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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2018

Tendr lmites la libertad de creacin artstica en Cuba?

Hamlet Fernndez
OnCuba


En los anlisis del anteproyecto de Constitucin que he tenido oportunidad de leer, no he encontrado criterios sobre el Ttulo V: Principios de la poltica educacional, cientfica y cultural. Se trata del mbito en el que me desarrollo profesionalmente, y por ende en el que me siento medianamente capacitado para emitir un criterio con cierta responsabilidad. No se trata de un tema menor; a nadie debe escapar que la poltica para el desarrollo educativo, cientfico y cultural de un pas, es una de las claves que asegurarn, o no, que la sociedad del futuro sea cualitativamente superior a la del presente.

Cotejando el proyecto con la Constitucin vigente de 2002, en los postulados a los que se atiene la poltica educativa, cientfica y cultural, hay algunos cambios significativos. En el inciso a se lee: se fundamenta en los avances de la ciencia y la tecnologa, la tradicin pedaggica progresista cubana y la universal. Si se compara este inciso a con su homlogo de la Constitucin de 1976 (fundamenta su poltica educacional y cultural en la concepcin cientfica del mundo, establecida y desarrollada por el marxismo-leninismo, y con la de 2002 (fundamenta su poltica educacional y cultural en los avances de la ciencia y la tcnica, el ideario marxista y martiano, la tradicin pedaggica progresista cubana y la universal), salta a la vista la omisin del marxismo-leninismo como horizonte de fundamento de la poltica educacional, cientfica y cultural. Lo sorprendente es que en 1976, el marxismo-leninismo era considerado la concepcin cientfica del mundo, por tanto, todo deba ser fundamentado desde dicha concepcin. En 2002 el marxismo es mantenido como un ideario, junto al martiano, y no ya como la ciencia suprema; y en el actual proyecto ha desaparecido del enunciado.

En mi opinin se trata de un cambio significativo, en sentido positivo, que refleja la realidad y condensa un proceso histrico en el que poco a poco, de manera lenta, conflictiva y a veces traumtica, la sociedad cubana ha podido ir desembarazndose de dogmatismos, extremismos, principios totalitarios y excluyentes de otras fuentes y referentes para el desarrollo. El marxismo, de hecho, constituye el fundamento de muchas de las pedagogas contemporneas de carcter progresista, y en el mbito de las ciencias sociales contina siendo una de las epistemologas ms slidas; solo que es ms saludable, tanto para el marxismo como para la sociedad, que no se le declare como ciencia o ideario supremo, o como nico horizonte desde el cual fundamentar polticas de desarrollo.

En el inciso b se introduce la nocin de educacin laica, denominacin que no aparece en su homlogo de la Constitucin vigente. Se respalda as el principio de que la enseanza, en tanto funcin del Estado, debe ser democrtica e inclusiva, sin privilegios para minoras, y debe comportarse como el espacio por excelencia de emancipacin individual en la esfera pblica, asegurando la plena igualdad de derechos para todos.

Por su parte, en el inciso c desaparece la aspiracin a la formacin comunista de las nuevas generaciones, objetivo que haba sido mantenido desde el texto del 76. En el nuevo planteamiento, la educacin debe promover el conocimiento de la historia de la nacin y desarrollar en los educandos una alta formacin de valores ticos, morales, cvicos y patriticos.

Esta manera de enfocar el horizonte formativo a que debe apuntar la educacin escolar resulta ms abarcadora, y es coherente con el principio de una educacin laica. Solo que no debera estar circunscrita nicamente al mbito de los valores; se sienten en falta aspiraciones cognoscitivas, como las de promover el pensamiento terico, crtico, la formacin de conceptos, la capacidad de anlisis y de comprensin de la realidad, por ejemplo.

El resto de los incisos mantienen ideas y principios de las versiones anteriores, aunque reformulados y agrupados de forma ms cohesionada. Ahora bien, en el inciso h aparece un cambio que, ledo rpido, parecera ser de mera cuestin de sintaxis y sustitucin de algunos trminos por otros. Dice as: la creacin artstica es libre y en su contenido respeta los valores de la sociedad socialista cubana. Las formas de expresin en el arte son libres. Este inciso que se reforma tiene su base en el ch de la Constitucin vigente: es libre la creacin artstica siempre que su contenido no sea contrario a la Revolucin. Las formas de expresin en el arte son libres; que a su vez es exactamente igual al inciso d (Cap. IV, Art. 38) del texto originario de 1976.

Como se sabe, en dicho inciso la Constitucin de 1976 le da finalmente base jurdica a la mxima expresada por Fidel Castro en sus Palabras a los intelectuales (dentro de la Revolucin, todo; contra la Revolucin, nada), la cual haba funcionado hasta ese momento como esencia de la poltica cultural de la Revolucin, y lo seguira siendo a partir de entonces en calidad de letra impresa en la Carta Magna. Ahora en el proyecto de Constitucin se mantiene el principio de que la creacin artstica es libre, y que las formas de expresin son tambin libres, pero el contenido debe respetar los valores de la sociedad socialista cubana.

