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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2018

Chau Unasur, adis a la paz, Sudamrica ser zona de guerra?

Aram Aharonian
Rebelin


En Colombia se respira una atmsfera de zozobra e inestabilidad social, tras el asesinato de 330 lderes sociales, la amenaza permanente a periodistas y el temor a que Ivn Duque, el nuevo mandatario, se aventure en dos guerras: una interna y otra contra su vecino, Venezuela.

La nica forma de tratar de unir a la nacin es inventando un enemigo externo, para apelar al nacionalismo, una guerra contra los castrocomunistas venezolanos, desviando la atencin de la continuidad del genocidio interno y la crisis social, econmica y financiera, seala el analista Camilo Rengifo.

Durante cuatro perodos presidenciales, lvaro Uribe y Juan Manuel Santos, quien adems fue ministro de Defensa del primero en epcas de los falsos positivos campesinos asesinados y vestidos con ropa de guerrilleros para mostrar a la prensa victorias militares-, la hiptesis del conflicto siempre estuvo en al aire, en guerras de micrfonos o con injerencia directa en asuntos internos del vecino del noroeste.

Y, los mentideros polticos sealan que Santos quiso despedirse del gobierno apoyando el intento (frustrado) de magnicidio del presidente venezolano Nicols Maduro, el 4 de agosto ltimo. Pero esta ltima jugada del benemrito Nbel de la Paz, no le sali bien.

James Mattis, secretario de Defensa de los Estados Unidos visit a mediados de agosto Brasil, Chile, Colombia y Argentina, con una agenda que insista en el tema de la inestabilidad poltica y la supuesta crisis humanitaria de Venezuela, que podra afectar el escenario regional, junto al temor por un conflicto armado entre Colombia y Venezuela tras el atentado fallido -con drones cargados de explosivos- contra Nicols Maduro.

La gira busca resaltar los vnculos de Washington con lo que considera su patio trasero, segn destaca un comunicado del Pentgono, pese a que EEUU no ofreci todava ninguna agenda positiva de cooperacin. Las alianzas panamericanas han sido punto focal de las visitas, este mismo ao, del exsecretario de Estado Rex Tillerson, su sucesor Mike Pompeo y del vicepresidente Mike Pence a la regin.

El ministro brasileo de Defensa, Joaquim Silva e Luna, dijo que entendi bien lo que quiso decir Mattis, pero eso es una disputa comercial en todo el mundo; hay una gran reorganizacin en todo el mundo, en Asia, en la Unin Europea, es una disputa de mercado y seal que es posible que Brasil se beneficie de una guerra comercial entre EEUU y China.

Segn Mattis, su pas apoya decisiones soberanas de estados soberanos, pero advirti de invasiones de otros pases. El libreto pareciera convertir a Latinoamrica en un campo del juego geopoltico estadounidense.

Otra preocupacin del mandams del Pentgono es la reunin en Argentina del G-20, donde el anfitrin tiene responsabilidades en defensa y seguridad de los lderes del mundo desarrollado, que permitan la asistencia de Donald Trump: cmo participar de manera discreta sin resentir las pasiones nacionales. La propuesta de Mattis fue la posible cesin de equipos para un rea especfica; la prevencin de ciberataques, con inhibidores de circulacin de drones.

En los pases visitados, Mattis auscult la influencia y presencia en Sudamrica de dos rivales, China y Rusia. Y al respecto seal que hay ms de una forma de perder la soberana en este mundo. No es slo por las bayonetas. Puede ser con pases que llegan ofreciendo regalos, prstamos amplios que acumulan deudas masivas en otros pases a sabiendas de que no podrn repagarlas, es lo que parecen ser los prstamos chinos a naciones como Venezuela y Filipinas.

En este viaje, el jefe de Pentgono ultim detalles sobre el tratado con Chile para que ambos gobiernos colaboren en materia de ciberseguridad. En Colombia, arregl el envo de un buque hospital estadounidense a las costas del Pacfico colombiano, con el propsito, dijo, de ayudar a sortear la crisis humanitaria que acecha al pas, derivada de la llegada de miles de venezolanos.

La visita de Mattis a la regin se produjo tras el encuentro del titular de la Armada estadounidense con sus pares de Argentina, Brasil y Chile en Cartagena, Colombia, en el marco de la 28 Conferencia Naval Interamericana que congreg a los jeraracas navales de Argentina, Brasil, Canad, Chile, Colombia, Honduras, Mxico, Nicaragua, Panam, Paraguay, Per y Uruguay.

