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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2018

Farc, uribismo y progresismo, casualidades inquietantes?

E. Konstantaine
Rebelin


Una vez es coincidencia, dos es casualidad y tres es la accin del enemigo. Ian Fleming

 

Cuando Fernando Londoo Hoyos en la convencin del Centro Democrtico realizada en el 2017 asegur: El primer desafo del centro democrtico ser el de volver trizas ese maldito papel que llaman el acuerdo final con las FARC, el otro Londoo; Timochenko, se apresur a responder: si lo hacen trizas nosotros recogeremos esas trizas y lo volveremos a rearmar.

Sin embargo, la esforzada labor de Timo y el partido de la Rosa de recoger trizas e intentar rearmar el acuerdo del 2016, es inocua desde la simple perspectiva legalista, ya que las trizas del acuerdo yacen entre otras partes, en los ms de 400 fretros de los lderes sociales y exguerrilleros farianos asesinados por los feroces representantes de la civilidad.

Pero no es solo la Farc quien anda recogiendo trizas, el Centro Democrtico insiste tambin en recoger los despojos de la constitucin de 1886. La obsesin de Uribe Vlez por el proyecto que bautiz durante su primer mandato como super corte y que hoy Duque hereda como propuesta de gran corte o como el subterfugio de Reforma Judicial, persigue la unificacin de los seis tribunales judiciales existentes, incluyendo la JEP.

Segn Uribe lo que se busca con ello son, garantas jurdicas a los colombianos. Pero es claro que el propsito de tal reforma es confeccionar un rgimen con una justicia minimizada, lo que convierte a la pretendida gran corte en una infracorte, y a la integracin, en anexin. Configurando a la justicia en una dependencia del ejecutivo, entre otros motivos para convertirla en un mecanismo, que faculte el impetuoso apetito del Estado autoritario uribista, el cual buscan materializar con o sin Uribe; porque el uribismo puede prescindir de Uribe, pero nunca de la guerra.

A su vez la Colombia Humana tendencia electoral progresista que canaliz importantes fuerzas desatadas por los procesos constituyentes de la primera dcada del 2000, las grandes movilizaciones sociales en el periodo de 2010 - 2013 y el proceso de paz, que sum un gran porcentaje del llamado voto de opinin y otro gran componente de alianzas tcticas de organizaciones sociales y populares, as como de otros partidos, anda recogiendo las trizas de la constitucin del 91.

Si el Uribismo ve en la constitucin del 86 la estructura totalitaria que pretende establecer; al progresismo lo agita la nostalgia de una constitucin verstilmente construida desde arriba, y que en consecuencia efectu la paradjica alianza entre la reivindicacin de los derechos sociales con la pblica bienvenida al neoliberalismo. La constitucin del 91 fue el paso de un Estado semifeudal a uno neoliberal; algo as como pasar de la servidumbre a la esclavitud moderna. La sustitucin de dios por el pueblo como depositario de todo el poder, fue en la prctica la sustitucin del dios teolgico y abstracto por el dios material del Mercado. Lo dems fue un muy prometedor prembulo que hoy encubre su componente neoliberal, en razn a las incontables reformas hechas, por lo dems, a espaldas del constituyente primario, y en la mayora de los casos en contra de l.

Estos mismos proyectos poltico electorales: Farc, Centro Democrtico y Colombia Humana, cuya consigna comn podra ser recogiendo trizas nos encontramos, tambin coinciden en lo que ha sido una silenciosa, aunque visible evasin a la constituyente. Los tres la haban arrojado al contendor como Thor a su martillo, y los tres andan hoy en fuga, eludiendo el regreso a sus manos.

La Farc, soslay aos de acumulacin de procesos constituyentes locales, regionales y sectoriales en el que venan avanzando mltiples organizaciones de base en todo el territorio nacional desde la primera dcada del 2000, y que a largo plazo convergeran en una Asamblea Nacional Constituyente, construida desde abajo y que en consecuencia deba avanzar con o sin proceso de paz; y la redujo a un circunstancial y fallido dispositivo de refrendacin de los acuerdos, atribuyendo posteriormente la causa de su fracaso a una desfavorable correlacin de fuerzas.

Lo cierto es que las organizaciones sociales sufrieron una monumental perdida de lo acumulado durante aos de procesos constituyentes y construccin de poder popular, en los que haban avanzado valientemente en medio de la ms cruenta violencia estatal y paraestatal en el periodo del Plan Patriota.

El partido de la Rosa interrumpi una concreta aspiracin popular que por su misma naturaleza haba precedido y deba igualmente trascender los acuerdos de la Habana. Disip la energa popular acumulada hasta entonces, ya que apacigu la movilizacin por miedo a perjudicar las relaciones con el gobierno Santos, en aras de salvaguardar el proceso de paz y el acuerdo de la Habana; sin comprender que dicho proceso y acuerdo, sin el creciente y permanente acompaamiento de las mayoras, son solo papelitos, y que tal actitud le costara al pueblo colombiano tiempo de mucho valor para retornar al nivel de organizacin y movilizacin anteriores.

A si mismo el uribismo gradualmente le baj el perfil a su empeo de aos de una constituyente fascista; y se escurri hacia una; condicionada a ser instancia de refrendacin de los acuerdos, propuesta presentada por el Centro Democrtico a la Farc en reunin celebrada el 4 de febrero del 2016 en la que estuvieron presentes el asesor jurdico de Farc Enrique Santiago, lvaro Leyva como facilitador, y delegados del Centro Democrtico como scar Ivn Zuluaga, Carlos Holmes Trujillo y Jos Flix Lafaurie entre otros. Dicha iniciativa uribista y la de Farc seran sustituidas ms adelante por el mecanismo del plebiscito celebrado en octubre del mismo ao.

Hoy en da el Centro Democrtico como partido de gobierno, ha optado por cristalizar sus propuestas decimonnicas, entre ellas su reforma a la justicia, va congreso o referendo, para as avanzar en su anhelado retroceso de ms de un siglo. No deja de ser sarcstico que un gabinete tan contemporneo como el de Ivn Duque; que cuenta con un alto porcentaje de jvenes, con 50% de mujeres y un ministro homosexual, busquen redimir un pas al estilo del siglo XIX, donde como en 1886, se retome la idea del origen divino de la autoridad que pasa de Dios directamente al Estado.

La Colombia Humana es decir Petro- durante la segunda vuelta, antes incluso que los Verdes se lo demandaran y poco despus que l mismo asegurar que su primer acto de gobierno sera convocar un referendo para convocar a una constituyente; se auto absolvi presumiendo unas supuestas mayoras alternativas en el parlamento a travs de las cuales se lograra lo que la ANC del 91 dej por hacer, y que por tanto ya no se justificara una nueva constituyente.

De esta manera, el recoger trizas, ya sea del acuerdo de paz de la Habana del 2016, de la constitucin de 1886 o de la constitucin de 1991, no es el ncleo de la coincidencia entre el Partido de la Rosa, el Centro Democrtico y la Colombia Humana, lo es realmente el vrtigo frente al pueblo. Las tres fuerzas poltico electorales dieron el paso atrs frente a la constituyente y se consagraron a recoger y rearmar fetiches; la Farc por un inesperado legalismo, el uribismo por su congnito autoritarismo y el progresismo por su presuntuoso mesianismo.

Lo anterior no sorprende, ya que la extrema derecha y la derecha histricamente le han temido al pueblo, la izquierda democrtica lo desprecia y lo asume como sujeto poltico en tanto personifique votos y la izquierda alternativa y revolucionaria idolatra tanto al pueblo que, haciendo por l, lo desconoce y paraliza su iniciativa. En otras palabras, todos lo suplantan.

As pues, solo nos queda un rumbo; en el que las mayoras sociales debern recoger las trizas de la constituyente y de los procesos de construccin de su propio poder poltico y social. Esas trizas se encuentran dispersas a un lado de la coagulada muralla que obstruye la participacin poltica real de la sociedad y que no ser derrumbada con la actual caricatura de reforma poltica; esas trizas estn diseminadas en las fauces del latifundio hoy fortalecido, y abatidas en cada paso de la creciente operatividad de las huestes paramilitares. Esas trizas no sern articuladas a partir del cnico e insustancial discurso uribista de la legalidad. Esas trizas son poder popular fragmentado y deber hallar sus propias formas para levantarse.

Si el acuerdo de paz significa algo ms que un documento de 297 pginas, entonces sus trizas representan mucho ms que solo leyes y decretos mutilados, aplazados o manoseados por la lite, significa un pas roto que quiere reagruparse y erguirse, y que para tal efecto deber comprender, ante todo, el hecho histrico y milenario que ensea que el poder popular es que el pueblo pueda y no que las tradicionales o emergentes plataformas electorales puedan por l.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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