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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2018

Entre dinamitas y metrallas

Ernesto Joaniquina Hidalgo
Rebelin






Al desempolvar aquel anaquel polvoriento que perennemente me espera en mi ausencia al igual que los vetustos y desvencijados muebles de mi aposento, todos cubiertos con sbanas asemejndose a espectros y sombras de mi pasado, me reencontr con aquel retrato de color sepia, la desempolv cuidadosamente para no malograrlo ms de lo que estaba y reconoc la imagen de aquel joven dirigente minero, arengando ante sus interlocutores de uniforme, la prensa y los mineros reunidos en asamblea general. En el dorso de aquella foto reconoc la letra palmer de su autor que entre lneas demandaba a la prepotencia militar, al golpismo y la felona castrense del general tarateo Ren Barrientos Ortuo, quien momentos antes haba interceptado con su presencia aquella asamblea de los mineros. El militar escuchaba acuciosamente y sus ojos delataban la mirada sibilina sobre Paulino, quien le conminaba a respetar las conquistas obreras: A los que an detentan el poder en nuestro pas deben de hacer un compromiso de honor de respetar las conquistas logradas por la clase obrera (Asamblea general en el patio de San Jos, 28 de diciembre de 1964. Paulino Joaniquina).

Paulino era Pavel, aquel dirigente minero que no le gustaba las mieles del poder o las poses de los burcratas obreros que empezaban a surgir. Tambin tena el apelativo de Justo Juez entre sus compaeros por su justa nomenclatura, su actividad sindical estaba apegada al control obrero con derecho a veto, contaba con un jeep a su disposicin pero l, se negaba a utilizarlo y prefera movilizarse a pie al igual que sus compaeros de base, deca que en la sencillez de las cosas est la grandeza de las virtudes y lo ms noble de la vida, las presunciones y el apetito personal, al absurdo del culto a la personalidad hasta rayar en la locura, eran los peores enemigos del hombre, prefera su vida austera y nos recordaba siempre que l estaba bien, si los dems, estn bien.

El MNR despus del 52 se fue despojando gradualmente de las reivindicaciones obreras que haba enarbolado junto a la clase obrera en aquellas jornadas de abril y como las dos caras de Jano, mostraba su verdadero rostro al servicio de la oligarqua y las transnacionales.

En el ocaso de aquel octubre de 1964 en su tercer mandato de Vctor Paz Estenssoro, el descontento obrero y popular se haca sentir en las calles de Oruro donde los estudiantes estaban en permanente movilizacin junto a los enardecidos mineros por tantas medidas antipopulares del movimientismo quienes ya se haban desarropado de las banderas de abril. Los centros mineros a la vanguardia del proletariado fueron escenarios de constantes luchas inspirados por el carcter clasista y revolucionario de aquella Tesis de Pulacayo del 1946.

El da en que muri el silencio, es el da en que una bocanada de aire con partculas de slice se cuela en el trax de aquel dirigente minero, para articular con voz grave y frugal los aprestos del ejrcito que amenazaban en tomar la radioemisora San Jos por orden de Vctor Paz Estenssoro. Pavel atrincherado en la emisora de los mineros denunciaba al ter esta tragedia inminente en la familia minera e instaba a sus bases a defender la emisora con lo que tenan en la mano, sus dinamitas y los residuos de muser y algunos piripipis, metralletas semiautomticas que quedaban en poder de algunos obreros desde las jornadas revolucionarias del 52, ya que la toma por el Regimiento Camacho primero de artillera sera sangrienta con soldados fuertemente armados. En esas circunstancias no haba mayor razn que la moral revolucionaria a prueba de fuego, defendiendo la radioemisora y evitar que el campamento minero sea tomado y sitiado.

Ese da el sol de Oruro se esconda entre las nubes por no ver tanta angustia y tragedia y el cielo se convirti en un nebuloso arrebol presagiando aquella muerte anunciada. Son la sirena de la mina convocando a los mineros a reunirse de emergencia en las faldas de aquel desmonte donde se ubicaba la radioemisora San Jos. El dirigente minero Pavel, instrua a sus compaeros de base a defenderla del apresto militar, lo que les faltaba en armamento blico y municiones les sobraba en coraje, ya que nada tenan que perder, pues el sufrimiento perenne del hombre topo y sus avatares los haba templado en el fragor de sus luchas por mejores das para su pueblo. Los obreros se atrincheraron en aquella colina del desmonte de minerales, se parapetaron con las pocas armas que tenan y la cantidad de dinamita que llevaban en sus cuerpos. La tensa calma se la senta, el viento jugaba ausente con la paja brava y en el firmamento circundaban las auras y all abajo, los obreros atrincherados esperando con coraje el arribo del ejrcito que no tardara en llegar.

El ejrcito lleg en sus caimanes fuertemente armados y se detuvieron a una distancia prudente del desmonte donde se hallaban parapetados los mineros y desde all empezaron a subir en media luna por el campamento minero. Un capitn de ejrcito dio la orden de disparar a toda sombra que se mova, cay un minero cuando lanzaba su dinamita prendida y empez el infierno con tiroteos cruzados, detonaciones de morteros y explosivos. Fueron eternos los minutos de inmolacin humana, comentan que el dirigente Pavel desde su trinchera se defenda con un piripipi que de tanto disparar a mansalva hasta acabar con la ltima municin que tena, su cao de su metralleta estaba al rojo vivo. Los relatos de la memoria colectiva cuentan que cayeron muchos mineros pero tambin muchos soldados inocentes.

Haba la orden desde el Palacio Quemado de La Paz de capturarlo a Pavel vivo o muerto. Los mineros que an quedaban vivos se replegaron hacia arriba del desmonte junto a Pavel, con la idea de tomar una galera abandonada e internarse en ella. Cuando el joven dirigente se aprestaba a retirarse malherido, fue interceptado por unos soldados quienes le rodearon y un joven capitn casi imberbe le pidi que se identificara, se acerc a Pavel y le dijo que tena rdenes de acabar con su vida, le miro a los ojos y baj el cao que le apuntaba al pecho del dirigente y trmulamente expres - Por lealtad a mi padre que tambin es revolucionario y a la vez su camarada de lucha, le perdono la vida y haga cuenta que no me conoce - .

El dirigente fue maniatado y encapuchado al igual que sus compaeros de lucha y conducido desmonte abajo donde los esperaba el suplicio. Fueron llevados a las celdas de la Prefectura de Oruro donde funcionaba el Control Poltico Nacional y su verdugo, el jefe de polica coronel Germn Lema Araoz quin en persona los torturaba hasta perder el conocimiento. Lema Araoz de tanto torturarlo a Pavel con la picana, el submarino y los golpes por todo el cuerpo lo dej anquilosado con fracturas en la cuarta y quinta vertebra de su columna, lo tortur hasta hacerlo orinar sangre, sus compaeros de lucha tambin tuvieron la misma suerte. Slo era alaridos y tormento en las penumbras de aquel hervidero humano.

Cuentan algunos compaeros de celda de Pavel, que una vez torturado, lo arrastraban lnguido hasta una sala cerrada donde se hallaban decenas de muertos con uniforme y Lema Araoz gritando como los cobardes, le deca al preso moribundo, que sta era su obra Dejndole ah toda la noche con olor a cadver.

Guillermo Lora en su libro, Historia del movimiento obrero boliviano, tomo 206 anota que el 29 de octubre en Sorasora se da el combate entre fracciones del Ranger y los mineros de Siglo XX que marchaban hacia Oruro para asistir al entierro del dirigente estudiantil Daro Caballero. En esa misma maana el ejrcito ocupa despus de un combate desigual con los obreros de San Jos y acallan la radioemisora de los trabajadores, que para el gobierno de Paz Estenssoro fue un instrumento subversivo y contestatario.

El 2 de Noviembre empieza las revueltas con la participacin decisiva del pueblo y los universitarios junto a los mineros de San Jos pidiendo la libertad del dirigente minero Pavel y la de sus compaeros presos. El 3 de Noviembre las fuerzas armadas encabezada por los generales Ren Barrientos Ortuo y Alfredo Ovando Candia se levantaron en la guarnicin de Cochabamba y 24 horas despus el 4 de noviembre sellaron la suerte del tirano en La Paz.

Desde las mazmorras de la Prefectura de Oruro, se deja sentir el preparativo golpista, comentaban los presos mineros que sobrevivieron que aquel da del golpe de Barrientos a Vctor Paz, haba mucho nerviosismo y movimiento entre los agentes del Control Poltico. Ya entrada la tarde el portn de la Prefectura era derribada por la turba de manifestantes con un tronco grueso de madera y los torturadores y verdugos escaparon despavoridos por los recovecos de aquella institucin y a los presos mineros con su dirigente maltrechos, los liberaron, sacndolos en brazos.

Das despus de aquella rebelin del pueblo, el centro minero de San Jos iba recobrndose de aquella masacre movimientista pero segua en pie de lucha contra los ruidos de sables, contra aquella casta militar que se haba adueado nuevamente del poder para empezar un nuevo episodio de ms sangre y dolor en las familias obreras.

Esta foto testigo mudo de otros tiempos, me hizo cavilar que corri mucha sangre proletaria bajo el puente de la libertad. Muchos de los nuestros hoy se replegaron a su ltimo aposento sin hacer mucho ruido y en armona con la quietud del campo santo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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