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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2018

Superar los subsidios en clave integral, no solo fiscal

Alberto Acosta y John Cajas Guijarro
Rebelin


Con el tiempo, es mejor una verdad dolorosa que una mentira til. (Thomas Mann) 

En nuestra sociedad, lamentablemente, hay temas difciles de discutir a profundidad. A priori, las ms de las veces se adoptan posiciones sin reflexin alguna. Ese es el caso de los subsidios a los combustibles fsiles (gasolinas, disel, gas domstico). Aqu, por un lado, estn los economistas ortodoxos, quienes defienden casi como verdad revelada -cual teologa- aquello de transparentar los precios para que el mercado produzca resultados satisfactorios. Por otro lado, encontramos defensores a capa y espada de aparentes trincheras frente a los dogmas ortodoxos, aparentes pues -luego de reflexionar a fondo- se nota que muchas de esas trincheras ms bien son verdaderos muros de lamentacin.

As, los ortodoxos buscan eliminar o focalizar los subsidios de forma burda, sin pensar en los efectos de tales medidas dentro de la estructura econmica (con interrelaciones y retroalimentaciones de una complejidad que rebasa los enfoques de equilibrio parcial y general). En cambio, hay bandos que -cual conservadores- defienden mantener los subsidios intactos, a pesar de las evidentes ineficiencias sociales causadas por polticas de subsidios improvisadas, carentes de estrategias claras, pero sostenidas por costumbre o miedo.

Para enfrentar este debate lleno de sombras y dogmas , proponemos una lectura preliminar sobre cmo superar los subsidios en clave integral y no solo fiscal. La idea es no caer ni en la teologa ortodoxa ni en el conservadurismo, sino armar una estrategia en donde los subsidios sean herramientas que -al mismo tiempo- busquen eficiencia econmica y justicia social.

Algunas asfixias fiscales

El escenario de crisis real -exacerbado mediticamente- que vive el Ecuador se ha vuelto perfecto para reposicionar al mensaje neoliberal . Igualmente, el desperdicio corresta de la bonanza petrolera sirve de excusa para revivir la teologa de que un menor tamao del Estado casi por s mismo mejora la economa, cuando lo crucial no es el tamao sino la calidad del Estado y cun democrticas son sus decisiones .

El caso es que, ya desde finales del corresmo e inicios del morenismo se ha ido reduciendo el tamao del Estado contrayendo drsticamente la inversin pblica de 13.980 a 8.648 millones de dlares entre 2014-2017. A la par de tal reduccin del 38% en la inversin pblica, el estancamiento econmico se ha agudizado -el PIB per cpita lleva tres aos estancado en 6 mil dlares anuales por persona- y, a pesar de eso, el dficit fiscal persiste en una proporcin promedio entre 2014-2017 de ms de 5,5% del PIB (aunque cabe notar que el dficit existe desde 2009).

La persistencia del dficit -aun con menor inversin pblica- surge al combinarse algunas tendencias asfixiantes especialmente en el perodo 2014-2017:

1. Cada drstica de los ingresos petroleros estatales, de 11.433 a 5.402 millones de dlares (aunque con cierta mejora dado el aumento del precio del crudo ecuatoriano de 40 a 62 dlares por barril entre junio de 2017 y junio de 2018);

2. Recaudacin tributaria deprimida-estancada tanto del IVA (de 6.376 a 5.979 millones de dlares) como del impuesto a la renta (de 4.161 a 3.764 millones), y con expectativas a caer ms por las remisiones y exoneraciones que el morenismo ofrece a los grupos empresariales en 2018 ;

3. Pago creciente de servicio de la deuda externa que, solo en intereses, pas de 829 a 1.850 millones de dlares;

4. Gasto persistente en mltiples subsidios, en concreto para 2018 se presupuest un gasto de 3.193,6 millones de dlares , de los cuales 1.707 millones se destinaran al subsidio a los combustibles, distribuidos en:

a. Disel importado, con 899,3 millones (53%)

b. Gas licuado de petrleo (GLP) importado, con 380,3 millones (22%)

c. GLP nacional, con 87,88 millones (5%)

d. NAFTA importada, con 258,91 millones (15%)

e. Otros importados, con 80,65 millones (5%)

En el caso de los subsidios a los combustibles, se debe aclarar que el presupuesto de 2018 se hizo con un precio del barril de petrleo de 42 dlares. Sin embargo, en el transcurso del ao el precio internacional ha aumentado, provocando que los subsidios a los combustibles puedan llegar hasta a 3 mil millones de dlares segn fuentes oficiales .

A todas estas tendencias asfixiantes se suma el despilfarro y la corrupcin, agujeros de cuantiosos recursos que no se avizora cmo recuperarlos .

Semejante situacin fiscal arriesga la supervivencia poltica del morenismo. En respuesta, Moreno y los suyos han decidido arrimarse ms al neoliberalismo , y proponen como vlvulas de ajuste fiscal un menor empleo pblico y la focalizacin de los subsidios a los combustibles; a ms de la -ya aplicada- disminucin de la inversin pblica.

Respecto al empleo pblico, solo anotemos que el morenismo ni menciona a la burocracia dorada ( 38.700 funcionarios que absorben ms de 2.200 millones de dlares anuales en salarios ), y ms bien plantea revisar 160.000 empleos pblicos irregulares y regularizar apenas 70 mil . As, en vez de racionalizar los salarios pblicos, el gobierno de Moreno pliega por ms desempleo, deteriorando an ms al mercado laboral

Subsidios: del neoliberalismo miope a una visin integral

Sobre los subsidios a los combustibles -tema central de este texto-, primero sinteticemos el discurso de varios economistas ortodoxos. Para ellos, el subsidio es ineficiente y distorsionador pues, al ser generalizado beneficia ms a estratos altos dueos de vehculos particulares, as como a industrias que ganan falsa competitividad usando energa subsidiada . Por tanto, al retirarse los subsidios no solo habra ahorro fiscal , sino que los precios se limpiaran de distorsiones , permitiendo al mercado asignar recursos con eficiencia (incluso automticamente se regulara el flujo vehicular y las empresas buscaran mayor eficiencia energtica). Tambin, con menos distorsiones, mejoraran las opciones para acceder al financiamiento del Fondo Monetario Internacional y de otros multilaterales. A su vez, se propone que un mayor precio de los combustibles se compensa con menores tributos para importar vehculos (una situacin que se deriva tambin del creciente aperturismo econmico del pas [1] ); asimismo, la eliminacin de subsidios debera acompaarse con otras medidas aperturistas como la eliminacin del impuesto a la salida de divisas . A lo sumo en el transporte pblico, los economistas ortodoxos aceptan que intervenga el Estado con subsidios focalizados.

Semejante discurso es el corazn del argumento neoliberal, un argumento realmente plagado de problemas. Su principal falla es olvidar que los precios de los energticos -no solo los combustibles- deben analizarse con amplitud, y no solo abordando la cuestin desde los ingresos y egresos fiscales. La energa no es un mero insumo, ni una mera mercanca, es un recurso estratgico (limitado y de importancia geopoltica en el caso de los combustibles fsiles) con mltiples implicaciones sociales, econmicas, polticas, ambientales y culturales. Es ms, el acceso a la energa debera considerarse incluso como un derecho .

Decimos todo esto pues la energa es crucial al definirse las estructuras de produccin, circulacin y consumo de mercancas; es fundamental para el transporte de personas; e, incluso, la energa caracteriza la estructura sociopoltica de un pas. Sobre la produccin, a ms de brindar insumos a todos los sectores productivos, e l sector energtico genera o fortalece encadenamientos productivos, pudiendo crear efectos multiplicadores y brindar empleo, aspecto olvidado por el anlisis fiscalista y ortodoxo parcial . Sobre la circulacin, la energa permite transportar mercancas, adems de contribuir en muchos otros aspectos de carcter logstico. Sobre el consumo, ninguna sociedad es sostenible sin tocar los hbitos de consumo energticos dispendiosos. As, la energa debe tomarse como pieza clave en la organizacin de cualquier sociedad.

Esta visin integral tiene implicaciones concretas. Por ejemplo, al hablar de combustibles no podemos pensar solo en el ahorro fiscal que surge al eliminar sus subsidios ni en la regulacin automtica del mercado. El transporte privado crea presiones energticas, sociales y ambientales que deben enfrentarse de forma estratgica. Es inadmisible que las grandes urbes amplen permanentemente su parque automotor privado, presionando incluso a los recursos del resto del pas. Por ello, urge mejorar, masificar y subsidiar el transporte pblico, volverlo menos contaminante y volverlo culturalmente preferido al transporte privado (ms all de sus efectos en trminos de ingresos y gastos).

Otro ejemplo concreto que debe abordarse ms all de la dimensin fiscal es el manejo de las fuentes y alternativas energticas disponibles. El Ecuador posee un alto potencial en energas renovables que no se aprovecha de forma conveniente (por ejemplo, de ocho megaproyectos hidroelctricos impulsados por el corresmo, apenas funcionan tres ). La tarea pasa, entonces, por definir ese potencial con precisin y crear planes adecuados de aprovechamiento y de reinstitucionalizacin (recordando que en el corresmo la institucionalidad en el sector energtico qued resquebrajada incluso por la corrupcin).

Por tanto, es errneo enfocarse en el problema fiscal cortoplacista sin retomar los anlisis disponibles sobre el sector energtico ecuatoriano (incluso desde enfoques alternativos ) y, desde ah y desde nuevas propuestas, armar una estrategia seria y concreta (abandonando cualquier dogmatismo estatista o mercantil). Por cierto, en dicho proceso debe participar activamente la sociedad civil, los movimientos sociales, los gremios, las universidades

Lo antes dicho no implica olvidar que, a pesar de ser el Ecuador un exportador neto de energa [2] , para satisfacer su demanda interna se requiere importar derivados de petrleo (que merman gran parte de los excedentes de exportacin petrolera y presionan al dficit en balanza comercial y de pagos). Los combustibles importados y los refinados localmente, al venderse en el pas con subsidios, crean fuertes egresos como acabamos de ver en las presiones fiscales que agobian al Estado ecuatoriano. Esto se debe a que los precios y tarifas energticas no responden a la realidad de los costos. Adems, la diferencia de precios con los pases limtrofes drena recursos a travs del contrabando (solo en el caso del gas licuado de petrleo, posiblemente un 20% saldra del pas a causa del contrabando ).

En resumen, los subsidios a los combustibles -y a la energa en general- deben superarse en clave integral, no solo fiscal y peor neoliberal. Dicha clave integral requiere, entre otras cosas: una poltica nacional de precios como herramienta de poltica energtica, econmica y social; definir dnde los subsidios generan desproporciones entre oferta y demanda energticas; definir dnde los subsidios generan ineficiencias y desperdicio de energa adems de favorecer a estratos econmicos altos (p.ej. automviles privados, calentamiento de agua, etc.); definir dnde los subsidios deberan ampliarse (p.ej. transporte popular, pequea y mediana produccin, consumo energtico en estratos bajos); aclarar que lo distorsionador no son los subsidios per se, sino su aplicacin generalizada sin una estrategia seria; establecer metas y plazos claros para transformar la matriz energtica.

Sabemos que las grandes distorsiones del sector energtico por falta de planificacin no se solucionan a corto plazo, menos an si notamos que la poltica de subsidios a los combustibles empez hace varias dcadas y, desde entonces, se ha sostenido con mltiples -e infructuosos- intentos de superacin. Pero buscar respuestas solo desde un menor dficit fiscal es un error grave. Si se focalizan los subsidios sin conocer los puntos medulares en dnde hacerlo, sin estimar cunto del subsidio retirar, y sin una estrategia de largo plazo, el alza de precios podra repercutir gravemente en el aparato productivo, en el tejido social y hasta en la inflacin (que ya de por s vive una grave distorsin como resultado de la crisis econmica ); por algo la lgica popular -a veces menospreciada por los analistas ortodoxos- intuye que, si sube el precio de los combustibles, sube el precio de todo.

Hasta podra surgir un efecto de profecas autocumplidas: si gran parte de la poblacin asume que el aumento del precio de los combustibles hace crecer el precio de todas las dems mercancas, tal poblacin puede anticiparse incrementando los precios de sus productos, generndose un proceso inflacionario incluso por un mal manejo de las expectativas. A eso se suma los posibles procesos especulativos que nacen siempre que las medidas econmicas se manejan e informan de forma inadecuada

Debe estar claro, entonces, que la poltica de precios de la energa es un tema muy delicado; un tema que requiere de toda una estrategia gradual y consensuada para cualquier transicin, reconociendo la necesidad de reducir el subsidio en unos puntos e incrementarlo en otros. As, la focalizacin debe hacerse sabiendo dnde y cmo actuar, y nunca adoptar una posicin a la ligera, como han hecho no solo los distintos bandos ortodoxos y conservadores sino incluso el propio gobierno.

Siendo claro el llamado a construir una propuesta energtica estratgica, revisemos algunas ideas fuerza sobre cmo enfrentar el tema de los subsidios. Dichas ideas no son propuestas terminadas, sino ideas que aspiran motivar a una construccin colectiva de puntos estratgicos mnimos que los sectores populares deberan exigir al poder.

Ideas fuerza para una propuesta energtica integral Primero: diagnosticar

Lo primero que urge es diagnosticar con claridad la situacin actual de los subsidios energticos en el pas, tanto combustibles, gas licuado de petrleo e incluso energa elctrica. Adems del diagnstico, es crucial que la informacin se encuentre unificada y sea difundida desde los canales oficiales, pues la informacin disponible al momento es en extremo fragmentaria y dificulta la posibilidad de tener una visin global del sector energtico.

De lo que se sabe, como ya se anot antes, el incremento de los precios del petrleo ha generado un aumento en los egresos fiscales por el incremento del subsidio a los combustibles. Como muestra el cuadro 1, en el primer semestre de 2018 el subsidio creci 80% respecto al primer semestre de 2017, implicando un gasto de 907,1 millones de dlares.

Cuadro 1. Subsidios por comercializacin de combustibles (millones de dlares)

Tipo de egreso/ingreso

Enero - Junio 2017

Enero - Junio 2018

Incremento

Nafta

146,1

302,4

107%

Disel

208,0

425,2

104%

Gas licuado de petrleo

150,4

179,4

19%

Total

504,5

907,1

80%

Fuente: Banco Central del Ecuador. Elaboracin propia.

A nivel de precios, se sabe que el subsidio a las gasolinas se diversifica entre las diferentes calidades disponibles en el mercado, de modo que la eliminacin de subsidios tendra efectos diferenciados : el precio del galn de gasolina sper pasara de 2,30 a 3,07 dlares sin subsidio; el precio del galn de extra pasara de 1,45 a 2,41 dlares; y el de extra con etanol (ecopas) pasara de 1,45 a 2,53 dlares [3] . Por su parte, la bombona de 15 kilogramos de gas licuado de petrleo tiene un precio oficial de 1,60 dlares, pero sin subsidio llegara a los 12 dlares.

Es decir, dentro de las gasolinas, el grupo que recibe mayor subsidio son la extra y la extra con etanol, las cuales de hecho son las que poseen mayor demanda dentro del pas (dejando de lado al disel). Efectivamente, segn informacin de Petroecuador [4] , entre enero y junio de 2018 se demandaron 6,4 millones de barriles de extra con etanol, 5,9 millones de barriles de extra y apenas 2,3 millones de barriles de sper [5] . En trminos agregados [6] , el subsidio a la gasolina sper representara en 2018 aproximadamente un gasto de 144 millones de dlares, mientras que el subsidio a las gasolinas extra y extra con etanol representara 1.025 millones.

Respecto a la distribucin por sectores de consumo, se conoce que entre 2007-2016 [7] el 46% del subsidio a los combustibles se dirigi al transporte, el 14% a la generacin elctrica, 14% al uso residencial, 13% al uso industrial, 8% a las actividades de construccin, 4% al comercio y otros servicios pblicos. En trminos geogrficos, segn la Cmara Nacional de Distribuidores de Derivados de Petrleo del Ecuador ( CAMDDEPE ) [8] , la mayora del consumo de gasolinas para autos se concentra en las provincias de Guayas y Pichincha con 24,6% y 21,4% respectivamente. A su vez, dentro del mercado automotriz, las gasolinas extra y extra con etanol tienen la mayor participacin con 48,7%, seguidas por el disel con un peso de 42,9%.

Aunque se conoce toda esta informacin de manera fragmentaria, falta saber cmo se distribuyen los montos del subsidio a los combustibles dentro de la sociedad. Apenas se estima, segn informacin del Instituto Ecuatoriano de Estadsticas y Censos ( INEC ) [9] , que el quintil de ms altos ingresos usara el 55% de los combustibles, mientras que los de bajos ingresos apenas usaran el 3%. Asimismo, desde mltiples fuentes se estima que una revisin generalizada del precio de todos los combustibles podra aumentar en 12% el precio del transporte, 5% el precio de bienes de consumo duradero y 1% el precio de la comida. Por su parte, un informe de 2010 elaborado por el Ministerio Coordinador de la Produccin [10] indicara que una revisin de los subsidios tendra mayor impacto sobre los hogares del quintil ms alto de ingresos, con un efecto ms leve en los sectores camaronero y silvicultura.

La necesidad de un diagnstico es ejemplar en el caso del gas licuado de petrleo: a unque en principio el subsidio se focaliza al uso domstico, se estima que los usos industriales, suntuarios y de transporte (sin considerar el contrabando) se benefician de alrededor de un cuarto del subsidio , pero no existe informacin oficial detallada al respecto. Igualmente, estimaciones gruesas sealan que si un vehculo usa combustible ecopas en promedio obtiene un subsidio anual de casi 1.000 dlares, 677 dlares si usa combustible extra y 540 si usa sper ; sin embargo, tampoco hay estimaciones oficiales. Estos, y muchos otros datos, deben investigarse con urgencia.

De paso mencionemos que no es correcto enfocarse en la eliminacin aislada del subsidio a un solo tipo de combustible, como ha propuesto el gobierno de Moreno al enfocarse exclusivamente en ahorrar 144 millones de dlares eliminando el subsidio a la gasolina sper. Tal medida podra empujar la demanda hacia la gasolina extra, la cual tiene mayor subsidio y podra mermar los ingresos obtenidos de aumentar el precio de la gasolina sper. En definitiva, reiteremos, las respuestas deben ser integrales y no improvisadas.

Segundo: priorizar el transporte pblico y de mercancas

Se sabe que en el Ecuador circulan 2 millones de vehculos, de los cuales 1,7 millones usan gasolina (sper, extra o extra con etanol); de los vehculos que usan gasolina, 67.699 son de alquiler (taxis, camionetas, etc.) y el resto son autos particulares. Por tanto, si se planea eliminar el subsidio a las gasolinas, debe hacerse afectando primordialmente al transporte particular, mientras que el transporte pblico de personas y al transporte de carga debera subsidiarse. Una opcin es mantener el subsidio al disel y prohibir totalmente el uso de vehculo particulares que usen ese combustible, dando paso a una transicin del uso de gasolina al disel por parte de buses y camiones.

Incluso se debera estudiar cun factible es que las tarifas de transporte pblico sean gratuitas o ms bajas que las actuales, al menos en los grandes sistemas de transporte dentro de las ciudades (y que sea nuevamente el gobierno central -y no los gobiernos seccionales- el que maneje dicho subsidio con los ingresos obtenidos de focalizar los subsidios a los combustibles). Tambin se debe pensar en polticas que masifiquen el uso de un transporte pblico (p.ej. ampliar servicios de recorridos en colegios e instituciones pblicas, prohibir la circulacin de vehculos que solo tengan un pasajero al menos en las principales avenidas), incluso tomando como inspiracin los ejemplos aplicados en otros rincones del mundo donde se aplican tarifas o directamente se prohbe el ingreso de vehculos en zonas de alta congestin. En dicho proceso se requiere repensar al transporte pblico para otorgarle mayor calidad y dignidad (enfrentando problemas como el hacinamiento, la inseguridad y el acoso).

Igualmente se debe estudiar cun viable es usar la energa elctrica como alternativa para el transporte masivo de carga y de pasajeros; hay experiencias como el trolebs o incluso con el proyecto del metro en Quito.

Por cierto, debemos ser claros que la solucin no es solo sustituir autos que consumen combustibles fsiles por vehculos elctricos. En las ciudades ms grandes el problema del transporte es cada vez ms complejo por la cantidad creciente de automviles privados. Por ello, hay que normar y hasta limitar esa expansin para mejorar sustantivamente al transporte pblico, que debe masificarse al tiempo que mejora su calidad. Aqu hay que incorporar a todos los sistemas de taxi, que tambin deben ser subsidiados.

De paso esta reflexin saca a flote otra cuestin estructural que, tarde o temprano, tendr que discutirse en el pas: la necesidad de redisear y redimensionar las grandes ciudades. En trminos de rediseo, es urgente que las grandes urbes se diseen dando mayor prioridad al transporte pblico, al uso de bicicletas y al peatn en vez de insistir en el culto al automvil privado. En trminos de redimensin, las grandes ciudades deben planificar con seriedad los lmites de su expansin, pues simplemente es imposible sostener para siempre el crecimiento del parque automotor (e incluso el crecimiento poblacional).

Tercero: enfrentar la cuestin del gas de uso domstico

Dentro de la estrategia energtica que proponemos, antes que eliminar el subsidio al gas de uso domstico se podra evitar su uso en otros fines cambiando la mezcla energtica para reducir su capacidad calrica. Adems, por ejemplo, se podra vender el gas domstico subsidiado en tanques de mximo 5 kilos. Para garantizar la focalizacin del subsidio, solo la empresa estatal envasara los cilindros y stos se venderan en barrios populares o en poblados solo con la participacin institucionalizada de comunidades y organizaciones sociales. Los respectivos municipios entregaran en comodato los terrenos necesarios. Con esta combinacin de mercado y organizacin popular, adems de ayudar a eliminar las distorsiones de un subsidio indiscriminado, se evitaran impactos -hasta culturales- demasiado altos, como sucedi con el fracasado programa de cocinas elctricas a induccin .

Esta propuesta semi-gradualista es ms potente que la simple entrega de exiguos ingresos monetarios a los ms pobres. No se puede simplemente eliminar el subsidio al gas e incrementar el bono de desarrollo humano pues las urgencias de los estratos pobres pueden llevar a que stos gasten el incremento del bono en mercancas diferentes, poniendo en riesgo sus posibilidades de adquirir el gas. A su vez, la eliminacin de golpe del subsidio al gas puede llevar a que varias familias regresen a cocinar con lea, lo cual a ms de generar deforestacin y generar problemas de salud (especialmente en ojos y pulmones), puede exacerbar problemas de gnero pues muchas veces terminan siendo las mujeres quienes recolectan la lea para la cocina.

Tambin, la propuesta de que sean las comunidades quienes se hagan cargo de la distribucin del gas cuestiona la estructura oligoplica que existe en dicha actividad (donde apenas dos empresas privadas -Duragas y Agip- controlan alrededor del 70% del mercado).

Cuarto: enfatizar en sector elctrico y en transformacin de la matriz energtica

Para el subsector elctrico podra estudiarse un enfoque combinado. Por un lado, se podra interrelacionar las tarifas con los precios de los derivados del petrleo y, por otro, aplicar tarifas diferenciadas con valores ms bajos en el campo y en las ciudades pequeas y medianas, por ejemplo, en las de menos de 50 mil habitantes (similar tratamiento podra darse a las tarifas telefnicas). En los sectores populares, incluso cabra ampliar la entrega de electricidad subsidiada (sobre todo en la costa ecuatoriana por el uso masivo de ventiladores, por ejemplo), subvencionada por una tarifa ms alta para quienes ms consumen, enfatizando en el uso de subsidios cruzados . Con tales polticas, ms que buscar una mayor recaudacin de ingresos fiscales, se buscara usar los subsidios como herramientas para mejorar la calidad de vida en el mundo rural.

Pero quiz lo ms potente del subsector elctrico es su papel crucial en la transformacin de la matriz energtica dentro del aparato productivo. Los subsidios a los combustibles fsiles deberan manejarse como parte de una poltica que incentive la transicin hacia el uso de energa elctrica y otras fuentes alternativas. Aqu tambin cabra un enfoque combinado, en donde mientras que a la pequea y mediana produccin se le da incentivos para aplicar una sustitucin inter-energtica de combustible fsil a electricidad (por ejemplo, programas gratuitos o crditos para el cambio energtico), a la gran produccin se la penalice por no realizar la transicin.

Dicho sea de paso, aqu cabra exigir la elaboracin de un programa de desarrollo hidroelctrico descentralizado, en donde se deje de enfatizar en las grandes obras y se impulse a obras pequeas y medianas, incluso con administracin local. El objetivo es alcanzar la autosuficiencia y soberana energticas. Igualmente, deber organizarse un uso racional y eficiente de la energa y una regulacin de las emisiones de carbono, desde la legislacin y con programas concretos como, por ejemplo, la inspeccin peridica de edificios.

En definitiva, requerimos un proceso plural de transicin en donde caiga sistemticamente el aporte de los combustibles fsiles aprovechando las reservas de energas renovables: hdrica, solar, geotermia, elica. Pero hasta alcanzar tal transicin, se podra instrumentar medidas urgentes como la reconversin temporal de centrales trmicas en centrales de fueloil y de gas natural. Esto evitara la exportacin del fueloil excedentario a precios baratos, y la generacin -menos contaminante- de energa a partir del gas natural.

Pensando estratgicamente en otros subsidios

Si vamos a abordar la cuestin de los subsidios de forma integral, demos un paso ms.

Por ejemplo se podra revisar el bono de desarrollo humano, transformndolo tambin en una herramienta productiva . Puede servir para promover a campesinos y pescadores, as como a pequeas asociaciones de productores que constituyan un capital de base para generar ingresos, y cuyo destino est ligado a procesos productivos comunitarios. Por ejemplo, los beneficiarios del bono podran proveerse en mercados o tiendas articuladas a la produccin campesina y a la pesca artesanal. De esta manera el Bono podra hasta aumentarse siempre y cuando los beneficiarios demanden productos de los campesinos, de la pesca artesanal o de los artesanos. Adems, si los beneficiarios del bono en una comunidad se unen para impulsar un proyecto comunitario productivo, el Bono tambin podra duplicarse. El objetivo es potenciar la economa comunitaria, en el marco del Buen Vivir.

Los resultados de esta decisin son evidentes: fortalecimiento del aparato productivo campesino y pesquero artesanal, as como mayor generacin de empleo y la configuracin de ncleos de produccin de bienes de consumo de masas, en el marco de una ampliacin del mercado domstico y autodependiente. Esto se completara con un sistema de abastecimiento del desayuno y almuerzo escolar proveniente de la produccin de los campesinos y los pescadores locales, sobre todo de los propios cantones: basta de seguir favoreciendo a los grupos ms poderosos, que usufructan incluso de prcticas monoplicas. Esta poltica, que deber recaer en el mbito de los gobiernos municipales, con apoyo del gobierno central, provocar una dinamizacin de la economa local. La definicin de la dieta alimenticia recaer en los propios padres y madres de familia, que mejor conocen las oportunidades alimenticias de su localidad y no en los burcratas del gobierno central.

Y para cundo eliminar los subsidios al gran capital?

En la economa ecuatoriana existen subsidios escondidos o, mejor dicho, perversos, pues subvencionan directa o indirectamente a los grandes grupos econmicos locales y transnacionales. Aqu se encuentran, entre muchos otros ejemplos:

- Subsidios del Estado al financiamiento de la remediacin ambiental cuando las empresas no asumen esa obligacin,

- Construccin de infraestructura de transporte y energtica para ampliar la megaminera,

- Tarifas preferenciales por el consumo de electricidad o el uso hasta gratuito del agua en actividades extractivistas,

- Apoyo para importar agroqumicos sin aranceles,

- Diversos tipos de exoneraciones tributarias y arancelarias, por ejemplo, a las mineras, etc.

A todo este conjunto cabe agregar las remisiones de impuestos o de diversas deudas con el Estado que propone el morenismo en su Ley de Fomento Productivo: con dicha propuesta, el morenismo otorgara a los grupos empresariales grandes beneficios, que en 2018 legaran a 1.344,7 millones de dlares en el caso de los 50 mayores deudores del Servicio de Rentas Internas ; monto que supera el subsidio por la comercializacin de derivados de petrleo registrado en 2017 (el cual sum 1.122 millones de dlares)

La eliminacin de estos subsidios perversos pasa por transparentarlos. En el Ecuador, sobre todo los grandes grupos econmicos, han vivido permanentemente protegidos por complejos sistemas de apoyo estatal (como parte de todo un impulso a la acumulacin de grandes grupos econmicos promovida desde el mismo corresmo y continuada por el morenismo). Es necesario pues conocer tales protecciones para evitar distorsiones que afectan a la economa y a la sociedad. Igualmente hay que visibilizar a los subsidios legtimos que busquen romper con las enormes inequidades de nuestra sociedad. La eficiencia o no de los subsidios depender de una estrategia que tenga en mente una transicin pensada y ejecutada de forma adecuada, consensuada y democrtica.

Si ha llegado la hora -por fin- de cuestionar los subsidios, pues cuestionmoslos todos, tanto aquellos que son ineficientes, como aquellos que pueden generar alternativas de transformacin, como aquellos que son muy eficientes para el gran capital.-

Notas:

[1] No olvidar, por cierto, que ese aperturismo fue inaugurado en el corresmo con la firma del tratado comercial con la Unin Europea y continuado en el morenismo con la firma de un tratado con la EFTA , sus aspiraciones de un tratado con los Estados Unidos y la potencial adhesin a la Alianza para el Pacfico .

[2] Tengamos presente que los pases exportadores de petrleo son los que mayores niveles de subsidio a los combustibles registran . Este desorden fiscal es, sin duda, una manifestacin de la maldicin de la abundancia, que constituye incluso un riesgo para la democracia .

[3] Informacin tomada del artculo de El Universo: Estado ecuatoriano asume entre $0,72 y $0,99 por galn de gasolinas , agosto 6 de 2018.

[4] Informacin de Petroecuador difundida en el artculo de El Comercio: Ecopas es la gasolina con ms demanda , agosto 6 de 2018.

[5] Cabe recordar que la gasolina sper tiene mejor calidad con 92 octanos, la extra es de menor calidad con 87 octanos y la ecopas mezcla 95% de extra y 5% de bioetanol (proveniente de la caa de azcar).

[6] Informacin tomada del artculo de El Comercio: El subsidio a la sper le cuesta al Fisco USD 144 millones anuales , agosto 7 de 2018.

[7] Informacin recopilada por la nota tcnica del Banco Interamericano de Desarrollo: El impacto macroeconmico de la reforma energtica ecuatoriana, julio de 2018, p.13 .

[8] Informacin difundida en el artculo de Expreso: Guayas, la ms afectada si se retiran subsidios , agosto 10 de 2018.

[9] Informacin difundida en entrevista de El Comercio a Ana Patricia Muoz: La revisin de subsidios es una medida aislada , agosto 12 de 2018.

[10] Informacin difundida por el artculo de El Universo ya citado (ver nota 4).

Alberto Acosta: Economista ecuatoriano. Ex-ministro de Energa y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente. Ex-candidato a la Presidencia de la Repblica del Ecuador.

John Cajas Guijaro: Economista ecuatoriano. Profesor de la Escuela Politcnica Nacional y de la Universidad Central del Ecuador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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