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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2018

Del retorno de la flexibilidad laboral
Inconstitucionalidad de los acuerdos ministeriales que regulan las relaciones laborales del sector bananero

Anah Macaroff
IEE / Ocaru


El pasado 20 de agosto, la Asociacin Sindical de Trabajadores Agrcolas, Bananeros y Campesinos (ASTAC) present un recurso de inconstitucionalidad respecto a tres Acuerdos Ministeriales, promulgados por el Ministerio de Trabajo entre abril de 2017 y mayo de 2018, relativos a la regulacin de las relaciones de trabajo agrcola, en general, y el sector bananero en particular.

Este conjunto de acuerdos representa un retroceso normativo respecto a los derechos consagrados, tanto en la Constitución de la República como en tratados internacionales ratificados por el Ecuador; en temas relacionados con la libertad sindical, el derecho a la negociacin colectiva y el derecho al trabajo digno que implica el acceso a un salario mínimo y a la estabilidad laboral.
Esta regresin normativa responde a un escenario poltico donde las lites bananeras que han ejercido una permanente influencia sobre las decisiones estatales, tienen en el actual gobierno un terreno frtil para empujar polticas en beneficio de los grandes grupos econmicos dedicados a actividades de exportacin. Con representantes propios dentro del ejecutivo, por ejemplo, el actual Ministro de Trabajo, hijo del Director Ejecutivo de la Asociacin de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), -haciendo caso omiso de los evidentes conflictos de intereses-, dicta los acuerdos ministeriales que analizaremos a continuacin, en beneficio directo de las grandes empresas y grupos econmicos y en detrimento de las y los trabajadores bananeros.

