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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-08-2018

Enfrentar la guerra de quinta generacin con arcos y flechas?

Aram Aharonian
Rebelin


Alrededor del mundo, una inmensa gama de organismos gubernamentales y partidos polticos estn explotando las plataformas y redes sociales para difundir desinformacin y noticias basura, ejercer la censura y el control y socavar la confianza en la ciencia, los medios de comunicacin y las instituciones pblicas.

El consumo de noticias es cada vez ms digital, y la inteligencia artificial, el anlisis de la big data (que permite a la informacin interpretarse a s misma y adelantarse a nuestras intenciones) y los algoritmos de la "caja negra" son utilizados para poner a prueba la verdad y la confianza, las piedras angulares de la llamada sociedad democrtica occidental.

Son muy pocos los dueos de la infraestructura que permite el uso de internet en todo el mundo, y tambin los servicios que sobre ella se brindan. La propiedad de los cables de fibra subacuticos, las empresas que se alojan y controlan el NAP de las Amricas, los grandes centros de datos como Google, Facebook, Amazon o los llamados servicios en la nube como Google Drive, Amazon, Apple Store, OneDrive, veremos que son corporaciones trasnacionales, en su mayora con capitales estadounidenses.

Hoy, de las seis principales firmas que cotizan en bolsa, cinco de ellas son del rubro de las TIC: Apple, Google, Microsoft, Amazon y Facebook.

Campo popular: aggiornar la lucha

Es que el mundo cambia constantemente, muchas veces al ritmo de la tecnologa y pareciera que a la izquierda, a los movimientos y medios populares de comunicacin, nos empujan a pelear en campos de batalla equivocados o ya perimidos, enarbolando consignas que no tienen correlato con este mundo nuevo.

Mientras, las corporaciones mediticas hegemnicas desarrollan sus estrategias, tcticas y ofensivas en nuevos campos de batalla donde se pelea con nuevas armas, donde la realidad no importa, en lo que quiz ya ni se trata de la guerra de cuarta generacin, la que ataca a la percepcin y sentimientos y no al raciocinio, sino a una guerra de quinta generacin, donde los ataques son masivos e inmediatos por parte de megaempresas trasnacionales, que venden sus productos (como el espionaje) a los Estados.

Hoy debiramos estar ms atentos a la integracin vertical de los proveedores de los servicios de comunicacin con compaa que producen contenidos, la llegada de los contenidos directamente a los dispositivos mviles, a la trasnacionalizacin de la comunicacin, convirtiendo a la informacin en campaas de terrorismo meditico mientras apenas denunciamos lo fcil que est siendo convertir a la democracia en una dictadura manejada por las grandes corporaciones

Debiramos estar atentos a los temas de vigilancia, manipulacin, transparencia y gobernanza de internet, al video como formato a reinar en los prximos aos, estar atentos al hecho de que los mismos televisores se van convirtiendo en una pantalla ms a donde llegan los contenidos manipulados por las grandes corporaciones.

Pero desde el campo popular seguimos reclamando la democratizacin de la comunicacin y la informacin, creyendo que una distribucin equitativa de las frecuencias de radio y televisin entre los sectores pblico, comercial y popular puede significar el fin de la concentracin meditica. Estamos peleando guerras que ya no existen, cuando el campo de batalla est en Internet, en el big data, en los algoritmos, en la inteligencia artificial.

Cansa la insistencia discursiva anclada en el pasado y con una agenda diseada en pases centrales, que no incluyen nuestras realidades. Se insiste en una necesaria renovacin de la izquierda, en la necesaria bsqueda de nuevos caminos -en las catarsis colectivas de seminarios, foros, reuniones, concilibulos, escritos-, pero no se buscan soluciones especficas al aislamiento y endogamia de nuestros sitios populares, alternativos a los mensajes hegemnicos, comunitarios, populares.

Estos temas no estn en la agenda de los movimientos, de los partidos ni de los gobiernos (incluso los progresistas), ms preocupados por seguir con la satanizacin de las nuevas tecnologas, por la denunciologa, que en definir estrategias y lneas de accin. Hoy los gobiernos de la restauracin conservadora disparan contra Unasur, que en su momento de auge no pudo concretar un canal propio de fibra ptica, que al menos le hiciera cosquillas al control de las megacorporaciones.

Hoy, el escenario digital puede convertirse en una va para la reconexin del progresismo con sus bases, y en particular con los jvenes, que es como decir con el futuro. Pero, no se ha avanzado en una agenda comunicacional comn, pero tampoco en temas estratgicos para el futuro de la soberana tecnolgica, como la gobernanza de Internet, el copyright, la innovacin, el desarrollo de nuestras industrias culturales.

Se habla de nuevos caminos, pero pocos parecen dispuestos a transitarlos, porque seguramente afectan su identidad, su memoria y su vida. Se insiste en denunciar la desinformacin, la informacin basura, el terrorismo meditico (tenemos doctorados en denunciologa y lloriqueo), pero no nos preparamos para aprender a usar las nuevas herramientas, las nuevas armas de una guerra cultural ciberespacial. Quiz el problema no sea formular, sino tener odos dispuestos a intentar, dice el humanista Javier Tolcachier.

Cada sitio de medios y/u organizaciones sociales dirige sus mensajes a una masa crtica acotada, a los que ya estn convencidos de su mensaje, en una gimnasia endogmica, sin definir una agenda propia, latinoamericanista, en defensa de los derechos humanos y de los trabajadores, una lnea editorial que los pueda unificar y entonces entrar con fuerza en la guerra cultural, en la batalla de las ideas.

Sus lenguajes y hablamos sobre la generalidad y por eso es de destacar los esfuerzos del mediactivismo de Fora de Eixo, Faccin o Emergentes, por ejemplo- no se adecan al momento histrico, cultural ni tecnolgico. Estn anclados en la denunciologa, sin visibilizar las luchas, los anhelos, de los pueblos o sociedades que dicen representar.

El informe de Oxford

Un informe de Samantha Bradshaw y Philip Howard, investigadores de la Universidad de Oxford (Challenging Truth and Trust: A Global Inventory of Organized Social Media Manipulation), confirma que la manipulacin de la opinin pblica sobre las plataformas de medios sociales se ha convertido en una amenaza a la vida pblica.

En 2017, el primer inventario de las tropas de ocupacin cibernticas globales realizado por estos investigadores arrojaron luz sobre la organizacin mundial de la manipulacin de los medios de comunicacin social por gobiernos y actores de partidos polticos. Este ao revela las nuevas tendencias de manipulacin organizada de los medios, y sus cada vez ms crecientes capacidades, estrategias y recursos en las que se apoya este fenmeno, con evidencias de campaas de la manipulacin organizada de los medios en 48 pases, 20 ms que el ao anterior.

En cada pas se constat que al menos un partido poltico o agencia gubernamental usaba los medios de comunicacin social para manipular a la opinin pblica nacional, en pases donde los partidos polticos diseminan desinformacin durante las elecciones, o donde la institucionalidad se siente amenazada por noticias basura e injerencia extranjera en los asuntos internos, y desarrollan sus propias campaas de propaganda ciberntica.

En una quinta parte de estos 48 pases, sobre todo en los del sur global, se hallaron pruebas de campaas de desinformacin operando sobre las aplicaciones de chat como WhatsApp, Telegram y WeChat. La manipulacin de las redes es un gran negocio, donde gobiernos, fundaciones, ONG y partidos polticos han gastado ms de 500 millones de dlares en investigaciones, desarrollo e implementacin de operaciones psicolgicas y manipulacin de la opinin pblica a travs de internet.

En algunos pases esto incluye esfuerzos para contener al extremismo, pero en la mayora de los pases esto implica la propagacin de noticias basura y desinformacin durante las elecciones, las crisis militares y complejos desastres humanitarios.

La guerra de quinta generacin

Si la guerra de primera generacin se basa en movilizar la mano de obra, la segunda en el poder de fuego y la tercera en la libertad de maniobra, los paradigmas cambian sustancialmente en la de cuarta generacin, donde tanto los recursos empleados como los objetivos e intereses a alcanzar engloban tanto al inters pblico como privado (intereses de corporaciones). La idea principal es que el Estado ha perdido su monopolio de la guerra, y a nivel tctico incluye desde el aspecto armamentista al psicolgico,

Dada la enorme superioridad tecnolgica alcanzada durante la etapa anterior frente a esta asimetra de fuerzas entre contendientes, solo es concebible el uso de fuerzas irregulares ocultas que ataquen sorpresivamente al enemigo, tratando de provocar su derrota al desestabilizar a su rival, con el uso de tcticas no convencionales de combate.

