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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2018

Un muerto, McCain, frente a 2,5 millones de muertos iraques

Nick Pemberton
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Una de las cosas ms repugnantes de la sociedad estadounidense es el sentimentalismo reaccionario que desborda nuestros chismosos corazones, infectados de reacciones qumicas cada vez que uno de nuestros supuestos hroes de guerra pasa a un lugar ms sosegado. Las declaraciones, cuidadosamente ensayadas, de figuras polticas intiles nublan nuestras mentes mientras todos aquellos que conservan la cordura deben preguntarse colectivamente qu demonios hizo alguna vez por nosotros ese rancio saco de huesos de John McCain. Donald Trump fue una vez un recin llegado en el escenario poltico capaz de quemar los puentes que mereca la pena quemar. Cuando Trump dijo que McCain no era un hroe de guerra, fue el mejor de sus momentos. Tal declaracin era tan necesaria que debera haberse dicho que fue el momento ms genial que la Calabaza-No-Tan-Grande ha aportado al pueblo estadounidense. No hace falta decir que el da en que Trump se rena con su perverso creador, deber resistirse cualquier sentimentalismo polticamente correcto ante su muerte.

El machmetro de Donald Trump por un hroe de guerra poda o no pillarse. Para empezar, la frase hroe de guerra es una paradoja, por eso debemos perdonar a la Bola de Queso desteido por su deslucida definicin. Pero su instinto era acertado. John McCain no es un hroe.

John McCain fue un sionista feroz, aunque ese rasgo es tan estadounidense como el pastel de manzana. McCain, casi ms que cualquier otro, hizo cuanto pudo para que se enviaran ms tropas a Iraq. Cuando George W. Bush cedi y envi 20.000 soldados ms a Iraq en 2007, los demcratas etiquetaron la medida como la doctrina McCain. Los estadounidenses que son incluso ms tontos an que Bush II han empezado a etiquetar a Bush de razonable. El razonable Bush habl de permanecer 50 aos en Iraq, McCain aument la cifra a 100. McCain fue tambin uno de los ms entusiastas defensores de la guerra en Afganistn. Y, al igual que su colega Barack del otro lado del pasillo, se sinti amenazado por el xito de Libia bajo Muammar Gaddafi. La viril postura de McCain contra Vladimir Putin fue tan reveladora como el romance de Trump con Putin.

Todo ola a podrido cuando John McCain se situ al lado de esos buenos valores estadounidenses e invit a su hermano del otro partido, Barack Obama, a hablar en su funeral, presumiblemente para fastidiar a Donald Trump. En la actualidad, a los polticos les gusta pretender que el club de los chicos buenos del pasado estaba libre de la virulenta misoginia de Trump. Pero si hurgan un poco en las declaraciones pblicas de McCain, se encontrarn con que muchas de ellas son sexistas. Es lo que tiene Trump, que pierde poco tiempo en sentimentalismos. l no cree en nada ni en nadie. Trump es el paso siguiente natural para una sociedad que est moralmente en bancarrota y se basa exclusivamente en un kitsch patriotero para justificar su ridiculez.

John McCain y su marca de la vieja escuela estadounidense murieron con la llegada de la bola de demolicin Donald Trump. Puede que el cuerpo de McCain se haya quedado ms tiempo del que queramos, pero era solo cuestin de tiempo que se uniera a su ideologa en la tumba. Ahora le toca a los demcratas tomar el mando, y lo han hecho de manera honorable. Los demcratas abogan para que las mujeres entren en liza, pero ante un partido que ya est abandonando el #MeToo y los derechos reproductivos, nos quedamos preguntndonos qu significa eso realmente. Lo que est claro es que los demcratas se han convertido en el refugio seguro de los exmilitares/candidatos de inteligencia presentables. Los demcratas son ahora el partido de McCain.

Recuerdo el da en el que Osama bin Laden fue asesinado. Resultaba difcil encontrar un estadounidense que no estuviera en estado de arrebato. Los desfiles se multiplicaron. Los polticos sedientos de sangre se relamieron. Haba cierto orgullo de que hubiera sido Obama, nuestro hombre, quien se lo hubiera cargado. Esto fue suficiente para hacer que cualquiera se sintiera asqueado. Si a muchos estadounidenses les gustaba entonces la sangre, quin va a sorprenderse de que muchos de nosotros hayamos salivado ante el disparatado acoso de Donald Trump. La cultura estadounidense es demasiado extrema. Todo lo dividimos entre amigos y enemigos. Si nuestros amigos mueren, todos tenemos que mentir sobre ellos. Si nuestros enemigos mueren, organizamos un desfile. No estoy pretendiendo un desfile por la muerte de John McCain, slo aportar un poco de perspectiva.

John McCain ayud a pergear la devastacin de varios pases. Millones de muertes tean sus manos de sangre. El mundo es ms pacfico una vez que se ha ido. Por qu el asesinato de 22 nios yemenes del da anterior no propici el mismo dolor que la muerte de McCain? La guerra de Estados Unidos y Arabia Saud contra el Yemen contaba tambin con el respaldo de McCain. Es posible que se recuerde a John McCain como un hroe de guerra, pero si puedo parafrasear al despiadado halcn Donald Trump: Los hroes de verdad no van a la guerra.

Nick Pemberton es estudiante del Gustavus Adolphus College. Puede contactarse con l en [email protected]  

Fuente:http://www.counterpunch.org/2018/08/27/one-dead-mccain-2-5-million-dead-iraqis /

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org   como fuente de la misma.

 



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