Balance histrico de las condiciones laborales del sector

Cuando nos referimos a la importancia que el sector bananero tiene para el pas, hacemos referencia tanto a que el Ecuador provee una tercera parte de las exportaciones mundiales como a la cantidad de fuentes de trabajo que este sector genera. Segn los nmeros de la Asociacin de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), la actividad emplea a 250.000 trabajadores directos y entre 2 y 2,5 millones de trabajadores relacionados con la actividad productiva y exportadora .
A pesar del reconocimiento de la importancia del sector y sus ingresos para el pas, las condiciones laborales han distado de ser aceptables. nicamente en sus inicios, all por mediados del siglo XX, la necesidad de atraer mano de obra posibilit que los salarios de los trabajadores bananeros alcanzaran niveles superiores a los de otras actividades agrícolas; sin embargo, esta situacin cambiara tras la primera crisis del sector. Desde entonces, los trabajadores bananeros han estado bajo un rgimen de explotacin laboral y permanente vulneracin de derechos. Esta situacin es el resultado del inmenso poder que grandes productores y exportadores han demostrado tener sobre los diferentes gobiernos para hacer caso omiso de las leyes y conseguir que se promulguen normativas acordes a sus intereses.
Con el ingreso del neoliberalismo, la presencia del sector bananero dentro de los gobiernos se consolida, tanto en cargos electivos (diputados, alcaldas, etc.) como mediante designaciones en cargos provinciales y nacionales, especialmente el Ministerio de Agricultura.
En este contexto, los gobiernos neoliberales promovieron y posibilitaron la expansin a gran escala de la tercerización laboral, es decir, la contratación a través de pequeñas empresas prestadoras de servicios, lo que exime a las empresas de gastos por concepto de prestaciones sociales (Marini, 1996), arrasando con los derechos laborales de todos los trabajadores. En el caso de los trabajadores bananeros, la tercerizacin tom forma en los llamados enganchadores que llevaban a los trabajadores temporalmente a diferentes plantaciones generando una aparente separacin entre la esfera productiva y reproductiva del trabajador, tornando invisible al capital y al dueño de los medios de producción (Martínez, 2005).
A su vez, se profundiza el proceso de despojo de tierras de los pequeos productores que pasan a engrosar el ejrcito de trabajadores asalariados. Las riquezas de la produccin y exportacin bananera benefician nicamente a un pequeo grupo, solo un puado de grandes productores y exportadores controlan los diversos sectores relevantes de la cadena, bajo una estructura oligoplica (Baquero, Fernández, y Garzón, 2004). Adems, estos conglomerados importan y comercializan los insumos qumicos y tcnicos para abastecer a la agroindustria en general, incluyendo al sector bananero (Marega, Philipp y Vitali, 2017). Como ejemplo, podemos mencionar la empresa Fertisa perteneciente al grupo Wong y la empresa Fertilizantes del Pacifico perteneciente al grupo Noboa; ambos son los principales productores y exportadores nacionales de Banano. De modo tal que, la dinmica de la produccin bananera conlleva la articulacin subordinada de pequeños y medianos productores a las grandes exportadoras que funcionan como enlaces para el mercado mundial, y como proveedoras de los insumos (Marega, Philipp y Vitali, 2017).
En este contexto, los pequeos productores, sujetos a una mayor inestabilidad y vulnerabilidad ante las fluctuaciones de mercado, se tornan ms propensos a la venta de sus tierras (Rodríguez, 2008, En: Marega, Philipp y Vitali, 2017) o a la prdida de las mismas a causa de las deudas contradas con las empresas proveedoras de insumos; as, las grandes productoras como Noboa se fueron haciendo de las tierras de los endeudados pequeos productores. En el caso de los pequeos productores, que han logrado mantener sus tierras, una gran parte completa sus ingresos emplendose como trabajadores asalariados de las grandes plantaciones.
Lo anterior nos permite hablar de la consolidacin de un modelo de explotacin en base a una masa de campesinos con poca tierra y un excedente de fuerza laboral disponible como trabajadores ocasionales; en otras palabras, una masa de trabajadores rurales, todavía vinculados a las unidades campesinas, que son la base para la formación de mercados de trabajo nada transparentes desde el punto de vista capitalista (Martinez, 2014: 129).
A este cuadro hay que sumar el hecho de que, antes de la dolarizacin, Ecuador mantenía ventajas competitivas, en trminos de costos de produccin, con sus principales competidores como Costa Rica. Sin embargo, con la dolarizacin, al subir los costos de produccin, especialmente en relacin a los insumos importados, se pierde esta ventaja comparativa (Baquero, Fernández, y Garzón, 2004). Hay que sealar que, una característica de los agronegocios, es que construyen su competitividad mediante la reduccin de costos por la vía de abaratar la fuerza de trabajo y los insumos, ms que por una apuesta al aumento de la productividad. Es decir, en vez de invertir en tecnologa o infraestructura que les permita aumentar la produccin reducen los sueldos para producir a menor costo y, de ese modo, mantener la competitividad en el mercado. En consecuencia, con el argumento de la competitividad, el principal mecanismo aplicado recae sobre los trabajadores mediante el declive de sus salarios.
Al inicio del gobierno de Rafael Correa, medidas como el Mandato No. 8 que prohiba la tercerizacin laboral y cualquier forma de precarizacin del trabajo; la prohibicin del trabajo infantil; y la inclusin en el cdigo penal de mayores consecuencias para los empleadores que incumplan con la afiliacin de sus trabajadores, generaron expectativas entre los trabajadores. Sin embargo, a pesar de los avances normativos, muchos empresarios bananeros encontraron formas de evadir responsabilidades mediante estratagemas legales o incumpliendo abiertamente las normas ante la ineficiencia de los controles y el amparo de los largos procesos que resultan de las denuncias por violacin a los derechos laborales. As, aunque aument el nmero de trabajadores afiliados, la informalidad del sector permaneci por encima del 50%; tal como lo reconocen los mismos empresarios:

La agricultura representa, en trminos de PIB, un poco menos del 10%; histricamente ha oscilado ah, sto la ubica en el tercer lugar en importancia, pero en trminos de ocupacin de mano de obra es de largo el ms importante, pues ocupa al 25% de la poblacin ecuatoriana; lastimosamente es el sector donde ms precarizacin laboral hay. Porque mientras el pas tiene alrededor de un 40% de mano obra formal, lo cual tambin es triste, en agricultura la formalizacin es menor al 25% (Entrevista Kleber Siguenza, Diciembre de 2017).

Entonces, nos encontramos ante un avance normativo que no se refleja de manera contundente en la realidad cotidiana, lo que da cuenta de una ineficiencia o complicidad del Estado para hacer cumplir su propia legislacin. Sin embargo, no es menos cierto que la existencia de estas leyes representa un mnimo indispensable en la defensa de los derechos laborales de las y los trabajadores.

Situacin laboral actual de los trabajadores bananeros ante el retroceso normativo en temas laborales

Las lites que al final del gobierno anterior tenan cada vez ms influencia pero no representantes directos, encontraron en el gobierno de Lenn Moreno la posibilidad de colocar figuras propias en sectores claves del gabinete. El sector bananero, que al final del gobierno anterior haba conseguido la firma del Tratado Multipartes con la Unin Europea, consigui colocar nada menos que un ministro de trabajo afn a sus intereses, Ral Clemente Ledesma, hijo de Eduardo Ledesma, expresidente y actual Director Ejecutivo de la Asociacin de Exportadores de Banano de Ecuador; adems, el nuevo ministro est vinculado a la exportacin de banano y varios de los asamblestas son hacendados bananeros. Esta presencia al interior les permite avanzar en una flexibilizacin de las condiciones laborales de los trabajadores.

Es preciso sealar que el retorno a la flexibilizacin comenz durante el gobierno anterior. En 2015, ante el retroceso de la economa, el entonces Presidente Rafael Correa anunci: estamos estableciendo formas de contrato más flexibles para estos tres sectores: construcción, agropecuario y transporte (Rafael Correa, 26 de diciembre 2015, Enlace Ciudadano No 456, en https://www.youtube.com/watch?v=0lXJXf_ykYc). En octubre del 2015, el Ministerio haba emitido la norma para que los trabajadores agrcolas reciban su salario de forma diaria, semanal, quincenal o mensual en formas de Contratos de trabajo discontinuo. En el 2016, se aprob un proyecto de ley urgente en materia econmica con el fin de flexibilizar el empleo. Que segn palabras del Presidente Rafael Correa, con la flexibilidad laboral se permitir que en condiciones extremas, y previo acuerdo entre las partes entre empleadores y empleados para evitar un mal mayor: perder empleo. Por ejemplo, en lugar de que cierre una empresa, o que despida trabajadores, por pagar ocho horas cuando slo necesita seis, que pueda trabajar solo seis horas laborales (en El Expreso, 13 de febrero 2016. Correa abre la puerta a la flexibilidad laboral).

