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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2018

Respuesta a Alfredo Caro Maldonado [ACM]
De vacunas, antivacunas y caballos de Troya. Acuerdos, desacuerdos y desenfoques (I)

Eduard Rodrguez Farr y Salvador Lpez Arnal


Rebelin public el pasado martes 21 de agosto un artculo de ACM, El caballo de Troya de la lucha contra los antivacunas [1], en respuesta a una nota nuestra publicada el mismo da: Tres mil nios sin vacunar (por decisin familiar) en la modernsima Barcelona [2]. No entendemos bien lo de El caballo de Troya de la lucha.... Se nos incluye en ese caballo diseado para el engao? Seguramente no.

Sigamos aunque quiz convendra decir, de entrada, que la polmica puede ser bastante estril si uno se sita de manera inamovible en coordenadas de iatrofobia y negacin de las ciencias mdicas como las que, en nuestra opinin, manifiesta en su texto ACM. La confusin sobre estas temticas que observamos en determinados sectores de izquierda nos lleva a intentar clarificar diversos puntos al respecto.

Son muchas las observaciones y crticas realizadas por ACM. Intentamos responder a una gran parte de ellas citando explcitamente su texto para facilitar la lectura de nuestros comentarios y ayudar al balance de los lectores.

Antes de entrar en materia, como el asunto va de vacunas, unas breves informaciones y un acuerdo inicial con ACM: adems del movimiento antivacunas, hay otras causas (ms relevantes segn pases en muchas ocasiones) que explican los lmites de las campaas de vacunacin: la pobreza, la marginacin social, el desconocimiento, los errores de los sistemas de salud, la privatizacin de la sanidad en algunos pases, las guerras, etc. No hay duda, coincidimos en este punto. Como se seal en un curso de julio de 2018 en la Universidad Menndez Pelayo de Santander sobre Las vacunas y sus beneficios colaterales: los brotes que ha habido en Espaa de enfermedades infecciosas estn hasta el momento ms ligados a poblacin que no accede al sistema sanitario (por varias razones) que a cuestiones ideolgicas y filosficas (de ah no se infiere, por supuesto, que debamos despreocuparnos de esto ltimo).

Las observaciones a las que hacamos referencia:

1. En los resmenes electrnicos del martes 21 de agosto de Nature pudo leerse una informacin que toma pie en una nota de la BBC [3], reproducida luego en muchos diarios: en los primeros seis meses de 2018, unas 41 mil personas se han visto infectadas de sarampin en Europa, una enfermedad contagiosa y grave; resultado: 37 muertos. En 2017, en todo el ao, hubieron 23.927 casos y 5.273 en 2016 (datos de la OMS). Los expertos en el tema (si no gusta la palabra experto, los investigadores o los conocedores del asunto pueden ser buenas alternativas) han sealado que este gran incremento en infecciones por sarampin (de 23.927 anuales a 41 mil en medio ao, un incremento del 71,35%; de 5.273 (todo el ao) a 41.000: un incremento del 677,54%) es debido, entre otras razones, a una cada importante en el nmero de personas bien vacunadas contra esta infeccin

En el texto de la BBC puede verse una figura de barras horizontales. Los mayores incrementos son los de Serbia (14 de las muertes se han producido all), Ucrania (la mayora de las infecciones: 23.000), Georgia, Grecia (la crisis, el atropello poltico-econmico, el chantaje y la devastacin del sistema de salud son causas de ello) y Rumana. Pero tambin, en grado mucho menor, en otros pases de la OTAN como Francia (con copago), Inglaterra e Italia. Tambin en Rusia. Hay acuerdo entre los investigadores en salud pblica que en los pases del Este de Europa con mayores incrementos hay graves problemas estructurales (pobreza, estados fallidos, degradacin de los precarios sistemas de salud, etc.), pero que en los occidentales caso especialmente de Italia, Francia y Reino Unido- derivan de la resurgida moda (ya glamurosa en los aos 80 del pasado siglo) contra las vacunas y enaltecimiento de la llamada libertad individual liberal tan made in USA- a hacer lo que quieren los padres con sus hijos sin contar con la sociedad.

En 2016 murieron de sarampin en todo el mundo casi 90.000 personas; la mayora menores de cinco aos. La vacunacin sigue siendo el arma ms eficaz para evitar brotes (segn la OMS debe cubrir al menos el 95% de la poblacin). Se estima que la vacuna, desarrollada en los aos sesenta, ha evitado desde 2000 a 2016 la muerte de 20 millones de personas (si la cifra se piensa exagerada, pensemos en la dcima parte: 2 millones, nada menos que dos millones de personas han salvado la vida!).

Segn Josefa Masa, especialista del Centro Nacional de Epidemiologa del Instituto de Salud Carlos III, hay que vacunar con dos dosis, una el primer ao de vida y la otra a los cuatro aos. Su posicin: Si viene alguien de un pas en el que hay un brote a Espaa, y alrededor de l todos estn bien vacunados, no va a haber problemas. Pero si alrededor hay un montn de gente no vacunada o mal vacunada se puede montar un brote, que puede pasar a otra ciudad u otra comunidad.

2. Hace unos 50 aos, uno de nosotros (ERF), tuvo que tratar en un cuartel ubicado en la calle Tarragona de Barcelona un brote de meningitis. No haba entonces vacunas, solo prevencin (precaria) con sulfamidas. Ese brote provoc que unos cuantos jvenes (no podemos precisar el nmero) quedaron con secuelas importantes.

Hay ms ejemplos. Muchos mdicos, ahora nada jvenes, recordarn seguramente casos similares. Brotes de tos ferina (muy frecuentes) durante meses. Casos de difteria con alta mortalidad. Fiebres de Malta, tifus en verano, casos de ttanos Cuntos mdicos jvenes y no tan jvenes han visto en Espaa estas patologas? La aplicacin de una adecuada ciencia mdica y de salud pblica ha eliminado de la vida cotidiana estas afecciones.

3. El 6 de junio de 2018 [4], monitor de oriente, una pgina en absoluto sospechosa de simpatas con el establihsment corporativo occidental, informaba que la OMS haba recordado que la batalla contra el clera en Yemen (no se nos escapa el horror de una guerra muchas veces olvidada: vase, por ejemplo, Owen Jones, Arabia Saud e Israel estn matando civiles con la complicidad de Reino Unido http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245752) an no haba terminado. La epidemia continuaba amenazando a millones de personas, especialmente los sectores ms dbiles de la poblacin: mujeres embarazadas, ancianos y menores [la cursiva es nuestra]. En un comunicado publicado en su web, se aada: En tanto que la temporada de lluvias se extiende desde mediados de abril hasta finales de agosto, el riesgo de que una epidemia pueda eclosionar y extenderse no es descartable en absoluto. El representante de la OMS en Yemen, Navio Zagaria, explic tambin que ante la posibilidad de que se produzca la propagacin de una tercera epidemia de clera en Yemen, la OMS est orientando sus esfuerzos hacia la implementacin de diversas campaas de control y de inmunizacin, que constituyen un paso vital y fundamental para prevenir posibles epidemias. Zagaria explic tambin que adems de estas campaas de vacunacin se ha desarrollado un plan de accin global en cooperacin con las autoridades y organizaciones participantes en la defensa de la salud para bloquear la expansin de todo posible brote de la enfermedad.

4. Conviene atender a este testimonio de Roi Pieiro, pediatra del Hospital General de Collado Villalba. En la zona que cubre su centro sanitario, al noroeste de Madrid y con una poblacin de buen o alto nivel sociocultural (como suele decirse ahora), tuvieron que desarrollar un protocolo para vencer las reticencias de algunos padres mal informados acerca de la vacunacin de los hijos. No todo est hecho, ni incluso entre sectores supuestamente informados o cultos.

Hay muchas otras informaciones relacionadas con el tema. Sirvan las anteriores como ejemplos a tener en cuenta.

Vayamos ahora al comentario de nuestro interlocutor. Sus palabras iniciales:

Ya sabemos que las palabras las carga el diablo. No es lo mismo la palabra libertad en boca de Rivera que de Durruti. La misma palabra, una esconde que es un tipo de libertad sin igualdad, la otra es la libertad universal, donde sin igualdad no hay libertad. Esto toda persona de izquierdas lo sabe. Lo mismo pasa con la palabra progreso, que tiene connotaciones mucho ms agradables. Progreso nos huele a mejora. Menos gente progresista tiene en cuenta que el progreso, cuando se refiere a la ciencia y la tecnologa, lleva implcito otro concepto, el de crecimiento. Y ah ya no hay tanto consenso. Debemos crecer eternamente, o tenemos que apostar por el decrecimiento?

Dos observaciones: como las palabras las carga el diablo o, como nos enseara Lewis Carroll, tienden a significar lo que las clases o grupos hegemnicos imponen, sealamos que coincidimos con ACM en que no es lo mismo el concepto de libertad de Rivera (o de Mas, Jordi Pujol, Puigdemont, Torra o Junqueras) que el de Durruti, asociado en este segundo caso a la nocin de igualdad y justicia. Empero, teniendo en cuenta los extravos que en ocasiones hemos vivido en algunas tradiciones de izquierda, conviene no menospreciar lo que, para entendernos, podemos llamar libertades formales. Quienes hemos vivido el fascismo conocemos bien la diferencia entre una dictadura militar fascista y un estado democrtico, por demediado, reformable o mejorable que este puede ser. No idealizamos nada. Por lo dems, muchas de esas libertades, a veces todas, como nos record oportunamente Antoni Domnech, son conquistas ciudadanas, no concesiones de las clases poderosas o instrumentos suyos de manipulacin para tener entretenidos a los sectores ms desfavorecidos y alejarnos de lo esencial: la lucha contra el capital.

No es en cambio obvio que sea lo mismo en el caso de la palabra progreso. Sin que se nos escapen las discusiones filosficas sobre la nocin, no vemos que el concepto de progreso, cuando nos referimos a ciencia y tecnologa, implique forzosamente crecimiento. La demostracin de la conjetura de Fermat ha significado un verdadero progreso en el mbito de la matemtica sin que haya implicado desarrollo de nada negativo, tecnolgico o no. Igualmente, existen avances -progresos- en disciplinas, en ciencias relacionadas con la salud pblica que en algunos casos pueden implicar desarrollos tecnolgicos y econmicos (en pases del mal llamado Tercer Mundo, en pases empobrecidos, en Hait por ejemplo) no dainos, y ningn crecimiento o incluso decrecimiento en otros pases. Avances en las ciencias mdicas pueden generar teoras y costumbres (crear ethos en definitiva) que reduzcan el consumo de determinadas tecnologas y mercancas, ayuden a la organizacin de movimientos crticos y pueden incluso llegar a eliminar sectores amplios de la industria. El caso de la prohibicin, an no universal, de la industria criminal del amianto puede ser una buena ilustracin de una ciencia comprometida con el bienestar de la ciudadana, no con la cuenta de beneficios de las grandes corporaciones del sector de la construccin y afines.

2. Sigue ACM:

Y qu tiene que ver eso con el debate sobre las vacunas? La medicina se apoya, entre otras cosas, en los saberes y tecnologas que la ciencia produce. Durante las ltimas dcadas, con la tecnociencia, la medicina no slo se apoya, sino que es dirigida y manipulada por aquella. Un nuevo concepto surge, iatrogenia. El mal causado por la prctica mdica. As, las vacunas, como tecnologa que son, no estn libres de este mal.

Decir que las vacunas son uno de los avances tecnolgicos ms importantes para las clases populares es una perogrullada. Pero, como la defensa de la libertad, la defensa de las vacunas puede esconder intenciones, que si no se explicitan, terminan yendo en contra de las clases populares. Contradictorio verdad?

Nuestros comentarios:

a) La afirmacin de que en las ltimas dcadas la medicina no slo se apoya, sino que es dirigida y manipulada por aqulla, por la tecnociencia, necesitara mayor argumentacin (o argumentacin simplemente). Aqu slo se afirma y conviene delimitarla. Por lo dems, la prctica de muchsimos mdicos de sistema pblica de salud, de Espaa o de otros pases, falsara de entrada esa consideracin. Ni estn dirigidos ni estn manipulados por los ltimos avances mdicos. Sera una ofensa injustificada pensar lo contrario.

b) La formulacin usada por ACM -La medicina se apoya, entre otras cosas, en los saberes y tecnologas que la ciencia- parece ubicar a la medicina en unas coordenadas no cientficas. No es nuestro punto de vista. En las disciplinas mdicas, sonroja decirlo, tambin existe investigacin, resultados, avances, contrastaciones, incluso cambios de paradigma. No vemos por qu se ha de considerar a Lavoisier, Planck o Kurt Gdel grandes cientficos y afirmar que Claude Bernard o Tu Youyou, por ejemplo, no lo es. Volveremos sobre ello. La ciencia, as mencionada, no deja de ser una abstraccin nominal, al igual que cuando se habla de los cientficos genricamente. En la vida real hay ciencias (astrofsica, mecnica cuntica, herpetologa, fisiopatologa, inmunologa) poco o nulamente conectadas entre s con investigadores en estos campos que poco pueden hacer en los ajenos a su conocimiento. Aunque ciertamente, para ser ms precisos, nunca se sabe con seguridad, y en ocasiones puede haber sorpresas.

c) El concepto de iatrogenia, por otra parte, no es nuevo. Tiene aos y aos de antigedad, remontndose a Hipocrates (primum est non nocere). Por lo dems, que una prctica humana, mdica o no, sea consciente de sus peligros no parece nada negativo. Ms bien lo contrario.

d) No estamos seguros que la formulacin las vacunas, como tecnologa que son sea la mejor posible. Mejor acaso: resultado de la investigacin en inmunologa.

e) Lo de la perogrullada es secundario pero, ms all de que lo sea o no (parece que ACM piensa que s y que, por tanto, tambin opina que es un avance importante para las clases populares y para el conjunto de la sociedad), parece una afirmacin algo subida de tono. No es la nica. Parece a veces, por las formas de decir en su artculo, que la nica persona en el mundo que no dice perogrulladas es ACM.

f) No vemos tampoco donde asoma la contradiccin en lo que venimos hablando. Que una cosa pueda considerarse A desde una perspectiva y no-A desde otra no implica ni contiene contradiccin alguna.

De las intenciones apuntadas que terminan yendo contra las clases populares hablaremos ms tarde.

3. Volvamos al texto de ACM:

En el artculo de Eduard y Salvador se argumenta que la sinrazn de los antivacunas en Catalua, y en concreto Barcelona, son un peligro a combatir. No son santo de mi devocin aquellos que dicen que no quieren vacunar a sus hijos. Pero cuando aparece algn caso de personas enfermas por infecciones con vacunas y se orquesta la tpica campaa ay los antivacunas! a m se me frunce el ceo.

No quisimos expresarnos en trminos tan belicistas y creemos que no lo hicimos (podemos rectificar ni es necesario) pero, sea como fuere, conviene destacar lo que seala nuestro crtico, nuestro segundo o tercer gran acuerdo: No son santo de devocin aquellos que dicen que no quieren vacunar a sus hijos. Tampoco de la nuestra (con los matices que formularemos a continuacin) en este tema, admitiendo por supuesto que pueden ser gente ms que razonable en otros asuntos.

Nos alejamos de ACM, en cambio, en su siguiente consideracin: cuando aparece algn caso de personas enfermas por infecciones con vacunas y se orquesta la tpica campaa ay los antivacunas! a m se me frunce el ceo. No sabemos si se orquestan tpicas campaas pero no se nos ocurre de entrada otro medio mejor (se nos ocurren tambin otros complementarios) que informar (conscientes de los diferentes procedimientos de informacin en funcin de los colectivos a los que pretendemos dirigirnos) a la ciudadana de la situacin y de los peligros de seguir incrementando sendas irracionalistas por razones, en ocasiones, nada humanistas sino fruto de cosmovisiones muy distantes de toda prudencia e informacin contrastada.

Repongamos fuerzas. Ms reflexiones en nuestra prxima entrega.

Notas:

1) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245540

2) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=245538

3) https://www.bbc.com/news/health-45246049

4) https://www.monitordeoriente.com/20180606-la-oms-alerta-sobre-un-posible-nuevo-brote-de-colera-en-yemen/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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