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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2018

La derecha no aprende
La descontextualizada e inicua defensa de Ampuero

Francisco Herreros
Red Digital


La salida del pintoresco Rojas, el breve, no aplac el debate en torno al Museo de la Memoria, y por su intermedio, al tema de fondo, la deuda en derechos humanos prevaleciente desde la dictadura.

El Gobierno cerr filas en torno a su socio en la alevosa y la traicin, el canciller Roberto Ampuero, sin comprender que no se trata de personas, sino de la observancia, o no, de un conjunto de valores y principios establecidos en la Declaracin Universal de los Derechos Hmanos, de 1948, as como de normas y conductas, jurdicamente determinadas por el derecho internacional.

De esa guisa, el ministro del Interior, Andrs Chadwick, se permiti la siguiente impostura:

El canciller Ampuero creo que es un ejemplo de defensa de los derechos humanos en todo tiempo, en toda circunstancia y en todo lugar, por lo tanto l tiene un reconocimiento como defensor de los derechos humanos no solo en Chile, sino que internacionalmente y creo por consiguiente que l no debiera dar explicaciones sobre su compromiso con los derechos humanos.

Resulta llamativa la soltura, en rigor, la desfachatez, con que los popes de la derecha chilena perpetran sandeces como esa, sin pruebas que las sustenten, que insultan la inteligencia de los chilenos y agravian el sentimiento de los familiares de las vctimas, en cada una de las frecuentes re-aperturas de la herida en la conciencia nacional.

Chadwick no est en condiciones de proporcionar tan solo un ejemplo de defensa de los derechos humanos protagonizada por Ampuero, como no sean sus atrabiliarias e infundadas acusaciones contra regmenes progresistas de Amrica Latina, construidas sobre la base de la postverdad, las fake news y la plusmentira.

Ampuero vctima de violacin de derechos humanos?

Humm.

Es cierto que sali del pas en diciembre de 1973, pero no como exiliado, sino como estudiante becado de periodismo en la Universidad de Leipzig.

No tena cargo importante en ninguna estructura, ni era requerido por bando u orden alguna, ni era objeto de investigacin, de parte de cualquier servicio de seguridad del Estado, pblico o clandestino.

En consecuencia, se fue de Chile ms espoleado por el temor -si es que no por oportunismo- que por alguna agresin a sus derechos humanos, como s le aconteca a muchos, por aquellos das de plomo. De hecho, en 1976, ya se haba dado vuelta la chaqueta.

Andrs Zaldvar tambin estuvo exiliado, pero eso no lo convierte en un paladn de la defensa de los derechos humanos.

Ampuero volvi a Chile en 1993.

Pudo hacerlo diez aos antes, cuando la dictadura derog la letra L del pasaporte, entre las pocas concesiones de la mustia primavera de Jarpa. Si no lo hizo, imptese a razones estrictamente personales, pero no se las venga a dar de hroe.

Si tuviera dignidad, Ampuero debera renunciar, tal como -supuestamente- hizo su compaero Mauricio Rojas, porque comparten la misma opinin sobre el Museo de la Memoria. Si tuviera Piera fuera coherente, debera sacarlo, por el mismo motivo.

Pero esperar dignidad, o solidaridad, entre trnsfugas y renegados, es una premisa tan absurda como podran serlo un da nocturno, un enano de gran tamao o un desierto densamente poblado.

Ni Ampuero va a renunciar, ni la derecha va a cambiar su defensa de las atrocidades de la dictadura; lo cual no significa, en modo alguno, que saque rdito de ello. Al contrario, ms temprano que tarde, representar un salvavidas de plomo.

Mientras tanto, contina sin entender el significado de la nocin derechos humanos.

As, despus de la emblemtica y catastrfica salida de Rojas, sus lderes polticos siguieron enarbolando como un mantra, el sesgo del Museo de la Memoria, y su falta de contexto para explicar las violaciones de los derechos humanos.

As lo dijeron Mario Desbordes, presidente de Renovacin Nacional, y la despistada presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, quien adems propuso que el museo incluya el camino que condujo al golpe militar, sin perjuicio de admitir, en la misma frase, que no lo conoca.

No es razonable que no conozcan el museo y tengan opiniones crticas, respondi Mara Luisa Seplveda, Presidenta del directorio del Museo de la Memoria:

El contexto a este museo no le corresponde. Es un museo de la Memoria y de los Derechos humanos y en nuestro centro de documentacin tenemos miles de libros, investigaciones que hablan ms all de las vctimas de las violaciones a los derechos humanos. Hay interpretaciones y hay muchos investigadores que recurren a consultar.

La otra discusin que hay es que nosotros no consideramos la violencia poltica. Nosotros consideramos lo que calificaron las dos comisiones. Este museo -por suerte- no tiene las atribuciones para definir quines son y quines no son vctimas. Fueron otras instancias. Y la comisin Rettig reconoce a las vctimas no sobrevivientes de la violencia poltica y nosotros damos cuenta de ello. Estn sus nombres, estn los extractos de la comisin de cmo sucedieron los hechos.

Cristian Castillo, vicepresidente de la Corporacin de la Paz del Parque Villa Grimaldi estima que la derecha levanta estos debates porque no tienen ningn argumento que les permita construir una historia de violacin de los derechos humanos, no tienen historia de torturas, de asesinatos , que les permita construir un espacio de memoria.

El diputado Gabriel Boric llam la atencin respecto de un punto central:

Hay una cosa que me preocupa: despus de conocidas las afirmaciones del ahora ex ministro, la mayora de la derecha sali a respaldarlo; entonces, el problema no es solo l, sino que todava hay un sector de la sociedad que cree que los derechos humanos necesitan contexto para ser respetados.

Esa misma idea, del museo de contexto es criticada por acadmicos y miembros de organizaciones de derechos humanos, quienes aseguran que la misin del museo no es abordar las causas previas que provocaron la violacin a los derechos humanos en Chile.

Ana Piquer, directora ejecutiva de Amnista Internacional-Chile, sostiene:

Los Derechos Humanos no tienen justificacin previa. No existe contexto, ni color poltico. Espacios como el Museo de la Memoria estn hechos para recordar a las vctimas; es parte de las obligaciones del Estado para mantener viva esa memoria.

Claudio Nash, coordinador de la ctedra de Derechos Humanos de la Universidad de Chile, asegura que este tipo de museos no deben ser contextualizados ya que con esto se abren las puertas para justificar los crmenes de lesa humanidad.

El acadmico arguye que en los museos de este tipo de Amrica Latina y Europa no se busca plantear un contexto, sino explicar cundo ocurrieron los hechos y quienes los cometieron .

Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupacin de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), seal:

Lo ocurrido con el Museo de la Memoria y, en especial, con Mauricio Rojas, es extremadamente grave. Es obvio que debe cuestionarse la permanencia de Roberto Ampuero en la cartera de Relaciones Exteriores

Agreg:

Lo ms adecuado sera que no se exponga a este rechazo que viene a continuacin. Porque la acusacin contra Rojas y de la cual l es parte es gravsima. Los Ministros de Estado no pueden estar sosteniendo teoras y tesis tan miserables, pero por sobre todo, tan peligrosas. Es muy grave que Ampuero contine como Canciller, as como que tengamos de Ministro del Interior a Andrs Chadwick, es un ferviente pinochetista. Es muy grave que en Chile el pinochetismo no haya sido sancionado y que finalmente hoy puedan llegar a ocupar estos cargos de representacin.

En este contexto, resultan extremadamente tiles las declaraciones de Daniel Platovsky, ex vicepresidente de Renovacin Nacional, alguna vez cercano a Piera, ex presidente de la Cmara Nacional de Comercio, y actual integrante del directorio del Museo de la Memoria, a quin a quin ni el ms fantico falsario podra acusar de simpatas por la izquierda:

Aqu hay una tremenda confusin. No es un museo de historia, donde se expone una parte de la historia en un continuo de tiempo con los hechos y circunstancias, como sera el combate naval de Iquique o la poca de Balmaceda. El Museo de la Memoria no es eso, lo que pretende y lo que hace es, justamente, hacer memoria de un hecho indito en Chile respecto de las violaciones a los DD.HH, realizadas por el Estado.

Agreg:

Lo que hace el museo es mostrar el ataque a los DD.HH. realizado por el Estado, con sus agente y sus recursos, para asesinar a personas que estaban en oposicin a la dictadura. Eso es. No es tarea del museo mostrar lo que pas antes, ni las condiciones que llevaron a que ello ocurra. Lo que aqu se muestra es el horror para que nunca ms ocurra.

En su opinin, no se ha hecho una distincin fundamental:

Hay un concepto equivocado. Hay muchos que hablan de por qu no se ponen ah las dos verdades. No existen dos verdades. Las violaciones a los Derechos Humanos la hacen los estados, no las personas. Las violaciones a los derechos humanos las realiza siempre el Estado. Lo otro son actos criminales; por lo tanto, esa es la gran diferencia.

Cuando la derecha en su conjunto evolucione hacia una posicin como la que ostenta Platovsky, recin entonces habr bases slidas para restaar las heridas causadas por las atrocidades de la dictadura, y avanzar hacia una verdadera reconciliacin y un genuino reencuentro nacional; no aquel que cada cierto tiempo se pretende imponer por decreto, sin que los victimarios y sus mentores polticos hayan pedido perdn, muestren arrepentimiento y se comprometan con el nunca ms.

 

http://reddigital.cl/2018/08/15/inicua-defensa-ampuero/

 



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