Con la llegada de Lenn Moreno y la designacin de Ral Ledesma en el Ministerio de Trabajo se avanza en el camino de la flexibilizacin laboral bajo el argumento de aumentar las fuentes de empleo. Entre las medidas adoptadas, el Ministro aprueba, mediante acuerdos ministeriales, nuevas modalidades de contratacin que se acoplan a las exigencias de los empresarios violando derechos consagrados en la Constitucin. Estos acuerdos son el Acuerdo Ministerial No. MDT-2017-0029, del 21 de abril de 2017, que regula las relaciones de trabajo especial en el sector agropecuario, ganadero y agroindustrial; y los Acuerdos Ministeriales del 10 de mayo de 2018; MDT-2018-0096 que establece un "Contrato de Trabajo Especial por Actividades a Jornada Parcial para el Sector Agrícola", y MDT-2018-0074, que establece un "Contrato de Trabajo Especial por Actividades a Jornada Parcial para el Sector Bananero.
Lo primero a sealar respecto a este conjunto de acuerdos es su contradiccin con los artculos: 326.7, 326.8, 326.13 y 328 de la Constitucin, interpretados a la luz de los Convenios OIT 87, 98, 144, 111, 110 y 131 vulneracin del derecho a la libertad sindical, a la negociacin colectiva, a la remuneracin justa y al salario mnimo. Y es que en todos ellos se estipula que determinados elementos del salario y de la jornada quedarn determinadas por acuerdo entre las partes siendo las partes el empleador y el empleado de manera individual, dejando por fuera el derecho a la negociacin colectiva . En este sentido, como seala la demanda presentada por ASTAC: se provoca una individualizacin de la relacin de trabajo, obviando la importancia del papel de las organizaciones sindicales y de la negociación colectiva en la determinacin de las relaciones entre empresarios y trabajadores. A su vez, las modalidades establecidas por estos convenios no solo sujeta la forma de pago y beneficios legales al acuerdo de las partes contratantes, desconociendo la negociacin colectiva, sino que, al no hacer expresa la obligacin de respetar los mnimos salariales, deja sin proteccin al trabajador dejando abierta la posibilidad de que se viole el derecho a una remuneracin justa. De este modo, los acuerdos contradicen la obligacin del Estado de acabar con el subempleo, en conexin con la dignidad humana, la prohibicin de la precarización y de la afectación de los derechos de las personas trabajadoras, en el marco de la prohibicin de regresividad en derechos. Todas estas violaciones se derivan de la creacin, mediante estos Acuerdos, de distintas modalidades contractuales caracterizadas por su elevada precariedad (carcter temporal, a tiempo parcial, sin una duración determinada y con una regulacin vinculada fundamentalmente a la voluntad empresarial).
La inestabilidad laboral a la que quedan expuestos estos trabajadores se hace evidente en el Art. 12. del acuerdo 0074, y el Art. 13 del acuerdo 0096 donde dicen: El empleador podr convocar nuevamente al mismo trabajador con el cual celebró el "Contrato de Trabajo Especial Discontinuo a Jornada Parcial para el Sector Bananero", para lo cual llevará un registro de los trabajadores bajo esta modalidad contractual, en el cumplimiento de las actividades bananeras. Es decir que, si al empleador le da la gana puede volver a convocar al mismo trabajador, pero no est obligado, con lo cual no hay estabilidad laboral de ningn tipo. Se trata de disposiciones contractuales que permiten que el empresario finalice la relación laboral según su voluntad, con un límite temporal mínimo y esto puede ser manejado por la empresa para perseguir a los trabajadores que reclamen sus derechos como ya ha ocurrido, por otro, al reducir la jornada provocan una reducción salarial, y de esta forma no se reconoce un salario mínimo, lo que puede situar a la trabajadora o trabajador en una situación de ingresos insuficientes para una vida digna (el contrato permite que una persona trabaje sólo 52 días discontinuos dentro de un ao a jornada parcial).
Por lo anterior, ASTAC sostiene que en estos acuerdos se viola el derecho a un trabajo digno y a la prohibicin de la precarizacin derivada de la aprobacin de modalidades contractuales temporales, atípicas, sin causa, sin las adecuadas garantas de mnima estabilidad y sin justificacin. Y el derecho a condiciones de trabajo dignas, en concreto al descanso, a la limitacin razonable de horas de trabajo y a la consideracin específica de proteccin para los casos de actividades insalubres. Esto ltimo se debe a que el conjunto los Acuerdos Ministeriales 0029, 0074 y 0096 no aseguran el cumplimiento del mínimo de descanso de 24 horas consecutivas establecido en el Convenio 110, consagrado en la Constitución de Ecuador y en los Tratados Internacionales .
Si tomamos en cuenta, como ya se mencion ms arriba, que existe un alto porcentaje de trabajadores en la informalidad, la puesta en marcha de estos acuerdos parece una herramienta perfecta para permitir que los empleadores continen sin regularizar a sus trabajadores. De este modo, se avala una prctica habitual en las bananeras que consiste en una flexibilidad cuantitativa, es decir, la promulgacin de contratos temporales para actividades permanentes. Estos trabajadores son jornaleros que tienen una relacin permanente (continua) con la plantacin, pero que dada su forma de contratacin (diaria) no pueden ser reconocidos como trabajadores permanentes, con lo cual quedan excluidos de las ventajas legales de los permanentes (Marega, Philipp y Vitali, 2017: 11).
Si bien el Ministro de Trabajo, afirma que la entidad tiene las herramientas para controlar que no se apliquen estas modalidades a contratos nuevos y seal que la intensin no es precarizar sino regularizar lo que no est afiliado y slo en casos especficos. No se trata de cambiar de un trabajo fijo a uno temporal, esa no es la idea, ni se debe, ni se puede permitir . Hasta la fecha, el Ministerio de Trabajo, lejos de mostrar eficiencia en los controles, ha dado pocas seales de confianza al respecto, y se puede intuir cierta connivencia con las empresas bananeras. Qu confianza puede despertar un Ministro, que al ser consultado sobre la permanencia de los niveles de informalidad en el sector asegura que aunque existe una serie de normativas para reducir los ndices de subempleo e informalidad, todava hay muchos casos donde el trabajador prefiere que se le pague 'por debajo de la mesa, con esta afirmacin el Ministro traslada la responsabilidad de la informalidad a los trabajadores en vez de enfocarse en los empleadores que incumplen la normativa, y adems agreg que: lamentablemente si el empleado no est en nuestro sistema, la persona no puede reclamar sus derechos sociales y sacar provecho de ellos con lo cual parece desconocer que es obligacin del Estado de actuar como garante en el cumplimiento de derechos. Al parecer estas afirmaciones no responden a una desafortunada declaracin aislada sino al discurso oficial manejado por el Ministerio ya que tuve la oportunidad de escuchar de manera directa aseveraciones similares fueron expresadas por una funcionaria del MDT durante una reunin organizada por diferentes ministerios con la Sociedad Civil en el marco del Dilogo estipulado en el Ttulo nueve del Acuerdo Comercial con la Unin Europea realizado el da 19 de Julio del 2018 en la Universidad Andina Simn Bolvar.

