Portada :: Conocimiento Libre
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-08-2018

El 1,5 % de los nios barceloneses no estn vacunados y los motivos nada tienen que ver con indicaciones mdicas
Tres mil nios sin vacunar (por decisin familiar) en la modernsima Barcelona

Eduard Rodrguez Farr y Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Este artculo ha sido respondido crticamente aqu.

Eduard Rodrguez Farr y Salvador Lpez Arnal Estamos hartos de tanta ciencia! Nos sobra ciencia! Pasamos de tanto conocimiento tecnificado en manos de corporaciones y farmacuticas! Y el pensamiento alternativo? Dnde van a parar nuestras intuiciones, nuestros sentimientos ms profundos? Y los intereses de las corporaciones farmacuticas? Veamos, veamos. El asunto de las vacunas suele ayudar para distinguir el trigo de la paja, el saber contrastado del disparate (envuelto a veces con ropajes izquierdistas radicales). No olvidemos los efectos de estas decisiones en la comunidad. La reciente informacin. Tomamos pie en un artculo de Jessica Mouzo Quintns [JMQ] del pasado 20 de julio [1]. Barcelona detecta unos 3.000 nios no vacunados por decisin familiar. El movimiento antivacunas, seala JMQ, cuenta con varios cientos de familias en la ciudad de Barcelona. La ltima Encuesta de Salud ha cuantificado la presencia de este fenmeno en la capital catalana y, aunque es muy minoritario, existe: el 1,5% de los nios barceloneses -unos 3.000, segn el Ayuntamiento- no estn vacunados y los motivos nada tienen que ver con indicaciones mdicas. Con qu motivos entonces? Los de siempre, los de otras momentos de los movimientos antivacunas. Ahora prevalecen estos: Las familias alegan cuestiones religiosas o ideolgicas y, sobre todo, que no lo ven necesario o les preocupa la seguridad de las vacunas.

La comisionada de Salud del Ayuntamiento barcelons, Gemma Tarafa, ha hecho un llamamiento a la calma y ha asegurado que el 96,5% de los nios estn vacunados. La inmunidad de grupo est garantizada por los vacunados y, punto decisivo, para todos, tambin para los no vacunados. Esto significa que, pese a haber un determinado nmero de personas no inmunizadas y, por tanto, expuestas a una serie de enfermedades infecciosas, la poblacin est protegida contra estas infecciones porque hay una masa crtica muy amplia que s se ha inmunizado contra esos patgenos

Sin embargo, prosigue JMQ con razn, no hay un riesgo cero (recuerda que en 2015 falleci por difteria en Olot un menor no vacunado por decisin familiar, de la madre en este caso). Tarafa seal que no hay que bajar la guardia; desde luego que no. "Es importante decir que esos nios que no se vacunan no tienen problemas porque hay un porcentaje inmenso de nios que s lo hacen. El Ayuntamiento potenciar el plan de vacunacin de la Agencia de Salud Pblica de Barcelona (ASPB) que, entre otras medidas, enviar una carta a las familias de los recin nacidos para recordarles los beneficios de la vacunacin. La comisionada ha apostado por "hacer ms pedagoga y explicar mejor" los beneficios de la vacunacin.

JMQ da un dato a tener muy en cuenta. La implantacin del calendario vacunal en Catalua ha conseguido reducir en un 96% - 96%- la incidencia de enfermedades vacunables en los ltimos 30 aos. La comunidad ha pasado de registrar 36.740 casos durante 1984 (cuatro aos despus de la introduccin del calendario en Espaa ) a 1.506 en 2014, 35.234 menos .

Con el nimo de aportar nuestro granito de arena a esta nueva campaa de concienciacin, seleccionamos algunos apartados de un libro que hace tres aos publicamos en la editorial El Viejo Topo [2]:

1. Para qu son efectivas las vacunas?

Las vacunas son efectivas para prevenir las enfermedades infecciosas aunque no todas las enfermedades infecciosas, como ya hemos indicado, tienen vacunas. Que se obtengan vacunas depende en gran medida del tipo de microorganismos que se quiera combatir.

