Portada :: Feminismos :: Machismos-Posmachismos
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2018

Sexualidad & Posmachismo
Saben los hombres hacer el amor?

Lidia Falcn
www.publico.es

Sobre el desencuentro afectivo -sexual en la actual poca Posmoderna entre hombres y mujeres por causas de un socializacin desde la ptica patriarcal de la sexualidad masculina.


Mis amigas y confidentes jvenes me confiesan otra preocupacin que las tortura despus de la de saberse engaadas por sus parejas. La torpeza que muestran, ya enamorados, en las lides de la sexualidad.

Torpes y egostas, me dicen. No todos, aaden, pero s la mayora. Ellos son tan machotes, lo saben todo, y lo realizan todo rpida y bruscamente, sin tener con su pareja la delicadeza y el juego previo que toda mujer desea. Y eso despus de presumir de conquistadores y expertos.

Se lo decs?, pregunto a mis interlocutoras, y, ponindose encendidas me replican, oh no, no se puede decir, les ofendera. Qu es, vergenza, pudor? Bueno s, tambin, pero es que l ni te escucha ni se fija en ti. Como es muy hombre lo sabe todo. Y mientras ellas no se atreven a manifestarles su desencanto por no molestarles ellos actan con total prepotencia y seguridad, sin que les inquiete la aceptacin de su pareja.

Pienso en los aos heroicos del feminismo, cuando salamos de las tinieblas franquistas, y organizamos cursillos, encuentros y discusiones sobre sexualidad, ansiosas de aprender lo que la educacin nacional-catlica nos haba hurtado. Eran los tiempos en que clandestinamente se conseguan los libros de Freud, de Melanie Klein, de Alejandra Kollntai, de Simone de Beauvoir, de Marie Bonaparte, de Willhem Reich, que leamos y absorbamos como esponjas.

Las primeras lecciones fueron de anatoma, ya que la mayora de las mujeres ni siquiera conocan su propio cuerpo. Y fue importante para aquellas generaciones lograr el acercamiento a las otras compaeras, compartir las nociones fundamentales de sexualidad femenina y exigir a sus compaeros de cama la cuota de placer que les perteneca.

En los prematuros aos 60, Eliseo Bayo y yo nos lanzamos a hacer una encuesta sobre el comportamiento sexual de los hombres espaoles. Yo haba comprado clandestinamente el Informe Kinsey. Aquel trabajo monumental que Kinsey, Pomeroy y Martin, los profesoresde la Universidad de Indiana realizaron en los aos 50 en Estados Unidos investigando la verdadera conducta de los estadounidenses en el arte de hacer el amor. No lo que dictaba la puritana e hipcrita moral oficial ni lo que presuman los textos pornogrficos. Despus los trabajos de Johnson y Johnson de investigacin prctica con decenas de parejas que a ello se prestaron. Y publicamos unos reportajes que estremecieron a la asustada y pacata sociedad espaola.

No s cuntos de mis compatriotas, que no sean profesionales de la investigacin sexual, conocen hoy los trabajos de Kinsey y Johnson o la magna obra de Willhem Reich. Ciertamente no todas las participantes del Movimiento los leyeron, pero las que los divulgamos y trabajamos en su estudio y discusin llegamos a varias generaciones de jvenes que realizaban sus primeras armas en el difcil arte de la sexualidad.

Hoy observo que de los cursillos, talleres, encuentros y debates feministas la sexualidad est excluida. Supongo que hasta el mundo feminista entiende que la liberalidad con que se expresan -tantas veces soez- los escritores, los medios de comunicacin, los participantes en los programas televisivos, profesores y polticos, significa que no hay misterio ni secreto que las mujeres y los hombres ignoren sobre tal actividad humana.

Y veo, triste y espantada, que la principal fuente de informacin sexual para los jvenes, nios casi, es la pornografa. Difundida hasta la nusea por revistas y pelculas tiene sobre todo su soporte en Internet.

Ya en aquellos primerizos aos, el Partido Feminista llev adelante una oposicin activa a la legalizacin de la pornografa, que comenzaba a inundar las salas de cine. No podamos imaginar el vehculo digital. Pero s sabamos que la pornografa est basada en el desprecio hacia la mujer. En sus horribles productos, los hombres disfrutan impunemente de cuerpos femeninos para obtener orgasmos rpidos con prcticas agresivas y hasta crueles.

Mis discusiones con el porngrafo ms respetado de aquellos tiempos en los medios de comunicacin Romn Gubern, que pontificaba diariamente sobre la bondad de la pornografa, no evitaron que ya no se haga distincin entre el erotismo y la pornografa, y que los cultos, sabios, modernos y posmodernos especialistas del sexo, tacharan a las feministas de pacatas, oas, reprimidas, dominadas por la moral catlica, y otras lindezas semejantes. Alguno supongo que tambin afirm que estbamos mal jodidas, como acusaban los estudiantes franceses del 68 a las feministas que comenzaban a plantear sus reivindicaciones. Hasta que stas sacaron un enorme cartel que colgaron en losbalcones de la Universidad de Nanterre que deca Todas estamos mal jodidas. Parece que indujo al silencio a ms de uno.

Y esto es lo que deberamos divulgar hoy, cincuenta aos ms tarde. Las nietas y bisnietas de las soixante-huitards siguen estando mal jodidas. Y pueden plantear las mismas quejas que sus antepasadas. Desapego, impaciencia, brusquedad y egosmo que en tantas ocasiones rigen en los varones la relacin de cortejo, seduccin y consumacin del acto sexual. Con una absoluta indiferencia hacia la sensibilidad, ignorancia o retardo de su compaera.

Los agresores de la Manada, los jovencitos de las ltimas violaciones en Mlaga, en Vitoria, en Cdiz, explican que la pornografa es su vademecum que les gua desde la absoluta ignorancia adolescente a la realizacin de las fantasas que abonan las imgenes que se transmiten a velocidad astronmica por las pantallas de ordenadores y de mviles. Imgenes de violaciones, maltrato, exhibicin de los cuerpos y de los coitos. Humillacin de las mujeres y triunfo machista de los varones.

El desprecio hacia la mujer en estos tiempos est siendo movido por las potentes empresas de pornografa, que tienen el mejor mercado: la rijosidad y la incultura de los jvenes. Parece que la informacin sexual que se imparte en las diversas escuelas es incompleta, vergonzante, y destinada sobre todo a evitar embarazos y enfermedades de transmisin sexual. Y nada sobre el complejo proceso de realizar un amor placentero, sofisticado y respetuoso con su compaera.

Si ellas se atrevieran a plantear sus deseos y exigencias, estaran hoy calificadas por sus compaeros de cama como reprimidas y oas o los jvenes aprenderan a aceptar verse en la imagen que ellas transmiten?

Aprenderan a moderar sus impaciencias, a controlar su testosterona y a disfrutar del ms refinado placer de ir descubriendo los secretos de la capacidad ms misteriosa y placentera del ser humano, que es la sexualidad?

A qu ha llevado esa proliferacin de imgenes destinadas nicamente a exhibir cuerpos hermosos de mujeres, que son utilizados groseramente por los hombres? A aumentar el consumo de prostitucin y de agresiones sexuales. A creer que el placer sexual se puede comprar o alquilar como practican los prostituidores. A entender la sexualidad como violencia y no como sensibilidad, ingenio y habilidad. Si la sexualidad masculina se satisface con cuatro prcticas elementales, para qu detenerse en el cortejo, en las insinuaciones erticas, en las caricias previas y en los dilogos excitantes? Como algunas especies animales, se va al coito rpidamente y tan contentos.

Pero no todas las especies animales son tan bruscas, en algunas el cortejo lleva muchas horas de exhibicin de sus cualidades, de sus caractersticas especiales, de sus adornos y belleza. De cantos especiales que embelesan en el ruiseor, de frotamientos repetitivos y extenuantes en el grillo, del zureo de las palomas, de la exhibicin de las plumas del pavo real. Y los juegos de los homnidos, variados e ingeniosos: frotando hojas para hacer ruido y llamar la atencin, jugando con ramas, practicando el sexo oral.

Y ahora son los hombres los que imitan a los ms rudos y elementales de sus antepasados.


Fuente: https://blogs.publico.es/lidia-falcon/2018/08/10/saben-los-hombres-hacer-el-amor/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter