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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-08-2018

Alternativas de consumo slo para minoras?

Gala Arias
El Salto

Cmo pueden llegar las alternativas de consumo a ms gente? Cmo trascender la escala? A partir de una reflexin colectiva, surgen algunos puntos claves que quiz sirvan para fomentar este crecimiento.


"El actual diseo del Estado limita mucho los usos econmicos radicalmente alternativos, como sera la experimentacin poscapitalista" (Santiago Muio, 2016)

"La economa sostenible genera ms puestos de trabajo que la sucia, pero solo convive bien con el capitalismo si es minoritaria. La sostenibilidad real requiere otro sistema econmico, el defendido por la economa ecolgica, feminista y solidaria". (Gonzlez Reyes, 2017)

"[En referencia a la economa social y solidaria] En Espaa ha pasado de facturar 171 millones de euros anuales a 379 en la ltima dcada y ha irrumpido en sectores que hace muy poco parecan inalcanzables, como energa, banca y telecomunicaciones a travs de cooperativas que empiezan a ofrecer la misma cartera de servicios que las multinacionales, pero con un funcionamiento y unos objetivos en las antpodas" (Rusiol, 2017)


Cuando se trata de cambiar de cultura de consumo, cuesta pensar en mayoras. Pareciera como si las iniciativas de consumo crtico y transformador estuvieran condenadas a transitar entre pequeos crculos de personas muy concienciadas, formadas y con suficiente capacidad adquisitiva. No obstante, nadie ha dicho que esto tenga que ser as. Es ms, si queremos socavar los cimientos de este modelo de consumo generador de residuos humanos y materiales es necesario que aprendamos nuevos modos de trascender la escala.

Las claves de este proceso de pasar del micro al macro no estn claras, pero una aproximacin muy resumida podra ser: obtener placer, dar facilidades, hacer pedagoga, y, por ltimo, crear proyectos verdaderamente sostenibles.

Obtener placer

Es posible que para trascender la escala haya que prescindir del discurso de la renuncia y la contencin del que tanto ha abusado el movimiento ecologista y optar por ofrecer los cambios como una manera de disfrutar de una vida mejor. Est claro que el ser humano no se mueve solamente por motivaciones morales y que la bsqueda del placer y la felicidad son unas de las constantes que han marcado la historia de la humanidad. Si podemos subrayar el placer que se obtiene de cambiar de cultura de consumo (el placer de compartir, de aprender, de liberarse de una dependencia econmica esclavizante) y contrastarlo con el caramelo envenenado de la felicidad consumista, seremos capaces de llegar a mucha ms gente.

Entre las muchas ventajas de liberarnos del consumismo incesante est la de ganar tiempo, tanto en cantidad como en calidad. Hay que recordar que la sociedad capitalista actual engulle tiempos y que una de las experiencias ms placenteras para el ser humano es disponer de tiempo libre de calidad. Hay mucho que ganar al reducir el consumo o al optar por opciones de consumo ms justas y sostenibles, tan sencillas como recuperar el comercio de barrio. Por otro lado, si consumimos menos y ms racionalmente, nos sentiremos menos dependientes del empleo y podremos recuperar los tiempos para la vida que tan necesarios son para nuestro bienestar.

Tambin es interesante resaltar el placer que da la coherencia. Actuar en sintona con lo que pensamos nos da una sensacin de control sobre nuestra propia vida que es muy grata.

Tampoco hay que olvidar el placer de aprender a travs de lo que estamos haciendo, el placer de crear, en entornos que son plsticos y que permiten que incidamos en mucha mayor medida en qu queremos consumir y cmo hacerlo.

De hecho, todos los proyectos de economa social y solidaria que han prosperado y que tienen un largo recorrido lo han hecho gracias al placer. Los grupos de consumo o los huertos urbanos son ejemplos sencillos porque todo aquello asociado a la alimentacin est muy relacionado con el placer. Si al gustazo de comernos un tomate en su justo punto de maduracin sumamos el placer de formar parte de un proceso colectivo, la satisfaccin de relacionarse con personas con inquietudes similares a la nuestra, de saber que lo que haces tiene efectos positivos en el entorno, estamos satisfaciendo un montn de necesidades a la vez (compartir, comer, dar y recibir afecto) y entrando en lo que lvaro Porro denomina los crculos virtuosos.

Por otra parte, los huertos urbanos cooperativos, nos acercan a lo que se puede llamar placer extensivo: disfrutar de sembrar, cuidar, regar, recolectar y finalmente comerte aquello que has visto crecer es toda una experiencia de observacin y lentitud que merece la pena conocer.

Dar facilidades

Para trascender la escala tambin hay que dar facilidades. Que todo sea dificil es otra de las cosas que parecen gustarnos a aquellas personas con unas fuertes convicciones ideolgicas. Da la impresin de que as nos sentimos ms puros, ms firmes en nuestras creencias. Sin embargo, aquellos que se acercan a las alternativas de consumo por motivaciones ms all de las puramente ideolgicas (salud, economa, cercana, amistad), necesitan que las alternativas les resulten fciles. Para ello podemos poner en marcha una de nuestras armas ms efectivas: la imaginacin, y su retoo ms frtil, la innovacin. Ese es, por ejemplo, el espritu que anim el desarrollo del software libre Karakolas, para la gestin de pedidos de los grupos de consumo agroecolgicos. Este software ha sido fundamental para el desarrollo y el crecimiento de La eComarca, red de distribucin de productos ecolgicos que sirve a 17 grupos en Madrid capital y a 5 ms en la Comunidad de Madrid y ha favorecido notablemente la aparicin de nuevos grupos.

