Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2018

Gaztetxe Maravillas: ocupacin, autogestin, cambio poltico

Sabino Cuadra Lasarte
Rebelin


La ocupacin del Palacio Rozalejo en el Casco Viejo de Iruea por jvenes del barrio para su conversin en lo que hoy es el Gaztetxe Maravillas ha hecho aflorar, entre otras cosas, interesantes debates sobre la ocupacin, la autogestin de espacios juveniles y el cambio poltico y social por el que se est impulsado en Nafarroa en los ltimos aos.

Empecemos por decir que, an cuando en este caso el debate sobre la ocupacin y la autogestin juvenil vienen de la mano, se trata de dos temas diferentes. Sin entrar a profundizar en ambos, lo cierto es que la ocupacin de espacios privados o pblicos se da tambin en mbitos no juveniles (latifundios improductivos SAT-, luchas contra los desahucios PAD-,) cuyos objetivos suelen ser tanto la denuncia de sangrantes injusticias, como la puesta en prctica de alternativas que superan los marcos legales de la propiedad.

Junto a ello, la autogestin de espacios juveniles supera a su vez el marco de la estricta ocupacin, ligndose en ocasiones a la utilizacin y uso de locales cedidos por Ayuntamientos u otras instituciones, o a proyectos compartidos con otros colectivos en centros sociales ms amplios. Por eso, las ricas y diversas experiencias existentes en Iruea (Maravillas, Rotxapea, Mendillorri), Nafarroa (Burlata, Tafalla,) y Euskal Herria, en este y otros mbitos (feminista, ecologista, vecinal,), aconsejan no santificar vas ni modelos nicos de autogestin, sino intentar aprender de todas ellas.

Pero hablemos del Gaztetxe Maravillas. El Gobierno de Navarra, dueo del local, debera comenzar explicando por qu un edificio de ms de 2.500 m2, comprado con dinero pblico, lleva abandonado 20 aos (17 con UPN y 3 con Geroa Bai) y en progresivo deterioro. Porque si hay delito alguno en ste y otros casos parecidos, no es el cometido por quienes ocupan, sino el de quienes, desidiosamente, crean estas situaciones. Porque delito no es, aunque as lo diga el Cdigo Penal, el del jornalero que ocupa latifundios o fincas estatales improductivas para darle un uso social en rgimen cooperativo, sino el del seorito que utiliza esos latifundios para caceras un par de veces al ao, o el de los militares que cran all cuatro yeguas para lucirlas en sus desfiles. Y tampoco lo es, por mucho que as lo diga el Gobierno de Navarra, la ocupacin del decrpito palacio de Rozalejo por la juventud del Casco Viejo de Iruea.

S, ya se que se ha dicho que el Gobierno quiere instalar en el palacio el Instituto de la Memoria, pero esto suena a excusa por todos lados. Es decir, ms bien parece que Geroa Bai ha sacado del bal de sus proyectos aquel que mejor podra servir para vestir su desalojo judicial-policial y que la utilizacin de un tema tan sentido como el de la memoria histrica ha obedecido a esto. Las razones de fondo, sin embargo, quizs haya que buscarlas en un intento por reforzar una imagen de firmeza que compita con UPN y PSN, a fros clculos electorales y, ligado a ello, a posibles cambios en su futura poltica de alianzas.

Deca antes que el palacio Rozalejo tiene una extensin superior a los 2.500 m2. Pues bien, donde est el proyecto concreto de ese Instituto de la Memoria que sirva para dar uso a todo ese espacio? Llegados a este punto, digamos Como dato que el Instituto de Memoria del Gobierno Vasco ocupa tan solo un piso. Y aqu en Nafarroa, el Instituto de la Mujer no supera los 200 m2 y el de la Juventud, al alimn con el de Deporte, se reparten 500 m2. Es decir, el Gobierno vende humo con su proyecto fantasma para Rozalejo.

Tampoco existen razones de urgencia. Segn el Gobierno, la reforma del palacio costar 6 millones de euros. Una cifra importante. Pues bien, para cundo la partida presupuestaria hoy no existe- que permita llevar adelante el proyecto? Y una vez que sta exista, en qu plazo se harn los concursos (convocatorias, presentacin de propuestas, adjudicaciones) para realizar el proyecto arquitectnico de reforma y, despus, adjudicar las obras a una empresa especializada?. Es decir, en qu plazo administrativo real, no ilusorio, elecciones de por medio, podran empezar las obras de rehabilitacin?

Al margen de un juicio ms detallado, la creacin del Instituto de la Memoria, al igual que otras actuaciones impulsadas en este mbito (apoyo a exhumaciones, proyecto Ezkaba, campos de verano y programas escolares sobre Memoria, Ley de vctimas de violencia policial..) no merece sino un claro aplauso. Ahora bien, este proyecto, presentado por el Gobierno en su da como un hito para la convivencia pacfica, no puede asentarse sobre cimientos autoritarios y penales. Adems, el movimiento memorialista navarro, ignorante hasta hoy de estas intenciones, debera ser parte importante en su diseo.

Ante el varapalo recibido por la Justicia archivando el caso, el Gobierno ha insistido en la va penal y judicial. Lejos de dar marcha atrs y recomponer de paso las importantes tensiones creadas con el resto del cuatripartito (EH Bildu, Podemos, I-E), insiste en que el nico dilogo posible es para acordar el desalojo. El cambio tranquilo defendido por Geroa Bai en su campaa electoral choca ahora con la crispacin y tensin que genera por doquier.

De todas formas, y ya que hablamos del cambio, la profundizacin en ste poco tiene que ver con agudizar las contradicciones puestas de manifiesto en este affaire, sino todo lo contrario. Hoy por hoy, las pajas con las que tejer y fortalecer el cesto del cambio siguen estando en los mismos espacios que hace cuatro aos. Priorizar frente a esto estrechos intereses electorales o minar los espacios de encuentro y trabajo comn entre las movidas sociales y quienes se esfuerzan en trabajar a favor del cambio tambin desde las instituciones, es un gran error. No hay ms que mirar a UPN y PSN para darse cuenta de ello.

La solucin debe basarse en el dilogo, la mediacin y el acuerdo, tal como propusieron los colectivos sociales del Casco Viejo. Sobran las posturas cerradas, impuestas o policiales. El Gobierno debera avanzar as por esta va y no por la judicial-penal. Tambin el Gaztetxe, el Ayuntamiento y las fuerzas del cuatripartito deberan impulsar sinceramente esta solucin, porque saldar este conflicto positivamente servir para consolidar, no solo el cambio, sino tambin los espacios de autogestin juvenil. No hacerlo, para todo lo contrario.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter