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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2018

Eritrea
De qu huyen los chicos secuestrados en el barco Diciotti

Osvaldo Costantini
El Salto

Sueos y pesadillas de una generacin atrapada entre un servicio militar obligatorio de treinta aos, trabajos forzados y la dispora. Atrapados en el barco Diciotti al llegar a Europa, y en una maraa de responsabilidades polticas coloniales, internacionales e internas en Eritrea.


Foto: Alicja Ignatowska

Cualquier desacato de las reglas, cualquier forma mnima de disidencia es reprimida con castigos corporales Las nuevas generaciones eritreas estn atrapadas entre las necesidades de una existencia pacfica, los deseos de acceder a un mundo occidental de xito y consumo, y un presente poltico congelado en la ideologa revolucionaria que condujo a la liberacin de Eritrea en 1991.

Un Estado nacional creado artificialmente por el colonialismo italiano en 1890 y anexionado al Estado Federal Etope en 1950. El Frente Popular de Liberacin que condujo a la independencia en 1991 se transform en partido de gobierno en 1994, tras treinta aos de lucha. Los sueos de libertad se hicieron aicos durante la guerra contra Etiopa (1998-2000), iniciada por una cuestin territorial y que finaliz cuando la ONU despleg sus cascos azules en la frontera entre ambos pases. Una situacin de no-guerra-no-paz en la que el conflicto puede explotar de nuevo en cualquier momento. Es por ese motivo, o quizs con ese pretexto, que el gobierno actual no desmoviliza al ejrcito y, ms an, ha creado un servicio militar obligatorio para todos los hombres de entre 18 y 50 aos y para todas las mujeres de entre 18 y 40.

Entre 2001 y 2004, mientras se lanzaba una campaa militar dirigida a transmitir a los jvenes (la generacin conocida como warsay, literalmente, "mi herencia") los valores de la anterior generacin de guerrilleros, el pas sufri un decidido viraje autoritario. En pocos aos, una serie de arrestos de personalidades polticas no en lnea con la posicin de Issaias Afewerki marc el inicio de una nueva fase poltica. En 2006, el patriarca de la iglesia ortodoxa fue arrestado por haber reivindicado su supremaca en cuestiones teolgicas, y las minoras religiosas empezaron a ser polticamente marginadas.

No obstante, son las generaciones jvenes las que sufren las consecuencias a gran escala: desde el final de la guerra, estn obligados a realizar el servicio militar, que no consiste solo en un adiestramiento militar, sino tambin en la construccin de infraestructuras, en una suerte de trabajos forzados por una paga de poco ms de 25 dlares al mes. Cualquier desacato de las reglas, cualquier forma mnima de disidencia es reprimida con castigos corporales -torturas que llevan nombres italianos y que conforman un continuum de violencia, una memoria implcita del drama del colonialismo- y con la reclusin en las tristemente famosas crceles subterrneas situadas en las zonas desrticas del pas, uno de los lugares ms calientes del planeta.

Las actividades de este servicio militar obligatorio se desarrollan en lugares lejanos del lugar de nacimiento, con la consiguiente separacin de los jvenes y sus familias: resulta muy difcil obtener permisos para volver a casa y cualquiera que se encuentre en un territorio sin autorizacin (una condicin llamada koblilom) es inmediatamente conducido a la crcel o de nuevo al lugar donde estaba llevando a cabo su servicio militar.

Desde las fases finales de la guerra con Etiopa hasta hoy, los eritreos registrados como refugiados en otros pases son ms de 400.000, a los que se les aaden todos aquellos que estn viajando y que no estn registrados en ningn lugar, as como todos los que han muerto durante el viaje. Las familias que antes quedaban disgregadas como consecuencia del servicio militar lo son an ms hoy por la migracin. El miedo es el sentimiento ms comn entre la poblacin eritrea, tanto en el pas como en la dispora: se informa fcilmente de las opiniones antigubernamentales, gracias a un sistema de denuncias que a menudo destruye grupos familiares, y que no se limita absolutamente al territorio nacional, existiendo espas gubernamentales presentes en todos los lugares de la dispora, en un intento extremo del partido por controlar la disidencia.

No obstante, se no era el sueo de la lucha por la independencia de Eritrea. El Frente Popular de Liberacin, de ideolgico maosta, enmarc fuertemente su lucha en una perspectiva anti-imperialista y anti-colonialista, y consigui enraizarse en las masas, especialmente en las zonas rurales. Cuando se consigui la independencia, formalizada a travs de un referndum en 1993, el partido ya haba interrumpido las relaciones con el FMI, la Banca Mundial y muchas ONGs. La idea era evitar aquellas relaciones que haban sometido al yugo occidental a otros pases de frica que haban alcanzado la independencia, a travs del mecanismo de la deuda y de la imposicin de ajustes estructurales. Las reformas agrarias, as como las polticas destinadas a la creacin de una paridad de gnero (divorcio, prohibicin de las mutilaciones genitales femeninas, etc.), proyectadas en los protogobiernos de las reas liberadas antes de la independencia, empezaron a configurar un modelo muy interesante. Algunos recordarn el personaje del guerrillero eritreo en la pelcula Sud, de Gabriele Salvatores, que cuenta la batalla por la independencia de su pueblo en un colegio electoral ocupado de la Italia meridional.

El sueo de aquella generacin se ha transformado en la pesadilla de las actuales, entre otras cosas, por la atraccin hacia un modelo de vida de cuya ambigedad y violencia se dan cuenta solo una vez en la dispora. El hecho de que la responsabilidad de esa situacin vaya mucho ms all de las clases dirigentes eritreas, resultando imprescindible analizar el aislamiento internacional, las relaciones geopolticas de los pases del Cuerno de frica (Etiopa est en la primera lnea de la americansima Guerra Mundial al Terrorismo) y una serie de contingencias histricas, no disminuye el sufrimiento de quienes se ven obligados a huir y a emprender viajes peligrosos y muy costosos.

Post-scriptum: Del drama social y humanitario que aflige al pas del Cuerno de frica son tambin responsables los intereses econmicos y militares italianos. Un ejemplo es el caso de Piergianni Prosperini, ex-representante de la Liga Norte y de Alianza Nacional, y consejero de la regin de Lombarda, que en abril de 2015 fue condenado a 4 aos de crcel por trfico ilegal de armas hacia Eritrea.

Publicado originalmente en Dinamo Press: Eritrea: da cosa fuggono i ragazzi sequestrati sulla Diciotti.

Traducido para El Salto por Pedro Castrillo.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/migracion/eritrea-secuestrados-barco-diciotti



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