Por otro lado, tambin la tecnologa nos ayuda a facilitar los canales de participacin, a limitar el nmero de asambleas, ciertos modelos hbridos, mezcla de presenciales y digitales (Jimnez Gmez, 2016), pueden resultar ms amables y no comprometer excesivamente la disponibilidad de tiempo. En esta lnea funciona, por ejemplo, Som Energa, cooperativa de energa verde que cuenta actualmente con casi 50.000 socios y que entre sus valores, adems del ecolgico, est el buen funcionamiento y que no sea ms cara que un proveedor de servicios elctricos tradicional (Rusiol, 2017).

Para que esto se produzca, los proyectos tienen que permitir que existan distintos niveles de participacin entre sus miembros para que no haya un desgaste excesivo, hay que aprender, asimismo, a confiar y a delegar en una organizacin asamblearia dado que participar activamente en todo, resulta imposible.

Hacer pedagoga

Para crecer hay que ensear. La pedagoga nos resulta una aliada imprescindible en este proceso. Los impactos positivos de un cambio de cultura del consumo estn invisibilizados en nuestra sociedad, hay que visibilizarlos y vincularlos con las preocupaciones mayoritarias de la poblacin. Esto es, con el paro, la corrupcin y la clase poltica.

Es ms fcil que las personas de a pie conecten con que ciertos modelos de consumo generan paro y favorecen la corrupcin poltica y empresarial y el empobrecimiento de la poblacin, que con la lucha contra desigualdades en pases lejanos o contra impactos medioambientales que no se perciben de manera inmediata.

Para ello es muy interesante sacar a relucir datos como los que nos hablan de que por cada 100 puestos de trabajo creados por un centro comercial se destruyen 140 en el pequeo comercio de la zona. Adems, slo un 5 % de los beneficios de estas grandes superficies repercuten en la economa local, mientras que la pequea y mediana empresa dejan hasta el 50 % de sus beneficios en su rea de influencia. Las redes productivas locales crean ms empleo y de mejor calidad.

Muchos de nosotros somos nativos consumistas, lo vemos todo como consumidores y es necesario tambin hacer pedagoga para cambiar esa conciencia consumista por una conciencia ciudadana. Es tambin necesario llegar a ms movimientos sociales, a ms personas concienciadas pero que no relacionan ciertos modelos de consumo con las injusticias del da a da.

As, muchos proyectos de la economa social y solidaria contribuyen aadiendo la formacin a su agenda de tareas. As lo hacen por ejemplo Coop57 y Fiare, que ofrecen formacin financiera a sus socios.

Crear proyectos verdaderamente sostenibles

Nada ms lejos de nuestra intencin que medir los criterios de viabilidad tal y como los mide el capitalismo. La viabilidad real, esa que incorpora los valores sociales y ambientales de los proyectos en el cmputo total, no encaja con los parmetros capitalistas. No obstante, hay unos mnimos que los proyectos alternativos de consumo deben cubrir para que puedan perdurar en el tiempo. Dentro de esos mnimos se encuentra el de que sean proyectos suficientemente rentables como para que sus promotores puedan sobrevivir en condiciones dignas, pero no se reducen a eso. Hay muchas otras variables que definen a un proyecto como verdaderamente sostenible, entre las que se encontrara, por ejemplo, que los proyectos puedan escalarse sin desatender la estructura de cuidados y sin dejar a las mujeres por el camino.

Otra condicin imprescindible de los proyectos de economa social y solidaria para que sean verdaderamente sostenibles es que trabajen en redes densas, basndose en la intercooperacin. Y esto es as porque cuando se trabaja en red, nunca caes al suelo. Para perpetuarse resulta imprescindible crear alianzas y sinergias y huir del sectarismo; los mercados sociales son un buen ejemplo de ello.

Es decir, la viabilidad econmica es necesaria para poder albergar la viabilidad social, que es imprescindible. Un ejemplo de ello sera Som Energia, que sigue ofreciendo el mismo precio por kWh a pesar de las recientes subidas del precio de la energa que adquieren en el mercado. Han ido guardando sus beneficios en un depsito para recuperarlos cuando fuera necesario y eso les ha permitido enfrentarse a los vaivenes del mercado sin tener que subir las tarifas a sus socios. Esta es una de las grandes diferencias entre ser cliente de una empresa que reparte beneficios entre sus accionistas y ser socio de una cooperativa sin nimo de lucro.

Por ltimo, para crecer, hay que trabajar en desterrar mitos, porque los proyectos de economa social y solidaria no slo generan ms empleo que los de la economa sucia y son ms resilientes, sino que pueden ser tambin ms rentables para sus miembros. Es interesante recordar que, actualmente, Coop57 y Fiare estn dando ms rentabilidad a los ahorradores que la banca tradicional, y con morosidad cero.

BIBLIOGRAFA

- Gonzlez Reyes, L. (2017). Qu implica que la economa sostenible genere ms empleo que la sucia? El Diario.
- Jimnez Gonzlez, I. (2016). Economa social y solidaria: crecer para romper obstculos. Diagonal, (282).
- Rusiol, P. (2017). Economa solidaria: un plan de negocio para cambiar el mundo. El Diario.
- Santiago Muio, E. (2016). Rutas sin mapa. Horizontes de transicin ecosocial. Madrid: Los Libros de la Catarata.

Gala Arias. rea de Consumo de Ecologistas en Accin

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/consumo-que-suma/alternativas-de-consumo-solo-para-minorias


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