La fachada para imponer un bloqueo martimo a Venezuela podra ser el eufemsticamente llamado ejercicio naval multinacional Unitas Lix-2018, del que Colombia ser anfitriona en septiembre prximo, seala el analista mexicano-uruguayo Carlos Fazio.

El atentado buscaba que el poder fuera transferido sin demora a las autoridades civiles legtimas, miembros de la Asamblea Nacional presidida por Julio Borges, tras liberar una zona del pas e instalar all un gobierno paralelo que ejerciera funciones de hecho, con el respaldo de Washington, sus socios de la OTAN y el Grupo de Lima.

Hoy la produccin de coca alcanza en Colombia niveles record, grupos armados ilegales luchan por territorios en los que el Estado tiene escasa o nula presencia y una oleada de 330 asesinatos de activistas sociales en los ltimos meses, mostr que la paz sigue siendo un trmino relativo.

Si Ivn Duque, el nuevo presidente -que quiere reformular el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC que su antecesor Juan Manuel Santos se abstuvo de implementar-no logra llevar el Estado a las zonas rurales, hoy en manos de narcotraficantes y paramilitares (o no est interesado en ello), poco cambiar en Colombia, que registr al menos 260 mil muertos, 60 mil desaparecidos y ms de siete millones de desplazados. 

Fin de la zona de paz?

La coordinacin conservadora de varios presidentes suramericanos lograron desmontar los ms importantes avances de la integracin de los pases de Amrica del Sur que conformaron la Unin de Naciones Sudamericanas (UNASUR) como bloque referente de las relaciones mundiales marcadas por la multipolaridad de potencias y de proyectos integracionistas regionales y declararon a la regin como zona de paz.

La potencia econmica y poltica de los gobiernos de Argentina y Brail, respaldados por los presidentes de Per, Chile, Colombia y Paraguay (el denominado Grupo de Lima), comenz su tarea destructiva en abril pasado, cuando determinaron suspender su participacin en el organismo

Y el momento adecuado (la asuncin de la presidencia pro-tempore de Bolivia) finaliz dos aos de sigilosos movimientos de debilitamiento y parlisis de todos los proyectos integracionistas construidos al margen de la influencia y predomino de Estados Unidos: Mercosur, ALBA, CELAC y Unasur.

Desmantelados los organismos de integracin horizontal, vuelve el poder del panamericanismo monroista -Amrica para los (norte)americanos-, dejando en pie a la Organizacin de Estados Americanos (OEA), bajo la tutela de Washington. Pero no logran consenso, porque Nicaragua, Venezuela y Bolivia, al menos, se oponen a la injerencia en asuntos internos de otros pases. Y por eso, EEUU trata de desestabilizar sus gobiernos con todos los medios posibles,

La Unin de Naciones Suramericanas (Unasur), creada en 2008, auspici el Consejo de Defensa Sudamericano, integrado por 12 pases, que entre sus propsitos principales tuvo consolidar a la regin como zona de paz y servir de contrapeso a los afanes intervencionistas del Pentgono en los ejrcitos locales, con fines de alineamiento y adoctrinamiento.

Pero la contraofensiva conservadora y del Comando Sur del Pentgono sigui adelamte. En mayo ltimo, Juan Manuel Santos anunci que Colombia con siete bases estadounidenses en su territorio- se sumaba como socio global de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte, mximo exponente de las intervenciones militares, abiertas y encubiertas, despus de la guerra fra. Ahora Chile quiere seguir el mismo camino.

Y ahora, de la mano del embajador de EEUU en Bogot, Kevin Whitaker el nuevo presidente colombiano, Ivn Duque, apadrinado por lvaro Uribe, sindicado como genocida y unido al narcotrfico y el paramilitarismo, quiere ser protagonista del Golpe Maestro.

Este plan, fue diseado por el almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur, quien aspira a que el gobierno bolivariano sea derrocado a travs de una operacin militar bajo bandera internacional, patrocinada por la Conferencia de los Ejrcitos Latinoamericanos, bajo la proteccin de la OEA y la supervisin, en el contexto legal y meditico del secretario general, Luis Almagro.

Segn se supo en el Congreso estadounidense, Duque tiene una estrategia para negociar con EEUU una dispensa para Colombia con los aranceles de importacin del acero y el aluminio: manejar la guerra encubierta del Pentgono contra Venezuela, desde la frontera colombiana.

A inicios de julio y antes de asumir la presidencia, negoci en Washington con el vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado, Mike Pompeo, la directora de la Agencia Central de Inteligencia, Gina Haspel, el zar antidrogas James Carrol, y el asesor de Seguridad Nacional, el superhalcn John Bolton.