En la guerra de quinta generacin (tambin denominada guerra sin lmites), introducida desde el 2009 como concepto estratgico operacional en las intervenciones EEUU-OTAN, no interesa ganar o perder, sino demoler la fuerza intelectual del enemigo, obligndolo a buscar un compromiso, valindose de cualquier medio, incluso sin uso de las armas. Se trata de una manipulacin directa del ser humano a travs de su parte neurolgica (ondas biaurales y componentes de cristales de magnetita del cerebro y los mtodos sobre sus posibles manipulaciones).

Y los medios masivos y las redes sociales son parte integral del esquema de esta guerra, para generar desestabilizacin en la poblacin a travs de operaciones de carcter psicolgico prolongado; se busca afectar la psiquis colectiva, afectar la racionalidad y la emocionalidad, adems de contribuir al desgaste poltico y a la capacidad de resistencia.

Y se cuenta con mecanismos cientficos de control total a travs de no solo la manipulacin de medio masivos de comunicacin e informacin concentrados, sino tambin de sistemas financieros como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, miles de fundaciones y organizaciones no gubernamentales,

Zbigniew Brzezinski, exsecretario de Estado estadounidense, afirmaba que la clave estaba en el ataque al recurso emocional de un pas por medio de la revolucin tecnolgica, La tctica para mantener la desintegracin poltica en la sociedad consiste en crear complejos de inferioridad y en convertirse en referencia externa en todos los mbitos, evitando que los proyectos y modelos colectivos o alternativos se consoliden en su identidad, pues la referencia ser algo distinto a s mismos; el mundo desarrollado y su modelo prevaleciente.

Los medios de difusin masiva se encargan de condicionar las mentes en las naciones subdesarrolladas, puesto que el Tercer Mundo enfrenta, ahora, el espectro de las aspiraciones insaciables, segn escriba Brzezinski hace ya 44 aos.

Redes sociales, aislacionistas

Las redes sociales son un conjunto de plataformas digitales de esparcimiento e interaccin social entre sus diversos usuarios, ya sean personas, grupos sociales o empresas, que permiten el envo de mensajes, la comunicacin en tiempo real y la difusin de contenido de distintos modos, entre los usuarios que se encuentren conectados entre s, es decir, que sean amigos o seguidores .

La aparicin masiva de las redes sociales, dice la experta britnico-ecuatoriana Sally Burch, han revolucionado nuestras sociedades, pero tambin han causado preocupacin porque al no estar reguladas son aprovechadas para la desinformacin, la imposicin de imaginarios colectivos con la difusin de informacin falsa, creando realidades virtuales lejanas a las realidades reales, la apropiacin de datos personales para fines comerciales y/o de manipulacin poltica e, incluso, para conculcar la intimidad de los ciudadanos, invadiendo sus espacios de trabajo, educacin, ocio e incluso de socializacin.

Las redes sociales tienen acceso y manipulan los datos de sus usuarios (direcciones de correos, nmeros telefnicos, aficiones, gustos, amigos), gentilmente proporcionados por ellos mismos a travs de la construccin de sus propios perfiles. Su atractivo principal es la masividad: el mismo mensaje, informacin o la misma publicidad tcita o encubierta- puede ser enviado a millones de personas a la vez, a travs de las distintas plataformas (computadoras, tablets, celulares).

Operan en base a algoritmos que organizan la informacin para mostrarnos ms de aquello que nos guste y menos de lo que no. Cuando validamos un comentario, una publicidad o una noticia, retroalimentamos el sistema para que se adapte an ms a nuestros gustos puntuales. Ya que los algoritmos privilegian el contenido semejante al que hemos elegido (con un me gusta), restringiendo las oportunidades de recibir informacin real, no filtrada, donde el usuario solo accede a opiniones semejantes a las suyas (un efecto antidemocrtico, sin duda), agrega Burch.

Por ejemplo, un algoritmo usado por Facebook se basa en la afinidad (cantidad de veces que unos se conecta con otro, publicando en sus muros, validando me gusta- sus contenidos. Su peso es la cantidad de interacciones que tiene una publicacin y el tiempo hace que la informacin decaiga en inters y baje en la cola de la informacin.

Las desventajas de las redes sociales apuntan a la ruptura con la presencia de los otros, instndonos a dejar de socializar en persona, en la construccin de sociedades ciberdependientes, nichos donde no tiene cabida el pensamiento contrario, la otredad.

El fin de la transparencia?

La consultora britnica Cambridge Analytica (CA), la que protagoniz el escndalo por el uso de 87 millones de datos de usuarios de Facebook, si bien anunci el cese de todas sus operaciones, simplemente cambi de piel y seguir sus manipulaciones, amenazando la transparencia de las elecciones en varios pases, entre ellos Argentina, Colombia y Mxico.

La compaa britnica culp de su quiebra a las denuncias de manipulacin poltica que inundaron los medios internacionales en los ltimos, pero lo cierto (y que no dice) es que sus principales activos ya trabajan en una empresa con fines similares llamada Emerdata Limited, en cuyo consejo de administracin aparecen una serie de nombres directamente vinculados con CA, segn destap en marzo Business Insider.

Alexander Taylor fue nombrado director de Emerdata el 28 de marzo en sustitucin del dimitido Alexander Nix, quien reconoci que trabaj en elecciones en pases de todos los continentes, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido, Argentina, Nigeria, Kenia y Repblica Checa, y debi alejarse a raz de un vdeo grabado por la televisin britnica con cmara oculta donde hizo toda clase de comentarios inapropiados como ofrecer grandes cantidades de dinero a un candidato y amenazarle con publicarlo, para intentar extorsionarlo.

Segn Business Insider, entre los responsables de Emerdata aparece Johnson Chun Shun Ko, un ejecutivo chino de Frontier Services Group, la firma militar presidida por el prominente partidario de Trump, Erik Prince, fundador de la contratista militar estadounidense Blackwater y casualmente hermano de la secretaria de Educacin de Estados Unidos, Betsy DeVos, pilar de la internacional capitalista Red Atlas.

El Observatorio en Comunicacin y Democracia seala que recin cuando el escndalo tom dimensin global, Facebook -.el principal agente empresarial involucrado en los cambios de tendencia en las urnas britnicas (referendo por el Brexit) y estadounidenses (eleccin de Donald Trump) en 2016- reconoci que la consultora britnica haba accedido (o comprado?) a la informacin personal de al menos 87 millones de usuarios y la haba utilizado para crear perfiles de votantes.

Facebook gestiona ms de 300 millones de gigabytes en informacin personal de sus usuarios, un arsenal de perfiles que le permite disponer de una de las plataformas on line ms importante del mundo, indispensable para beneficiarse de modelos de negocio que amplan consumidores y diversifican mercados al calor del incremento productivo de los robots y la automatizacin industrial.

Colofn

Todo esto acontece apenas dos decenios despus de que Sergey Brin y Larry Page registraran el dominio google.com y once de que Steve Jobs presentara en sociedad, en San Francisco, el primer iPhone. Mientras, Facebook sigue creando perfiles de usuarios y los algoritmos que usara Cambridge Analytica siguen a disposicin de quien los quiera (o pueda) pagar.

Difcil que un pas slo tenga capacidad de desarrollar los niveles necesarios de respuesta para mantener y/o recuperar la soberana en algunas reas, y por eso es imprescindible la suma de voluntades gobiernos, academia, movimientos sociales- para sumar fuerza de negociacin en temas bsicos como inteligencia artificial y el big data. No hay otra salida: debemos apropiarnos del big data para poder pensar en herramientas liberadoras.

La nica forma de luchar en esta guerra de quinta generacin es ponindose al da en lo que respecta a la inteligencia artificial, es en la posibilidad de montar nuevas plataformas que evadan los filtros de las grandes corporaciones, es en la necesidad de aduearse de las armas, las herramientas para poder pelear en esta guerra cultural, de generar agendas propias de acuerdo a los intereses de nuestros pueblos.

Aram Aharonian: Periodista y comuniclogo uruguayo. Magster en Integracin. Fundador de Telesur. Preside la Fundacin para la Integracin Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la )

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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