Hay que destacar, insistimos en este punto, que, fundamentalmente, gracias a las vacunas se han podido eliminar una serie de enfermedades que eran gravsimas hasta hace pocos aos. Un mdico joven, en nuestro pas, no ha visto morir a la gente de difteria, ni de tos ferina, ni de fiebres de Malta, ni de poliomielitis, ni de toda una serie de afecciones que era muy corrientes en los aos cincuenta, sesenta o incluso setenta del pasado siglo en Espaa y tambin, claro est, en muchos otros pases.

Qu ha resultado decisivo en medicina en pocas recientes? Solemos pensar en los medicamentos. Pero, como tambin hemos sealado anteriormente, lo ms eficaz que ha existido hasta el momento en medicina han sido las vacunaciones, las medidas higinicas y la mejora de las condiciones de vida. Todo ello ha sido esencial para mejorar fuertemente la salud pblica y para aumentar la expectativa de vida de los ciudadanos de muchos lugares del mundo (no de todos desgraciadamente). Enfermedades muy prevalentes han sido prcticamente eliminadas (o ubicadas en posiciones mucho ms secundarias) en los pases en los que se aplican estas medidas. El tifus, el clera, la tuberculosis, la malaria y tantas otras son algunos de los ejemplos que pueden citarse. Aunque por supuesto no hay que olvidar, el tema es decisivo social y humanamente, que algunas de estas enfermedades estn rebrotando en la actual situacin de degradacin de las condiciones de vida y los derechos laborales de los sectores ms desfavorecidos de nuestras sociedades y por las polticas pblicas privatizadoras que algunos gobiernos impulsan, junto con la absolutamente inadmisible marginacin o prohibicin, cuando es el caso, de atencin sanitaria a ciudadanos migrantes.

En nuestro pas haba malaria todava en los aos 50 del pasado siglo. En el delta de Ebro, en los arrozales del Guadalquivir, en muchos territorios. Eliminando el vector transmisor, el mosquito Anopheles, se elimin la propia enfermedad. Fue el maldecido DDT lo que permiti eliminar la malaria y lo que tambin permiti acabar con el tifus exantemtico [3]. De esta enfermedad hubo una gran epidemia en Espaa en los aos 40.

Las medidas de higiene son medidas preventivas, necesarias sin ninguna duda. Pero desde un marco general, ms constante, ha sido la vacunacin el procedimiento que ha permitido eliminar todo un conjunto de enfermedades que hoy, prcticamente, slo pueden verse en libros de patologa, y en letra pequea, en todos aquellos pases que tienen medios y sobre todo, volvemos a insistir, voluntad poltica para aplicar las correspondientes medidas.

2. Es peligrosa la difteria?

La difteria es una infeccin aguda causada por una bacteria denominada Corynebacterium diphtheriae. Se propaga de persona a persona a travs de las gotitas respiratorias, como las que se producen con la tos o los estornudos, de una persona infectada o de alguien que porte la bacteria pero que no tenga ningn sntoma. Tambin por lesiones de la piel as como por leche contaminada y fmites.

La bacteria infecta generalmente la nariz y la garganta. Los sntomas se presentan de 1 a 7 das despus del contagio. La infeccin de garganta produce una pseudomembrana o cubierta de color gris-verdoso, dura y fibrosa que puede obstruir las vas respiratorias. El enfermo presenta dolor farngeo, disfagia, nauseas, vmitos, cefalea y fiebre alta. Es caracterstico la presencia de ganglios dolorosos en la parte anterior del cuello y, a veces, un gran edema conocido como cuello de bfalo. El paciente se encuentra muy debilitado y con aspecto de padecer una grave enfermedad. La alteracin respiratoria puede ser muy grave y conducir a la muerte si no se trata a tiempo.