A Pence, preocupado por la supuesta amenaza a Colombia de la dictadura de Maduro como ya se lo haba manifestado a Santos en su visita a Bogot y en la reunin cuando la Cumbre de la OEA en Lima- le solicit apoyo en materia militar, de inteligencia y seguridad.

El 10 de agosto, tres das despus de asumir la Presidencia, anunci el retiro irreversible de Colombia de Unasur y abog por la aplicacin de la Carta Democrtica de la OEA contra Venezuela, tras prometer que llevara a Maduro ante la Corte Penal Internacional, la misma justicia internacional, donde Uribe, est acusado por crmenes de lesa humanidad, y donde hacen cola los mexicanos Felipe Caldern y Enrique Pea Nieto.

Un da antes, en la sede de la cancillera colombiana en Bogot, el nuevo ministro del exterior, Carlos Holmes Trujillo, se reuni con Julio Borges, sindicado como uno de los coautores intelectuales del frustrado magnicidio del presidente venezolano Nicols Maduro, para expresarle el apoyo incondicional del gobierno de Duque para rescatar la democracia y la legalidad en Venezuela.

Gustavo lvarez Gardeazbal, al criticar las declaraciones de Duque en Washington, cuando afirm que iba a liderar un bloque latinoamericano contra Maduro, en una nota titulada A la guerra?, adverta que as un presidente no est de acuerdo con la ideologa de una nacin, no puede comenzar a hacer declaraciones que vayan en contra del principio del respeto soberano.Y adverta que si la guerra llegase a suceder con el pas hermano, Colombia perdera pues Venezuela est mejor armada que nosotros.

La periodista Mara Jimena Duzn, en su ltima columna antes de que la amenazaran, recordaba las declaraciones del general retirado Leonardo Barrero (Preprense porque vuelve la guerra) y se preguntaba cul ser el blanco principal de esta nueva guerra anunciada: los lderes sociales que estn cayendo como moscas, los ocho millones de ciudadanos que votaron por Petro, los diez millones de personas que votaron por Duque y que an creen en pajaritos en el aire?

Paralelamente, desde junio est en Ccuta y Maicao, poblaciones fronterizas con Venezuela, un contingente de cascos blancos de la cancillera argentina. Gabriel Fucks, extitular de estos contingentes de paz, seal que la misin en la frontera colombiano-venezolana, ms que una accin de asistencia sanitaria, forma parte de una poltica de presin contra Venezuela.

No es de extraar que el gobierno de Mauricio Macri se haya sumado a los planes estadounidense-colombianos, dada su posicin subordinada en la OEA. Macri, adems, acept desplegar en el territorio argentino una nueva red de bases militares estadounidenses: una en Neuqun, en el estratgico sur patagnico, cerca de la reserva gasfera de Vaca Muerta, financiada por el Comando Sur con ayuda humanitaria y dos en Tierra de Fuego, la de Tolhuin y la de Ushuaia.

Un vasta frontera caliente

La mayor parte de los problemas que se suscitaron histricamente y se siguen suscitando en extensa frontera comn de ms de 2.200 kilmetros, los genera la actitud del establishment colombiano, generando tensiones que en algunos casos han estado a punto de desencadenar conflictos de carcter blico, a veces alegando presuntas reivindicaciones territoriales.

Generar tensiones con Venezuela sirve para desviar la atencin de la violencia de seis dcadas en Colombia, parte de la normalidad en ese pas y que contrasta en las ltimas dos dcadas por la existencia de sistemas sociales, econmicos y polticos contrapuestos. El mensaje de la conduccin poltica colombiana y los medios de comunicacin hegemnicos, no ha cambiado: su lenguaje es agresivo, belicoso, xenfobo y permanentemente amenazante.

El periodista Jos Vicente Rangel, exvicepresidente y excanciller venezolano, seala que la provocacin en poltica siempre ha estado en la base de cualquier aventura. Dos perodos constitucionales de lvaro Uribe, dos de Juan Manuel Santos y el prximo de Ivn Duque, cuyo lenguaje provocador antes de tomar posesin del cargo, es el mismo de sus predecesores.

