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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2018

Apuntes para la desmitificacin del #Decreto349

Pedro Edgar Rizo Pea
La Jiribilla


Parafraseando a Marx, un fantasma recorre a las redes sociales, el Decreto 349, as ha surgido entre las muchas tendencias en esa red de redes que es la Internet, un supuesto reclamo en contra de la promulgacin del Decreto 349 (Gaceta Oficial Extraordinaria nmero 35 de 2018) que ha llevado a la colocacin de post con link a cartas con reclamo a la Fiscala General, al Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, para que sea derogado an sin haber entrado en vigor (diciembre de 2018), as como declaraciones pblicas de supuestos artistas afectados con el mismo, y hasta un video clip donde se ofende directamente a la figura del Presidente Daz-Canel, sin contar los pocos likes que han sumado de supuestos lderes de opinin.

Tildado como una especie de institucionalizacin de la censura segn medios de prensa forneos, ha sido tomado como estandarte de grupos de disidentes y contestatarios segn ellos se promocionan, para encarar a la institucin sobre supuestas faltas de libertades para desarrollar el arte, logrando confundir a unos pocos que evidentemente quieren confundirse.

Mi formacin profesional como abogado me obliga a analizar esto desde el punto de vista jurdico para luego ver su impacto social.

Lo que los activistas contra el 349 no se han detenido a analizar (tal vez por falta de cultura jurdica o por no leer e interpretar en conjunto) es que este Decreto se promulga sobre la base de las disposiciones para la regulacin del trabajo por cuenta propia en el pas (remitirse al prrafo inicial de la Gaceta), por tanto lo primero que se ve en una norma jurdica es su competencia y alcance, el sector por cuenta propia (personas naturales) y las entidades que contratan los servicios de este sector (personas jurdicas) y los espacios que son empleados (artculo 1 Decreto 349).

O sea, ese primer elemento elimina la base de que el mismo va contra los artistas y sus manifestaciones de creacin. El Estado cubano y el Ministerio de Cultura han promulgado con anterioridad otras normas jurdicas que regulan la relacin de este con los artistas, por solo citar un ejemplo: el Decreto-Ley 106 de 1988 que reconoce a la figura del Creador de las Artes Plsticas y Aplicadas, del cual se han derivado otros tantos decretos para garantizar el desarrollo del arte.

El resto del articulado va orientado a la organizacin del estado actual que tiene la prestacin de los servicios artsticos por los artistas (o seudoartistas), que son contratados por aquellos particulares para prestar un servicio, sin existir un adecuado control (a este control, en vez de censura, se le debe interpretar como el no cobro desmedido de los llamados cover que hacen imposible que la media de la sociedad pueda disfrutar en las instalaciones creadas por el Estado al efecto o en los recin creados espacios de gestin no estatal, pues, como son contratadas sin mediar la institucin cultural, no se cumplen las tarifas de precios a los servicios, quedando a la oferta y demanda estos elementos, con la consecuente evasin fiscal).

Se refieren igual a la suplantacin de la representacin institucional a los artistas, recayendo en figuras no autorizadas y rayando en la ilegalidad, por personas llamadas representantes quienes, en muchos casos, no ostentan los llamados poderes legales, que es el documento legal que ampara su actividad, adems de la contratacin correspondiente segn la legislacin vigente del MTSS.

Cuntas veces hemos odo la frase de que nuestros smbolos son sagrados!? Qu mal sabor queda en nuestras mentes cuando se emplean inescrupulosamente, para dar sensacin de cubana, en productos artsticos ofrecidos al mejor postor, o la banalizacin de la feminidad cubana, agrediendo verbal o sonoramente con letras imposibles de reproducir en medios masivos, y que pululan en los establecimientos estatales y particulares, o el viejo y enraizado racismo subjetivo que vive en la sociedad y es amplificado en estos llamados productos. Contra estos elementos se proyecta el Decreto 349 (Artculos 2 y 3).

La comercializacin del arte no la creacin artstica, la cual es libre y soberana es un fenmeno donde intervienen muchos factores, por tanto, tener un marco regulador y, repito, no controlador, es de vital importancia para lograr que el producto de calidad, de altos valores estticos y culturales, sea el que se ofrezca, dndole la oportunidad al cliente de que seleccione lo mejor de lo mejor, evitando por ende la existencia de la falsificacin, la suplantacin, la chapucera, el mal arte y los advenedizos como productos. Esta es la quintaesencia del Decreto 349 (Artculo 4).

Una vez recorridos estos argumentos, me sumo como abogado, como consumidor y como generador de productos de altos valores artsticos y estticos al Decreto 349.

Fuente: http://lajiribilla.cu/articulo/apuntes-para-la-desmitificacion-del-decreto349


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