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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2018

Intelectuales mediticos, las voces cmplices del sistema

Dnis de Moraes
Alai


En uno de sus textos ms imprescindibles, el gran gegrafo brasileo Milton Santos deline el escenario que hoy se consolida: la instrumentalizacin por los medios de comunicacin de intelectuales que trabajan dentro de las organizaciones del sector, o que, vinculados a la academia, al mercado o a instituciones especficas, con ellas se entrelazan por convergencias poltico-ideolgicas y motivaciones otras. No escap a la aguda percepcin de Santos que la reputacin del intelectual ya no depende del valor de su obra y de la fuerza de su toma de posicin; ahora, se confunde con la consagracin por los engranajes mediticos, basada en la visibilidad alcanzada por la insercin en los vehculos. De ah la reaccin del autor contra el declive de la figura del intelectual crtico en la sociedad de pantallas y monitores: "Nuestro trabajo no es producir flashes, frases, sino ayudar a producir conciencia. La cautela del intelectual ante los medios televisivos no significa rechazarlos, porque l necesita difundir su trabajo. Pero es necesario ser prudente, prudencia que viene solamente de la conciencia plena del papel que tenemos para ejercer.[1]

En efecto, la mayora de los espacios de opinin en los medios hegemnicos est actualmente ocupada por dos tipos de intelectuales: aquellos formados dentro de las propias empresas o por ellas proyectadas (articulistas, columnistas, comentaristas, guionistas, etc.), en sintona con sus principios y prioridades; y los seleccionados externamente por las corporaciones a partir de sus especializaciones profesionales o acadmicas, y, sobre todo, por sus perfiles ideolgico

En el primer caso, el politlogo brasileo Carlos Nelson Coutinho observ que "los medios de comunicacin crean su intelectual orgnico", es decir, cuadros que hacen su aprendizaje y ascienden segn patrones fijados por los propios medios, con menos autonoma y creatividad. "Son orgnicamente constituidos como intelectuales mediticos, como productores culturales de los medios. Esto empobrece el proceso de creacin. El potencial crtico disminuye en la medida en que el intelectual ya no es la figura que, an limitada por el universo esttico y poltico de los medios, mantena un cierto distanciamiento crtico. "[2]

En el segundo caso, los conglomerados mediticos eligen una especie de fuerza-tarea de analistas que congrega a economistas, consultores financieros, ejecutivos de bancos, politlogos, juristas, socilogos, diplomticos jubilados y empresarios, entre otros. Sus intervenciones, legitimadas por el desempeo en sus reas de actuacin, no se apoyan solamente en razones tcnicas, pues se alinean a idearios polticos, econmicos y culturales tendencialmente conservadores, en grados distintos.

Jean-Paul Sartre analiza el papel destacado de muchos expertos como "tcnicos del saber prctico". Pertenecen a una categora de intelectuales que ejercen sus actividades conservando relaciones prximas con el orden vigente, lo que significa establecer confluencias con concepciones de mundo de clases e instituciones hegemnicas. Segn el filsofo francs, al validar la ideologa dominante como eje de autoridad y poder, los expertos abdican de cualquier sentido contestatario y ponen los intereses universales al servicio de ambiciones particulares [3]. Su funcin es "implcitamente transmitir valores (cambindolos, de acuerdo con las necesidades, para adaptarlos a las exigencias de la actualidad) y de combatir, cuando necesario, los puntos de vista y los valores de todas las dems clases, argumentando con sus conocimientos tcnicos "[4].

Sartre se refiere al carcter elitista de intelectuales de la burguesa en su propensin a apoderarse de la palabra y de la opinin en la arena de la sociedad civil un mbito de mltiples relaciones de poder, lugar de disputas entre fuerzas sociales en la formacin de las mentalidades y la definicin de agendas pblicas. Estos intelectuales intentan realzar visiones que contribuyan para mantener las hegemonas constituidas; por lo tanto, toman partido en la batalla de las ideas frecuentemente en defensa del establishment. Para el cumplimiento de su misin, se valen de los instrumentos de elaboracin discursiva de los medios, as como de la exposicin pblica, "siempre de acuerdo con los raciocinios admitidos por la burguesa" [5].

Los sectores preponderantes de los medios manifiestan preferencia por expertos que, por sus trayectorias y posicionamientos, no representan riesgos de contra-faccin ideolgica. Ellos buscan construir narrativas que expliquen los acontecimientos asumiendo perspectivas afines con los intereses del mercado, de las jerarquas polticas, de los lobbies empresariales y de las corporaciones mediticas, alimentando la espiral de reproduccin del sistema. "Por lo tanto [el experto] no puede ser un inquisidor notable, un cuestionador que traiga nuevos ngulos a la discusin o entonces un intelectual que desmitifica el glamour de determinado tema", resume el periodista Luis Nassif, que fue columnista y miembro del consejo editorial del diario Folha de S. Paulo [6].

No es difcil verificar, principalmente en el noticiero econmico, el descarte de crticos del neoliberalismo en favor de analistas que priorizan el examen de temas como las tasas de inters, la rentabilidad de las inversiones y los ndices de las bolsas de valores. En sus discursos, utilizan abundantemente palabras y expresiones del lxico neoliberal: "ventajas competitivas", "flexibilizacin", "optimizacin", "gestin del negocio", "racionalizacin de costos.

Conviene dejar claro que el problema en s no es lo que piensan los expertos, inclusive porque varias de sus interpretaciones encuentran respaldo en algunos segmentos sociales. Si no fuera as, Fox News, perteneciente a la colosal News Corporation, del magnate Rupert Murdoch, no estara liderando desde hace casi dos dcadas, incluso en la era Donald Trump (a quien Murdoch apoy en la campaa presidencial de 2016), la competencia entre los canales de noticias de la televisin paga en los Estados Unidos. A lo largo de la programacin diaria, los comentaristas, con evidente sesgo conservador, abordan temas polticos y cuestiones polmicas (en el vdeo aparece la hashtag #FoxNewsSpecialists). Lucy Dalglish, directora de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Maryland, atribuye el xito de Fox News a la falta de competencia dentro del nicho de audiencia en que se concentran sus espectadores fieles: "Ellos saben cmo alimentar el apetito de la audiencia conservadora" [7].

Los economistas del poder, de la academia o del trade financiero son entrevistados sucesivamente en programas de radio y televisin, peridicos, telediarios, revistas y portales de internet, la mayora de ellos diciendo, en esencia, la misma cosa, slo con atajos argumentativos propios. Esta previsibilidad evidencia los criterios que orientan las pautas, siempre que los expertos son llamados a opinar. No pasa desapercibida la opcin deliberada por asuntos que hacen relucir la doxa neoliberal: Estado mnimo, autonoma de los mercados, ajustes fiscales, privatizaciones, contencin de gastos pblicos, reduccin de las inversiones sociales, supresin de derechos laborales, etc.

Dependiendo de las intenciones de cada programa, de vez en cuando son invitados opositores de las polticas neoliberales para compartir la mesa de debates. Pero debemos cuestionar si esa espordica inclusin de expresiones disonantes representa una apertura circunstancial al pluralismo, o si, tan slo, es una manera de disimular la insistencia del pensamiento nico.

Cuando, por ejemplo, se aprueba una ley de alcance social que afecta la lgica excluyente del sistema econmico, no tardan en aparecer expertos para alertar sobre los "maleficios", los "enormes costos", los graves riesgos", los "desequilibrios" supuestamente provocados por las medidas. Si, al contrario, las grandes empresas son favorecidas con reducciones tributarias, renuncias fiscales o financiaciones a bajo inters en bancos pblicos, la fuerza-tarea es de inmediato accionada para enaltecer los "impactos positivos" y los "beneficios productivos". En cualquiera de las hiptesis, interfieren como elementos de presin permanente.

En tal contexto, crece el poder de un restringido nmero de periodistas cuyos puntos de vista guardan proximidad con las directivas editoriales y polticas de los medios. Los nombres, digamos, "confiables" (que no representan el conjunto diversificado de la categora profesional) disponen de un verdadero arsenal de canales, incluyendo aquellos vinculados a oligopolios, para diseminar sus veredictos. Actan simultneamente en la televisin y en la radio; tienen columnas en diarios y revistas; mantienen blogs en internet: publican libros; participan de eventos empresariales y acadmicos; y estn presentes en redes sociales, donde sus pginas atraen a miles o millones de seguidores. Si sus apreciaciones refuerzan constantemente las lneas de anlisis de los editoriales de las empresas que los contratan, tenemos una pista para entender el lugar privilegiado que los intelectuales mediticos ocupan en la cadena productiva. Percibimos tambin por qu ellos ocupan espacios multiplicados de divulgacin. Es un intercambio de conveniencias: a la sujecin de los autores a las prescripciones sobre los contenidos que deben o no ser difundidos corresponden retribuciones ventajosas, a comenzar por el prestigio y la visibilidad en el primer plano de la escena meditica.

Podemos concluir que las voces autorizadas por los grupos mediticos estn lejos de ofrecer variedades argumentativas. Aunque sus discursos tengan la pretensin de, hipotticamente, reflejar la "voluntad general", en verdad operan, en diversas ocasiones, como voceros informales del poder econmico y del conservadurismo poltico, a los cuales se ligan por intereses cruzados y complementarios.

El fin ltimo del trabajo ideolgico-cultural de los medios y sus epgonos intelectuales consiste en influir, en la medida mxima de lo posible, en los modos de conocimiento de los hechos por parte del pblico, o de sus fracciones ms susceptibles, con los nfasis e idiosincrasias de cada vehculo. El propsito subyacente es persuadir a la audiencia a incorporar determinados prismas de revelacin de la realidad, por ms imprecisos, distorsionados o facciosos que puedan ser.

Cuando los mecanismos de control de la opinin se exacerban, sobresalen la intolerancia al disenso y el ocultamiento de discordancias, que caracterizan la falta de diversidad. Como resalt George Orwell, "quien desafa la ortodoxia dominante se ve silenciado con sorprendente eficacia" [8].


Notas

[1] Milton Santos, O intelectual, a universidade estagnada e o dever da crtica, in Dnis de Moraes (coord.). Combates e utopias: os intelectuais num mundo em crise. Ro de Janeiro: Record, 2004, p. 167-172.

[2] Carlos Nelson Coutinho, Intelectuais, luta poltica e hegemonia cultural, in Dnis de Moraes (coord.). Combates e utopias: os intelectuais num mundo em crise. Ro de Janeiro: Record, 2004, p. 319.

[3] Jean-Paul Sartre. Em defesa dos intelectuais. So Paulo: tica, 1994, p. 23 e 29.

[4] Ibidem, p. 23.

[5] Jean-Paul Sartre. Situations, X: politique et autobiographie. Paris: Gallimard, 1976, p. 57.

[6] Lus Nassif, Os intelectuais da mdia, Folha de S. Paulo, 13/02/1999.

[7] Lucy Dalglish mencionada por Isabel Fleck, Canal americano Fox News aumenta influncia sob Trump, Folha de S. Paulo, 04/07/2017.

[8] George Orwell. Como morrem os pobres e outros ensaios. So Paulo: Companhia das Letras, 2015, p. 223.

 

Dnis de Moraes es doctor en Comunicacin y Cultura por la Universidad Federal de Ro de Janeiro, investigador del Consejo Nacional de Desarrollo Cientifico e Tecnolgico (CNPq), de Brasil, e investigador visitante en la cole des Hautes tudes en Sciences Sociales, de Pars, Francia. Autor de Medios, poder y contrapoder (con Ignacio Ramonet y Pascual Serrano, Buenos Aires, Editorial Biblos), Crtica da mdia e hegemonia cultural (Ro de Janeiro, Editorial Mauad) y La cruzada de los medios en Amrica Latina (Buenos Aires, Editorial Paids), entre otros libros.

URL de este artculo: https://www.alainet.org/es/articulo/194795



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