Una vez que se produce la infeccin, la bacteria genera sustancias peligrosas llamadas toxinas, que se diseminan a travs del torrente sanguneo a otros rganos, como el corazn y el cerebro, y causan daos importantes que a partir de cierto momento son irreversibles y causan tambin la muerte.

Gracias a la vacunacin (inmunizacin) generalizada de los nios, la difteria ahora es poco comn en muchas partes del mundo. En Espaa, hasta el verano de 2015, haca 30 aos, no se haba dado ningn caso. En los aos 80 del pasado siglo se haba alcanzado, gracias a la vacunacin, la inmunizacin de prcticamente toda la poblacin.

Los factores de riesgo para la difteria son, entre otros: ambientes de hacinamiento, higiene deficiente y, sobre todo, la falta de vacunacin. Esta ltima ha conseguido que la difteria disminuya radicalmente en trminos globales, sin embargo en algunos pases pobres la enfermedad sigue siendo endmica. Cuando se abandona la vacunacin por empeoramiento de las condiciones de vida, se detecta un incremento de casos muy importante. En los pases de la antigua Unin Sovitica, a partir del desmembramiento de 1991 y la introduccin del llamado libre mercado, se observ un importante incremento de los casos de difteria que afect especialmente tal como sealan Soriano Garca y Fernndez Roblas- a personas mayores de 15 aos con un pico en 1995 (ms de 50.000 casos) y con una mortalidad del 2-20% segn los territorios.

Una vez diagnosticada la difteria, el tratamiento con antibiticos y, en su caso, con la antitoxina diftrica debe empezar de inmediato. A partir de cierto punto es irreversible.

La difteria puede ser leve o grave. Algunas personas pueden no tener sntomas o ser simplemente transmisoras, mientras que en otras la enfermedad puede empeorar lentamente (un ejemplo ms del poliformismo humano del que hemos hablado. La recuperacin de la enfermedad es lenta. La complicacin ms comn es la inflamacin del msculo cardaco (miocarditis). El sistema nervioso puede verse afectado en forma grave y frecuente, lo que puede ocasionar parlisis temporal.

La forma ms efectiva de control ante la difteria es mantener el ms alto nivel de vacunacin en la comunidad. Otros mtodos de control incluyen el pronto tratamiento de casos y mantener un programa de vigilancia epidemiolgica. Cualquiera que tenga contacto con una persona con difteria debera ser examinada en busca de la bacteria y tratada con antibiticos. En Espaa, y en la mayora de pases, la difteria est en la lista de enfermedades de declaracin obligatoria.

La introduccin de la vacuna antidiftrica implic una fortsima disminucin de la incidencia de esta enfermedad, hasta prcticamente su desaparicin en muy pocos aos. Podemos observarlo claramente en la siguiente figura, en la que se muestra la curva de mortalidad por 100.000 habitantes en Nueva York e Inglaterra y Gales. Antes de 1930 en Nueva York moran alrededor de 40 personas por cada 100.000 habitantes; a partir de 1930, cuando se haba alcanzado una inmunizacin del 50% de los nios, la mortalidad disminuy rapidsimamente hasta situarse en alrededor de 0,1 por 100.000 en 1940 (la escala de la ordenada de la grfica es logartmica). De forma similar, en Inglaterra y Gales la mortalidad por difteria de cerca de 60 por 100.000 antes en 1940, el ao en que se alcanz por primera vez una vacunacin del 50% de los nios, disminuy al 0.01 por 100.000 en la dcada de los 50. Como coment Sir McFalarne Burnett, unas 20.000 personas dejaron de morir anualmente.

Desde cundo se vacuna en Espaa contra la difteria? Aunque la vacunacin se inici en 1945, las campaas masivas de vacunacin combinada comenzaron en 1965 mediante dos campaas anuales, junto a la vacunacin antipoliomieltica oral, destinadas a los nios que tenan entre tres meses y tres aos. En 1967 se decidi aadir una tercera dosis.

Est la poblacin espaola correctamente inmunizada contra ella? En torno al 95% de los nios estn correctamente protegidos. La incidencia (no la mortalidad) media anual de difteria en Espaa era de casi 1.000 casos por 100.000 habitantes en 1941. A partir de entonces, gracias a las campaas de vacunacin, los casos se fueron reduciendo. En 1987 se registr el ltimo caso. El de Olot de mediados de 2015 fue el primero desde entonces.

Segn la OMS, ms del 83% de los nios de todo el mundo estn correctamente vacunados, lo que salva anualmente unas 2,5 millones de vidas. En 1943, se dieron un milln de casos de difteria y 50.000 muertes solo en Europa. En cambio, en 2013, hubo 3.300 muertes en todo el mundo.

3. Quines formaron parte de los primeros movimientos antivacunas?

En Inglaterra, ya desde la poca de Jenner, siempre ha existido en determinados sectores sociales una reaccin contraria a las vacunas. Fueron muy reacios a la novedad inicialmente. No slo en Inglaterra sino en el mundo anglosajn en general. En Estados Unidos, ya en el siglo XX, tambin han sido importantes los movimientos antivacunacin. Muchos de los grupos opositores que han surgido en Espaa en estas ltimas dcadas tienen sus orgenes en movimientos anglosajones, en grupos afines de Estados Unidos e Inglaterra. Suele ir por pocas. En los aos ochenta del pasado siglo tambin hubo en nuestro pas grupos de personas partidarias de no vacunarse.

As, pues, de entrada, nuestro asunto fue controvertido y, precisamente, en el pas donde naci el concepto fue donde naci tambin la oposicin a la vacunacin. Las revistas generales inglesas de la poca, Punch [5] por ejemplo, estaban llenas de dibujos satricos contra la teora de la vacunacin de Jenner. En algunos de esos dibujos se ven personas a las que les salen cuernos de vacas. Empero, ya hemos hablado de ello, uno de los colectivos que vio ms rpidamente su efectividad y que fueron, a un tiempo, grandes difusores de la vacunacin, fueron los cientficos espaoles de aquellos aos.

Curiosamente, algunas dcadas antes de Jenner el prncipe heredero britnico fue vacunado segn un mtodo turco trado por el embajador de Gran Bretaa en el Imperio Otomano. Por supuesto: antes de inmunizar al prncipe, como medida emprica de seguridad, se vacun a los criados de la corte. Las desigualdades sociales tambin irrumpieron en el mbito de la vacunacin.

Suele afirmarse que las personas, familias y asociaciones que mantienen posiciones crticas frente a la vacunacin se ubican, en general, en posiciones progresistas de izquierda. No es as o, cuanto menos, no siempre es as. Michelle Bachmann, la que fuera aspirante a la candidatura del partido republicano a la presidencia de los EEUU en 2012, es contraria a la vacunacin. Realiza un tenaz proselitismo en estos temas y de progresista -en el buen sentido de la palabra y del concepto- tiene bien poco. Es partidaria del creacionismo o del diseo inteligente y de su enseanza, en pie de igualdad, con el darwinismo (o incluso en posicin preferente) en las escuelas e institutos pblicos y privados. Gran parte de la derecha conservadora y reaccionaria de EEUU, como es sabido, mantiene estas posiciones.

Sorprende que grupos crticos de la vacunacin se consideren en nuestro pas progresistas, entendiendo por progresista un ciudadano partidario de la racionalidad cientfica y defensor del bienestar pblico, la justicia social y el avance del conocimiento. La no vacunacin no abona ni est relacionada con ningn sendero que nos aproxime a estas deseables finalidades.

4. Cmo defienden su posicin las personas contrarias a las vacunas y a la vacunacin?

Las razones son variadas, no son unnimes ni homogneas.

En el mundo anglosajn, el pensamiento antivacunas suele alimentarse de la incorrecta creencia de que la vacunacin no es natural, que es un proceso artificial, y que hay que dejar que las enfermedades infecciosas sigan su curso espontneo. Hay que defenderse de ellas siempre de manera natural. Admitamos ese criterio por un momento. Si obrramos as, pondramos en peligro -moriran de hecho- a millones de personas en todo el mundo.

Vacunando, dicen otros colectivos (otro de los argumentos crticos esgrimidos), no seleccionamos y estamos haciendo ms dbil a la poblacin. La consideracin es errnea, adems de merecer calificativos morales y filosficos ms contundentes. Por ms epidemias que haya sufrido la poblacin humana nunca se ha hecho resistente a la peste, a la viruela o a la gripe de forma natural. En toda epidemia siempre hay gente que muere y hay gente que no; cualquiera que lea literatura mdica puede comprobarlo.

Desde un punto de vista estrictamente cientfico, desde el marco conceptual en el que se mueve la ciencia mdica, no hay ninguna razn admisible contra la vacunacin. Podemos analizar con ms detalle el tema riesgo-beneficio al que antes aludamos. Es evidente que, en general, todo tiene un riesgo y un beneficio. Aqu, en el caso de la vacunacin, el balance sobre riesgos y beneficios no ofrece discusin: son indudables sus beneficios.

Cuando uno de nosotros [ERF] haca medicina en urgencias, algunos nios se moran de ahogo y haba que hacerles una traqueotoma cuando tenan difteria. Los nios que tenan tos ferina se pasaban meses con enormes sufrimientos. No slo eso. Estaban tambin las epidemias de tifus (los tifus eran entonces muy corrientes). Todo eso, afortunadamente, ha desaparecido en la prctica de la medicina actual. La vacunacin ha sido, pocos mdicos podran negarlo, el arma ms potente que hemos tenido para prevenir enfermedades, sobre todo entre los sectores ms pobres de poblacin que no han tenido acceso a condiciones sanitarias adecuadas, tanto en los pases ricos (con grandes desigualdades sociales) como en los pases pobres o empobrecidos. Sin ninguna duda, sin que exista ni puede existir alguna incertidumbre en este asunto.

Las vacunas son, por otra parte, ms efectivas que los medicamentos. Desde que existen los antibiticos, una difteria, una tosferina, puede tratarse con ellos, pero es muchsimo ms efectivo tener a la poblacin vacunada. Hemos conseguido de este modo que prcticamente no tengamos ningn caso de las enfermedades sealadas.

La argumentacin que esgrimen los grupos que estn en contra de la vacunacin no tiene nada que ver, a pesar de retricas engaosas, con una explicacin rigurosa y precisa que tenga fundamento cientfico o que parta o acepte la lgica de la metodologa cientfica. Puede responder en algunos casos, no afirmamos siempre, a motivaciones emocionales, religiosas, etc. Entre los testigos de Jehov por ejemplo, aunque se deje libertad a sus miembros para vacunarse, existen grupos que no se vacunan.

Hay colectivos que sostienen incluso que las vacunas son una abominacin, una prctica diablica. Con este tipo de consideraciones nos ayudamos poco. Su lejana de cualquier marco de saber slido y documentado es ms que evidente.

Por lo general, cualquier medicamento puede tener ms reacciones negativas que las vacunas. Cuando tomamos un analgsico, un antibitico o un antiepilptico podemos tener potencialmente una frecuencia mayor de reacciones adversas. En el caso de los medicamentos acostumbran a ser de alrededor un 5% del conjunto de tratamientos; en el de las vacunas estamos hablando de reacciones leves por diez mil o incluso por 100.000 vacunaciones.

Que algunas familias no vacunen a sus hijos puede tener repercusiones negativas en el conjunto de la sociedad. Por debajo de cierta proporcin de poblacin vacunada, como hemos comentado, la incidencia de determinadas enfermedades infecciosas aumenta entre la fraccin de poblacin no vacunada. Esto se constat muy bien en 2011. En el primer cuatrimestre se increment entre 5 y 10 veces la incidencia de varias patologas infecciosas -especialmente tos ferina, etc-, debido a la opcin de no vacunarse de determinadas franjas de poblacin.

