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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2018

ltima llamada
Bolsonaro o el fantasma del fascismo en Brasil

Arsino Orihuela Ochoa
La Digna Voz (Mxico)


Quiero recordar que a un ao de la eleccin en Estados Unidos presagi el triunfo de Donald Trump. Tan pronto gan el candidato republicano en EE.UU., anticip el trriunfo de Andrs Manuel Lpez Amador (AMLO) en Mxico. En el primer caso, advert que hasta el final de la eleccin conservara la esperanza de que el pronstico resultara errado; cosa que no aconteci, infelizmente. En el segundo, previne acerca de las limitaciones que entraara un gobierno conciliador en un contexto de sobrecarga de expectativas ciudadanas. Si bien an no toma protesta el candidato electo, ya es posible discernir una accin concertada de AMLO y sus operadores para reducir o acotar tales expectativas sociales. A tan slo 3 meses de la eleccin presidencial en Brasil, ms que nunca espero que la previsin yerre, y que Jair Bolsonaro, candidato a la presidencia por el Partido Social Liberal (PSL) que no tienen nada de social ni de liberal, y que es fiel representante del baronato colonial registre una derrota aparatosa en los comicios de octubre. Sin embargo, debo prevenir que tal escenario el de un descalabro de Bolsonaro se antoja difcil. El conjunto de fuerzas e inercias que recorren subterrneamente la eleccin en Brasil perfilan un desenlace electoral dramtico. Jair Bolsonaro militar en reserva y facsmil tropical de Donald Trump es el tumor cancergeno que brot al interior del sistema poltico brasileo tras el golpe de Estado que depuso ilegalmente a la presidenta legtima, Dilma Rousseff. Cabe hacer notar, no obstante, que Bolsonaro no es una criatura de reciente fabricacin. Las posiciones polticas que representa plutocracia militarista sin concesiones se alojan en Brasil desde tiempos coloniales. Hasta ahora tales expresiones haban sido ms o menos eficazmente domeadas en la poltica (no as en la sociedad o en los crculos de privilegio). La diferencia notable es que, en este momento, una franja importante de la ciudadana identifica en l una respuesta o salida a los problemas que aquejan a Brasil. El propsito de este artculo no es vaticinar un eventual triunfo de esa continuidad revestida de cambio, sino ms bien proporcionar algunas lneas de anlisis y reflexin para intentar impedir, conjuntamente, que tal vaticinio llegue a cristalizarse.

Es innegable que Jair Bolsonaro es una criatura arquetpica de la antipoltica. Qu es la antipoltica? Noam Chomsky explica: Lo que se ha creado durante este medio siglo de propaganda corporativa masiva, es lo que se conoce como antipoltica. Cualquier cosa que sale mal se culpa al gobierno. Y efectivamente, hay muchas cosas que reprocharle al gobierno. Pero el gobierno es la nica institucin que la gente puede cambiar, es la institucin que uno puede afectar con la participacin [] Esa es exactamente la razn por la cual toda la ira y el miedo estn dirigidos contra el gobierno. El gobierno tiene un defecto: es potencialmente democrtico. Las corporaciones no tienen defectos: son tiranas puras. Por eso se trata de mantener en el anonimato a las corporaciones, y concentrar toda la ira en el gobierno. Si no te gusta algo, si los salarios estn a la baja, culpa al gobierno. No culpen a los hombres que figuran en [la revista de negocios] Fortune 500, porque nadie lee esta revista [] Uno nunca lee acerca de las ganancias astronmicas [de las grandes empresas] [] Como se ha dicho, hay mucho que reprochar al gobierno. Pero el gobierno es exactamente lo que Dewey describi como la sombra proyectada de los negocios sobre la sociedad. Si se quiere cambiar algo, es preciso cambiar la sustancia no la sombra.

O tambin podramos encuadrar a Bolsonaro en aquello que los analistas llaman el tercer espritu del capitalismo, y que se define, entre otras cosas, por la incorporacin de una (seudo) crtica contra los desenfrenos del capitalismo, engaosamente ceida tal crtica a la corrupcin de los polticos, a fin de allanar ideolgicamente el ascenso al poder pblico de los no-polticos: a saber, personajes como Trump o Bolsonaro que gobiernan sin soberano popular, presuntamente sin ideologa, y al servicio exclusivo del privilegio, llmese militar, eclesistico, criminal o empresarial.

Para decirlo en trminos ms simples, no hay un pice de novedad en la campaa-estrategia-programa de Jair Bolsonaro, excepto los factores externos, tales como el desencanto ciudadano o la fragmentacin-naufragio de la izquierda, que son los catalizadores que a menudo propician el ascenso de la alternativa fascista. Bolsonaro arrastra votantes porque l se presenta como un rebelde patriota, en el contexto de una crisis generalizada que el ciudadano aislado atribuye a la corrupcin de los polticos, en general, y a los escndalos de corrupcin que involucran al Partido de los Trabajadores (PT), en particular. Para ese ciudadano atomizado, irritado, desconsolado y despolitizado, Bolsonaro representa la posibilidad de salir del laberinto de la soledad opresiva. Y no porque el candidato prometa, con base en una poltica inteligente, dirimir los conflictos que enfrenta Brasil, sino justamente porque promete abolir la poltica, que es la fuente de todos los males globales, nacionales o personales, de acuerdo con la narrativa que impusieron, a base de propaganda, las clases que dirigen monoplicamente la economa.

Y esto ltimo es lo que parecen no entender en la izquierda brasilea (si bien es cierto que no estn definiendo planes de accin reflexivamente, sino apenas estudiando cmo sobrevivir a la ilegal persecucin de la que son objeto). Atacar a Bolsonaro por falta de pericia gubernativa o por incorrecciones polticas slo ayuda a incrementar su popularidad. Cualquier cuestionamiento proveniente de cualquier figura poltica eleva la simpata del auditorio por el candidato. Cualquier aparicin en televisin, as sean un par de minutos para responder una pregunta ingeniosa, se traduce en una cosecha de seguidores. El ltimo debate presidencial en Brasil demuestra que la hegemona est del lado de la ultraderecha conservadora: loas a dios, a la violencia, a la patria de los pocos, a los barones, al racismo estructural, a la tcnica de la hiperacumulacin, al rencor social, al machismo. Fue posible advertir, en las tres horas de transmisin, que la derecha golpista que no es liberal; es ultraconservadora est perfectamente organizada, y que los candidatos de la izquierda o del centro, notoriamente ignorados en el debate, estn desarticulados, o acaso cuidadosamente arrinconados por el frente de la derecha (las cincuenta sombras de Temer dixit Guilherme Boulos) de tal modo que apenas consigan contribuir a realzar la presunta pertinencia o urgencia del programa ultraconservador. Tambin qued de manifiesto que el candidato de Rede Globo el monopolio meditico de Brasil y el vigsimo quinto grupo de multimedia ms grande en renta del mundo es Jair Bolsonaro. A Rede Globo se suman casi todas las otras tiranas de Brasil: la iglesia, las fuerza armadas, el poder judicial, las corporaciones, el crimen organizado y los bancos.

No se necesita mucha agudeza para reparar que, en la prxima eleccin de Brasil, el elector votar por aquel que proponga ms firmemente un plan de accin urgente para restaurar la autoridad. Y en esto, los ultraconservadores registran una ventaja notable. Por ello, tambin es urgente que desde las izquierdas se defina un plan cuyo eje de accin-discurso recoja ese estado emocional, anhelo o demanda ciudadana. Por un lado, Bolsonaro propone restaurar la autoridad acudiendo bsicamente a eso que Chomsky llama las tiranas puras, que son las fracciones del Estado que no estn sujetas a escrutinio pblico o voto popular: reitero, la iglesia, las fuerzas armadas, el poder judicial, las corporaciones, el crimen organizado, los bancos. En suma, los flancos opacos u oscuros del aparato estatal. Por otro lado, las izquierdas primero tienen que definir una candidatura estratgica ms o menos unificada. Y despus, proponer con la misma vehemencia, o incluso superior a la de los ultraconservadores, la restauracin de la autoridad desde las fracciones del Estado potencialmente democrticas: a saber, la sociedad organizada no empresarial, los nuevos movimientos sociales, la poblacin civil desorganizada (que tericamente es depositaria de la soberana), los parlamentos federal-estatales, algunos partidos polticos (no golpistas), y el poder ejecutivo.

Que el PT y Lula consiguieran aislar con xito al candidato de centro-izquierda Ciro Gomes, boicoteando todas sus posibles alianzas polticas, comporta un mrito estratgico de corto alcance. Pero no necesariamente tico, en el largo plazo. Las consecuencias no previstas de esa estrategia pueden resultar catastrficas para Brasil. Porque acaso el nico candidato del llamado campo progresista que poda competir seriamente en la eleccin, proponiendo la restauracin de la autoridad desde las fracciones del Estado potencialmente democrticas era o es Ciro Gomes (a pesar de su espordico camaleonismo). Vale decir: la disputa por la hegemona al interior de las izquierdas, que no comporta ningn mrito tico, est allanando el camino al ascenso de Jair Bolsonaro.

Francamente, espero errar en las previsiones. Y confo que la alfabetizacin poltica de ciertos sectores de la sociedad brasilea en los gobiernos del PT tenga impacto electoralmente, y que las izquierdas no confabulen voluntaria o involuntariamente a favor del fantasma del fascismo en Brasil.

Fuente: http://www.ladignavoz.mx/2018/08/bolsonaro-o-el-fantasma-del-fascismo-en.html


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