Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2018

La nueva Constitucin, la riqueza buena y la mala palabra

Ernesto Prez Castillo
Progreso Semanal


A veces se nos escapan las palabras. A veces se corren en un exabrupto, y a veces se nos atragantan, se esconden las urgentes, las ms necesarias, buenas o malas palabras. A veces, sencillamente, no hay manera de soltarlas.

Solo por un desliz as consigo explicarme la ausencia en el Proyecto de Constitucin que ahora se discute en la republica cubana, que a nuestros parlamentarios se les haya saltado una palabra imprescindible.

En esa palabra pensaba mientras los parlamentarios, elegidos por el pueblo, debatan hace unas semanas, en un debate largo y a punto del encono, el Ttulo II, sobre los Fundamentos Econmicos, que en la redaccin propuesta para su Artculo 22 plantea que: El Estado regula que no exista concentracin de la propiedad en personas naturales o jurdicas no estatales, a fin de preservar los lmites compatibles con los valores socialistas de equidad y justicia social.

Varios diputados, en realidad varias diputadas, reclamaban que al artculo le faltaba algo, le faltaba una palabra. Consideraban ellas que, junto a la palabra propiedad, deba aparecer, deba aadirse, la palabra riqueza. O sea, queran proscribir que existiese concentracin de la propiedad y a su vez proscribir tambin la concentracin de la riqueza.

Quienes se les opusieron tenan un primer argumento: qu cosa es riqueza?, cmo la mediremos, y a partir de cunta cantidad estaramos hablando para considerarla concentracin de riqueza?

Y tenan un argumento mejor: no es mala la riqueza. De hecho, aspiramos a la riqueza y a la redistribucin al menos justa, si no equitativa, de la riqueza. Mala, seguan argumentando, es la riqueza mal habida. Pero no debe ser tachada, per se, de mala, la riqueza.

Cuando, en mi opinin, no estuvieron a la altura esperada, fue a la hora de citar buenos ejemplos de lo que consideraran riqueza buena: hablaron de los deportistas que por su esfuerzo y su altsimo rendimiento en competiciones ms all de la Isla obtuvieran cierto grado de riqueza, y mencionaron tambin a los artistas que gracias a su talento y maestra consiguieran reconocimiento internacional y alguna riqueza.

Es remarcable que, a ninguno de los parlamentarios, en ningn extremo de la sala, se le ocurriera citar como riqueza buena la que hipotticamente pudiese generar un emprendedor, un trabajador privado, un cuentapropista, o los miembros de cualquier tipo de cooperativa. No, ellos se limitaron al nobilsimo e indiscutible ejemplo de los atletas y de los artistas.

No s si es que temieran decirlo, por no azuzar al coco, o no se les pas entonces por la cabeza, la posibilidad de que algunos de aquellos poseedores de riqueza buena por ellos mencionados, pongamos, un pintor o un pelotero, de pronto se retirase y montara un restaurant de lujo y generara an ms riqueza. En tal caso: cambiara de signo su riqueza?

Pero bueno, al menos consiguieron demostrar el punto de que no era mala la riqueza. Que contra el enriquecimiento ilcito, contra la mala riqueza, tenemos leyes suficientes, que solo hay que hacerlas cumplir. Que del resto, de la redistribucin de la riqueza de la buena riqueza, deban ocuparse los impuestos. Y cunta ms riqueza generada, mejor para todos. Algo as, pues cito de memoria.

Concluido el debate, y llevada a votacin la propuesta, fue rechazada, de manera unnime ese viejo mal hbito que lastra nuestro parlamento. No se incluy, y no proscribe nuestra ley de leyes, por ahora, la acumulacin de la riqueza.

Llegado a ese punto, comenc a sonrer, pues record de pronto el chiste del congreso de los vagos que debaten, encarnizadamente, cuntos meses, cuntas semanas, cuntos das, o cuntas horas, debera trabajarse al ao. La discusin la cort el nico vago lcido, planteando que hasta cundo se iba a hablar all de trabajo, que cundo se hablara del tema importante: el de las vacaciones.

Recordar el chiste me trajo a la memoria la palabra que al parecer faltaba, y que no era la palabra riqueza. Para confirmarlo me consegu el texto, la propuesta aprobada, y me lo he ledo, del pe al pa, hasta el glosario, las treintiuna pginas. Hay una pgina treintids, pero como deca Guilln, est vaca.

Ni a cuatro ojos, ni con el buscador automtico, encontr en el PDF la maldita palabra. En la nueva propuesta constitucional cubana falta, no aparece ni una sola vez, no se menciona para nada, una palabra: la palabra pobreza. Y debera estar ah. Nuestra Constitucin debera incluir en blanco y negro, de ser posible con maysculas, la palabra pobreza. Adems de regular que no exista concentracin de la propiedad, debera la Constitucin proscribir la acumulacin y la concentracin de la pobreza. Debera ser una obligacin del Estado, una de sus funciones principales, reclamable por el pueblo, la lucha contra la pobreza.

Y luego, adems, tener leyes que establezcan un lmite, unos mnimos permisibles, sobrepasados los cuales tendra el Estado la obligacin de intervenir y sacar, a quien sea, de lo que legalmente se considere pobreza, all donde sea detectada, que no es difcil ahora mismo encontrarla.

Sera un sueo irracional, impensable, lograr que todos los cubanos sean ricos, al menos en tanto no hayamos llegado al comunismo pero, en lo que se discute, no es una ilusin irrealizable identificar y resolver la concentracin de pobreza, los bolsones de pobreza que afloran o puedan aflorar.

Eso me preocupa. No veo con buenos ojos la acumulacin excesiva en pocas manos de la riqueza, pero ms me asusta y me duele, y ese s es un lujo que no podemos de ningn modo permitirnos, la acumulacin de la pobreza.

Fuente: http://progresosemanal.us/20180830/la-nueva-constitucion-la-riqueza-buena-y-la-mala-palabra/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter