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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2018

Entrevista al periodista y escritor Ral Zibechi, autor de Movimientos sociales en Amrica Latina (Zambra-Baladre)
Movimientos sociales en Amrica Latina, un nuevo ciclo de luchas

Enric Llopis
Rebelin


El Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) de Brasil impuls en Septiembre de 2017 la ocupacin de Povo Sem Medo, en Sao Bernardo do Campo (Sao Paulo), que reivindicaba el derecho a la vivienda para familias con escasos recursos. El campamento se organiz con tiendas y barracas de plstico en los terrenos -60.000 metros cuadrados, abandonados desde hace cuatro dcadas- de una constructora. Diversas fuentes calcularon la presencia de ms de 30.000 personas en el asentamiento.  

El periodista e investigador Ral Zibechi (Montevideo, 1952) resalta esta ocupacin como ejemplo del empuje popular en Amrica Latina. Autor de una veintena de libros Descolonizar la rebelda, Latiendo resistencia o Cambiar el mundo desde arriba, entre otros- acaba de publicar en la editorial Zambra-Baladre Movimientos sociales en Amrica Latina. El mundo otro en movimiento. He optado por editoriales pequeas, con el fin de tejer una red de amigos y compaeros; escribo adems para la gente comn, no para las grandes editoriales, afirma. Zibechi colabora actualmente en los peridicos La Jornada de Mxico, Brecha de Uruguay, Gara y la agencia de noticias Sputnik. En el prlogo de su ltimo libro recuerda las 400 fbricas recuperadas en Argentina, los 12.000 acueductos comunitarios que funcionan en Colombia o los ms de 2.000 emprendimientos sostenibles promovidos por colectivos populares en Mxico, el doble que hace una dcada.

-Tu ltimo libro revisa un texto publicado en 2003, Los movimientos sociales latinoamericanos: tendencias y desafos (Observatorio Social de Amrica Latina, CLACSO). Sostienes que, tras la victoria electoral de Hugo Chvez (1998) seguida por otras como la de Evo Morales (2005), la estabilizacin progresista permiti que los estados pusieran en pie polticas sociales que desintegraron, debilitaron o cooptaron a no pocos colectivos. Nos hallamos ante una etapa nueva en la batalla de los movimientos sociales?

Me gustara que se tratara de un nuevo ciclo de luchas; creo que lo es, aunque tal vez dentro de una dcada afirme que me equivoqu; la primera caracterstica del ciclo es que nace bajo el modelo extractivista, con una enorme especulacin inmobiliaria, una terrible acumulacin por despojo, la presencia de los monocultivos de soja y la minera a cielo abierto. Despus el modelo se estanc con la cada de los precios de las materias primas. Es adems la etapa de los gobiernos progresistas, en gran medida porque estos mejoraron la situacin de los pobres, pero no realizaron cambios estructurales. Un segundo rasgo es la gran participacin de jvenes de los sectores populares y de las mujeres. Por ejemplo, en Brasil es el Movimiento Pase Libre, por el transporte pblico gratuito, el que en junio de 2013 desencadena las luchas. En tercer lugar, comienzan a terciar sujetos colectivos que haban estado en una actitud ms tranquila, como los negros y los sectores ms sumergidos en el mundo del trabajo, las favelas, palenques y quilombos; sobre todo en Brasil, Colombia y el Caribe. En Brasil hubo, en marzo de 2014, una huelga de los recogedores de basura negros, pobres y jvenes- durante el carnaval de Ro de Janeiro. Una cuarta caracterstica es la profundizacin en la idea de autonoma.

-Podra fijarse una fecha para esta nueva fase de las luchas sociales, por ejemplo en Per, la resistencia popular contra el proyecto minero Conga en el departamento de Cajamarca, a partir de 2012? 