Esta nueva forma de presentar la ecuacin retrica parecera menos problemtica que la idea de un arte contrario a la Revolucin, el cual quedara excluido, sin legitimidad, ante el principio de la libre creacin dentro de la Revolucin. Sin embargo, la sustitucin del referente Revolucin por el de valores de la sociedad socialista cubana (a ser respetados por el contenido del arte), resulta quizs tan o ms problemtico y ambiguo que la frmula anterior.

Quisiera hacer una salvedad estrictamente esttica. Seguir apelando a la antinomia de forma y contenido para referirse a la creacin artstica, o ms bien a su materializacin, resulta a estas alturas totalmente anacrnico por arcaico. Establecer que las formas de expresin en el arte son libres, pero que el contenido debe respetar o no ser contrario a determinada totalidad, es un absoluto contrasentido, porque en el arte, ms que en cualquier otra forma de comunicacin, la dimensin fsica de la obra es constitutiva del contenido esttico. Por tanto, censurar, tolerar o aceptar un contenido artstico implica censurar, tolerar o aceptar la obra en su totalidad, incluida su dimensin material (formal) ms elemental. Una Constitucin del siglo XXI no debiera permitirse arcasmos pre-semiticos de esa naturaleza.

En lo concerniente a las implicaciones del principio de la poltica cultural que subyace, aunque modificado, en el inciso h, quisiera preguntar lo siguiente: Debemos aceptar pasivamente que se vuelva a instituir para el futuro la idea conservadora de ponerle lmites a la libertad de creacin artstica? Qu significa, teniendo presente la complejidad semntica que caracteriza a una obra artstica, respetar los valores de la sociedad socialista cubana? Son esos valores una totalidad estable, homognea, armnica, perfecta, insuperable?

Quisiera recordar en este punto dos llamados de atencin de intelectuales cubanos de gran prestigio, marxistas rigurosos ambos, por cierto.

As deca en un seminario el profesor Dr. Jorge Luis Acanda: El socialismo constituye, necesariamente, una sociedad contradictoria, conflictiva, desgarrada. Por lo tanto, debemos descartar la perversa intencin de alcanzar una conduccin cientfica y armoniosa de la misma (y lo de perverso no lo digo por gusto). No debemos lamentar su carcter contradictorio. Las contradicciones son la fuente del desarrollo, verdad de ABC del marxismo a la que los marxistas, cuando estn instalados en el poder, suelen huirle como a la peste.

Da la casualidad que el arte es uno de los fenmenos culturales que ms gusta de nutrirse de las contradicciones de una sociedad. Si la socialista es contradictoria y conflictiva por excelencia (como de hecho lo es la cubana en este minuto de su historia), entonces el arte deber actuar sobre las contradicciones, y es en esa dimensin donde el arte produce su mayor aporte cognoscitivo. Pero si no es totalmente libre, por principio y por derecho, no podr ser sincero.

Por su parte, en fecha en la que an no se haba producido un debate profundo sobre las luces y sombras de la poltica cultural de la Revolucin, Desiderio Navarro en su ensayo In medias res publica plante una serie de interrogantes que iban a la esencia misma del problema: Qu fenmenos y procesos de la realidad cultural y social cubana forman parte de la Revolucin y cules no? Cmo distinguir qu obra o comportamiento cultural acta contra la Revolucin, qu a favor y qu simplemente no la afecta? Qu crtica social es revolucionaria y cul es contrarrevolucionaria? Quin, cmo y segn qu criterios decide cul es la respuesta correcta a esas preguntas? No ir contra la Revolucin implica silenciar los males sociales que sobreviven del pasado prerrevolucionario o los que nacen de las decisiones polticas errneas y los problemas no resueltos del presente y el pasado revolucionarios? Ir a favor de la Revolucin no implica revelar, criticar y combatir pblicamente esos males y errores?.

Estas agudas interrogantes de Desiderio Navarro se le pudieran plantear, tal cual, al inciso h del Ttulo V del actual proyecto de Constitucin.

Sorprende entonces que mucho antes de haberse iniciado el ciclo de debate a que ha sido convocada toda la ciudadana cubana, se haya aprobado un Decreto Ley en el que a las regulaciones sobre prestacin de servicios artsticos (establecidas en el Decreto No. 226 del 29 de octubre de 1997), se suman ahora contravenciones que apuntan a los contenidos de las producciones culturales, sobre todo en el medio audiovisual. Creo que ambos temas (proyecto de Constitucin y Decreto 349) son dos aspectos de una misma problemtica, sobre la que debemos reflexionar y debatir en profundidad y con responsabilidad, porque de ello depende el futuro de la cultura artstica cubana.

Fuente: http://oncubamagazine.com/sociedad/tendra-limites-la-libertad-de-creacion-artistica-en-cuba/



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