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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2018

Los tortazos entre China y Estados Unidos: cuestin de monedas?

Gonzalo Toca
esglobal


Yuan chino y dlar estadounidense. (Fred Dufour/AFP/Getty Images)

China y Estados Unidos estn enzarzados en una escaramuza comercial que ya se ha reflejado en el fantasmagrico baile de sus monedas. Esta absurda competicin premia al que parezca ms enfadado y al que pise a su pareja o se eche ms veces encima de ella en cada giro. Es un baile de paquidermos que, si no fuera por sus graves consecuencias, podramos considerar ridculo. El renminbi no es rival para el dlar.

La prehistoria de esta danza macabra es conocida. La primera potencia mundial lleva sugiriendo, durante los ltimos quince aos, y en esto coincidieron Bush y Obama, que la segunda es un vulgar ladrn y manipulador de monedas que le roba sus fbricas y precariza las vidas de sus operarios, obligndoles a competir con la mano de obra barata de Shenzhen o Cantn. Esas palabras solan reflejar el calentn preelectoral o anticipar negociaciones discretas y poco ms. Sin embargo, ahora, el fermento de la indignacin, basada en la interpretacin libre de hechos reales de cientos de comunidades abandonadas a su suerte frente a las poderosas corrientes de la globalizacin, ha contribuido a la victoria de Donald Trump.

El nuevo presidente, que se autodefine como un ganador, ha aceptado convertirse en el portavoz de estos damnificados de la globalizacin y ha empuado la bandera del proteccionismo como slo lo hubiera podido hacer, en su pas, el socialdemcrata Bernie Sanders. Los popes del Partido Republicano, desde George Will hasta William Kristol, todava no se han repuesto del jarro de agua fra. Las monedas, y cualquier elemento que simbolice el comercio internacional, tiritan en consecuencia al dictado del nacionalismo y proteccionismo americano.

El renminbi y el dlar no podan dejar de reaccionar ante lo que se parece cada vez ms a una guerra comercial. En abril, comenzaron las amenazas concretas de Trump, en mayo se sucedieron los encuentros de alto nivel entre funcionarios de ambos pases y en julio la Casa Blanca impuso aranceles sobre 34.000 millones en productos chinos. Trump ha dicho este verano que est dispuesto a aadir sobrecargos a 200.000 millones en importaciones chinas y despus a su totalidad, que alcanza la impresionante cifra de 500.000 millones de dlares . El votante medio del magnate no tardar en comprobar que la bolsa de la compra se encarece, pero es difcil que, incendiado por la retrica nacionalista, busque responsables en el Despacho Oval.

China reacciona

En Pekn saben que, a corto plazo, hay que minimizar los daos, recoger los escombros y poco ms. Las elecciones que renovarn parte del Senado y el Congreso estadounidenses se celebran en noviembre. Han evitado una retrica similar a la de Trump, han prometido aprobar aranceles por un valor parecido al de su rival para salvar la cara (34.000 millones de dlares) y han dejado que su moneda (llamada, indistintamente, yuan o renminbi) se devale cerca de un 10% hasta niveles nunca vistos desde junio del ao pasado.

A Robert Tornabell, profesor emrito de finanzas internacionales de ESADE, no le sorprende especialmente esta cada porque el enfrentamiento comercial puede minar la competitividad de China y la devaluacin o depreciacin de la moneda es una forma de mitigarlo.

La depreciacin o devaluacin son una forma de ayudar a las empresas a exportar, porque cuanto menos vale el renminbi en comparacin con el euro o el dlar, menos cuestan en comparacin los bienes chinos que se venden en Europa o Estados Unidos. Si Trump sube los aranceles un 25% a una cesta de bienes chinos y la moneda del gigante asitico cae un 10%, puede que Pekn hasta salga ganando si la cesta es relativamente pequea. Por qu? Porque los aranceles afectaran a una minora de exportaciones chinas a Estados Unidos, mientras que la cada del yuan afectara a todas las exportaciones chinas tanto a Estados Unidos como al resto de pases que comercian con la segunda economa mundial.

Este ngulo nos permite entender mejor por qu a Trump le escuece tanto la independencia de la Reserva Federal y su perseverancia en la subida de los tipos de inters. Los motivos ya no son nicamente el delirio de concentrar todo el poder en sus manos, la obsesin con estimular de forma masiva una economa que no lo necesita (Estados Unidos roza el pleno empleo) o su desconfianza ante un mercado monetario que no se doblegue, sin ms, a la voluntad de un solo hombre. Tambin le alarma que los intervencionistas chinos s estn en posicin de teledirigir el valor del yuan y que su banco central no pueda decirle que no a Xi Jinping.

Krishan Selva, gestora de fondos de renta variable en Columbia Threadneedle, advierte en una nota enviada a esglobal de que China tiene todo un arsenal para responder si estalla, finalmente, una guerra comercial. Destaca la reduccin de los fondos de reserva mnimos que se exigen a los bancos para operar, la financiacin directa del banco central, la creacin de un plan de estmulo, la relajacin de los requisitos de financiacin para los gobiernos locales o la ralentizacin del proceso de desapalancamiento.

Casi nadie espera la venta masiva de la deuda pblica americana, porque Pekn tambin pagara un altsimo precio. Si van a por todas, que es lo lgico como represalia contra Trump, tendran que vender muy barato, porque los compradores sabran que los vendedores necesitan deshacerse, desesperadamente, de los bonos. Adems, el dlar se debilitara con fuerza frente al yuan dificultando an ms sus exportaciones y la economa mundial, y las ventas chinas en el extranjero, podran sufrir.

De todos modos, en un ambiente tan elctrico, las preguntas se amontonan: es el inicio de esta posible guerra comercial la antesala de una guerra de divisas? Se medirn el yuan y el dlar en una pelea de pesos pesados donde slo pueda quedar uno en pie?

El yuan como peso pluma

Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis, echa hielo y cierto sarcasmo a estas dudas. Vamos a ver, afirma, el yuan se emplea en el 4% de las transacciones mundiales frente al 87% del dlar. Pero no slo es que la moneda china no pueda competir hoy con la americana, sino que, segn el Banco de Pagos Internacionales, se utiliza menos que el dlar australiano. Para qu hablar del euro, la libra esterlina o el yen. Todos usamos dlares alguna vez a lo largo del ao, aunque slo sea para comprar por Internet, pero es fcil que no hayamos tocado en nuestra vida un yuan.

Ciertamente, compararlos y enfrentarlos como pgiles es injusto porque la moneda china y la estadounidense cumplen funciones totalmente distintas y su naturaleza es muy diferente. La primera, como recuerda Tornabell, sirve sobre todo para realizar transacciones dentro del gigante asitico , para invertir y especular en la bolsa de Hong Kong y para facilitar algunos de los pagos de las empresas pblicas chinas aunque en muchos casos stas prefieran recurrir al trueque (intercambiando, por ejemplo, la importacin de materias primas africanas con la promesa de realizar all grandes obras de infraestructuras).

El Gobierno chino, a pesar de que est dando pasos hacia la liberalizacin del renminbi, lo hace con la lentitud habitual de un rgimen que no quiere perder un enorme resorte de poder. Dicho esto, recuerda Tornabell, ya han conseguido que el Bundesbank, entre otros, admita los depsitos en yuanes.

El dlar, frente al renminbi, es la moneda internacional de reserva, se utiliza para invertir y refugiarse masivamente frente a las turbulencias financieras, se puede invertir en ella en todas las grandes plazas financieras del globo y, por fin, no est sometida al control de capitales (nadie puede sacar de China ms de un puado de yuanes sin permiso de la Administracin) ni al penltimo capricho de un Gobierno.

Como recuerda Daniel Lacalle, sin eliminar el control de capitales y dejar que el valor de la moneda dependa del mercado, el yuan jams har sombra al dlar. Los grandes fondos de inversin necesitan esa eliminacin y una posicin china ms protagonista en el Fondo Monetario Internacional para empezar a creerse que Pekn quiere realmente desplazar a los billetes verdes despus de casi un siglo de hegemona.

Si el resultado de lo que parece una incipiente guerra comercial dependiera nicamente del poder de las monedas, que no es el caso, China no tendra ninguna posibilidad. Primero, porque, como hemos visto, el yuan es un peso pluma en los mercados de capitales. En segundo lugar, porque Pekn quiere tomarse con mucha calma cualquier transformacin que pueda poner en peligro el poder que ejerce el Partido Comunista sobre su moneda. En tercer lugar, porque hasta la devaluacin masiva del yuan frente al dlar, como dice Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank en Espaa, es improbable porque la estabilidad de su divisa es la clave para mantener la estabilidad de su sistema financiero y la confianza de los inversores; lo contrario podra llevar a importantes salidas de capitales del pas.

As, las cosas por qu se obcecan tanto los medios de comunicacin con la inexistente rivalidad a muerte entre el yuan y el dlar? La respuesta, seguramente, es que las monedas son desde siempre grandes smbolos nacionales, que resulta ms fcil reducirlo todo a la cara de Mao y la de George Washington y que, para quien no entiende la dinmica de los mercados financieros, tener una economa poderosa es sinnimo de tener una moneda poderosa. China, con un yuan que se utiliza menos que el dlar australiano en las transacciones globales, demuestra hasta qu punto eso es un error.

Fuente: https://www.esglobal.org/los-tortazos-entre-china-y-estados-unidos-cuestion-de-monedas/



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