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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2018

Por qu el neoproteccionismo desorienta a la izquierda?

Ignacio Muro
Economistas frente a la crisis


Que el neoproteccionismo haya resurgido en Gran Bretaa y EEUU, la cuna de Thatcher y Reagan, los lderes que impulsaron hace casi 30 aos el neoliberalismo, es el fenmeno que mejor define las contradicciones actuales de la globalizacin econmica.

Que sean Trump o los populismos xenfobos quienes capitalicen el desencanto social que provoca la desigualdad global es el fenmeno que mejor define las contradicciones y limitaciones de la izquierda poltica en los pases desarrollados.

Sin posibilidades de discutir las causas que someten al mundo a un estado de shock, sin que el pensamiento racional progresista muestre a dnde vamos y en qu plazos, las personas comunes se niegan a seguirles el juego y dicen basta.

Demasiada velocidad, demasiado desequilibrios, demasiadas ventajas comparativas

La izquierda sigue apuntada al consenso sobre la libertad de comercio como algo intocable y cuasireligioso, un mito absoluto de progreso en tanto que smbolo de sociedades abiertas. En la prctica no es as. Todo es cuestin de medidas, de prioridades, de ritmos, de prisas o pausas.

Aunque la libertad de movimiento para mercancas, capitales y trabajo sea la tendencia deseable, solo se transforma en progreso si se desarrolla con una agenda equilibrada y armnica, una condicin imposible en la poca acelerada y desigual en la que vivimos. El librecambio es ya pura retrica en aspectos esenciales. Mientras Occidente levanta su bandera, activa todas las medidas proteccionistas para evitar la libertad de movimiento del trabajo, incluida el cierre de fronteras a refugiados e inmigrantes. Al tiempo, se niega a poner coto al exceso de libertades para el movimiento de capital, origen de los parasos fiscales. Donde debera facilitar la libertad de movimiento, introduce protecciones y donde debera establecer protecciones y control se muestra librrimo.

A la velocidad en la que se desarrollan los cambios la incomprensin de la globalizacin est asegurada, seala Stephen Roach. Y es que, en el hiperconectado mundo de hoy, ya no sirven los argumentos desarrollados por David Ricardo en el siglo XVIII, cuando hablaba de las ventajas comparativas de Inglaterra y Portugal para la produccin de telas y vino.

A la misma conclusin lleg en los ltimos aos de su vida el premio Nobel Paul Samuelson, defensor acrrimo de las ventajas de libre comercio, cuando seal que la teora de las ventajas comparativas no sobrevivira a este mundo. La causa la situaba en la aceleracin histrica que provoca la accin combinada de la globalizacin y el cambio tecnolgico en las leyes econmicas. El ejemplo de ello era China que no solo se ha convertido en la fbrica del mundo de bienes de bajo valor, objetivo que ya rebas a finales de los 90, sino que ha conseguido especializarse en reproducir masivamente tecnologas disruptivas con mano de obra barata.

Demasiada velocidad, demasiado desequilibrio, demasiadas ventajas comparativas. No es extrao que sea ahora China la que defienda la libertad de comercio y EEUU el proteccionismo.

Cuando la historia aporta lecciones concluyentes

La liberalizacin econmica ha sido siempre el argumento de los que obtienen ventajas con ella. As ocurri siempre.

Hace 150 aos un episodio anticipaba la importancia de los tiempos en la agenda de liberalizacin del comercio. En 1865, Ulisses Grant, presidente de EEUU, sufra presiones para someterse a la libertad de comercio que propugnaban los manchesterianos del Reino Unido, entonces la potencia econmica indiscutible. Ulisses se opone afirmando: nosotros tambin estaremos de acuerdo con implantar la libertad de comercio, pero ser dentro de 100 o 200 aos, cuando hayamos sacado todo el partido a las polticas proteccionistas. Y as ha sido.

Si la integracin de Espaa en la UE no se puede cuestionar, la velocidad impuesta por Alemania y aceptada por Felipe Gonzalez facilit una desindustrializacin acelerada en un shock brutal del que Espaa no se ha recuperado.

El argumento de fondo queda claro: el acceso a la libertad econmica exige ritmos adecuadamente lentos para los que tienen estructuras mas dbiles; los ritmos acelerados en la integracin es el camino de la desigualdad, porque consolida el poder de los poderosos.

El fracaso de la UE: Hayek frente a Habermass.

La socialdemocracia ha credo muerto demasiado pronto el Estado-nacin, paradjicamente rehabilitado con la crisis. E ignora experiencias de los pases que decidieron no entrar en la UE, como Suiza, Islandia, Noruega, o los que optaron por quedarse fuera de la eurozona como Suecia, Dinamarca, el Reino Unido o Polonia. Fuera de Europa, pases como Corea del Sur, Chile, Canad, Nueva Zelanda o Australia tampoco parecen estar en riesgo por no integrarse en federaciones mayores.

La necesidad de migrar las competencias del estado-nacin a instancias superiores fue asumido por la socialdemocracia como un mantra para defender los valores del estado social contra la globalizacin neoliberal. El profesor Glyn Morgan confronta esa posicin, representada por Jrgen Habermas, con la de Hayek, el economista austriaco considerado uno de los padres del neoliberalismo, que defenda justo lo contrario: que el desarrollo de la unin federal europea sera muy positivo porque dara ventaja al programa liberal y limitara la capacidad del estado nacin para aplicar polticas de bienestar social.

Hayek defenda la unin europea porque acabara con el estado social, Habermas porque lo salvara. Sobra decir a quin est dando la historia la razn.

Las falsas cesiones de soberana

La realidad es que no ha habido una cesin de soberana desde el rol de ciudadano espaol o francs o italiano, al de ciudadano europeo. Lo que ha pasado en ese trnsito es que la soberana se pierde, no se cede, porque no hay al otro lado ningn cuerpo de poder institucionalizado, mnimamente democrtico, que la herede. La Unin Europea, especialmente desde que el ncleo central se integra en la eurozona, es una organizacin hayekiana, elitista, que lejos de organizar una soberana democrtica de rango superior al Estado-nacin, ha estado minndolo, sistemticamente.

Manifestarse as no implica defender hoy la salida de la UE o la eurozona, pero s condicionar su futuro a una condiciones de supervivencia que deben formar parte de la agenda de los prximos cuatro aos. Mientras tanto, es imprescindible no dar un paso ms en la cesin de competencias sin antes asegurarse suficientes resortes de control democrtico. Y estar muy atentos a los nuevos shock asimtricos que pueden causar la implosin de la UE en la prxima crisis que nos dejaran fuera y sin alternativa. Eso s sera el caos.

@imuroben

Fuente: https://economistasfrentealacrisis.com/por-que-el-neoproteccionismo-desorienta-a-la-izquierda/




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