En Brasil, a partir de las jornadas de junio de 2013 en plena Copa de Confederaciones de ftbol, se manifestaron 20 millones de personas en 353 ciudades; tras la represin, la izquierda se paraliza, la derecha aprovecha para subirse al carro de las movilizaciones y tomar la calle. Pero en Bolivia el punto de inicio se situara en 2011, con la Marcha en defensa del Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro-Secure (TIPNIS), donde el Gobierno Nacional proyectaba construir una carretera que atravesara este espacio protegido. En Argentina el punto de partida es la ocupacin del Parque Iberoamericano de Buenos Aires, en 2010, durante la presidencia de Cristina Kirchner; sectores populares urbanos se movilizaron en este enorme parque por el derecho a la vivienda y contra la insuficiencia de las polticas sociales.

-Prefieres la idea de movimiento social o el de sociedades otras en movimiento para el caso especfico de Amrica Latina? Mencionas en el libro, entre otras, la poblacin de Chern (Michoacn de Ocampo, Mxico), que volvi a sistemas de organizacin purhpechas cuando se levant en 2011 contra las mafias que arrasaban los montes comunales.

El concepto de movimiento social, que es muy til, surge en Europa y Norteamrica para explicar la emergencia en los aos 60 del siglo XX de movimientos como el de mujeres, la lucha en Estados Unidos por los derechos civiles, contra la OTAN, por el pacifismo y el ecologismo; todos exigen a los estados ciertos derechos. Sin embargo, en Amrica Latina los movimientos van arraigando en territorios, y esta territorializacin es una sea de identidad muy diferenciadora. En todos estos espacios, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, el zapatismo o los mapuches van creando nuevas sociedades, que incluyen produccin, salud y en algunos casos rganos de poder no estatales, como las Juntas de Buen Gobierno del zapatismo, que es el caso ms conocido y desarrollado; el ejemplo zapatista destaca por las centenares de comunidades agrupadas en ms de 30 municipios en cinco regiones, con escuelas, clnicas y hasta cultivos sin agroqumicos; otro caso es el de los cabildos indgenas de la poblacin nasa, en los resguardos del sur de Colombia. A una escala distinta, el MST ha recuperado cerca de 25 millones de hectreas de los hacendados; ha impulsado 5.000 asentamientos, donde viven dos millones de personas, y donde hay 1.500 escuelas as como cooperativas de produccin y distribucin en ferias.

-Por qu subrayas que estas sociedades otras necesitan movilizarse e incluso cambiarse a s mismas?, As ocurri con los pueblos de las tierras bajas de Bolivia, que tras un proceso de unificacin en asambleas y reconstitucin de sus territorios, iniciado en los aos 80 del pasado siglo, acabaron participando decisivamente en la Marcha en Defensa del TIPNIS (2011).

Porque de lo contrario estos territorios, que son como islas, quedan cercados y terminan siendo ahogados y reprimidos por el Capital. Necesitan luchar y vincularse con otros, expandirse para sobrevivir. Un ejemplo es el levantamiento en junio de 2009 de los indgenas wampis y awajn en Bagu, en la selva amaznica peruana; ocho aos despus de los enfrentamientos con la polica armada, que terminaron con centenares de muertos, ms de 80 comunidades wampis proclamaron su autogobierno para defender 1,3 millones de hectreas de bosque de las multinacionales. Otro caso es el de los nasa, que tenan durante mucho tiempo un espacio consolidado en el departamento colombiano del Cauca; en octubre de 2008 unos 10.000 indgenas iniciaron la Minga Social y Comunitaria, que pas por ciudades como Cali y termin en Bogot. Durante el recorrido se sumaron cortadores de caa, negros, estudiantes y otros colectivos urbanos; tras esta gran marcha, en 2010, se fund el Congreso de los Pueblos, que rene a numerosos movimientos populares.

-Tambin te refieres a la Educacin Popular en movimiento, con dos grandes modelos: el desarrollado por el EZLN zapatista y el del MST brasileo

El MST parte de la educacin popular de Paulo Freire. En los asentamientos de los sin tierra la profundizan y desarrollan hasta llegar a la pedagoga de la tierra, que bsicamente podra definirse como transformarse transformando; as, tanto el movimiento como los sujetos del movimiento se transforman haciendo, y en las 1.500 escuelas aplican una pedagoga que busca enraizar al sujeto campesino en la tierra. A su vez trabajan la relacin entre el docente y los alumnos, de modo que no sea tan vertical y s ms participativa. Esto se da sobre todo en la educacin de adultos, donde se busca un mtodo pedaggico en el que el papel del maestro sea ms circular y todos se conviertan en sujetos evaluadores. Tambin han desarrollado un concepto que para m es muy importante: transformar el movimiento -en todos sus tiempos y espacios- en tiempos y espacios pedaggicos. Todo lo que se haga ha de tener un contenido y un resultado pedaggico; si participamos en una campaa de lucha o acciones, tiene que haber servido tambin para discutir la realidad y empoderar a la gente.

-En Movimientos sociales en Amrica Latina citas otras experiencias como la Red Cecosesola, fundada hace 50 aos en el estado venezolano de Lara. Nuestro proceso educativo est presente en todo lo que hacemos, afirman. En las cooperativas agrcolas, de salud, ahorro y prstamo o produccin industrial en pequea escala de Cecosesola participan 20.000 socios y ms de 50 organizaciones populares.

Quisiera destacar tambin los Bachilleratos Populares de Argentina. Surgieron en la primera dcada de los aos 2000 sobre los territorios y espacios del movimiento piquetero, y funcionan en fbricas recuperadas por los trabajadores, sindicatos y organizaciones territoriales de barrios populares. La gente, ya adulta, que no ha terminado la enseanza secundaria acude a los bachilleratos y estudia el periodo que les falta; funcionan como espacios en movimiento, y hay ya ms de un centenar en Argentina, sobre todo en las ciudades. Los bachilleratos organizan una gran asamblea inicial, donde colectivamente se empieza a trabajar la currcula, que no es la del Estado, sino la que definen los colectivos, docentes y estudiantes. A partir de esa currcula, comienzan los tres aos de formacin, que terminan con avances en el terreno pedaggico, la adquisicin de conocimientos, logrando hablar en pblico y con estudiantes que son militantes e incluso lderes de los movimientos. Esta pedagoga tiene relacin con la de Paulo Freire, echa races en la realidad concreta y est dirigida a hombres y mujeres de los barrios muy pobres.

-Has estado en diferentes ocasiones en Chiapas y conocido la Escuelita Zapatista. Frente al modo occidental y acadmico, abstracto y general, los zapatistas de las bases de apoyo tienen la virtud de lo concreto y la sencillez de la exposicin, concluyes en el libro. Asimismo el pensamiento crtico del EZLN, que surge de la praxis cotidiana en las bases de apoyo, se reproduce en centenares de escuelas.

Los zapatistas tienen una particularidad. Es la comunidad en asamblea la que elige quines van a ser los docentes, y no porque alguien tenga mayor o menor capacidad, sino porque le toca. Adems los docentes, que no perciben un salario, tienen que dedicarse por tiempo completo a sus alumnos y les sostiene la comunidad, que por ejemplo les cultiva la milpa. Hay una diferencia clara entre las escuelas del estado y las zapatistas. Es ms, en algunas regiones, cuando el zapatismo empez a instalar secundarias o primarias, el Estado tambin las implant cuando antes no las haba- para contrarrestar las escuelas zapatistas. En stas los padres colaboran, los alumnos y docentes limpian la escuela, de hecho la gestionan conjuntamente; mientras que en las escuelas estatales el docente es un mestizo o blanco llegado de la ciudad en coche, en las zapatistas son gente de la misma comunidad.

