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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2018

Las olas de calor
El ensimo indicador de desigualdad que marcar nuestras vidas

VV.AA.
El diario/The Guardian


Trabajadores indios reparan ventiladores de segunda mano en Guwahati, al noreste de la India RITURAJ KONWAR

Cuando la ola de calor de julio azot la provincia canadiense de Quebec, matando a su paso y en poco ms de una semana a ms de 90 personas , el sol implacable evidenci las disparidades entre ricos y pobres.

Mientras los acaudalados residentes de Montreal se refugiaban en oficinas y casas con aire acondicionado, las personas sin hogar que por lo general no son bienvenidas en espacios pblicos como centros comerciales y restaurantes intentaban en vano escapar de la ola de calor.

La Casa Benedict Labre, un centro de da para personas sin hogar, no pudo conseguir un aparato de aire acondicionado donado hasta cinco das despus de la llegada de la ola de calor. "Se pueden imaginar lo difcil que es tener a 40 o 50 personas en un espacio cerrado y con un calor insoportable", explica Francine Nadler, coordinadora clnica del centro.

La cancula mat a 54 residentes de Montreal. Hasta la fecha, las autoridades no han especificado si entre las vctimas haba alguna persona sin hogar, pero segn el departamento regional de salud pblica, la mayora de las vctimas tena ms de 50 aos, viva sola y padeca problemas de salud fsica o mental. Ninguna tena aire acondicionado. El juez de instruccin de Montreal, Jean Brochu, explic a los periodistas que muchos de los cuerpos examinados por su equipo "estaban en un estado avanzado de descomposicin, y que en muchos casos los cuerpos estuvieron hasta dos das a merced de esta temperatura antes de ser encontrados".

Los pobres y marginados fueron los que ms sufrieron la ola de calor; en silencio. En Estados Unidos, los trabajadores migrantes tienen tres veces ms probabilidades de morir por exposicin al calor que los ciudadanos estadounidenses. En India, donde se espera que 24 ciudades alcancen una media de 35C para el ao 2050, los habitantes de los tugurios son los ms vulnerables . Y a medida que aumenta constantemente el riesgo global de exposicin prolongada al calor mortal, tambin aumentan los riesgos asociados de catstrofe humana.

Segn una previsin que hicieron pblica unos investigadores hawaianos el ao pasado, si se permite que las emisiones de gases de efecto invernadero sigan aumentando al ritmo actual, la proporcin de la poblacin mundial expuesta a un calor mortal durante al menos 20 das al ao aumentar del 30% actual al 74% para el ao 2100. Llegaron a la conclusin de que "una creciente amenaza para la vida humana por el exceso de calor parece ahora casi inevitable".

"Morir en una ola de calor es como ser cocinado lentamente", afirma el autor principal del informe, el profesor Camilo Mora: "Es pura tortura. Los pequeos y los ancianos son los ms vulnerables, pero descubrimos que este calor puede matar a soldados, atletas, a todos".

Temperaturas mortales

El ao 2018 ser uno de los ms calurosos desde que se empezaron a registrar las temperaturas, con mximas sin precedentes en todo el planeta, desde los 43C en Bak, Azerbaiyn, hasta los 30C en toda Escandinavia. En Kioto, Japn, el termmetro no baj de los 38C durante una semana. En Estados Unidos, una ola de calor inusualmente temprana y hmeda en julio vio temperaturas de 48,8C en la ciudad de Chino , situada en el condado de San Bernardino, California. Los residentes abusaron de sus aires acondicionados hasta tal punto que se produjeron apagones.

Las zonas urbanas estn alcanzando estas temperaturas mortales con mayor rapidez que las menos pobladas . Las ciudades absorben, crean e irradian calor. El asfalto, el ladrillo, el hormign y los tejados oscuros actan como esponjas para el calor durante el da y emiten calor por la noche. El aire acondicionado es un salvavidas para aquellos que pueden permitrselo, pero hace que las calles sean an ms calientes para aquellos que no pueden.

"Se prev que en el futuro los focos de calor urbanos, combinados con el envejecimiento de la poblacin y el aumento de la urbanizacin, aumentarn la vulnerabilidad de las poblaciones urbanas, especialmente de los pobres, a los impactos sobre la salud relacionados con el calor", advierte un informe del Gobierno de Estados Unidos .

La Organizacin Mundial de la Salud indica que para el ao 2030 el 60% de la poblacin mundial vivir en ciudades, y cuanto ms densamente pobladas estn estos centros urbanos, ms calor concentrarn. Si tenemos en cuenta que las predicciones recientes advierten que las temperaturas en el sur de Asia excedern los lmites de la supervivencia humana para finales de siglo, cada grado cuenta. De hecho, este ao, 65 personas han fallecido a causa de casi 44C de calor en Karachi, Pakistn; una ciudad acostumbrada al calor extremo.

Sin embargo, el impacto es desigual. Por ejemplo, existe una fuerte correlacin entre los espacios verdes de un rea y su riqueza; cuando la sombra de las copas de los rboles puede reducir la temperatura mxima de las superficies entre 11 y 25C , "el paisaje es un indicador de morbilidad en las olas de calor", explica Tarik Benmarhnia, investigador de salud pblica de la Universidad de California, en San Diego. Recientemente public un estudio que constata que las personas que viven en reas con menos vegetacin tienen un 5% ms de riesgo de muerte por causas relacionadas con el calor.

En 2017, investigadores de la Universidad de California, Berkeley, pudieron trazar mapas de las divisiones raciales en Estados Unidos en funcin de su proximidad a los rboles. Los negros tenan un 52% ms de probabilidades que los blancos de vivir en zonas con una "cubierta terrestre no natural relacionada con el riesgo de calor", mientras que los asiticos tenan un 32% ms de probabilidades y los hispanos un 21%.

La contaminacin del aire tambin es ms mortal en estas reas , ya que los xidos nitrosos generan ozono cuando son calentados por el sol, inflamando las vas respiratorias y aumentando el riesgo de mortalidad. "Estos problemas son ms agudos para las poblaciones vulnerables o de bajos ingresos que viven cerca del trfico y en viviendas precarias sin aire acondicionado", seala Benmarhnia.

Lo cierto es que el aire acondicionado seguir fuera del alcance de muchos, incluso cuando se convierta cada vez ms en una necesidad . En 2014, el Departamento de Salud Pblica de Reino Unido expres su preocupacin por el hecho de que "la distribucin de los sistemas de refrigeracin reflejara las desigualdades socioeconmicas, salvo que se subvencionara". Tambin indic que el aumento de los costes del combustible podra contribuir a empeorar esta situacin. Y cuando necesitamos usar menos energa y enfriar el planeta, no solo nuestros hogares y oficinas, depender del aire acondicionado no es un plan viable a largo plazo, y ciertamente no para todos.

En El Cairo, el ambiente es sofocante

La mayora de los estudios sobre olas de calor y salud pblica se han centrado en los pases occidentales. Benmarhnia puntualiza que se han llevado a cabo ms estudios en la ciudad de Phoenix, Arizona, que en todo el continente africano. Sin embargo, se trata de un problema mundial, y especialmente pronunciado en los tugurios urbanos como el ashwiyyat de El Cairo, donde las temperaturas durante los veranos de la ciudad, de cinco meses de duracin, han llegado a los 46C.

Tradicionalmente, los egipcios construan edificios bajos muy cerca unos de otros , formando densas redes de callejones sombreados para que los residentes pudieran protegerse del calor durante el verano. Sin embargo, la rpida construccin de rascacielos y la disminucin de las zonas verdes han hecho que El Cairo, una de las ciudades de ms rpido crecimiento del mundo, sea cada vez ms sofocante. Adems, los recortes en las subvenciones han provocado un aumento del coste de la electricidad entre el 18 y el 42%, lo cual reduce las posibilidades de que muchos residentes pobres puedan tener un aparato de aire acondicionado.

Um Hamad, de 41 aos, es un trabajador del sector de la limpieza y vive con su familia en un pequeo apartamento del norte de la ciudad. Si bien se considera afortunado porque vive en un primer piso, que son relativamente frescos, afirma que "El Cairo es sofocante". Hamad usa ventiladores y agua para mantenerse fresco en el interior, pero la factura del agua cada vez sube ms... "Siempre nos queda el recurso de dormir en el suelo, y usamos ropa de algodn", explica. "Las temperaturas son ms difciles de soportar para las mujeres que usan el hiyab, as que siempre les digo a mis hijas que usen solo dos capas y que sean de colores brillantes".

En un grupo muy compacto de viviendas urbanas en Giza, al sur de El Cairo, Yassin Al-Ouqba, de 42 aos, que trabaja en el mantenimiento de trenes, vive en una casa construida con una mezcla de ladrillos y adobe. Cuenta que en agosto su casa es "como un horno". "Tengo un ventilador y lo coloco delante de un plato de hielo para que esparza aire fro por toda la habitacin. Tambin mojo las sbanas con agua fra".

Manila: un infierno en verano

En Manila, la capital de Filipinas, con un clima tropical y donde la humedad hace que las temperaturas por encima de los 30C sean todava ms intensas, el aire acondicionado es un lujo incluso para los que reciben atencin mdica. El Hospital Dr Jos Fabella Memorial es uno de los centros mdicos del mundo que atiende ms partos. Filipinas, un pas predominantemente catlico, solo recientemente ha empezado a suministrar anticonceptivos gratuitos.

Una habitacin privada en el hospital y con aire acondicionado cuesta unos 650 pesos filipinos la noche (poco ms de 10 euros) pero fuera del alcance de la mayora de las futuras madres, que terminan en pabellones con ventiladores colgados de las paredes. "Estos ventiladores funcionan a todas horas y no suelen durar ms de un ao", explica Maribel Bote, que ha trabajado como enfermera en el hospital durante 28 aos.

El problema se ve agravado por el exceso de pacientes en la sala de maternidad. Aqu se hace evidente el problema de superpoblacin del pas, ya que en algunas ocasiones hasta cinco madres se han visto obligadas a compartir una sola cama . "En verano esto se convierte en un infierno y de los ventiladores solo sale aire caliente", lamenta Bote: "Las madres utilizan abanicos".

En Camboya, que en los ltimos aos ha sufrido olas de calor y sequas devastadoras, sobrevivir al calor es una cuestin de estatus tanto para los prisioneros como para los civiles. A principios de la dcada de 2000, Chao Sophea, de 30 aos, pas ms de dos aos en la prisin Prey Sar de Phnom Penh despus de haber sido condenada por un delito de drogas que ella niega haber cometido. Cuando estaba embarazada de tres meses, fue trasladada a una celda superpoblada destinada a mujeres embarazadas y madres primerizas. Su hija pas all su primer ao de vida.

"Era como una sauna", recuerda Sophea: "Me hice un abanico con una hoja de palma para poder refrescar a mi beb, era lo nico que me poda permitir. La habitacin tena un pequeo respiradero pero puedes imaginarte cunto aire te llega cuando ests en una estancia con tantas mujeres? Solicitamos un ventilador elctrico pero nunca lleg".

Un defensor del medioambiente que prefiere permanecer en el anonimato indica que a principios de ao fue detenido y llevado al mdulo para hombres de Prey Sar. Comparti una celda de unos cuatro metros cuadrados con al menos 25 otros prisioneros. "Dormamos como sardinas enlatadas. No haba aire acondicionado, ni siquiera tenamos un ventilador".

Otros presos tienen mejores condiciones. Un informe de 2015 de la Liga Camboyana para la Promocin y Defensa de los Derechos Humanos seala que supuestamente "algunas prisiones albergan 'celdas VIP' para prisioneros bien conectados o aquellos que pueden pagar por un alojamiento en una sola celda". Se cree que estas tienen aire acondicionado.

Jordania: en una caja de metal en el desierto

La crisis de los refugiados agrava la amenaza que plantea el cambio climtico. Ambos fenmenos estn ntimamente relacionados, ya que los fenmenos meteorolgicos extremos suelen ser un factor de inestabilidad social, poltica y econmica. Un artculo publicado por la revista Science en diciembre evidencia que si no se reducen significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero, las solicitudes de asilo a nivel mundial podran aumentar en casi un 200% a finales de siglo.

En una llanura al norte de Amn, unos 80.000 sirios viven en el campo de refugiados de Za'atari , un asentamiento urbano semipermanente que se cre hace seis aos y considerado actualmente la cuarta ciudad ms grande de Jordania. Hamda Al-Marzouq, una mujer de 27 aos, lleg hace tres aos, huyendo de los bombardeos sobre su vecindario en las afueras de Damasco.

Su marido desapareci durante la guerra, y ella estaba desesperada por salvar a su hijo pequeo y al resto de la familia. Ahora, ocho miembros de esta familia comparten un refugio prefabricado que no es ms que una gran caja de metal. Al-Marzouq explica que en verano la caja se convierte en un horno.

