Portada :: Cultura :: Leer
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2018

As fue la dictadura

David Torres
Pblico


Llevo varios aos escribiendo una novela en la que el alzheimer se revela como sntoma y smbolo de Espaa y de su historia reciente, un pas donde la memoria ha sido sustituida por fantasas impdicas y fbulas mayororejescas, cuando no por un vaco atroz. Cuando se compara con otros pases (especialmente con Alemania o Italia) la absoluta desvergenza que significan los miles y miles de muertos annimos enterrados todava en las cunetas, la infame sombra de una cruz colosal apaciguando el sueo de un genocida gallinceo o la perduracin de una inverosmil fundacin destinada a limpiar sus crmenes, se olvida un hecho fundamental: Espaa es el nico pas de Europa donde el fascismo triunf y camp a sus anchas durante cuatro dcadas, gracias entre otras cosas a la tutela del amigo americano. Con ser bestiales e intolerables, lo verdaderamente imperdonable del franquismo no son los crmenes cometidos durante la contienda, sino los treinta y tantos aos de asesinatos, torturas y violaciones inflingidas a una poblacin indefensa por las fuerzas del Estado y bajo el imperio de la ley.

As fue la dictadura, el libro de Pablo Ordaz y Antonio Jimnez Barca publicado por editorial Debate, da voz a diez espaoles que en un momento u otro de sus vidas (a veces ese momento dur dcadas) sufrieron la violencia arbitraria del rgimen franquista. Una muestra necesariamente breve y fragmentaria, pero tambin perentoria e imprescindible, de lo que en verdad supona vivir en ese pas ceniciento, humillante y brutal: la falta de derechos, el desamparo institucional, el miedo constante.

Por sus pginas desfilan Juana Doa, una militante comunista cuya condena a muerte fue conmutada por treinta aos de prisin; Domingo Malagn, un pintor que sacrific su vocacin de pintor para falsificar documentos; Gerardo Iglesias, un minero que particip en las huelgas de Asturias; Ignacio Latierro, el librero de San Sebastin que luch contra la censura, fund la librera Lagun y soport primero la violencia de los guerrilleros de Cristo Rey y despus la de ETA; Vctor Daz-Cardiel, el sindicalista que pas nueve aos en la crcel por difundir propaganda contra la dictadura; Mariano Gamo; un cura cuyo padre fue asesinado por los anarquistas en 1936 y que acab por prestar su parroquia a diversas organizaciones obreras; Paca Sauquillo, la abogada laboralista que se especializ en defender a trajadores represaliados y cuyo hermano Javier fue una de las vctimas de la matanza de Atocha; Gonzalo Snchez, un jornalero sevillano que se pas la vida luchando por reivindicar derechos laborales bsicos; Federico Armenteros, un homosexual que sufri los estigmas impuestos desde el catolicismo oficial y a quien le cost dcadas aceptar su naturaleza; Azucena Rodrguez, una directora de cine que en la adolescencia pis varias crceles.

Escucharlos es aprender de sus labios una parte hurtada a nuestra historia reciente, la ms dolorosa, la ms olvidada, la ms apremiante. Como le respondi Gonzalo Snchez a un vecino que le afe en plena calle, al estilo de Pablo Casado, que ya haban pasado ochenta aos y siempre estaba acordndose de los muertos sin nombre: S, es verdad, han pasado ochenta aos, pero todava no se ha hecho justicia. Nuestros abuelos estn enterrados por ah y no sabemos dnde. Y mira, ese canal (se refiere al Canal de los Presos, terminado por presos polticos y que alimentaba gratis las cosechas de los terratenientes) lleva toda la vida regando cientos de hectreas gracias al esfuerzo de tantos hombres que, despus de perder una guerra, despus de ser machacados, tuvieron que quedarse seis, siete o muchos aos ms trabajando a la fuerza. T sabes lo que es eso, que en la flor de la vida pierdas una guerra y encima te condenen a trabajar de esclavo?

Kundera escribi que la lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido. Santayana actualiz una vieja sentencia de Confucio: El pueblo que no conoce su historia est condenado a repetirla. Este libro, uno de los pocos en su gnero sobre la dictadura franquista, es un remedio contra ese alzheimer pertinaz que se empea en reescribir la historia como no ocurri y en tachar los horrores que durante tanto tiempo sucedieron.

Fuente: https://blogs.publico.es/davidtorres/2018/08/22/asi-fue-la-dictadura/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter