar o pagarse la sanidad). Esto puede explicar el enfado de muchos norteamericanos que auparon a Donald Trump, con la inestimable ayuda del candoroso Zuckerberg y de Putin, hay que decirlo. Y tambin demuestra que la rabia, puntual o sostenida, puede volverse en contra de uno mismo. Porque es reconocible que el programa de Trump, ms all de alharacas sobre la grandeza de Amrica no favorecer precisamente a sus votantes de abajo.

Lo que le importa a Donald es el trapicheo con otros colegas mil-millonarios, como Kim o Vladimir. A los derechos humanos, a las instituciones multilaterales, al cambio climtico o al crecimiento de la desigualdad le pueden ir dando morcilla. La nueva poltica de los contendientes por tener ms poder y riquezas que nadie, no repara en minucias de afeminado ni en vanos intereses del populacho. La modernidad es que el pequeo hombre cohete y el viejo chocho se enrabieten, amaguen con su juguete nuclear y rebajen despus la tensin escenificando una zalamera amistad. Adrenalina y reality show para flamantes negocios.

Los dos primeros grficos se refieren al poder real, al patrimonio, lo que se tiene, que no es lo mismo que lo que lo que se ingresa, la renta. Esta segunda es un volumen muy inferior. La renta por adulto es cinco veces menor que la riqueza por adulto en EEUU y siete veces menor en China. Las rentas, siendo flujos, son efmeras, pero a diferencia del patrimonio son imprescindibles. Sin patrimonio y con sabrosos ingresos salariales se vive estupendamente. Sin renta alguna, esa mitad de estadounidenses y sus familias que tienen menos que nada no podran siquiera sobrevivir. Un buen patrimonio es poder, una renta mnima es menester.

Los dos grficos siguientes, G.3 y G.4, presentan la evolucin de las rentas del 1% y del 50%. Pocas sorpresas. Es claro que el decrecimiento de las rentas de la mayora de abajo, salarios, pensiones y subsidios principalmente, representado en G.4, est poniendo a dieta su patrimonio en G.2; y tambin que las rentas crecientes de la cspide de arriba (G.3), mayormente financieras o empresariales, vienen engordando el suyo (G.1). La poblacin de los dos primeros grficos no es exactamente coincidente con la de los dos segundos (se puede combinar mucha renta con poco patrimonio y viceversa) pero se aproxima bastante. Lo habitual es que las poblaciones por patrimonio y por renta confluyan tanto por arriba como por abajo, ya que el patrimonio no es ms que rentas anteriores acumuladas.

 

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El loco mundo de la poltica en plena pandemia

El gigante chino acelera (las rectas de regresin convergen en los cuatro grficos) presto a desbancar a otros rivales en desigualdad, lo que no es fcil ante un campen como EEUU, y no digamos de Rusia, destacado rcord mundial, aunque el WID disponga de escaso detalle estadstico. Con el ncleo duro de los dirigentes de las tres potencias volcado en la tarea prioritaria de desbancar al rival en la lista Forbes, los argumentos patriticos para justificarse en el poder han ido mutando a grotescos: el prestigio democrtico del gran imperio a los pies del pequeo arrogante dictador, el orgullo comunista del campen mundial de la desigualdad o el gran partido que gua a su pueblo para mejor negocio de los de arriba.

La desigualdad creciente de los tres colosos no es la excepcin. La India, Indonesia, Brasil, Pakistn, Mxico, pases de frica o de la Unin Europea, todos estn sumidos en un proceso de crecimiento de la desigualdad de la riqueza y de la renta. De norte a sur, de este a oeste, la desigualdad extrema y creciente es regla recurrente. Y la memez de los argumentos que quieren desviar la atencin de ese proceso, confrontarlo sin alternativa o hasta justificarlo, tambin. De memeces vamos bien servidos en la UE. El populismo anticapitalista, el de los partidos apadrinados por multimillonarios para combatirlo, el nacionalismo buenista o abiertamente agresivo, la xenofobia y hasta el racismo cabalgan briosos a lomos de la austeridad para los de abajo impuesta por el Banco Central Europeo de Alemania.

A la inmortalidad por la desigualdad

Se sabe que no hay pas en el mundo que escape al crecimiento de la desigualdad en el medio y largo plazo. Y tambin que a escala mundial la cspide del 1% es agudo picacho, de lo que se habla bien poco. El control de lo que ocurre en la economa mundial no lo detenta en absoluto el 1% de la poblacin, sino no ms de cien mil personas, con un reparto de riqueza y poder entre ellas todava muy desigual. Los milmillonarios del mundo son slo dos mil. Un informe de Capgemini calcula, por ejemplo, que entre los millonarios del mundo (excluida la primera vivienda, coches de lujo y dems bagatelas) el 1% posee el 34,5% de la riqueza conjunta de todos ellos; y el total de esos millonarios, segn la restrictiva definicin, es bastante menos del 1%. Tambin hay que recordar que el actual campen de la lista Forbes, ya quisiera Trump, posee ciento doce mil veces ms que los tristes millonarios rasos.

Superados los cien mil millones hay que marcarse nuevos objetivos. A por los doscientos mil. Y si se tercia un buen pelotazo, a por el milln de millones. Hasta el infinito y ms all mientras el cuerpo aguante, es el lema de quienes pilotan la economa y la poltica mundial amasando fortuna. Algunos empeados, segn se dice, en alcanzar la inmortalidad. Y pese a todo preocupados, porque la ambicin desmedida no est exenta de problemas. Que si convendra trasladar los laboratorios de la inmortalidad al subsuelo, no vaya a ser que una tonta desavenencia en el romance atmico d al traste con nuestros planes; que si el cacareado cambio climtico, que a quin le importar mientras se pueda contaminar gratis, est minando la rentabilidad de nuestras empresas; que a ver si nos van a fallar los contratos de reconstruccin de Siria tras el xito destructivo de las armas que les hemos vendido y cosas as. Problemas y problemas sin vacaciones ni descanso, porque en el campeonato de la codicia infinita no hay tiempo que perder.

El capitalismo de la desigualdad extrema y creciente capitaneado por los partidarios de la ambicin sin lmite no tiene futuro. Por eso es imprescindible establecer un lmite al patrimonio. Un milln de dlares, para frenar en seco la irracionalidad del modelo, o diez millones, o cien millones, o mil. Incluso diez mil, mejor que nada. Tal vez la difcil transicin entre el capitalismo patrimonialista desbocado y un nuevo capitalismo, o como se le quiera llamar, acotado por la contencin de la ambicin desmedida y el respeto a las personas y al medio ambiente, aconseje establecer un lmite elevado de partida. No lo s. Lo que es meridiano, a la vista de los cuatro grficos, es que el capitalismo actual es inviable.

La utopa de la renta bsica universal

La imposibilidad del modelo es ya vox populi. Numerosos intelectuales, preocupados por el proceso representado en G.4, proponen establecer una renta bsica universal. Esto, que pareca friki utopa, se plantea hasta en las reuniones del club de los poderosos . Porque si una nueva gran crisis se nos viene encima, cercenando de nuevo la renta de toda esa multitud de G.4 que se encuentra mayoritariamente en G.2 (sin un patrimonio que pueda servir de colchn ante un nuevo bache de rentas), urge planificar qu hacer. El exterminio masivo del rival, como en la ltima gran guerra, no es ya una opcin, porque un conflicto global alentara el exterminio de todos. Adems, la justificacin de la crueldad de cualquier tipo va perdiendo un terreno que vienen ocupando las mujeres, corroborando el desencuentro de la gran mayora, tambin de hombres, con la patolgica lite masculina que gobierna el sistema.

La renta bsica es buena idea. Pero pretender que quienes controlan el poder, inmersos en la competicin por acumular riquezas sin fin, paguen a los de abajo una renta que les prive a ellos de posicionarse mejor en su impostergable escalada hacia arriba es la mayor de las utopas. Hay que impedir primero la continuacin de la dinmica de G.1 : detener la irresponsable competicin en algn punto, porque esa es la dinmica principal que promueve y potencia las otras tres .

No habr renta bsica, ni limitacin de salarios, ni reparto sensato alguno que sea sostenible y duradero, si no se establece antes un lmite al patrimonio. Parar la contienda de machos que gobiernan el mundo y nunca tienen bastante es lo prioritario. Y si imponer esa mnima cordura en democracia no puede ser, sera bueno ir preparando las naves para un viaje sin retorno que garantice la supervivencia, reproduccin y evolucin de unos pocos representantes de la especie. Es lo que aconsejaba Stephen Hawking, visto el panorama en el planeta. Y es seguro tambin un objetivo complementario de alguno de los multimillonarios aspirantes a la inmortalidad, aunque sea para vagar sin tocar tierra por siempre jams. Ya entonces literalmente.

Luis Molina Temboury. Economista especializado en el anlisis estadstico de la desigualdad. Convencido de que para revertir la escalada de la desigualdad extrema tendremos que acordar un lmite al patrimonio. Cuanto antes mejor. Miembro de Economistas Frente a la Crisis.

Fuente: https://economistasfrentealacrisis.com/un-capitalismo-imposible-por-la-desigualdad/



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