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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-08-2018

Cultura de la violacin
Las manadas no nacen, se hacen

Natalia Salvo Casaus
TribunaFeminista

"Los hombres, desde su juventud, se educan bajo dos elementos absolutamente perniciosos: la ausencia de una educacin emocional plena y la pornografa, especialmente la comercial, que es uno de los pilares principales de la cultura de la violacin. A ello debemos sumar su tolerancia en torno al sistema de la prostitucin."


Desde hace algn tiempo, algunas personas viven con cierta conmocin el hecho de que hayan salido a la luz, porque existir han existido siempre, violaciones en grupo contra mujeres, generalmente jvenes, aunque no escapan a ninguna edad. Hablo de la camaradera patriarcal que se vale de la violencia sexual contra las mujeres para apuntalar su dominacin y su poder. Porque de ello va, de dominacin y de poder. El caso ms meditico de todos, aunque no ha sido el nico de los ltimos tiempos, ha sido el de la violacin mltiple en Pamplona a una joven por parte de un grupo que tena a bien denominarse, La Manada.

Se han hecho muchas lecturas sobre las violencias sexuales contra las mujeres, aunque pocas han partido de la perspectiva feminista y de gnero. No nos cansamos de recordar que el feminismo es un movimiento social, pero tambin una epistemologa que cuenta con ms de tres siglos de tericas imprescindibles para comprender el sistema patriarcal en el que nos socializamos y vivimos.

Desde la teora feminista podemos concluir, sin parangn alguno, que el o los violadores no son hombres enfermos o que poseen una naturaleza que les aboca a violentar mujeres. Son hombres que actan de acuerdo a una construccin cultural, la cultura de la violacin, y, por tanto, el acento no debemos ponerlo en la biologa, sino en la construccin cultural de la masculinidad hegemnica.

Es evidente que todos los hombres se han educado bajo la construccin cultural de la masculinidad patriarcal y la mayora de ellos no son violadores, incluso algunos, cada vez ms, tienen una posicin beligerante contra los maltratadores, pero no se puede entender la cultura de la violacin sin comprender cmo se ha construido el rol masculino en la sociedad patriarcal.

Las dos estructuras de mayor socializacin de una persona en sus primeros aos son las familias y las escuelas. En ambas instituciones, durante siglos, la educacin que se daba a nias y nios ha sido diferenciada. Tanto es as, que incluso se habilitaban espacios de desarrollo diferenciados. El patio del recreo es un ejemplo de ello. Estas demarcaciones ya prefijaban comportamientos y actitudes diferentes. Dicho de otro modo, la separacin de espacios educa, crea cultura.

A las mujeres jvenes se las educa bajo el control del cuerpo, a travs de la cultura de la delgadez que acta, en trminos de Naomi Wolf, como un sedante social y un mecanismo de control, y los mitos del amor romntico, sobre los cuales se articulan relaciones asimtricas de dominacin masculina.

Al tanto, los hombres, desde su juventud, se educan bajo dos elementos absolutamente perniciosos: la ausencia de una educacin emocional plena y la pornografa, especialmente la comercial, que es uno de los pilares principales de la cultura de la violacin. A ello debemos sumar su tolerancia en torno al sistema de la prostitucin, bajo el mito de una supuesta libertad de eleccin que, en muchos casos, no les hace preguntarse si dicha libertad es posible en un entorno de ausencia de justicia y feminizacin de la pobreza.

Todo ello no es casual. Existen muchos intereses detrs de que todo lo anteriormente expuesto no cambie. Sin ir ms lejos, la pornografa o el sistema de laprostitucin mueven billones de dlares anualmente en todo el mundo, de all que las campaas de publicidad que realizan tengan un impacto desorbitado, como se explica en el libro El Proxeneta, de Mabel Lozano.

Las violencias contra las mujeres responden, por tanto, a un problema estructural, que afecta a todas las esferas de socializacin y a todos los mbitos de construccin cultural. Se pueden erradicar, y eso pasa por deconstruir todo lo anteriormente expuesto y avanzar hacia una igualdad efectiva y real. Pasa, pues, por tornar realidad todo aquello que el feminismo lleva tiempo argumentando, defendiendo y luchando. El feminismo es el nico antdoto contra las violencias sobre las mujeres.

 
Fuente: https://tribunafeminista.elplural.com/2018/08/las-manadas-no-nacen-se-hacen/
 


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