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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2018

200 aos despus, Marx resulta til?

Joseba Permach Martin
Rebelin


El prximo 15 de setiembre se cumplirn diez aos desde el inicio de ltima gran crisis econmica. Nos dijeron que un tsunami financiero haba provocado un gran terremoto en el panorama bursatil internacional. El gigante financiero Lehman Brothers se derrumbaba y el mercado libre, pieza fundamental del capitalismo, lleg incluso a ponerse en cuestin. El propio Nicolas Sarkozy, entre otros dirigentes mundiales, habl de la necesidad de refundar el capitalismo. Una decada despus, esa supuesta refundacin del capitalismo se ha limitado a profundizar en sus origenes y Sarkozy bastante tiene con hacer frente a las acusaciones de corrupcin que le rodean.

Karl Marx nos explic, hace ya tiempo y de forma magistral, que el capitalismo genera crisis de forma peridica y que, en definitiva, son parte del propio sistema. En la fase de crecimiento, a los defenseros del capitalismo les resulta relativamente fcil defender el mismo y nos recuerdan que ste genera empleo, riqueza y bienestar social. Pero cmo puede decirse de un sistema que genera crisis peridicas con drsticas consecuencias que es eficiente y que es el nico que realmente funciona? Cmo puede una opinin de esa ndole estar tan extendida y formar parte del sentido comn de la mayora de los economistas o analistas sociales?

Obviamente, no hay una respuesta nica a dichas preguntas, pero, ciertamente, resulta decisivo presentar los hechos econmicos como fenomenos naturales, con dinmica propia y, por tanto, sin margen de incidir en ellos o hacer variar su desarrollo. Las metforas mencionadas anteriormente son un buen ejemplo de lo que estamos comen tando. Los llam a dos expertos econmicos nos presentaron la crisis como tsunami, terremoto o turbulencia financiera, esto es, como un fenmeno natural o meteorolgico y, por tanto, ocultando y negando toda responsabilidad personal en los mismos. La utilizacin de estos trminos va ms all de criterios periodsticos o pretensiones sensacionalistas de los medios. De hecho, estos conceptos pueden encontrarse, facilmente, en los diferentes informes econmicos de las entidades econmicas ms importantes del planeta.

Karl Marx en el primer tomo de su obra cumbre, El Capital, nos habla del papel que cumple la fetichizacin de la mercancia en el marco del sistema capitalista. Las mercancias, deca, como productos de la mente humana semejan seres dotados de vida propia, de existencia independiente, y relacionados entre s y con los hombres. Cuando se cumplen doscientos aos del nacimiento de Marx, la mayora de los acontecimientos de la realidad econmica se nos presentan fetichizados y con vida propia en las explicaciones que se vierten en la prensa, en los debates pblicos o en las explicaciones que sobre ellos se dan en las facultades de economa. Seguimos ocultando que la economa es una ciencia social y que las supuestas leyes de la misma no tienen, absolutamente, nada que ver con las leyes de las ciencias naturales. El mercado, por ejemplo, se nos presenta como fenmeno o ser con vida propia y, por tanto, poco se puede hacer para hacer variar el desarrollo del mismo. Como mucho, lo nico que podemos hacer es cumplir las recetas exigidas por la Troika o el FMI para ayudar en la recuperacin de una economa dbil y con problemas de salud. Ms metforas para esconder l as deficiencias del mercado o legitimar polticas antisociales.

Ni el mercado ni el sistema funcionan. Ni antes, ni ahora. El capitalismo es un sistema que genera crisis de forma peridica. En tiempos de crecimiento, el capital obtiene su beneficio a costa del sudor de los y las trabajadoras (plusbala en palabras de Marx) y, visto lo visto, en tiempos de crisis costear las prdidas tambin corre por nuestra cuenta. Claro que siempre se puede vender en forma de rescate o de inyeccin de liquidez .

La explicacin del establishment en torno el funcionamiento del sistema, obviamente, es muy diferente. Tambin sobre esto nos advirti Karl Marx en su otra obra La Ideologa Alemana. En ella explicaba con detalle la funcin que cumple la ideologa y cmo, mediante ella, las relaciones humanas se presentan de forma inve rtida a la situacin que realmente se produc e n en el marco del sistema capitalista. Aunque nos pueda parecer increible, el mercado o la mano invisible que nos arrastra de una crisis a otra ha de ser quien conduzca la economa. Y, tambin supuestamente, es la nica capaz de generar riqueza y bienestar comn. No importa que la cruda realidad refute permanente mente dichos supuestos, la ideologa del sistema y los economistas a su servicio seguirn repitiendo esos principios hasta que queden petrificados en nuestras mentes.

El actual sistema econmico, y ms concretamente su versin neoliberal 3.0, est generando y cronificando la pobreza, el paro y la precariedad para millones de personas a lo largo de todo el mundo; este sistema capitalista y patriarcal condena a las mujeres a labores reproductivas no retribuidas y trabajos precarios psimamente pagados. Al igual que la mano invisible del mercado, la mujer y su trabajo, sea productivo o reproductivo, resulta tambin invisible para este sistema y sus defensores. El problema no es slo el techo de cristal, sino la falta de un suelo para una vida mnimamente digna.

La dualizacin de la sociedad y la brecha social entre unos pocos que siguen acumulando riqueza y capital y una mayora condenada a sobrevivir, es cada vez ms grande, ms hiriente y ms vergonzosa. Todo ello se hace a costa de las clases populares, pero tambin a costa de construir el desarrollo del norte a expensas del subdesarrollo del sur y, cmo no, gracias a la explotacin de unos recursos naturales que nos arrastran al caos ecolgico.

As ha sido durante siglos, pero el neoliberalismo y la globalizacin econmica que cierra fronteras a las personas y las abre para los capitales, no ha hecho otra cosa que multiplicar precipita da mente todos esos procesos en estas ltimas dcadas. La s crisis ya no son slo econmicas. Ahora tambin son polticas y de legitimdad, son de los cuidados, son humanitarias, son ecolgicas... En definitiva, el sistema, repetimos, no funciona y no lo hace m r ese desde donde se mire.

Y no, t odo ello no es natural. Digan lo que digan, no tiene porque ocurrir, no es una realidad per s e. Y vestirlo de catastrofe natural, de economa enferma o de correciones del mercado no es ms que la versin actual de la realidad invertida denunciada por Marx en su anlisis sobre la ideologa. Una vez ms, Marx acierta de pleno en su analisis del sistema capitalista.

Lo mismo ocurre cuando en el Manifiesto Comunista nos recuerda que el ejecutivo del estado moderno no es otra cosa que una comisin que gestiona los intereses comunes de la burgesa. Hoy en da, en plena privatizacin de la democracia (Goikoetxea, 2017), cuando la Unin Europea y los estados cumplen a pies juntillas los mandatos de las grandes transnacionales y entidades financieras, los mandatarios de la mayora de los estados no son otra cosa que marionetas guiadas por la mano invisible del capital. Y la corrupcin no es la excepcin, sino el necesario y triste precio de dicha relacin al servicio de los poderosos. Por cierto, poderosos que corrompen, pero que jams son juzgados y mucho menos condenados por ello. Para ello tambin estn las mencionadas marionetas que, adems, ayudan a extender la idea de que lo pblico, adems de ineficaz, es tambin corrupto.

Han pasado 200 aos desde el nacimiento de Marx. Las publicaciones, actos y congresos sobre su obra se multiplican y este rticulo tambin pretende ser parte de dicho homenaje colectivo que hombres y mujeres de todo el mundo estamos realizando para recordar la validez de su obra.

Marx realiz aportaciones de un inmenso valor. Las explicaciones, teoras y conceptos utilizados por l y su compaero de batalla, Friedrich Engels, para comprender el sistema capitalista resultan hoy en da de rabiosa actualidad. El desarrollo actual del sistema capitalista puede seguir siendo interpretado gracias a la mirada de Marx y Engels. La funcin que ha tenido y tiene la lucha de clases a lo largo de la historia, la ya mencionada fetichizacin, la plusvala, la realidad invertida o el sometimiento de la poltica a la economa, todo ello, nos siguen resultando de gran utilidad para analizar la actual realidad econmica y social.

En todo caso, tambin hay entre los seguidores de Marx y ciertos sectores de la izquierda una incomprensible actitud que, desde luego, no podemos compartir. No es slo que no tiene ningn sentido perderse en inzanjables debates sobre la interpretacin de algunos textos de Marx, no, el problema va ms all, es ms grave. El tema es que hay quien quiere interpretar los textos y las aportaciones de Marx como si el mundo no hubiera cambiado con el paso de casi dos siglos de transformaciones sociales, econmicas y tecnolgicas. Desgraciadamente, esto tampoco sera novedoso para el propio Marx que, a la vista de algunas interpretaciones que sobre su obra se estaban haciendo, ya declar que el no era marxista. Ayer y hoy, algunos ms papistas que el papa y ms marxistas que el propio Marx.

Indudablemente Marx realiz aportaciones fundamentates en el campo de la economa, sociologa y la filosofa. Todas ellas son vlidas para seguir comprendiendo y transformando el mundo, pero afortunadamente no son las nicas.

En las ltimas dcadas desde la economa feminista, por ejemplo, se ha puesto de manifiesto la importancia de los cuidados y el papel que cumple lo reproductivo como pieza clave del engranaje del sistema. Se nos ha recordado que si bien es cierto que la plusvala se debe gracias al sudor de los trabajadores, no podemos olvidar tampoco el sudor de todas las mujeres que garantizan la reproduccin del sistema y que, normalmente, pasa inadvertido, sin contabilizarse y sin reconocimiento social y econmico alguno. E, incluso, hay quien ya pone en cuestin los propios conceptos de productivo y reproductivo para poner en el centro de la economa el buen convivir (Perez Orozco, 2018) y no la produccin y la generacin de una riqueza que jams es repartida. En definitiva, a la aguda mirada de Marx hay quien acertamente aade gafas moradas para ver todo aquello que no habamos visto o que, casi, haba pasado inadvertido.

Lo mismo ocurre con las gafas verdes que desde el ecosocialismo nos permiten detener la mirada en la esquilmacin de los recursos naturales, en la exterminacin sistemtica de la biodiversidad o en el embate al que estn siendo sometidos el conjunto de los bienes comunes por parte de las grandes transnacionales. Todo ello desaparece de nuestro entorno fsico y natural, mientras la mano invisible tampoco lo ve, ni lo contabiliza en el marco de la economa ortodoxa.

Y cmo olvidar las aportaciones que desde planteamientos decoloniales, de las teoras de centro-periferia o del sistema-mundo se han hecho y se siguen haciendo para comprender el papel y las relaciones de dependencia entre los estados y sus respectivas burguesias! cmo no vamos a tener en cuenta las reflexiones que desde Europa, frica o merica se han realizado para comprender la opresin poltica, econmica y cultural a la que son sometidas tambin las naciones, los pueblos y sus clases populares! Efectivamente, resultara largo recordar todas aquellas aportaciones teoricas y prcticas que desde muy diferentes campos estn ayudando en la critica y deconstruccin del capitalismo y de la ideologa neoilberal que lo sustenta.

Marx realiz una aportacin inprescindible para todas las personas de izquierda y todos los movimientos polticos, sociales y econmicos que queremos no slo interpretar correctamente el capitalismo, sino avanzar hacia otro modelo social ms justo, ms igualitario y ms libre. Sin embargo y afortunadamente, contamos ya con gafas de diferentes colores para profundizar en nuestra mirada y reflexin crtica sobre la sociedad que nos rodea. Contamos con nuevas miradas para poder llevar a cabo, tambin, nuevas luchas y nuevas transformaciones.

Tan importante es interpretar correctamente el mundo, como hacer frente a las diferentes desigualdades y explotaciones que en el mismo se estn produciendo. Lo importante es ser capaces, entre todos, entre todas, de hacer frente a ese sistema cruel y salvaje tan correctamente descrito por Marx hace ya casi 200 aos. Cada cual desde su pueblo, marco o mbito de lucha, siendo conscientes de nuestras contradicciones, pero convencidos de que lo que queremos construir y nos une, es mucho ms importante que lo que nos separa. Adems, la teora es importante, pero la prctica imprescindible. Sin duda alguna, profundizar en las prcticas transformadoras es el mejor homenaje que podemos hacer tambin a Karl Marx.

Joseba Permach Martin. Economista y socilogo. Miembro de Iratzar Fundazioa

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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