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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2018

Las cinco maravillas del gaztetxe Maravillas

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


Primera maravilla: el antagonismo de la okupacin popular frente a la ocupacin fascista. La okupacin de un local, un edificio o de una tierra, o sea, la recuperacin por el pueblo de aquello que le arrebat la burguesa, es justo lo contrario que la ocupacin de un local por el fascismo, como veremos. El gaztetxe Maravillas de la plaza Navarrera de Irua (Euskal Herria), un palacio abandonado, responde a una estrategia de autoorganizacin popular, trabajadora, que se autogestiona para impulsar la emancipacin del pueblo obrero mediante la emancipacin juvenil como detonante de concienciacin colectiva. El gaztetxe es as un experimento de contrapoder juvenil que demuestra no slo a otros sectores de la juventud sino tambin de los adultos que es posible crear islotes de libertad en el ocano capitalista. Islotes siempre sometidos a toda clase de presiones y amenazas para acabar con ellos.

Por el contrario, cuando los neonazis de Hogar Social Madrid ocupan un edificio en el que estaba el Registro de la Propiedad sito en la calle Prncipe de Vergara, en Madrid (Espaa), no quieren cuestionar la propiedad capitalista sino reforzarla mediante la legitimacin del fascismo, del racismo, de las jerarquas autoritarias y verticales que ejercen la caridad para con la clase obrera empobrecida, alienndola con el nacionalismo imperialista espaol y el odio a la solidaridad entre los pueblos, clases y mujeres explotadas.

Los valores del gaztetxe se sostienen, como su propio nombre indica, en la praxis del poder juvenil que rompe o al menos debilita las cadenas del poder adulto con la autoorganizacin, la autogestin, la autodeterminacin y la autodefensa. Sin precisiones ahora, una de las grandes diferencias entre el poder juvenil y el adulto radica en que la obediencia y el patriarcado son caractersticas del segundo, como lo son tambin el miedo al pensamiento crtico y a la libertad. El fascismo es el eptome del poder adulto en su esencia bruta aunque haya neofascistas relativamente jvenes pero envejecidos mentalmente.

Segunda maravilla: la cuestin de la propiedad. El gaztetxe quiere ser en la medida de lo posible un pequeo poder comunal, protosocialista, que cuestiona en su da a da la irracionalidad esencial de la propiedad burguesa y la necesidad urgente de socializar el suelo como primer paso ineludible para garantizar la calidad de vida del pueblo trabajador. Por esto mismo, un hilo rojo conecta al gaztetxe con un taller o fbrica okupada por las y los obreros en huelga, etc.: esa okupacin se orienta hacia la definitiva recuperacin de ese espacio al emanciparse como espacio socializado mediante la legalidad del pueblo que es la ilegalidad de la burguesa, y viceversa.

No decimos nada nuevo ni descubrimos ningn misterio al insistir en el crucial problema de la propiedad. El antagonismo entre la propiedad burguesa y la socialista, o comunal para rescatar la autocrtica de Engels, pudre ahora ms que nunca antes la civilizacin del capital. Debemos referirnos siempre a ese antagonismo para descubrir la razn ltima que impulsa a los representantes sociopolticos del capital en Nafarroa e Irua, en todas partes, a cerrar los gaztetxes y las empresas recuperadas, a legislar y aplicar toda serie de prohibiciones u obstculos previos a los embriones de contrapoder popular. Sean groseramente reaccionarios o educadamente reformistas, los delegados sociopolticos del capital saben que su cmoda forma de vida, sus sueldos, dependen de la efectividad de su servidumbre al capital.

Cuando la iniciativa juvenil y popular empieza a reivindicar necesidades y derechos socialistas inaceptables por el capital, los amables reformistas que defienden sus intereses se ponen nerviosos porque el capital les recuerda para qu les ha prestado el poder legal que administran. Y es que, como dijo el alcalde peneuvista de Bilbo, Azkuna, cuando solemnemente justific el desmantelamiento violento de Kukutza: la propiedad es intocable. Tambin el monstruo de la propiedad burguesa aplast Kortxoenea y revolotea sobre Errekaleor y sobre tantos y tantos embriones de esperanza humana: hay que destruirles antes de que germinen y demuestren que se puede construir el futuro libre mediante la libertad presente.

