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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2018

Sanando heridas de la violencia
Oponer la palabra al silencio

Marcelo Colussi
Rebelin


Durante la ltima sangrienta dictadura militar en Argentina, cuando arreciaban las protestas por las desapariciones, el gobierno de turno promovi una infame campaa publicitaria en los medios audiovisuales. La misma consista en mostrar diversas imgenes asociadas a ruidos enloquecedores: un martillo hidrulico, un beb llorando, una sirena de ambulancia. El efecto que las mismas lograban era de desesperacin. El ruido prolongado se torna insoportable, eso no es ninguna novedad. Luego de esas imgenes, apareca el rostro de una enfermera pidiendo silencio (cono ya universalizado, llamando a la calma en cualquier hospital); y sobre su cara, la leyenda: el silencio es salud. El mensaje estaba claro: mejor callarse la boca, no hablar, no levantar la voz por los desaparecidos que da a da enlutaban el pas. Era una invitacin al silencio.

Desde la ciencia psicolgica, desde la promocin de los derechos humanos y desde una perspectiva poltica crtica debemos decir exactamente lo contrario: el silencio no es salud!! Si algo puede haber sano ante las injusticias no es, precisamente, quedarse callado. Es su anttesis: es hablar!! En ese sentido, no hay nada ms liberador que la palabra.

La violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, deja secuelas tanto fsicas como psicolgicas.

Si bien el concepto de violencia es muy amplio, en trminos generales debe entendrsela como un agente externo que agrede a quien la padece. En esta perspectiva se inscribe como violencia cualquier ataque a la integridad del sujeto: desde un desastre natural o un accidente grave a la guerra, el maltrato intrafamiliar, el abuso sexual o la violencia poltica. Las consecuencias que trae esa agresin varan de acuerdo a la constitucin personal del sujeto que la experimenta y del contexto en que se da. Pero siempre, en mayor o menor medida, un hecho violento deja marcas.

En la experiencia clnica esa afrenta se denomina trauma:

Acontecimiento de la vida de un sujeto caracterizado por su intensidad, la incapacidad del sujeto para responder adecuadamente y el trastorno y los efectos patgenos duraderos que provoca en la organizacin psquica. Ese trauma se caracteriza por un aflujo de excitaciones excesivo en relacin con la tolerancia del sujeto y su incapacidad de controlarlo. Laplanche y Pontalis Diccionario de Psicoanlisis.

Muchas veces el padecimiento de un hecho violento produce un cuadro clnico especfico llamado neurosis traumtica:

Tipo de neurosis en la que los sntomas aparecen consecutivamente a un choque emotivo, generalmente ligado a una situacin en la que el sujeto ha sentido amenazada su vida. (dem)

Los efectos psicolgicos de la violencia son variados: puede encontrarse miedo, angustia, desorganizacin o desestructuracin de la personalidad, sintomatologa psicosomtica. En algn caso puede desencadenarse una reaccin psictica.

La salud mental de un sujeto o de una comunidad es un ndice particularmente significativo de su calidad de vida. Quien vive aterrado, atemorizado, quien no puede hablar de s, de sus problemas, vive mal. Todo aquel que ha padecido ataques a su integridad arrastra una carga difcil de sobrellevar, y en muchos casos manifiesta trastornos clnicos. Diferentes investigaciones con poblaciones que estuvieron sometidas a hechos violentos (mujeres violadas, gente que vivi en guerra -como civil o como combatiente-, desplazados de sus regiones de origen, perseguidos polticos, comunidades vctimas de la discriminacin tnica) dan cuenta que entre un 25 y un 50 % de sus integrantes evidencian sntomas de disfuncionalidad (lo que algunos llaman stress post-traumtico). Gente que sufre, que vive mal; poblaciones completas que padecen aflicciones ligadas a un hecho traumtico -y traumatizante-. Todo esto deteriora la posibilidad de desarrollo y plena realizacin.

Un mtodo adecuado para devolver la salud deteriorada es propiciar la palabra ah donde hay silencio y olvido. La palabra, en ese sentido, es liberadora.

Cuando las excitaciones se tornan inmanejables, cuando se supera la tolerancia, hay una ruptura en el equilibrio psicolgico. El aparato psquico (tomando la idea freudiana), cuya funcin es mantener la constancia del sujeto, hace sntoma, siendo ste el intento de defenderse de esa carga excesiva. Solamente rastreando el tejido que llev a esa situacin, poniendo en palabras y recuperando la historia donde aparece el cuerpo extrao desestabilizador, as se puede reparar el dao ocasionado a la organizacin psicolgica. Hablar sobre el hecho traumtico, desenmascararlo, recuperar la historia que qued elidida tras l; en otros trminos, buscar la verdad en el ms puro sentido de los griegos clsicos: altheia -des - ocultamiento-, ese es el mtodo psicoteraputico que puede ayudar a superar el trastorno ocasionado por esa conmocin.

Por qu la palabra es teraputica? Al hablar, y ms an, dado cierto encuadre que favorece una situacin de intimidad, el sujeto afectado puede des-ocultar, puede saber algo que, inconscientemente, prefiere ignorar. El hecho traumtico es displacentero; la dinmica intrapsquica tiende a desconocerlo para evitarse angustia. La neurosis traumtica es una construccin que intenta mantener a raya la aparicin de ansiedad ligada a ese hecho perturbador; pero en su intento consume una enorme cantidad de energa y desva al sujeto de la posibilidad de gozar ms plenamente su vida. La palabra que reconstruye la trama significativa en que aparece el trauma puede reencauzar esa energa destinada a olvidarlo (olvido que es siempre parcial: lo reprimido retorna como sntoma). As, hablando, se accede a una verdad que, aunque dolorosa, posiciona ms sanamente al sujeto.

La experiencia clnica del trabajo con diversas poblaciones vctimas de algn tipo de violencia ensea que el grupo de pares, de aquellos que sufrieron el mismo padecimiento, es una instancia muy adecuada para desarrollar un abordaje teraputico. Gente que se une por un problema en comn, que busca una respuesta a ese hecho violento compartido; grupo de autoayuda se lo llama. Gente que hablando sobre su historia, sobre un hecho que los marc particularmente, puede encontrar alternativas sanas para seguir viviendo.

La violencia poltica deja profundas y muy especiales marcas en quien la padece; tenemos ah vctimas que no encuentran explicacin lgica al por qu un da su vida se vio conmocionada de una forma atroz. La salud mental est estrechamente vinculada a los procesos sociales y organizativos de la comunidad.

Pasado ya el hecho traumtico, la mejor manera en que quien lo sufri puede recomponer su salud afectada es iniciando un proceso de revisin y recuperacin de su historia dormida. La comunidad juega un papel decisivo en esto. La salud mental, as entendida, no es un campo de accin especfico de especialistas -sin dejar de reconocer que los tcnicos tienen mucho que aportar al respecto-. Es, ante todo, un derecho humano de la poblacin. No puede haber salud mental, ptima calidad de vida, mientras la gente no pueda decir qu pas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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