Como hemos comentado, hemos vivido recientemente un caso trgico de difteria en Catalua, una mort petita [una muerte pequea] que muestra que aunque el porcentaje de personas no vacunadas no sea muy elevado, si el grupo est muy concentrado en un rea determinada, puede representar un grave peligro para ellos mismos y, tambin, para la comunidad en general.

Por qu entonces hay personas que no se vacunan y no enferman? La respuesta est relacionada con una ecuacin matemtica, con unos algoritmos que los epidemilogos establecen con gran precisin. Cuando la cantidad de personas vacunadas contra una enfermedad alcanza una cifra determinada, que variar segn el tipo de epidemia y el vector que la transmite, el xito y la proteccin pueden alcanzarse. As se observa claramente en la figura de la curva de mortalidad de la difteria que hemos mostrado anteriormente. Cuando se inmuniz a un 50% de los nios (tanto en Nueva York como aos despus en Inglaterra y Gales) cay abruptamente la mortalidad por esta afeccin. A partir de un determinado nivel (que es variable) de poblacin vacunada el riesgo de infeccin es prcticamente nulo.

Los grupos contrarios a la vacunacin tambin arguyen en ocasiones que este tipo de enfermedades desaparecen solas, que la poblacin se inmuniza de forma natural. No tiene ningn fundamente esa afirmacin. La epidemiologa muestra las oscilaciones peridicas de incidencia y la persistencia de las enfermedades infecciosas, cmo desaparecen en las poblaciones vacunadas y cmo persisten en aquellas que no lo han sido.

Hay ms argumentos, muchos ms. No queremos agotar a los lectores.

Abramos el libro del Topo con esta cita de Paul de Kruif:

El da 1 de febrero de 1894, Roux, el del trax estrecho, cara de halcn y gorro negro, entraba en la sala de diftricos del hospital de nios llevando frascos de su suero ambarino y milagroso. En el despacho del Instituto de la calle Dutot, con un brillo en los ojos que haca olvidar a sus deudos que estaba condenado a muerte, permaneca sentado un hombre paraltico que quera saber, antes de morir, si uno de sus discpulos haba conseguido extirpar otra plaga; era Pasteur, en espera de noticias de Roux. Y en todo Pars, los padres y las madres de los nios atacados rezaban para que Roux se diese prisa, conociendo ya las curas maravillosas del doctor Behring, que al decir de las gentes casi resucitaba a los nios, y Roux se imaginaba a todas aquellas personas elevando hacia l sus manos implorantes.

No es necesario que recemos ni que elevemos nuestras manos implorantes. Basta con que cumplamos nuestros deberes cvicos ms elementales y pensemos en la comunidad. No es justo beneficiarnos del buen hacer de otros, un buen hacer que compense nuestro muy mal hacer sin causas ni razones justificadas e informadas.


Notas:

1) El Pas-Cat, 20 de julio de 2018, p. 1. https://elpais.com/ccaa/2018/07/19/catalunya/1531995619_384425.html

2 ) Eduard Rodrguez Farr y SLA, Vacunas, s o no? Preguntas (y respuestas) ms frecuentes , Vilassar de mar (Barcelona), El Viejo Topo, 2015.

3) De exantema, una erupcin de color rojizo que va precedida o acompaada de calentura, producida por un germen transmitido por el piojo corpora l.

4) Un fmite es cualquier objeto carente de vida o sustancia que es capaz de transportar organismos infecciosos bacterias, virus, hongos, parsitos- desde un individuo a otro. Clulas de la piel, pelo, vestiduras y sbanas son fuentes de contaminacin en hospitales. Los fmites estn asociados con las infecciones relacionadas con la atencin de salud (iaas, por sus siglas), las antiguamente conocidas como infecciones intrahospitalarias.

5) Revista britnica de humor y stira publicada entre 1841 y 1992 y, posteriormente, de 1996 a 2002. Fue fundada el 17 de julio de 1841 por Henry Mayhew y el grabador Ebenezer Landells.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter