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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2018

Dos crticas
Los socialistas se enredan en la trampa presupuestaria

Stuart Medina y Manolo Monereo
Cuarto Poder


Crtica moral: la comodidad de culpar a otros de tus propios errores

En psicologa se describe la proyeccin negativa como un mecanismo de autodefensa en el que se atribuyen a otros nuestras culpas o defectos. Este verano el nuevo gobierno del PSOE ha presentado una propuesta de senda de consolidacin fiscal y ampliacin de techo de gasto que ha sido rechazada por Unidos Podemos y otros socios parlamentarios del gobierno. Snchez seala a los partidos que le prestaron sus votos: Quieren desgastar al Gobierno golpeando a la ciudadana. Con tal acusacin Pedro Snchez descarga su culpa ante la opinin pblica. Olvidan los socialistas que ellos mismos fueron quienes se tendieron la celada presupuestaria.

En 2011 Pedro Snchez era un diputado del grupo parlamentario socialista en el Congreso. El 26 de agosto de 2011 particip en la reunin en la que se propuso la reforma del artculo 135 de la Constitucin. En ella participaron Elena Valenciano, Javier Moscoso, Carlos Mulas, Pedro Snchez y el jefe de gabinete de Zapatero. Das despus se registr la reforma en el Congreso que fue apoyada con entusiasmo por el diputado Snchez. En la hemeroteca encontramos un artculo del actual presidente publicado en El Peridico de Catalunya del que extraemos estos prrafos:

Nunca cre que lo que diferenciara a la izquierda y la derecha fuese el tamao del dficit pblico. La estabilidad de las cuentas es un principio de buen gobierno. Establecido el marco, el debate poltico entre la izquierda y la derecha debe girar en lo que de verdad importa a la ciudadana: cunto ingresas y cunto y cmo lo gastas.

La estabilidad no est reida con la justicia social, al contrario, la alimenta al garantizar la sostenibilidad del Estado del bienestar.

Por ignorancia o conviccin Snchez fue cmplice de la ms nefasta reforma de la Constitucin de 1978. sta fue posible gracias a que el bipartidismo reuna en 2011 una mayora suficiente como para reformar por la va exprs y sin debate nuestra carta magna, un hecho que quiz nunca se repita y por ello ser irreversible.

La fatalidad se vuelve sobre un partido que plant los cimientos de la austeridad sobre los cuales luego el PP levant un edificio construido con el hormign armado de la ley orgnica. La reforma del artculo 135 priorizaba el pago de la deuda pblica y confinaba el dficit pblico estructural al lmite que marcara la Ley Orgnica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera. Esta ley es la criatura congnitamente tarada de la reforma constitucional. Esa misma ley es la que impone en su artculo 30 un lmite en el gasto no financiero coherente con el objetivo de estabilidad presupuestaria.

Pese al sesgo de austeridad de este nuevo marco legal podra pensarse que un gobierno socialista lo aplicara con menor rigor que su predecesor ultraconservador. Sin embargo, el historial de los miembros de este gobierno sugiere que no deberamos hacernos muchas ilusiones acerca de su posicionamiento fiscal. Nada indica que el Gobierno de Pedro Snchez vaya a salirse del guion marcado por la jerarqua bruselense. Ya result ominoso que Nadia Calvio fuese recibida con aplausos cuando se comprometi, en un auto de fe ante la curia bruselense, con la estabilidad presupuestaria y el cumplimiento de mal llamado objetivo de dficit. Recordemos que Nadia Calvio ha desempeado anteriormente el papel de celosa centinela de las lindes marcadas al gasto fiscal por las autoridades europeas en calidad de Directora General de Presupuestos, bajo el mando del comisario europeo alemn Gnther Oettinger. ste es ms clebre desde que hace pocas semanas se jactara de que los mercados pondran en su sitio a los italianos. La ministra de Hacienda, Mara Jess Montero, es otra conocida obsesa del rigor presupuestario.

Este gobierno se ha posicionado como ms virtuoso fiscalmente que el anterior afirmando su intencin de incrementar el gasto social solo si puede ser financiado con un aumento de los impuestos. Veremos un poco ms adelante cmo esto est muy lejos de ser una poltica progresista. Como mucho el gobierno del PSOE nos ofrece una austerity lite a la portuguesa. As es cmo hay que interpretar que el Gobierno considerase poco realista la senda de reduccin de dficit propuesta por el ministro Montoro. No nos equivoquemos: a los socialistas jams se les pasara por la cabeza la irresponsabilidad de aumentar el dficit pblico. No olvidemos que para el dogma vigente lo responsable es reducir el dficit y por eso el observatorio creado por el anterior Gobierno para vigilar la senda de consolidacin fiscal se llama Agencia Independiente de Responsabilidad Fiscal. Rigor presupuestario, responsabilidad fiscal, esas virtudes cardinales tan elogiadas por economistas y comentaristas moralizantes y que, sin embargo, tanto dao causaron a la sociedad. La maldita fbula de la cigarra y de las hormigas es la moralina que ha justificado siempre condenar a media humanidad al desempleo y la pobreza.

Pese a todo, el Gobierno ha dado muestras de buena voluntad tratando de ampliar el techo de gasto en 6.000 millones de euros (el 0,5% del PIB). Se cuenta que la ministra de Economa, Nadia Calvio, haba desplegado una frentica actividad en Bruselas para pactar una nueva senda con el comisario francs Pierre Moscovici y que ste dio su visto bueno a cierta relajacin. Pero con una condicin: presentar un presupuesto creble en los captulos de ingresos y gastos el prximo otoo. Los compromisos presupuestarios con Bruselas consisten en que un cargo no electo como Moscovici se pueda enseorear con tales exigencias. El credo econmico actual nos dice que la Poltica Econmica no es cosa que deba dejarse en manos de polticos electos. La cultura de la austeridad es profundamente antidemocrtica pues se trata de sustraer del debate poltico las decisiones sobre poltica fiscal.

Nos informa el medio de propaganda ms afn al PSOE que ahora el gobierno se ve obligado a un ajuste adicional que eleva el total de los recortes a 11 millardos de euros. Parece ser que somos la vergenza de Europa porque el Gobierno del PP dej el dficit pblico en el 3,1% del PIB el ao pasado: el mayor de Europa, por encima de Grecia y de todos los dems pases del euro, con Espaa convertida en el nico pas que sigue en el brazo correctivo del Pacto de Estabilidad. Quizs sea una persona trasnochada pero pienso que a un progresista lo que debera darle vergenza es la segunda tasa de desempleo ms elevada de Europa; el hundimiento de la tasa de natalidad porque los jvenes no pueden plantearse formar hogares con los sueldos de miseria que les ofrece el mercado laboral; o que nos hayamos convertido en el quinto pas ms desigual de la UE.

La perplejidad del gobierno de Snchez ante la reaccin de sus aliados parlamentaros, empeados en discutir estos lmites, revela las contradicciones irresolubles entre la Europa tecnocrtica de los tratados que considera los lmites de dficit como un dogma de fe inapelable y las pretensiones de un parlamento, supuesta sede de la soberana popular, reducido nolis, velis a mero sancionador de las decisiones de Bruselas. En nuestra poca asistimos a los ltimos estertores de la democracia ante la indiferencia de la mayora.

Paradjicamente el PSOE de Pedro Snchez podra beneficiarse de una negociacin que resultara en una senda de reduccin de dficit ms laxa. Cumplir con las exigencias de Bruselas podra dificultar nuestra recuperacin o incluso conducirnos a una nueva recesin y eso podra llevar al PSOE al panten de los partidos socialdemcratas europeos. La osada de obedecer al parlamento y no a Bruselas, en cambio, permitira desarrollar polticas sociales progresistas. El debate y la negociacin parlamentarios, aunque resulten ruidosos y enrevesados, pueden dar resultados superiores a la orden ejecutiva emitida por un comisario. Un pequeo paso han dado aceptando la propuesta de Unidos-Podemos para que se elimine el veto que la Ley de Estabilidad Presupuestaria daba al Senado, es decir, al PP:

Crtica tcnica: superar la fijacin neurtica por la estabilidad presupuestaria

Pedro Snchez y la reforma 135 de la Constitucin son hermanos siameses. Juntos fueron concebidos, paridos y criados. El presidente del Gobierno actual nunca podr escindirse de la misin de alcanzar el equilibrio presupuestario. Estn orgnicamente conectados por las arterias, las venas y el tejido cutneo del pensamiento econmico neokeynesiano y, si uno muere, el otro tambin.

La estabilidad presupuestaria se ha convertido en una verdadera enfermedad nerviosa de los polticos europeos. Pero el guarismo que indica la fraccin que representa el saldo contable llamado dficit sobre el PIB guarda poca relacin con el bienestar de los ciudadanos. Esta neurosis contempornea es daina porque lleva a la destruccin del ahorro privado y contribuye a aumentar la desigualdad.

Para entender por qu hay que partir del concepto de sectores institucionales. Para el anlisis macroeconmico resulta til la agrupacin de los agentes que desempean una funcin similar. Las administraciones pblicas prestan servicios pblicos y recaudan impuestos. Los hogares consumen y aseguran la reproduccin de los trabajadores, las empresas obtienen financiacin que los capitalistas anticipan para la produccin de bienes y servicios que luego venden a los dems sectores cuando concluye el ciclo productivo. En esta fase recuperan el dinero invertido, probablemente incrementado por los beneficios que esperaban obtener con el que podrn recompensar a los capitalistas. Entre estos sectores se producen compraventas de bienes y servicios pero tambin flujos financieros. Asimismo se cierran negocios entre los sectores domsticos y los extranjeros. Las transacciones que se producen entre unos sectores y otros afectan a sus respectivos balances. Es imposible que las decisiones que tome un sector no afecten a los dems porque todos estn conectados por una densa red de negocios.

Presten atencin al siguiente grfico que he preparado a partir de datos que publica el Banco de Espaa. Simplemente muestra los activos financieros netos que detentaban cuatro sectores institucionales entre los aos 2010 y 2017: administraciones pblicas, instituciones financieras, exterior y privado domstico constituido por empresas y hogares. Observen que el grfico es perfectamente simtrico. Eso quiere decir que las deudas de unos son los activos financieros de otros como es lgico.

Como pueden comprobar el sector exterior (barras verde oscuro) tiene una posicin financiera neta positiva: los espaoles les debemos a los extranjeros ms de lo que ellos nos deben. Durante varios aos mantuvimos un dficit comercial, sobre todo con pases como Alemania, China o Pases Bajos cuyo modelo de crecimiento es adicto al supervit comercial perpetuo.

Contemplen las barras amarillas. Corresponden al sector privado, integrado por empresas y hogares. Cuando empez la crisis el sector privado domstico estaba muy endeudado con el exterior. Ese endeudamiento excesivo fue impulsado por los bancos que hincharon una burbuja de crdito entre 1997 y 2007. Los depsitos bancarios creados por las entidades financieras se utilizaron para comprar bienes producidos en el extranjero. Estos depsitos acabaron en manos de empresas y bancos del ncleo exportador europeo en su mayor parte. El pinchazo de esa burbuja de crdito en 2008 fue la causa del colapso de la demanda interna que nos llev a la crisis. El economista de Nomura, Richard Koo, ha estudiado este tipo de crisis de balance y concluye que, si el sector privado est demasiado endeudado, hay que aplicar polticas que ayuden a reducir sus pasivos. Para que un sector se desendeude otro tiene que endeudarse o desahorrar. Es como un balancn donde, si uno sube, otro tiene que bajar.

Si partamos de un endeudamiento excesivo del sector privado solo haba dos formas de reparar sus balances: reducir nuestro dficit exterior o endosarle las deudas al sector pblico.

Lo primero era complicado porque no dependa solamente de nuestra voluntad. Como en el pasodoble, en el comercio exterior hacen falta dos para bailar. En parte el sector exterior contribuy a mejorar la situacin financiera de nuestras familias y empresas, pero esto fue sobre todo porque nosotros disponamos de menos financiacin para comprar bienes del extranjero. Tambin aumentamos nuestras exportaciones, es decir, dedicamos una mayor parte de nuestra produccin a satisfacer los deseos de consumo de los extranjeros. Cuando se presenta como una fortaleza que un pas tenga un supervit comercial conviene recordar que eso suele significar que nuestro nivel de vida ser inferior al que nos permitira nuestra produccin total. Esto explica que, pese a que ahora crezca el producto interior bruto, muchas familias no notan mejora en su nivel de vida. En todo caso, gracias a que hemos tenido un saldo positivo en nuestra cuenta corriente desde hace algunos aos esta deuda externa se ha reducido. La estrategia de devaluacin interna (lase reduccin de salarios) prescrita por Bruselas pretenda este objetivo pero observen que en realidad su impacto ha sido menor de lo pretendido.

Ahora fjense en las barras azules: corresponden a la deuda neta del gobierno que se fue haciendo cada vez ms negativa en estos aos. En trminos netos el ao pasado toda la deuda exterior de Espaa fue finalmente transferida del sector privado al sector exterior. Cmo lo hizo? Simple aritmtica: aumentando el gasto o reduciendo los impuestos, es decir, incumpliendo los compromisos de consolidacin fiscal firmados con Bruselas ao tras ao. El sector pblico se ha responsabilizado del rescate de los balances del sector privado; aunque no todos los balances han sido tratados con equidad a juzgar por los efectos en la distribucin de renta y riqueza de tal poltica. No es difcil de entender: no es lo mismo rescatar a las familias con polticas de empleo pblico, becas escolares y ayudas al desempleo que mediante polticas de expansin cuantitativa que suben los precios de los activos financieros de los grandes patrimonios. Otro reproche es que debi hacerlo ms rpidamente. En lugar de aplicar polticas de austeridad, si el estado hubiese reducido los impuestos y aumentado el gasto pblico con mayor decisin, habramos reparado los balances del sector privado y salido de la crisis en 2011 y no en 2017. La poltica fiscal europea se ha empeado en el dificilsimo arte de sorber y soplar a la vez.

Echemos un ltimo vistazo al grfico. Podemos apreciar cmo en 2017 el saldo neto de los activos financieros del sector privado era prcticamente cero. Un anlisis simplista podra llevarnos a concluir que ahora s toca cumplir con los objetivos exigidos por Bruselas llevando el dficit por debajo del 3 por ciento del PIB. Sin embargo, esto sera un error.

El hecho es que, segn los datos que publica el Banco de Espaa, el sector privado en agregado no tiene ahorros. Sabemos que los hogares tienen una mana, que a algunos quizs resulte incomprensible, consistente en acumular ahorros. S: las familias quieren terminar de pagar sus hipotecas, saldar sus tarjetas, acumular saldos bancarios para una contingencia. Incluso muchos economistas del dogma vigente consideraran positivo que el sector privado tuviera una posicin financiera neta positiva. Tambin es probable que muchas empresas aun necesiten reducir su endeudamiento para ser ms solventes.

Con un sector privado desprovisto de ahorros el gobierno se propone cumplir con una senda de reduccin de dficit consistente en aumentar el gasto compensndolo con una subida mayor de impuestos. El dinero que entre en los bolsillos de los ciudadanos gracias al mayor gasto pblico ser inmediatamente succionado mediante nuevas alzas de impuestos pero no necesariamente de los mismos bolsillos.

La pregunta que debe hacerse el gobierno es si es conveniente que el sector privado siga con unos ahorros tan escasos. Lo cierto es que el sector privado quiere con avidez conservar el dinero del estado; y el estado no necesita ese dinero que puede crear sin coste. El sector privado puede quebrar; el estado no.

En la concepcin platnica de la economa las cuentas pblicas deben tener un saldo cero a lo largo del ciclo econmico en un vector con infinitos equilibrios. Si aumenta el gasto social, deben aumentar los impuestos; si cae la recaudacin, deben bajar los impuestos. Ergo, aumentar los impuestos es aumentar el gasto social y es progresista. A sensu contrario, no podramos aumentar el gasto social sin aumentar los impuestos, por muy grandes que fueran las urgencias sociales.

Sin embargo, en el mundo real, los estados normalmente tienen dficit precisamente porque el sector privado quiere tener ahorros. Si ste no los consigue, seguramente los buscar reduciendo sus gastos y creando desempleo. El desempleo es precisamente un sntoma de que el dficit fiscal es demasiado bajo. Si el sector privado decide reducir su gasto el gobierno tiene que reducir sus ingresos. Lo que uno cede otro lo tiene que recoger. Alguien tiene que ocuparse de todas las almas que se incorporan a la cola del paro. Por qu no dejar por tanto que el dficit sea tan amplio como sea necesario hasta asegurar el pleno empleo? En ausencia de inflacin y con una tasa de desempleo tan elevado no hay justificacin para subir impuestos ms que la fijacin con un saldo contable.

Por otra parte subir los impuestos no es algo que ocurra de manera automtica. Hay urgencias sociales que no pueden esperar a que el gobierno equilibre una magnitud contable cuyo saldo ahora no causa ningn perjuicio a la economa nacional. Es ms justa una poltica de predistribucin, atendiendo a los colectivos ms desfavorecidos primero; redistribuyendo o aumentado las cargas tributarias despus.

Existe una indudable utilidad social en subir los impuestos a unos para bajrselos a otros, redistribuyendo la carga fiscal. Es notorio que el sistema fiscal espaol se ha hecho crecientemente regresivo bajo los sucesivos gobiernos del PP y del PSOE. En este sentido, una propuesta de reduccin del IVA quizs el impuesto ms regresivo que existe que fuera compensada con un alza en los impuestos sobre las rentas procedentes del ahorro, la recuperacin del impuesto de sucesiones o un impuesto georgista sobre el suelo merecera ser apoyada siempre que no aumentase la carga fiscal total o incluso por qu no? la redujese hasta que desapareciese completamente la lacra del atroz desempleo espaol.

La fijacin neurtica con objetivos, que no por ser cuantitativos no dejande ser arbitrarios, como el de la senda de reduccin de dficit debera ser repudiada por todos los partidos progresistas. Frente a lo que afirmaba Pedro Snchez hace siete aos, lo que debe diferenciar a la izquierda de la derecha es precisamente renunciar a la obsesin por la estabilidad presupuestaria y centrarse en los efectos que tiene la poltica fiscal en la economa real, es decir, evaluar cmo asegura el pleno empleo, mejora la distribucin de renta y riqueza y garantiza la estabilidad de precios. A eso se le llama aplicar el mtodo cientfico a la poltica fiscal y no el cabalstico.

Destruir el ahorro de un sector privado en el que solo unos lo tienen y la mayora solo tiene deudas no resuelve nada. Reconozcamos adems que es difcil confiar en un partido poltico como el PSOE que no tiene un buen registro histrico de reformas que mejorasen la distribucin de la carga fiscal. Por otra parte, el da en que la izquierda entienda que el objetivo no es el dficit sino sus efectos sobre la economa real y el bienestar de la gente habremos dado un gran paso adelante porque podremos a preocuparnos por algo ms importante: la distribucin del ahorro y la riqueza entre los agentes del sector privado.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/ideas/2018/08/25/socialistas-trampa-presupuestaria-critica-manolo-monereo/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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