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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2018

La huella invisible de la restauracin conservadora

Alfredo Serrano Mancilla
Rebelin


Dos presidentes no electos: Temer en Brasil y Vizcarra en Per. Una vicepresidenta no electa en Ecuador. Persecucin poltica-judicial contra dos ex presidentes, Rafael Correa y Cristina Fernndez de Kirchner, en Ecuador y Argentina. Lula metido en la crcel injustamente para evitar que sea el prximo presidente de Brasil. Intento de atentado contra Maduro en Venezuela para matarlo en pleno acto pblico. Planean abiertamente terminar con UNASUR. Las giras de los altos funcionarios de Estados Unidos cada vez son ms bienvenidas por algunos gobernantes latinoamericanos.

Estos son algunos de los acontecimientos polticos ms emblemticos que caracterizan la nueva fase de la ofensiva conservadora en la regin que viene producindose en estos ltimos aos. Aunque estos hechos no son del todo novedosos, lo verdaderamente distintivo es la intensidad de la arremetida. Desde que la correlacin de fuerzas polticas en la regin es cada vez menos favorable al campo conservador, se fueron aplicando mtodos no democrticos para ganar el terreno que se iba perdiendo por la va electoral. Nadie olvida en Paraguay y Honduras la destitucin golpista a presidentes electos, al igual que ocurriera con Dilma en Brasil. O el intento de acabar con la revolucin venezolana por cielo, mar y tierra. O el golpe contra Correa para sacarlo del poder. O la desestabilizacin permanente contra Evo Morales y la Asamblea Constituyente en Bolivia.

Todos estos hechos ponen de manifiesto que desde el inicio se actu as en aras de interrumpir un ciclo progresista que vena amplindose. Pero ahora, aprovechando el propio desgaste de los gobiernos que llevan muchos aos en la gestin, ms una restriccin econmica externa que aprieta hasta la asfixia, la restauracin conservadora ha decidido pisar el acelerador llevndose por encima a quin sea y cmo sea. Se dieron cuenta que el poder comunicacional y el econmico, por muy potentes que fuesen, eran insuficientes para la tarea destituyente y, entonces, tuvieron que retomar en algunos casos el poder militar, as como el poder judicial, en los casos que pudieron hacerlo.

De esta forma, adems del objetivo en s(alterar el orden democrtico en lo coyuntural para lograr capacidad de mando), procuran normalizar aquello que no es normal, a partir de una estrategia de insistencia y repeticin, orquestada desde casi todos los poderes facticos, incluido eso que llaman comunidad internacional que, si no la tiene a favor, se inventa (como es el Grupo de Lima, para el caso venezolano). He aqu la huella conservadora de mayor calado en trminos estructurales:conseguir que se naturalicen prcticas que hace pocos aos eran rechazadas, mayoritariamente, por la ciudadana. Y, seguidamente, lograr imponer una suerte de retorno del mito del no hay alternativa, que tambin pudiera permear entre la gente, incluso entre alguna dirigencia poltica del campo progresista.

Son cuestiones stas que van ms all del ahora, y que la restauracin conservadora est planificando hacia delante, de cara a construir un campo mucho ms frtil para poder ganar elecciones sin necesidad de tener que regresar a estos instrumentos tan rudimentarios. El objetivo de mediano plazo es arrebatar cualquier atisbo de esperanza, creando un clima de resignacin y sacrificio; demostrando que si lo intentas y lo logras luego acabars perseguido o en la crcel; y que lo mejor es volver al no te metas en poltica. De ah deriva la estrategia, a veces comprada incluso por parte del bloque progresista, de inducirnos a la supremaca de algunos estados de moda: la no confrontacin, la despolitizacin, la lgica aspiracional, la clase media, los valores posmateriales, etc. Nadie puede negar que todo ello existe, pero el riesgo reside en que sean resignificados, como la restauracin conservadora pretende.

Y esta es seguramente la nueva dimensin, a veces invisible, que gravita en la gran disputa de Amrica Latina para los prximos aos.

Alfredo Serrano Mancilla, Director de CELAG. @alfserramanci


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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