Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2018

Entrevista a Clara Ramas
Una parte de la izquierda quiere recuperar un sujeto que ya no existe

Sara Montero
Cuarto Poder

Charlamos con la autora de Fetiche y mistificacin capitalistas. La crtica de la economa poltica de Marx (Siglo XXI, 2018) sobre marxismo, ultraderecha y el discurso de la izquierda.


Clara Ramas, tras la entrevista con cuartopoder.es/ Sara Montero

 

 La doctora Clara Ramas San Miguel (Madrid, 1986) comenz su idilio intelectual con Karl Marx (1818 -1883) en la universidad, cuando form un grupo de lectura con sus compaeros para desgranar los textos del autor alemn. En esa poca leer El Capital era cosa de cuatro frikis que nos juntbamos en la facultad, bromea. Tras trabajar con el prestigioso Michael Heinrich, representante de la nueva lectura de Marx, participar en conferencias y escribir artculos, ahora se ha lanzado a publicar el libro Fetiche y mistificacin capitalistas. La crtica de la economa poltica de Marx (Siglo XXI, 2018) , en el que vuelve a los originales para detenerse en estos dos conceptos y, de paso, demostrar que algunas de las ideas ms extendidas sobre sus escritos son errneas.

 

En poca de informacin rpida y de mensajes simplificados, Ramas utiliza la filosofa como arma para comprender el mundo. Es consciente de que la crisis de 2008 cambi las preguntas de toda una generacin y muchos jvenes rebuscan en textos o en artculos las respuestas. Esta investigadora de la Universidad Complutense quiere llenar esos vacos con filosofa antes de que lo haga el fascismo. Y adems, lo hace con entusiasmo.

***

En una cafetera de Madrid, charlamos con Ramas sobre la precariedad, el auge de la ultraderecha o el discurso de la izquierda. Y todo con Marx como hilo conductor.

Marx es un autor obsoleto o sigue sirviendo para explicar el capitalismo?

Sigue sirviendo. En primer lugar, porque la explicacin que da del capitalismo apunta a la estructura, a la esencia. Por tanto, seguir siendo vlida a pesar de los cambios que vaya habiendo en el sistema. Otros autores se centran en un aspecto parcial: el uso de la deuda, la burocracia, el inters egosta de los individuosMientras haya mercanca, capital y trabajo asalariado, hay capitalismo, independientemente de las formas que pueda tomar, que son muchas. No es igual el capitalismo de las fbricas del siglo XIX, que el asitico o el modelo europeo actual. Por otro lado, Marx fue muy lcido en ver un montn de tendencias que en su poca comenzaban y que desde los 70, durante la fase neoliberal, se han agudizado.

Una de las cosas que se deduce de su libro es que no todas las interpretaciones posteriores del marxismo son fieles y se han perdido muchos matices en traducciones, revisiones o reordenaciones. Usted ha estudiado los originales, qu ideas preconcebidas tenemos sobre Marx que no son ciertas?

Esta pregunta es muy amplia, pero intentar centrarme en lo que entronca con las consecuencias polticas. La parte ms errnea, y yo as la articulo en el libro, es que se ha hecho una interpretacin muy economicista de los textos de Marx, por la que se dice que Marx habla de una estructura econmica que determina el resto de los fenmenos. En esta lectura se habla de una falsa conciencia que tiene alienada a la gente. Hay un velo que hay que destruir, para lo que llegar el marxismo como ciencia para hablar de esa verdadera realidad objetiva que es la estructura econmica. Esto no est en Marx tal cual. Mi libro, aunque es muy tcnico, trata de demostrar todo el rato que el capitalismo genera sus formas de apariencia, pero no son falsedades. Es la realidad en s la que est mistificada. Marx utiliza muchas metforas. Habla de encantamiento, de un mundo puesto al revs, etc. Lo interesante aqu es que no es un error en la cabeza de la gente sino una forma de realidad. Por tanto, hay que conocer esta realidad tergiversada para poder actuar en ella. No es una realidad oculta puramente econmica, sino que tiene que ver con las relaciones. Yo creo que eso es la reduccin ms grande que se ha hecho de Marx.

Cul fue el papel de Engels?

Mientras Marx estuvo vivo no puede negarse su influencia como compaero intelectual. Durante su juventud, escribi textos como coautor con l. Fue un interlocutor con el que cont siempre para discutir sobre sus escritos. Incluso, cuando Marx comienza su obra ms madura, El Capital, ya no es coautor, pero sigue siendo un referente al que dirige cartas o le manda borradores. Adems es Engels el que asume la reordenacin del libro. Qu herencia queda de Engels despus? Elabor una versin de las ideas de Marx en un contexto de disputa con la socialdemocracia de su poca y eso le llev a simplificar algunos planteamientos. Engels hizo una especie de sntesis ms poltica para explicar una visin del mundo. Eso tuvo la ventaja de convertir al marxismo en una herramienta poltica de masas que influy en todo el siglo XIX y XX, pero se pag el precio de sacrificar algunas finuras tericas.

En tu libro hablas del fetiche y la mistificacin, cmo se explica esta mistificacin en la poca del marketing?

Esto se mezcla con cuestiones histricas. En otros momentos del capitalismo, la lucha poltica permita organizarse en torno a un conflicto. En toda lucha obrera sindical claramente haba una lgica de capital que no tena que ver con los intereses reales de la mayora. Ahora, esas formas de organizacin se han dificultado. Esta maana lea al socilogo Wolfgang Streeck que dice que todo el inters del capitalismo es transformar a trabajadores sometidos a la lgica del capital en consumidores satisfechos. El auge de la clase media y la derrota de los movimientos obreros tradicionales da lugar a una serie de estrategias de marketing y produccin de subjetividades neoliberales que hace que no percibamos que estamos en esa lgica. Ya no somos trabajadores atemorizados, sino que tenemos un montn de iPhones y aparatitos y estamos en una lgica de consumidores satisfechos. Eso aade oscuridad a todo lo que Marx intentaba mostrar.

As que esa crtica tan manida del comunista con el iPhone es una trampa?

Marx creera que eso no es dar en el blanco. l ya prevea que las condiciones para reproducir la fuerza del trabajo, es decir, lo que el obrero necesita para vivir, cambian histricamente. En el siglo XIX poda ser suficiente con un plato de sopa, pero ahora consideramos que tenemos que tener un mvil, una vivienda o derechos sociales que se consiguen con las luchas. Cmo de alto o bajo sea el valor de nuestra fuerza de trabajo es algo que se decide en la lucha poltica. Cuanto ms organizada est una poblacin y ms luchas sociales emprenda, ms comodidades materiales tendr. Bajo ese punto de vista, ser comunista o enfrentarse al capitalismo no tiene que ver con ser pobre o no tener mercancas, tiene que ver con entender cmo funciona en cada momento esa produccin. No es cuestin de tener ms o menos objetos de consumo sino de comprender esa lgica de consumo a la que todos estamos sometidos en esa compra y venta de fuerza de trabajo. An as, la apreciacin es un poco tramposa porque sabemos que para que nosotros tengamos iPhone hay gente en otras partes del mundo que no tienen ni pan. Donde haba formas de vida ms tradicionales con otros tipos de economa, stas han sido aplastadas por el capitalismo occidental, que ha provocado que ya no puedan mantener su nivel de vida humilde.

Volviendo a Engels. l tiene estudios sobre la clase obrera inglesa de su poca, haber idealizado a la clase obrera es uno de los pecados de la actual izquierda espaola a la hora de estudiarla y comunicarse con ella?

Engels tiene su estudio sobre la situacin de la clase obrera en Inglaterra, que l conoca a la perfeccin como heredero de un propietario de fbricas. Eso tena sentido en un momento concreto. Pero parece que la izquierda del siglo XXI quiere recuperar un sujeto que ya no existe. Esa forma de produccin, esa subjetividad, esos smbolos, canciones y lemas no existen en nuestro contexto. Muestra mucha impotencia poltica tratar de generar identidad o crtica social utilizando formas de identificacin con las que ya nadie se identifica. Dile a un chaval precario que trabaja en un supermercado de Legans que te cante alguna cancin de la Segunda Internacional. Quiz no sabe ni lo que es. Algunos se empean en convertir en fetiche esos referentes. Igual que Engels trat de acercar los hallazgos tericos de Marx al movimiento obrero de la poca para conducir esa lucha, nosotros tenemos que hacer lo mismo, pero hablando el lenguaje de la gente de hoy, el del precario, no el lenguaje del trabajador fabril del siglo XIX.

Vamos a alguien que s da respuestas: el presidente Donald Trump. cmo es posible que un millonario, un pilar del sistema, haya conseguido que le vote gente que est en los mrgenes de ese sistema?

Creo que la pregunta da en el blanco de lo que una cierta ceguera marxista no ve. En este caso, hay que hacer una conexin entre la teora de Marx de la estructura capitalista y otro complemento que est en Marx -pero no solo ha desarrollado l- como la teora de la hegemona para saber cmo se construye la conciencia poltica. Con explicar cmo funciona el capital internacional t no explicas las formas de conciencia poltica, los intereses y las elecciones de la gente. La parte del fetichismo es clave, pero el trabajo de otros autores como Gramsci tambin. Trump es un sujeto que representa los intereses de una oligarqua mundial y que, sin embargo, ha sido capaz de apelar a los excluidos y perdedores, que no participan de esa riqueza y a los que adems se les ha arrancado todo lo que la clase obrera era capaz de redistribuir mediante movimientos de emancipacin que ya no existen. Gente que ya no tiene seguro mdico vota a un seor que encarna el desmantelamiento del Estado del bienestar.

Por qu ocurre? Operan afectos distintos. El capitalismo neoliberal se sostiene sobre una atomizacin social brutal, una destruccin de las formas de vida colectiva, la pertenencia, la comunidad La gente busca desesperadamente las promesas de ese orden para su comunidad, quiere garantas. Y Trump se lo ha ofrecido. Ha ledo muy bien el sentido comn estadounidense de toda la gente que se senta fuera del sistema y les ha dicho har Amrica grande otra vez, voy a hacer que tu trabajo merezca la pena, t no eres un paleto. Un cierto progresismo ms intelectualizado ha sido soberbio a la hora de dirigirse a gente ms humilde. Y Trump ha sido capaz de conectar con ese vaco. Creo que Le Pen ha hecho algo similar. Se llevan el gato al agua.

En esa bsqueda de lo comn, por qu le cuesta tanto a la izquierda espaola construir una nocin de patria?

En esa pregunta estamos muchos. Por la propia historia de Espaa, esa palabra tiene cargas semnticas que en otros pases no posee. La relacin de Espaa con su bandera es complicada por el terrible siglo XX, con la Guerra Civil y la dictadura. Pero hay que ser audaces y entender que en la historia de Espaa hay un montn de hilos, un montn de movimientos populares que han utilizado sin complejos la idea de patria. Hay textos de republicanos y anarquistas que argumentan que los defensores de Espaa eran ellos y que los golpistas eran los franquistas, que haban atentado contra Espaa con la ayuda de fascistas de Alemania e Italia. Ni siquiera es cierto que Franco y la dictadura monopolizaran la idea de Espaa porque estaba en pugna. Hay que encontrar esas experiencias populares que dejen ver que ha habido un pueblo espaol que se ha organizado para mejorar sus condiciones. El otro factor de dificultad sera la plurinacionalidad, que una idea demasiado estrecha de Espaa deja fuera. Pero existe, y fuera de Castilla la gente vive su identidad sin complejos: deberamos aprender de ah.

Siguiendo con la batalla de las palabras. Le propongo dos: seguridad y orden. Tanto Ciudadanos como Podemos luchan por rellenarla de contenido, es esa una de las batalla importantes?

Es una batalla esencial y lo veremos este ao. Ciudadanos ha intentado apropiarse de este trmino para arrojarlo contra los ltimos que llegan, los ms dbiles y los que pueden sealar. Es aberrante. Estas personas son las primeras vctimas de ese sistema que genera orden e inseguridad para todos. Es repugnante. Cuando Errejn trata de disputar esta idea intenta enfrentarse a esto. Estamos en una situacin de desorden social, de descomposicin social. El neoliberalismo rompe todos nuestros vnculos colectivos, frente a esto, todos queremos recuperar la estabilidad. Hay que articular eso polarizando, no contra los que estn todava ms abajo que nosotros, sino encontrando a los verdaderos expoliadores. Ese sentimiento de intemperie y desamparo es lo que actualmente mueve a la gente en sus opciones polticas. Si no somos capaces de dar una respuesta a ese sentimiento, tampoco podemos ignorarlo y decir qu borrega es la gente que vota a fascistas como Trump y Le Pen. Ellos hablan al desamparo y nosotros tenemos que dar esa pelea.

Y cmo dar esa batalla de tanto calado en la poca del tuit?

Yo siempre temo que se est generando una burbuja intelectual, generacional y social de las personas que utilizan Twitter y que debaten ah. No s hasta qu punto esta red social recoge sentimientos amplios o los de una poblacin de gente joven, con ciertos estudios y con una relacin con las tecnologas que no tienen personas de otros entornos. Con el entorno rural, envejecido y tradicional tambin hay que conectar. De hecho, mucha parte del triunfo de Le Pen tuvo que ver con hablar a esos olvidados, a la Francia perifrica. Creo que tambin es una asignatura pendiente en Espaa por parte de las fuerzas progresistas. Estamos empeados en hacer un tuit sobre la trampa de la diversidad y decir lo ms ingenioso sobre cualquier tema. Pero hay un montn de gente en ciudades pequeas, pueblos, trabajando en una huerta o en un centro comercial que no estn leyendo tu polmica. S hay que desarrollar herramientas, pero hay mucho sujeto popular a quien no le ests hablando directamente. Quien tenga la habilidad de acercarse a ellos y hablarles va a ganar mucho.

Fuente: https://www.cuartopoder.es/cultura/2018/08/23/clara-ramas-marx/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter