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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2018

Observaciones a un artculo de Leonardo Boff
Sobre la esperanza, sobre los esperanzados

Alfredo Iglesias Diguez y Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Edit Rebelin el pasado viernes, 24 de agosto, una nota de Leonardo Boff [LB], Crisis poltica y desesperanza general [1], publicada anteriormente en Koinomia [2]. El tema: la esperanza en tiempos de zozobra y desolacin; la esperanza en los tiempos del clera (por decirlo homenajeando a Gabriel Garca Mrquez).
Aunque es innecesario sealar la admiracin que sentimos por la obra y el compromiso del gran telogo, filsofo, escritor, profesor y ecologista brasileo, dejamos constancia de ello. Unas observaciones sobre su artculo (desde pequeas distancias en algunos puntos, desde la mayor fraternidad y coincidencia en trminos globales):
Uno de los efectos perversos de nuestra crisis nacional (la de Brasil), seala LB, es la desesperanza que est contaminando a la mayora de las personas. Ha nacido de la angustia de no ver ningn horizonte desde el cual podamos atisbar una solucin salvadora. Emerge la sociedad del cansancio y de la prdida de la alegra de vivir. Todo ello es consecuencia de la falta de sentido, de que todo continuar con la misma lgica, hecha de corrupcin, de falsificacin de noticias (fake news) y de la realidad, difamacin generalizada, la dominacin de los poderosos sobre las masas abandonadas a su destino.

No es eso tan solo. La desolacin proviene tambin, de la percepcin del futuro de nuestro mundo y de la humanidad, donde parece importar poco lo que pueda suceder. LB recuerda la reflexin del Papa Francisco: las predicciones catastrficas no pueden subestimarse con desprecio e irona. A las prximas generaciones podramos dejarles demasiadas ruinas, desiertos, basura. Dado que el estilo de vida actual es insostenible, slo puede terminar en una catstrofe (n. 161). La inquietud que abrasa a LB: quin piensa en todo esto a no ser los que se mantienen al da acerca del discurso ecolgico mundial?.

En este contexto, prosigue, vuelven los pensamientos que l caracteriza de molde nihilista. Sus ejemplos. El de Jacques Monod: Es superfluo buscar una sensacin objetiva de la existencia, porque simplemente no existe. Los dioses estn muertos, el hombre est solo en este mundo (El azar y la necesidad, Vozes 1979, p. 108); el de Claude Lvi-Strauss en Tristes trpicos: el mundo comenz sin el ser humano y terminar sin l. Las instituciones y costumbres que he pasado toda mi vida en inventariar y comprender son una floracin pasajera de una creacin en relacin a la cual no tienen sentido, a no ser, tal vez, el que permite a la humanidad desempear su papel.

La pregunta, el desasosiego metafsico de Boff: Pero es que el ser humano no es lo inverso de un reloj?. El reloj funciona por s mismo y contina segn sus mecanismos internos, pero el ser humano no es un reloj. Funciona correctamente cuando est en armona permanente con el Todo lo que lo envuelve por todos los lados y lo sobrepasa. LB no nos da ninguna pista sobre ese Todo que nos envuelve por todos los lados y nos sobrepasa. Tal vez sea una referencia indirecta a Dios, a la nocin de Dios de la teologa de la liberacin. Por lo tanto, concluye, debemos dejar de lado todo antropocentrismo y debemos asumir una lectura ms holstica del sentido de la vida. Las tradiciones espirituales y religiosas, sostiene, son un himno al sentido de la vida y del mundo. Por esto, el gran estudioso de las utopas, Ernst Bloch, en sus dos grandes volmenes de El principio esperanza observaba: donde hay religin, siempre hay esperanza.

La cuestin del sentido, prosigue LB, el sentido de la vida probablemente, es inaplazable en su opinin. Cita al Kant de los Prolegmenos, al ms crtico de los filsofos: Que el espritu humano abandone definitivamente las cuestiones metafsicas (del sentido del ser y de la existencia) es tan poco probable como esperar que nosotros, para no respirar aire contaminado, dejemos de respirar de una vez por todas. Tena razn Kant, la tiene tambin LB.
Que el Cristo del Corcovado, seala LB, se haya escondido detrs de las nubes no significa que ha dejado de existir. l est all encima de la montaa, extendiendo sus brazos y bendiciendo a nuestra poblacin sufrida. En el Brasil de hoy, debemos recuperar la esperanza de que el legado final de la presente crisis ser la configuracin de otro tipo de Estado, de poltica y de partidos, de justicia e incluso del destino mismo del pas.

Finaliza LB con el profeta Jeremas. Los habitantes de Babilonia se burlaban de los judos porque ya no cantaban sus canciones y, desanimados, colgaban sus instrumentos sobre las ramas de los sicmoros. Le preguntaron a Jeremas: T tienes esperanza?, a lo que l respondi: Tengo la esperanza de que el rey Ciro, con todo su poder, no podr impedir que nazca el sol. LB aade: no podr impedir el amor y los nios que de ah nacern y renovarn la especie humana. Alimentamos, concluye, una esperanza similar de que aquellos que han provocado esta crisis, que han roto la Constitucin y no han seguido los dictados de la justicia, no prevalecern. Saldremos purificados, ms fuertes y con un mayor sentido del destino al que est llamado nuestro pas, para beneficio de todos, empezando por los ms pobres, y para toda la humanidad.

Qu puede objetarse a esta esperanza, a este convencimiento de salir mejor, ms fuertes, ms unidos, para beneficios de todos (especialmente de los ms desfavorecidos), de toda la humanidad en general? Nada, no cabe ubicarse en otra trinchera, luchar por otras finalidades. S cabe sealar, desde posiciones no teolgicas, desde posiciones filosficas a las que tambin inquieta esas preguntas inevitables kantianas y las luchas polticas de nuestro presente, lo siguiente:

1. Tal vez no conviene hablar del destino al que estn llamados los pases. Ese destino (que no es un destino propiamente) es consecuencia de las relaciones de clase en los mbitos internacionales y nacional. No hay destino prefijado; el no-destino est abierto. No existe el sentido de la historia o el sentido de la vida externo al ser humano. Existe el sentido de la vida que los humanos damos a nuestras vidas y el sentido histrico que nosotros, colectivamente, somos capaces de dar a nuestra historia. No somos mnadas aisladas como LB considerara tambin.

2. Cada da son ms las personas que en muchos lugares, pases y territorios del mundo son conscientes de los desastres ecolgicos que se dibujan en el horizonte, reales y amenazadores ya en muchos casos (desde la contaminacin mortfera de las grandes ciudades hasta la destruccin del Amazonas). El cambio climtico es un ejemplo que a toda persona sensata preocupa. De asunto minoritario en determinadas comunidades cientficas se ha convertido, se seguir convirtiendo, en preocupacin (y lucha activa) de millones y millones de ciudadanos y ciudadanas en todo el mundo.

3. No vemos que haya que considerar las reflexiones de Monod y Lvi-Strauss como nihilistas [3]. El nihilismo, como el Ser aristotlico, se dice muchas formas pero no hay ni en Monod ni en Lvi-Strauss rechazo de todos los principios religiosos y morales. Que los dioses estn muertos y que los seres humanos estemos (o no) solos en el Universo, no significa ni implica que nada valga la pena, que todo es igual, que la vida humana no merece ser vivida con dignidad, amor, entrega ni esfuerzo. Tampoco avala el todo vale lo mismo o el nada vale nada, la consideracin del gran antroplogo francs sobre la historicidad de la vida humana como especie viviente. El escenario que debemos alejar entre todos (y con urgencia) es el de la autodestruccin, incluida la autodestruccin atmica.

4. El ser humano no es un reloj, por supuesto que no (aunque los relojes hayan sido una excelente invencin humana llena de sabidura del tiempo). Que el ser humano funcione correctamente slo cuando est en armona permanente con el Todo lo que lo envuelve por todos los lados y lo sobrepasa es una forma de decir que tal vez no tenga suficientemente en cuenta a admirables personas que en todo el mundo luchan por la justicia y la fraternidad desde posiciones menos teolgicas, menos espiritualistas (por decirlo de algn modo). Ese Todo, en muchos casos, puede remitir, para muchas personas, a algo tan natural y cercano como la Naturaleza, una Naturaleza que conviene no idealizar (sus aristas no siempre son beneficiosas para los seres humanos) pero, en ningn caso, destruir, menospreciar, maltratar, explotar sin ton ni son, etc. ni tampoco cosificarla, tratarla como un ser inanimado a nuestra entera disposicin.

Se nos permitir un recuerdo-homenaje y una broma. Al bilogo evolucionista britnico J.B.S. Haldane (1892-1964) le preguntaron en cierta ocasin un grupo de telogos que le haban revelado sus investigaciones cientficas respecto a la mente de Dios. Su respuesta: Creo que Dios tiene una aficin desmesurada por las estrellas [10 billones de billones en algunos clculos; la Va Lctea, nuestra galaxia, contiene entre 200.000 y 400.000 millones] y los escarabajos [hay ms de 300.000 especies de escarabajos en la Tierra] [4]. La irona de Haldane no oculta su admiracin y deslumbramiento por la diversidad y dimensiones de lo existente. Podemos sentirla independientemente de nuestra creencia sobre Dios y la realidad.

