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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2018

El nacionalismo y las guerras comerciales

Lee Sustar
Obrero Socialista / Socialist Worker

La disputa comercial de Trump con Canad y pases europeos acapar titulares durante la cumbre del G7, pero hay mucho ms tras el velo.


Por muy desestabilizadoras que las polticas de Donald Trump sean, stas slo reflejan un agudo debate entre la burguesa estadounidense sobre cmo enfrentar los desafos entablados por China, los aliados occidentales y Japn.

Si Trump apunt su can a Canad durante la cumbre del Grupo de los Siete (G7), en Quebec, es porque Estados Unidos quiere reescribir, o incluso deshacer, el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN), y as advertir al resto del mundo a someterse a la agenda de Washington, o aceptar las consecuencias.

Esta dinmica no se limita a Estados Unidos, sino que refleja un cambio en curso en la poltica mundial. El aumento del populismo derechista a expensas de los partidos polticos del establecimiento acontece en todo el mundo industrializado, y un fuerte giro hacia el nacionalismo econmico est terminando con dcadas de libre comercio y las polticas de desregulacin del neoliberalismo.

La forma precisa en que el nacionalismo econmico se desarrollar es difcil de determinar, pero la eleccin de Trump en EE.UU., el referndum Brexit en el Reino Unido y el choque del nuevo gobierno italiano con Alemania sobre las polticas de la Unin Europea presagian un nuevo perodo de competencia entre las grandes potencias.

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Las rivalidades no son simplemente econmicas. Ms all de los aranceles y las barreras comerciales, el enfrentamiento de Trump con Europa se basa en el crudo poder imperial.

La batalla mercantil entre Estados Unidos y Europa, y la consiguiente crisis diplomtica, deben ser vistas bajo este contexto; lo mismo, con la propuesta de Trump de que Rusia se reincorpore al G7.

Estas tensiones comerciales no son nuevas. Sin embargo, tales conflictos generalmente se manejan a travs de los canales burocrticos de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), un organismo multinacional, establecido en 1995 por EE. UU., los ms poderosos pases europeos y Japn para imponer un orden comercial global favorable para si mismos.

Las entonces dominantes potencias econmicas usaron la OMC, as como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, para abrir las economas de la ex Unin Sovitica y China, as como la de muchos pases latinoamericanos y africanos, integrando el mercado mundial.

Como debutantes en la OMC, se esperaba que las potencias emergentes, como China, cumplieran las condiciones que favorecan a los jugadores establecidos, pero las cosas no se dieron as.

Desde que China se uni a la OMC en 2001, se ha convertido en un dinmico centro de acumulacin de capital, que ya dej de ser una plataforma de exportacin con mano de obra barata para las compaas estadounidenses, europeas y japonesas, y se ha convertido en un competidor global por derecho propio.

La acelerada industrializacin de China inyect crecimiento en el sistema mundial, impulsando las economas exportadoras de materia prima en frica y Amrica Latina. Pero tambin sent las bases para la inestabilidad econmica mundial, al contribuir a una crisis de exceso de capacidad y la subsecuente disminucin de las ganancias. El crecimiento, que dependi en gran medida en el crdito, se redujo drsticamente durante la recesin de 2007-08.

Cuando el crecimiento reanud, China nuevamente se convirti en el lder, jalando a muchos pases en desarrollo. El Banco Mundial predice que China representar el 35 por ciento del crecimiento del producto interno bruto (PIB) mundial en 2018-19.

La economa china est llena de contradicciones, con su fuerte dependencia en la deuda. El Banco de Pagos Internacionales calcul que a mediados de 2017, la relacin entre el PIB y la deuda en China alcanz el 256 por ciento, en comparacin con un promedio del 190 por ciento para los pases en desarrollo y del 250 por ciento en Estados Unidos.

Alimentada por el crdito, la expansin de la economa china tambin agrava el problema de la sobreproduccin, que es la dinmica que impulsa la baja de los precios y prepara el escenario para las guerras comerciales del acero y aluminio. Al mismo tiempo, China se prepara para competir con las enormes multinacionales occidentales y japonesas en el sector aeroespacial, tecnolgico y otros.

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El auge de China y el persistentemente lento crecimiento econmico en EE.UU. se han convertido en el centro de atencin para los que promueven polticas proteccionistas en torno a Trump.

El crecimiento en EE.UU. promedi el 2.2 por ciento desde el fin de la recesin de 2009, comparado con una tasa de crecimiento anual promedio del 3 por ciento desde 1945. Ha tomado casi una dcada para que el PIB estadounidense se recupere tras la Gran Recesin. Estados Unidos sigue sumido en lo que el ex Secretario del Tesoro, Lawrence Summers, llama estancamiento secular.

Junto con el declive de la fuerza econmica relativa de EE.UU., la insuperable crisis del imperialismo estadounidense, como resultado de las guerras fallidas en Irak y Afganistn, abre la puerta para que tanto China como Rusia reafirmen su influencia desde frica al Medio Oriente.

Todo esto representa un desafo para la clase capitalista estadounidense, que ha carecido de ideas y liderazgo para enfrentar su relativa disminucin.

La poltica trumpista de Estados Unidos Primero representa un giro populista en un proyecto de un sector de la clase dominante estadounidense para enfrentar la situacin. As queda expresado en el documento de Estrategia de Seguridad Nacional de la administracin Trump, que se enfoca en las potencias regionales de China y Rusia en vez de la guerra contra el terror.

Los conflictos en torno al comercio son impulsados por estos mismos asuntos.

Peter Navarro, el estrafalario acadmico anti-China, director del Consejo Nacional de Comercio, proporciona a Trump que decir. Sin embargo, la agenda est impulsada por un multimillonario, Wilbur Ross, que asumi el papel de Secretario de Comercio para implementar este programa.

Otro jugador clave es el Representante Comercial de EE.UU. Robert Lighthizer, quien encabez las negociaciones en la dcada de 1980 que exprimieron a Japn para contener el dficit comercial gringo.

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Los nacionalismo econmicos que orbitan a Trump representan una visin minoritaria dentro de las corporaciones estadounidenses, donde el xito del libre comercio hace que los ejecutivos sean reacios a enfrentar el cambio. Inevitablemente, el establecimiento meditico reflej esta visin comentado crticamente, y hasta horrorizados, el desempeo de Trump en el G7.

Pero el cambio ya lleg. El neoliberalismo, los acuerdos de libre comercio como el TLCAN y los organismos globales como la OMC fueron adoptados por Washington porque fortalecan y consolidaban el dominio estadounidense en la escena econmica mundial. Si la clase dominante estadounidense se convence de que se han convertidos en impedimentos para ese fin, los ignorar o abandonar.

La decisin de Estados Unidos de abandonar el acuerdo comercial de la Asociacin Transpacfica, prometida tanto por Trump como por Hillary Clinton durante las ltimas elecciones presidenciales, fue un evento decisivo. Incluso el TLCAN, diseado para asegurar el poder de Estados Unidos en la economa de Amrica del Norte, puede ser descartado.

Si bien muchas guerras comerciales estallan durante una crisis econmica, esta se produce cuando la recuperacin econmica ha cubierto la mayor parte del mundo.

El FMI inform en abril de 2018 que el repunte econmico global que comenz a mediados de 2016 se ha vuelto ms amplio y ms fuerte, al mismo tiempo advierte sobre las resacas de la crisis, principalmente los ms altos niveles de deuda en todo el mundo y los temblores polticos que conducen al nacionalismo.

Esa fue una no tan velada referencia a Trump y las fuerzas derechistas que han volteado o desplazado o presionado al establecimiento poltico en gran parte de Europa, en los ltimos aos.

Es probable que la tendencia hacia el nacionalismo econmico se fortalezca en la recesin que se avecina, aunque su inicio no puede predecirse o parezca ahora distante.

El gatillo puede ser las impagables deudas, un colapso en los mercados financieros o una lenta cada en la rentabilidad corporativa. Las crecientes tasas de inters establecidas por los bancos centrales, como la Reserva Federal en Estados Unidos, pueden sofocar el crecimiento prematuramente.

Pase lo que pase, est surgiendo una economa mundial post-neoliberal. Incluso si Trump retrocede su guerra comercial ahora, el nacionalismo econmico y los cambiantes bloques comerciales se convertirn en la piedra angular de la poltica econmica de EE.UU. Es un conflicto en el que los trabajadores, ya sea en los Estados Unidos o en el resto del mundo, no tienen nada que ganar.

Lee Sustar: Militante de la International Socialist Organization (ISO) de Estados Unidos, redactor del Socialist Worker y la International Socialist Review.

Traduccin de Orlando Seplveda http://socialistworker.org/



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