Nos llama la atencin que, mientras los trabajadores bananeros denuncian los acuerdos, desde las lites estas medidas sean elogiadas como uno de los logros del actual gobierno: como las nuevas modalidades de contratacin en varios sectores productivos, en especial el bananero, que se debe a la gestin del Ministro de Trabajo. Ello permitir mayor flexibilidad en la relacin productor- trabajador y crea normas que estn acordes a la actividad de este sector, lo que permitir seguridad entre ambas partes. Esto tambin fue insistencia de nuestro gremio, afirmaba el padre orgulloso Eduardo Ledesma en la seccin mensajes con la que se abre la revista de AEBE, (en Bananota No. 129 de abril mayo 2018).
Para cerrar, quisiera retomar una reflexin de Theotônio dos Santos, quien miraba con preocupacin cmo frente a la ofensiva general del gran capital las fuerzas de izquierda latinoamericanas se ablandaron con los pocos años de ejercicio del poder (Theotônio dos Santos, 2016:56). La prdida de radicalidad de los llamados gobiernos progresistas que se alejaron de las bases que inicialmente les apoyaron e incluso, en muchos casos, buscando su debilitamiento abri camino al avance regional de la derecha que nos pone ante un nuevo escenario, sin duda ms difcil, en el que hay que reconstruir la radicalidad desde de los sectores populares y sus formas organizativas propias.

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[1] Antroploga, investigadora asociada al Instituto de Estudios Ecuatorianos  

[2] Segn declaraciones del entonces Ministro MAGAP Javier Ponce en 2014, en las 180 mil hectreas de banano trabajaban 90 mil empleados de forma directa, y de ese grupo casi 50 mil era informales, si bien los datos de AEBE son de 2017 llama la atencin la gran diferencia entre ambas cifras. (Ecuavisa, Martes 14 de Octubre de 2014 )

  [3] Ver: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/guayaquil/1/tenguel-antiguo-enclave-y-tierra-de-futuro

[4] Solo por mencionar algunos casos de representantes del sector que ocuparon puestos claves dentro del Estado podemos sealar al mismo presidente Febres Cordero, fue durante mucho tiempo considerado como la mano derecha de Luis Noboa y ocup puestos gerenciales en la Exportadora Bananera Noboa, su ministro de agricultura Marcel Laniado era un productor bananero que provea a la Standard Fruit Company DOLE. Durante el gobierno de Abdal Bucaram el Ministro de Agricultura, Hugo Encalada Mora es un empresario bananero y camaronero; En el gobierno de Mahuad el presidente del Congreso, Juan Jos Pons Arzaga era dueo y gerente de la compaa exportadora de banano Costatrading y Salomn Larrea, productor bananero, ex-gerente de la Exportadora Bananera Noboa fue Ministro de Agricultura y Ganadera. Lucio Gutirrez el 22 de enero del 2000, quien nuevamente lo nombrara en ese cargo en reemplazo de Sergio Seminario. Seminario, fue primer presidente de AEBE entre 1999 a 2001, ejerci como Ministro de Agricultura con Lucio Gutirrez, desde Octubre de 2003 hasta febrero de 2004, su designacin se realiz en medio una fuerte tensin por el precio de la caja de banano y enfrent la oposicin de los productores de banano. En la actualidad el Ministro del trabajo Ral Ledesma, est fuertemente vinculado al sector bananero.

  [5] Según HRW, en las plantaciones de Reybancorp de Segundo Wong, solamente 700 de los 5600 trabajadores, es decir el 13 % son empleados directamente por la compañía, mientras que el 87 % de los trabajadores son subcontratados (2002, p. 74).

  [6] Sin embargo, la importancia ecuatoriana en la producción bananera se mantiene gracias a ventajas comparativas naturales que el país posee, asociadas a factores climáticos que le permiten una produccin sostenida a lo largo de todo el ao y una menor afectacin de plagas.

[7] Tras la salida de Rubn Flores del Ministerio de Agricultura y Ganadera, en la terna para el puesto resonaban dos nombres provenientes del sector bananero. Por un lado, Richard Salazar director ejecutivo de la ASOCIACIN DE EXPORTADORES DE BANANO "ACORBANEC" y por oro Xavier Lazo productor y exportador, cercano al Ministro de finanzas Richard Martnez , quien finalmente fue el elegido para el cargo reforzando la presencia del sector dentro del gobierno.

[8] Garantizados en los artículos 326.7, 326.8, 326.13 y 328 de la Constitucin y en los Convenios OIT 87, 98, 144, 111, 110 y 131.

[9] Es importante sealar que la demanda de inconstitucionalidad presentada el pasado 20 de agosto por ASTAC contempla an ms aspectos que los aqu retomados.

[10] Ral Ledesma En: El Universo,14 de abril, 2018 Gremios analizan las nuevas formas de contratacin en Ecuador

[11] En: El importante rol de la mujer en el sector bananero El Productor, 9 de marzo del 2018. Disponible en:  https://elproductor.com/noticias/el-importante-rol-de-la-mujer-en-el-sector-bananero/

BIBLIOGRAFA

ASTAC (2018) Demanda de Inconstitucionalidad presentada el 3 de agosto de 2018. Disponible en: https://drive.google.com/file/d/1M7qeUMz31TNDpAKNcSP2cbIEOypqnDZa/view
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Human Rights Watch, (2002) Tained Harvest. Child Labor and Obstacles to Organizing on Ecuadors Banana Plantations, New York.
Marega, Magali; Philipp Gretel; Vitali Sofía (2017). Estrategias gremiales frente a la precarización laboral en el sector bananero de Los Ríos, Ecuador. XXXI Congreso ALAS -Uruguay, 3 y 4 diciembre 2017.

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Ministerio del Trabajo, (2014). Informe de gestión 2014: La revolución del Trabajo, Ministerio del trabajo, Quito. en
Siguenza Kleber (2017) Entrevista realizada el 12 de diciembre de 2017

Theotônio dos Santos (2016) en: Gentili, Pablo América Latina : la democracia en la encrucijada / Pablo Gentili; Nicolás Trotta; compilado por Pablo Gentili; Nicolás Trotta. - 1a ed adaptada. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Editorial La Página S.A.,. 170 p.

Publicado originalmente por: Instituto de Estudios Ecuatorianos

Fuente: http://ocaru.org.ec/index.php/coyuntura/articulos/item/8502-del-retorno-de-la-flexibilidad-laboral-inconstitucionalidad-de-los-acuerdos-ministeriales-que-regulan-las-relaciones-laborales-del-sector-bananero



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