5. Las tradiciones espirituales y religiosas, sostiene LB, son un himno al sentido de la vida y del mundo. Tal vez sea ms preciso hablar de algunas tradiciones espirituales y religiosas, no de todas, y pensando sobre todo en sus practicantes ms honestos, no siempre en las jerarquas institucionales. Que algunas de esas tradiciones sean, en ocasiones, un himno al sentido de la vida y del mundo (sea cual sea el sentido de este sentido), no implica que otras tradiciones filosficas -que no son religiosas ni espiritualistas- no nos puedan ayudar en la bsqueda propia de un sentido para nuestra existencia en mundo armnico. Donde hay religin puede haber esperanza (aunque no siempre: hubo poca, ms bien alienacin, en tiempos del fascismo espaol bajo el manto del nacional-catolicismo franquista); donde no hay religin, tambin puede haberla. El materialismo por ejemplo, bien entendido, no es una filosofa crematstica que tenga como gua la irrestricta acumulacin de riqueza, poder y capital.

6. El Cristo del Corcovado puede estar oculto sin que haya dejado de existir pero puede que muchos luchadores no logren ver que est all encima de la montaa, extendiendo sus brazos y bendiciendo a nuestra poblacin sufrida y, sin embargo, con LB y con cristianos socialistas y con gentes de otros credos, pueden seguir pensando que debemos recuperar la esperanza, de que el legado final de la presente crisis ser la configuracin de otro tipo de Estado, de poltica y de partidos, de justicia e incluso del destino mismo del pas. En Brasil y en muchos otros pases del mundo. Tambin ellos piensan y sienten que ningn poder impedir que nazca el sol y que nuestros jvenes y nios construyan una Humanidad mejor, ms justa, ms libre y mucho ms equitativa en el futuro. Hace casi 40 aos, en 1979, un editorial del primero nmero de la revista ecosocialista y feminista mientras tanto lo expresaba en estos trminos:

"Aunque convencidos de que las contradicciones entonces aludidas se han agudizado, sin embargo, ahora nos sentimos un poco menos perplejos (lo que no quiere decir ms optimistas) respecto de la tarea que habra que proponerse para que tras esta noche oscura de la crisis de una civilizacin despuntara una humanidad ms justa en una Tierra habitable, en vez de un inmenso rebao de atontados ruidosos en un estercolero qumico, farmacutico y radiactivo".


En 1979, un comunista madrileo-barcelons espaol que sola coincidir polticamente con amigos suyos cristianos (Jos M. Valverde, Alfonso Carlos Comn entre otros, con LB hubiera coincidido en lo esencial con total seguridad), dict una conferencia reflexionando sobre una buena poltica socialista para la tecnociencia contempornea [5]. En el coloquio cit estos versos de un poeta comunista francs, Eugne Guillevic. Son estos: Nous navons jamais dit/ Que vivre cest facile/ Et que cest simple de saimer/ Ce sera tellement autre chose Alors. Nous esprons (No hemos dicho nunca/ que vivir sea fcil/ ni que sea sencillo amarse/ Pero ser todo muy distinto/ Por lo tanto, esperamos).

Seguimos esperando, debemos seguir teniendo esperanza. La esperanza justificada, realista, sentida de formas diversas, nos une, a cristianos, a personas de otras creencias religiosas, a agnsticos, a irreligiosos, a ateos... Vivir no es fcil, ni es sencillo amarse en ocasiones, pero no cabe la entrega, el no puedo ms, la desesperacin: un mundo ms justo, ms fraternal, mucho ms equitativo y afable con la Naturaleza, y ms esperanzado es posible, muy posible. Como desea LB, como deseamos nosotros, como quieren millones y millones de ciudadanos en todo el mundo.


Notas:

1) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245521

2) http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=900

3) De hecho, la acepcin de Turgunev del concepto -"Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningn principio como artculo de fe"- tiene muchas aristas que pueden compartirse.

4) Tomado de John Archibald, Uno ms uno igual a uno. La simbiosis y la evolucin de la vida compleja, Vilassar de Mar (Barcelona), Montesinos-Biblioteca Buridn, 2018, p. 53

5) Vase M. Sacristn, Seis conferencias, Matar (Barcelona), El Viejo Topo, 2005 (prlogo de F Fernndez Buey, eplogo de Manolo Monereo, edicin de Salvador Lpez Arnal), p. 74.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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