La oligarqua y la derecha colombianas tienen planes polticos y militares contra Venezuela, no de ahora, con motivo del desarrollo del proceso bolivariano contra el cual aducen razones de carcter ideolgico, sino de muy atrs en el tiempo, durante otros gobiernos venezolanos. Desde el intento de usurpacin de los derechos venezolanos sobre Los Monjes, la provocacin de la fragata Caldas en el Golfo de Venezuela

El poder fctico colombiano ha estado involucrado en mltiples operaciones contra Venezuela: comerciales financieras en la frontera, con el contrabando de extraccin, con la actuacin de grupos paramilitares, infiltrando unidades a travs de la frontera a fin de generar actos terroristas en territorio venezolano.

Uribe instrument una alianza con la oposicin venezolana golpista, a la que orient y financi abiertamente, e incluso se lament, en una inslita declaracin, no haber tenido tiempo siendo presidente para atacar militarmente a Venezuela (a lo cual, por cierto, Chvez le contest que lo que le falt fueron cojones).

Santos, sibilino y de la aristocracia bogotana, intrig en organismo internacionales y en gobiernos de la regin para adelantar una campaa consistente en afirmar que con motivo de la eleccin de la Asamblea Nacional Constituyente, Maduro haba acabado con la democracia venezolana, y se neg a reconocer su reeleccin.

El atentado que quiso acelerarlo todo

El 4 de agosto, durante la parada militar por el aniversario de la Guardia Nacional un grupo terrorista atent con drones DJI M600 -de ltima generacin, con un rendimiento de vuelo mejorando y una mayor capacidad de carga, utilizados con fines industriales y profesionales de diversos rubros, incluidos los militares- cargados de explosivos contra el presidente Maduro, para intentar conseguir por la va del magnicidio lo que la oposicin de ultraderecha no ha podido conseguir en una veintena de elecciones.

Tampoco lo logr con el golpe de Estado de 2002 contra el presidente Hugo Chvez, ni con el sabotaje petrolero de 2002-2003, ni con la desestabilizacin y las guarimbas de 2014 y 2017 desarrolladas stas por sectores radical proestadouniodenses de la oposicin venezolana, con el apoyo y financiamiento de Washington, Madrid y Bogot , el aliento de la jerarqua conservadora de la Iglesia catlica y los medios hegemnicos cartelizados, nacional y trasnacionales.Ni siquiera con las sanciones y la guerra econmica, y la guerra de Cuarta generacin, con campaas de intoxicacin meditica, sabotajes y actos violentos, con apoyo de la Organizacin de Estados Americanos y los gobiernos del llamado Grupo de Lima.

Segn los expertos, uno de los drones us como explosivo plvora y pentrita y el otro plvora y C-4 (explosivo plstico de uso militar utilizado en las operaciones de bandera falsa de la Red Gladio de la OTAN y tambin por agentes de la CIA para derribar la aeronave de Cubana de Aviacin sobre Barbados, en 1976 (murieron 73 personas), y en el asesinato del excanciller de Salvador Allende, Orlando Letelier, en Washington, ese mismo ao.

Obviamente el Comando Sur estadounidense no detuvo sus planes por el fracaso del atentado con drones, que deba provocar de acuerdo al plan- un asesinato en masa de lderes civiles y militares en Venezuela, el caos social y una guerra civil, sino que sigue tratando de generar divisiones en las Fuerzas Armadas bolivarianas, para impulsar algn levantamiento en guarniciones castrenses, como lo intentaran en el Fuerte Paramacay.

Los frustrados magnicidas confesaron que recibieron entrenamiento en la finca Atalanta en el departamento colombiano Norte de Santander, donde aprendieron a manejar drones, a cambio de 50 millones de dlares y residencia en Estados Unidos (no en Guantnamo).

Tras el atentado terrorista, la mayora de los presidentes (conocan el plan?), mantuvieron silencio, minimizaron el incidente con drones, relativizaron el atentado o silenciaron la tentativa de magnicidio y el acto de terrorismo, y cundo no, recuperando las nociones oscurantistas de siempre, lo calificaron como un montaje, autoatentado o maniobra. En los hechos estaban validando el (su) fracaso..

Colofn

Quedan muchas interrogantes: Qu pasara con los pueblos: aceptaran una guerra? Es este todo el escenario deseado por todo el gran capital? Qu actitud tomaran China y Rusia, por ejemplo? Qu pasar en EEUU con las elecciones parlamentarias? El gran capital seguir apoyando a Trump o preferir su reemplazo por Pence?

Sin duda hay que llamar a una actitud activa por la paz, crear conciencia de los peligros que corre Latinoamrica toda. Es la paz o la destruccin. Es el futuro de la regin.

Aram Aharonian. Periodista y comuniclogo uruguayo. Magster en Integracin. Fundador de Telesur. Preside la Fundacin para la Integracin Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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