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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2018

Poltica, corrupcin y guerra

Hernando Llano ngel
Prensa Rural


Sin duda, son las tres obsesiones que nos desvelan, atormentan y matan a los colombianos desde hace ms de medio siglo. No obstante ser tres cosas diferentes, forman una sola realidad verdadera, la que vivimos y padecemos todos los das. Una especie de misteriosa, insondable y mortfera trinidad pagana, contra la cual no parece existir exorcismo salvador. Aunque en los ltimos aos se han practicado al menos tres exorcismos pblicos, sus resultados han sido desastrosos. El primero, se llam sptima papeleta y Asamblea Nacional Constituyente, que promovimos muchos con la ilusin y la ingenuidad propia de nuestra juventud, bajo el ritual de una supuesta democracia participativa, y una plyade de exorcistas encabezados por Csar Gaviria, Manuel Jos Cepeda y Fernando Carrillo. Hoy, 27 aos despus, conocemos sus frustrantes resultados y el significado exacto del bienvenidos al futuro, trasmutado en ese horrendo y destemplado tro conformado por Gaviria, Uribe y Pastrana, que han catapultado a la presidencia a un joven bartono, seguramente para que la tonada de la corrupcin y la guerra suene un poco distinta y deje de ser tan estridente y cacofnica. Incluso, para que en medio de tanto barullo, consulta popular anticorrupcin, promesa de pulcritud y supuesto manejo tcnico de la Repblica eso s, sin asomo de poltica como lo anuncia sin rubor el presidente Duque, olvidemos la nota esencial de la corrupcin, que es precisamente la apropiacin privada de la vida pblica.

Corrupcin poltica: apropiacin privada de la vida pblica

Y la nota esencial de la corrupcin es precisamente la apropiacin privada de lo pblico la privatizacin y personalizacin de la poltica que hoy se expresa en esa obsesin del presidente Duque al conformar un gabinete ministerial muy bello, joven y pulcro, supuestamente ajeno por completo a la poltica, que no se dejar manosear de ese antro de corrupcin llamado Congreso. Un gabinete ministerial que tuvo que reforzar con una nmina paralela de asesores presidenciales, cuyos austeros emolumentos pagaremos todos los colombianos. Para comenzar, un buen ejemplo de transparencia y austeridad, completamente ajeno a la corrupcin y lejano del Estado derrochn, que tanto fustiga su presidente eterno. Semejante impostura maniquesta y ausencia de austeridad administrativa del presidente Duque es una de las ms deplorables expresiones de la corrupcin estatal y de lo pblico. Un presidente que empieza a gobernar denostando de la poltica y ufanndose de que su gabinete ministerial ser tcnico, competente y no poltico, como si se tratar de la junta directiva de una empresa privada, difcilmente gobernar con una visin democrtica del inters pblico y ser ms proclive a definir lo pblico desde los intereses corporativos y privados. Ya su joven, competente y hermosa ministra de Minas y Energa, Mara Fernanda Surez, lo anunci: Tengo que convencer al presidente Duque sobre el fracking. [1]

Como si el uso del fracking fuera algo que slo compete y decide el presidente con su ministra y no tuviera la capacidad de afectar en forma irreversible a todos los colombianos y a nuestro derecho constitucional y bien pblico superior de la sostenibilidad ambiental. Si la ministra llegase a convencerlo, incluso con todas las formalidades legales, sera un acto gravsimo de corrupcin pblica, seguramente impune y tcnicamente inofensivo para favorecer la explotacin y ganancia de las empresas petroleras. Un acto de corrupcin plutocrtico en perjuicio de las mayoras presentes y de las futuras generaciones, irnicamente auspiciado por quien dice que gobierna y representa una nueva generacin poltica. Una especie de crimen de lesa comunidad ambiental, cometido con las mejores intenciones del emprendimiento nacional. Ojal que el presidente Duque tenga presente la Constitucin Poltica desde su primer artculo, donde se consagra la prevalencia del inters general sobre el particular, as como los otros artculos relacionados con la funcin ecolgica de la propiedad y la defensa del medio ambiente como bien pblico superior: artculos 58, 79, 80, 95, 267, 268, 317, 334 y 339. Que no vaya a ser tan laxo y creativo como jur su cargo, con la expresin de solo prometo defender la Constitucin, cuando su primer deber es cumplirla fielmente, pues el inefable Macas se apropi indebidamente del artculo 192 de la Carta, al preguntarle: Jura a Dios y promete al pueblo cumplir fielmente la Constitucin y las leyes de Colombia. Gajes de un mediocre bachiller en una responsabilidad que lo sobrepasa e ignora por completo el protocolo constitucional de la investidura presidencial.

Pero mucho ms preocupante es el ministro de Defensa, Guillermo Botero, casi presidente eterno de la Federacin Nacional de Comerciantes de Colombia, quien est convencido que el problema de contener y disminuir drsticamente la siembra de coca es un asunto de erradicacin forzosa de los cultivos ilcitos como si la naturaleza fuera criminal e ilegal! devastndola con el cancergeno glifosato [2] , con mayor control policivo y represin militar, desconociendo la complejidad del asunto y el fracaso rotundo de la llamada guerra contra las drogas.

La guerra contra las drogas, mxima corrupcin de la poltica

Ignorando que dicha guerra es precisamente la mxima corrupcin de la poltica, no slo por los propsitos que movieron a Richard Nixon a declararla [3] controlar y reprimir a los jvenes y afroamericanos que estaban contra la guerra de Vietnam, criminalizndolos y estigmatizndolos como un peligro para la seguridad nacional sino especialmente porque el Estado colombiano no ha asumido su responsabilidad histrica, poltica, social y constitucional de impulsar el desarrollo rural legal y reconocer a los campesinos raspachines como ciudadanos y no como delincuentes, concertando con ellos la sustitucin de la coca, segn lo convenido en el Acuerdo de Paz del Teatro Coln. Lo cual revela otro rasgo de la corrupcin poltica, quiz el ms sutil y por ello imperceptible de la guerra contra las drogas: el mal lo encarna la mata que mata la tonada favorita del gobierno de Uribe los narcotraficantes, los narcoterroristas, los raspachines, y va desapareciendo la responsabilidad de los comerciantes ilegales de los precursores qumicos [4] , de la logstica empresarial de su importacin, circulacin y venta, del fabuloso entramado financiero que lava ganancias impecable e impunemente. De esa penumbrosa parafernalia que se extiende por la economa legal y la poltica institucional, con su narcoparapoltica, proceso 8.000 y cubre las ms altas esferas estatales y empresariales, casi sin percatarnos. Porque la corrupcin siempre es de los otros: los narcos, nunca responsabilidad directa o indirecta del sistema poltico y social, mucho menos de la creciente demanda de sus consumidores nacionales e internacionales. Con semejante razonamiento jams podremos reconocer la verdad, que la corrupcin es una relacin ilegal de complicidades, privadas y pblicas, para beneficio de pocos y perjuicio de todos. Es la cultura del atajo y de la ilegalidad, el reino de los vivos bobos. Y as corremos el riesgo de eximirnos y sealar que los corruptos son nicamente los polticos y por eso muchos honestos y pulqurrimos ciudadanos detestan la poltica para ellos, una nauseabunda actividad manchada de sangre y codicia, bien disimulada bajo edificantes discursos y ademanes corteses motivo por el cual nunca votan. Como magistralmente lo sentenci Edmund Burke: Los polticos corruptos son elegidos por ciudadanos honestos que no votan.

Tercer Exorcismo: Consulta Popular Anticorrupcin

Por eso, el prximo domingo 26 de agosto de 2018, vamos a realizar un tercer exorcismo, esta vez contra la corrupcin poltica, despus de haber fracasado el 1 de octubre de 2016 en el exorcismo mayor y ms vital, como era votar contra la guerra y por la paz poltica, pues el 63% de los ciudadanos habilitados no se pronunciaron ni a favor, ni en contra: se abstuvieron de promover y defender la vida de todos, demostrando as que la guerra y la abstencin electoral son la fuente de la corrupcin que nos afecta y contina matando.

La tercera es la vencida

Dice el refrn popular que la tercera es la vencida, por ello hay que salir a votar. De lo contrario, si en la consulta vuelve a ganar la abstencin, habr que concluir que la corrupcin no est tanto en la llamada clase poltica, sino en la indolencia, la ignorancia, la pereza y la desidia de quienes no comprenden que la poltica es un asunto de vida o muerte, tan importante que no se puede dejar en manos de unos pocos. Si gana la abstencin y no superamos la mitad ms uno de 12.075.756 votos, es decir, 6.037.789 tarjetones marcados por el S en cada una de las 7 preguntas, seguiremos siendo una sociedad de vctimas irredimibles y de victimarios impunes, nunca una sociedad de ciudadanos que exigimos y hacemos respetar nuestros derechos y el inters pblico. Nunca seremos una democracia real. Seguiremos siendo esta plutocracia cacocrtica, al mando de diestros y astutos gobernantes, que logran hacer prevalecer sus intereses personales sobre los generales. Lo privado sobre lo pblico, supuestamente en nombre de la democracia, incurriendo as en la mayor y ms grave corrupcin semntica y poltica, la corrupcin de la vida pblica. No vaya a ser que el prximo domingo se confirme lo que ya circula por las redes sociales, que en Colombia la gente vota contra la paz y a favor de la corrupcin. Sin duda, votando el prximo domingo S en cada una de las 7 preguntas, no se acabar la corrupcin poltica, pero empezaremos a ser responsables de que ella no se perpete impunemente y lo pblico siga siendo un botn usufructuado por unos pocos y empiece a ser un mbito defendido por todos y en beneficio de las mayoras. Al menos habremos dado un primer paso como ciudadana hacia la democracia. Tal es el principal significado de la Consulta, por eso hay que votarla multitudinariamente, contra aquellos que prefieren seguir escuchando el destemplado tro de Uribe, Gaviria y Pastrana, tan cnicamente profesionales que son capaces de salir a votarla, pero marcando aquello que ms les conviene, pues el voto es libre y secreto.


Notas

[1] https://www.elespectador.com/noticias/nacional/es-posible-hacer-fracking-de-manera-responsable-ministra-de-minas-articulo-805901

[2] Dao colateral El Nuevo Da. http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/especiales/septimo-dia/203053-dano-colateral

[3] El presidente Nixon invento la guerra contra las drogas para acabar con los negros y los hippies Va: portal Pijamasurf. http://pijamasurf.com/2016/03/el-presidente-nixon-invento-la-guerra-contra-las-drogas-para-acabar-con-los-negros-y-los-hippies/

[4] Siendo uno de los ms prsperos importadores, Pedro Juan Moreno, secretario de Gobierno durante la Gobernacin de Antioquia de lvaro Uribe Vlez, cuya accidentada y trgica muerte no se ha podido aclarar: Responsabilidad de Uribe en muerte de Pedro Juan Moreno no fue presentada como chisme. Va portal Pulzo. https://www.pulzo.com/nacion/correos-alias-don-berna-dice-pedro-juan-moreno-asesinaron-PP441598


Edicin 602 Semana del 24 al 30 de agosto de 2018



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