Tercera maravilla, la nacin popular, comunal, trabajadora. El gaztetxe es autoorganizacin juvenil que se identifica como euskaldun y busca autogestionarse cada vez ms mediante el euskara como valor de uso comunal. Por ello el contenido de nacin vasca que desarrolla es contrario al conjunto de la ideologa burguesa que lleva en su seno formas complementarias de nacionalismo espaol en sus varias expresiones, de autonomismo y regionalismo de las medianas y pequeas burguesas autctonas, y del cosmopolitismo fabricado por el capital financiero mundial para combatir el internacionalismo de los pueblos.

Dado que el gaztetxe es la praxis de lo comn desde y para su valor de uso, el idioma y la cultura en la que se expresa cada vez ms, el euskara en su praxis diaria confirma aquella vital e imprescindible afirmacin de Marx de que la lengua comn es el ser comunal que habla por s mismo. Esto tambin es inaceptable para un capitalismo que tiene en su industria poltico-cultural una de las ramas ms rentables, unida a la del turismo destructor de las identidades populares e impositor del opresor engao de la ciudadana del mundo. Y por lo mismo, la lengua como valor de uso comunal, es decir, como conciencia revolucionaria, tambin es inconciliable con la mercantilizacin que de ella hace el autonomismo y en menor medida el regionalismo. O sea, el gaztetxe ayuda a la (re)construccin de otra nacin vasca antagnica con la propiedad capitalista.

Cuarta maravilla, la conciencia poltica en el puesto de mando. Lenin deca que la poltica es la economa concentrada. La lucha por la propiedad comunal ataca a la raz material y simblica de la dictadura burguesa que sostiene la extraccin de plusvala. Tanto en el gaztetxe como en una universidad en huelga, en un hospital movilizado o en una asamblea popular y obrera externa al parlamento en la que se debate cmo introducir la democracia directa en el sancta sanctorum de la ficcin burguesa de democracia, en estas y otras prcticas de democracia de base, actan niveles ms o menos desarrollados de conciencia poltica que se ha formado comprendiendo que la nica solucin es construir el poder popular.

El gaztetxe como espacio comn slo vive en la medida en que sirve para interrelacionar la mayor cantidad posible de luchas: desde la Amnista y antipatriarcal hasta la ecologista pasando por el urbanismo y el antirracismo, la lucha contra el narcocapitalismo, el arte y la cultura en todas sus formas, la emancipacin de las sexualidades y los afectos, y un inacabable etctera. Un mnimo debate demuestra que esas luchas en apariencia inconexas entre s, tienen sin embargo un denominador: en la medida en que avanzan apuntan al poder de clase de la propiedad privada: crceles y torturas, mujeres como propiedad masculina, naturaleza mercantilizada, urbanismo para ricos, explotacin sexo-econmica de las y los migrantes, las drogas como arma de destruccin y de ganancia Segn se descubren sus conexiones con la tasa media de beneficio del capital tambin se desvelan sus contenidos polticos. La teora siempre es necesaria y por eso se comprende que, entre las mltiples tareas a realizar, tambin estaba organizado un curso de crtica de la economa capitalista desde su esencia poltica.

Y quinta maravilla, la autodefensa. Frente a la entrada del gaztetxe Maravillas, en la mitad de la plaza hay un taburete, una mesa normal de esas de formica y varios micrfonos. Alrededor muchas personas y algunos periodistas que rodean a una pareja que explica en euskera y espaol el inminente cierre del gaztetxe. Estamos ante uno de los mtodos de autodefensa no violenta. Hay otros muchos mtodos, pero pasan siempre por la explicacin de los porqus de la represin: dado que el gaztetxe asume que la poltica est en el puesto de mando, su autodefensa consiste en explicar todos los intrngulis ocultos de la poltica del poder para movilizar amplios sectores populares en defensa del gaztetxe.

La autodefensa comienza desde antes de okupar el gaztetxe, desde el momento en el que se decide abrir otro en respuesta al que nos estn cerrando en ese instante. La autodefensa no es otra cosa que la ofensiva juvenil permanente y creciente expresada en la consigna de nos cierran uno, abrimos dos. Esta estrategia, la nica posible, exige planificar con antelacin toda la pedagoga de dilogo y comunicacin con el pueblo porque slo as la autodefensa ser comn, creciente, la nica con visos de victoria acumulativa.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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