"Es una zona desrtica y pasamos mucho calor", explica en una conversacin telefnica: "Lo sobrellevamos de distintas maneras. Nos despertamos temprano y empapamos el suelo con agua. Luego nos rociamos con agua". No hay electricidad durante el da, as que de nada servira tener un ventilador. Durante la noche tienen electricidad, pero el desierto ya se ha enfriado.

Muchos das su familia espera a que llegue la noche para salir de la caja, con sus cabezas envueltas con toallas mojadas. Pero el mayor problema son las tormentas de arena, que pueden llegar violentamente durante los meses de verano y azotar el campamento durante das. "Tenemos que cerrar las ventanas de nuestro refugio", explica. En estos casos, la habitacin sube de temperatura: "Es sofocante. Empapamos las toallas y tratamos de respirar a travs de ellas".

El hijo de Al-Marzouq, de cinco aos, sufre problemas respiratorios y frecuentemente contrae infecciones. Muchos refugiados del campamento padecen de asma.

El acceso a agua tambin ha sido un problema. En el norte de Jordania, uno de los pases con mayor escasez de agua del mundo, la demanda ha aumentado tras la llegada de los refugiados. Una operacin coordinada por UNICEF permitir que antes de octubre todos los hogares del campamento estn conectados a una red de agua, lo que, segn Al-Marzouq, supondr un gran alivio.

"Solamos recoger agua con bidones y tenamos que cargarlos durante largas distancias. Con el nuevo suministro, que ya funciona en algunas partes del campamento, todo es ms fcil. Ya no hay peleas por conseguir agua. Ahora todos estaremos en pie de igualdad".

Un plan para el futuro?

En general, se est demostrando que la desigualdad alimenta los hornos urbanos. Los investigadores estadounidenses que en 2013 descubrieron que la vulnerabilidad al calor urbano estaba relacionada con las desigualdades raciales, tambin constataron que cuantas ms diferencias haya en una misma ciudad, ms calor pasan sus habitantes.

En declaraciones al LA Times , Rachel Morello-Frosch, una de las coautoras del estudio, seala que "este patrn de segregacin racial parece aumentar el riesgo de todos los habitantes de la ciudad de vivir en un ambiente ms caluroso".

Evidenciaron que una manera efectiva de luchar contra el calor extremo en las ciudades es tratarlas como un todo, barrios marginados incluidos. Los investigadores recomendaron plantar ms rboles y aumentar las superficies de color claro para reducir el efecto de "isla de calor". Tambin aconsejaron que la planificacin urbana para mitigar el calor extremo "incorporara proactivamente una perspectiva de justicia ambiental y abordara las disparidades raciales y tnicas".

Benmarhnia explica que cuando se hacen esfuerzos para terminar con la exclusin social, todos salen ganando, con la ventaja aadida de que las personas "invisibles" ms vulnerables, como las personas sin hogar y los inmigrantes indocumentados, vuelven a formar parte de la comunidad, que puede atenderlos.

En al menos uno de los pases ms calurosos se han empezado a impulsar medidas en esta direccin . India anunci recientemente que ha llevado a cabo una serie de polticas de salud pblica, que son de sentido comn, y que con ello ha reducido sustancialmente las muertes relacionadas con el calor; que han pasado de 2.040 en 2015 a poco ms de 200 en 2017. Entre estas medidas impulsadas con xito destaca la apertura de los parques pblicos durante el da, la distribucin gratuita de agua y pintar de blanco los techos de las comunidades de las chabolas, lo que ha permitido reducir la temperatura interior en 5C .

Montreal impuls por primera vez un plan de accin de calor similar en 2004 , y consigui reducir la mortalidad en das calurosos en 2,52 muertes por da, pero a medida que las olas de calor se intensifican, es probable que esto deba ser reevaluado. Nadler seala que los impactos devastadores del calentamiento global apenas estn empezando a notarse. "Las ciudades tendrn que replantearse cmo nos preparamos para estas emergencias y qu medidas pueden ofrecer a todos sus habitantes, desde los ms ricos hasta los ms vulnerables".

Traducido por Emma Reverter

Autoras: Amy Fleming / Ruth Michaelson / Adham Youssef / Oliver Holmes / Carmela Fonbuena / Holly Robertson.

Fuente: https://www.eldiario.es/theguardian/Calor-indicador-desigualdad-calando-fuerte_0_804219727.html

 



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