-Algunos de los pensadores recuperados son, entre otros muchos, el filsofo y psiquiatra de la isla de Martinica, Frantz Fanon, y el filsofo y antroplogo argentino Rodolfo Kusch. Por qu propones una ruptura epistemolgica frente al eurocentrismo y defiendes los pensamientos propios de los pueblos indios, negros y los sectores populares? Hay en Amrica Latina una dependencia de los patrones de hacer y pensar- europeos y estadounidenses?

S, sobre todo en las academias y universidades. Los autores, la forma de trabajo y estudio, el papel de los estudiantes y universidades es muy eurocntrico. As, para el estudio de los movimientos sociales se apela a autores a los que aprecio mucho, como Marx, Foucault, Alain Touraine o Sidney Tarrow; ah est, por tanto, la necesidad que tienen los movimientos de buscar en sus tradiciones otra pedagoga; ah es donde hablo de una ruptura epistemolgica. En el libro explico la experiencia de la Comunidad de Historia Mapuche. Nace en 2004 en Temuco, al sur de Chile. La mayora de los 23 integrantes de la Comunidad provienen de La Universidad de La Frontera, en la ciudad de Temuco. Se trata de profesores universitarios y secundarios, trabajadores sociales, periodistas, artistas y escritores; algunos viven en comunidades y muchos se definen como activistas de las organizaciones mapuches. Tambin acompaan procesos judiciales contra detenidos polticos, procesos de defensa territorial contra el extractivismo y forman parte de la lucha por la revitalizacin del mapudungun (lengua mapuche). Han sacado a la luz episodios que estaban en la oscuridad, como la muestra en 1883 de un grupo de 14 mapuches en un zoolgico humano el jardn de Aclimatacin de Pars-, donde eran estudiados por su rareza; o las derrotas que las comunidades infligieron a los conquistadores espaoles en el siglo XVI.

-Otra idea central es la descolonizacin de los mtodos de investigacin y oponerse a la hegemona de los especialistas. En este punto destacan iniciativas como el Taller de Historia Oral Andina (THOA). En qu consiste?

Es una experiencia dirigida por la antroploga boliviana Silvia Rivera Cusicanqui, quien destaca la necesidad de un ejercicio colectivo de desalienacin y, para ello, resulta determinante el papel de la Historia Oral y el de las comunidades. El taller fue creado en 1983, cuando Silvia Rivera era profesora de Sociologa en la Universidad Mayor de San Andrs, en La Paz. La condicin para formar parte del grupo era saber hablar aymara o quechua. El primer trabajo de los estudiantes consista en contar la historia de su vida. Entonces se dieron cuenta de que sufran, adems de la represin externa, una autorrepresin muy fuerte respecto a su lengua, cultura y tradiciones, aunque en el proceso de introspeccin empezaron a liberarse. Se trata de estudiantes de las comunidades aymaras o urbanos que provienen de las comunidades- ya alfabetizados y que van a la universidad.

Invitados por los ayllus (comunidades), los integrantes del THOA desarrollaron talleres y en las investigaciones se crearon equipos mixtos conducidos por los comuneros de base, con quienes se definieron las metas, tareas y formatos de investigacin. La Historia Oral es lo que les permite descubrir, y que las personas subordinadas se conviertan en sujetos. Adems son las comunidades en asambleas las que deciden cmo ha de ser la devolucin de los estudios, en este caso en forma de teleteatros o radionovelas, que fueron escuchados por cientos de miles de personas en las radios del Altiplano. Esta metodologa ha permitido difundir la historia de Tpac Katari, que lider la rebelin aymara de 1781 simultnea a la de Tpac Amaru en lo que hoy es Per; o la reconstruccin de la biografa de Santos Marka Tula, cacique que luch por la recuperacin de las tierras comunales. Los talleres han influido en la formacin del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), una de las organizaciones indias ms relevantes de Bolivia.

-Desde 1986 has recorrido Amrica Latina, sobre todo la regin andina, como periodista e investigador militante. En qu prejuicios y vicios de perspectiva consideras que incurre el investigador del Norte cuando se acerca a las comunidades indgenas?

Creo que hay un error bsico, que consiste en pensar que el investigador sabe y la comunidad no. El segundo es lo que denominamos el extractivismo acadmico, que consiste en ir a las comunidades, chupar conocimientos y utilizarlos para la propia carrera institucional o acadmica, sin devolver nada a la comunidad. La tercera, y me parece fundamental, es que hay que estar en la comunidad, tener vnculos y establecer afectos. No vale con ir de visita media hora con el grabador para sacar informacin: si no hay relaciones de confianza, nadie te va a contar las cuestiones de fondo, por lo que la informacin ser siempre parcial e incompleta; ah me parece que existe una reproduccin del modelo colonial, que implanta una relacin entre los que tienen poder y los que no lo tienen, y muy a menudo entre varones blancos y mujeres, nios y nias indias, negras y mestizas. Adems, te dira que las academias tradicionales tienden a reproducir el modelo colonial sujeto-objeto y a cosificar a los indgenas, los negros y los sectores populares.

-Sin embargo, las escuelas y facultades de periodismo hacen hincapi en la neutralidad, la separacin entre informacin y opinin y la importancia del rigor. Es esto compatible con la militancia?

Creo que hay que ser riguroso, contrastar y ser crtico con las fuentes. Tenemos ejemplos maravillosos de periodistas muy comprometidos que estn del lado de los oprimidos, como Eliane Brum, una periodista y escritora brasilea que escribe notas largas en la edicin brasilea de El Pas; o Marcela Turati, reportera de Proceso, en Mxico, tambin absolutamente comprometida con los sectores populares sin por ello perder la rigurosidad.

-Por otra parte, en el artculo de 2003 afirmabas que comuneros, cocaleros, campesinos Sin Tierra y, cada vez ms, desocupados urbanos y piqueteros argentinos trabajan en la construccin de la autonoma. Cmo ha evolucionado, despus de 15 aos, la idea de autonoma en las organizaciones populares?

Creo que en una primera fase de los movimientos, que incluye a los piqueteros argentinos, lo que interpretbamos del zapatismo -aunque ellos no lo planteaban as- y otros, la autonoma se formulaba como un discurso defensivo frente al Estado, los partidos polticos, las iglesias y los sindicatos. Actualmente se camina hacia una autonoma ms integral, que implica contar con un territorio, una produccin propia en lo posible sin utilizacin de agroqumicos y, en definitiva, una autonoma que abarque todos los aspectos de la vida. Mientras campesinos e indgenas tienen una amplia experiencia en autonoma alimentaria y prcticas en salud, los sectores populares urbanos han sido despojados de estos saberes. De ah la importancia de experiencias como, entre otras muchas, la de algunas comunas de Medelln, que consiguieron cierta autonoma en el suministro del agua, la Comunidad Habitacional Acapatzingo, en el Distrito Federal de Mxico; o la experiencia en cultivos de quinua de los vecinos de Potos, en Ciudad Bolvar (Bogot). Una autonoma que disponga tambin de espacios para la resolucin de conflictos eso que llamamos poder o justicia- propios, para no tener que recurrir a la justicia del Estado.

-Qu ejemplos resaltaras?

Se tiende a ello en el caso mapuche, con los grupos de autodefensa no formales; y en Colombia, en el movimiento de los pueblos nasa y misak organizados en torno a la Asociacin de Cabildos Indgenas del Norte del Cauca (ACIN) y el Consejo Regional Indgena del Cauca (CRIC); adems de sus instancias de justicia y escuelas de formacin, los nasa-misak cuentan con una guardia indgena elegida por las comunidades. Cada comunidad nasa elige a diez guardias indgenas durante un ao, de modo que son ms de 3.000 guardias coordinados por cada resguardo, con mandos propios rotativos y armadas de bastones. Se trata de gente autoorganizada y bajo la vigilancia de los cabildos. Hacen pesar la masa cantidad de personas- en sus acciones. Han conseguido detener a los paramilitares, al ejrcito, a las compaas mineras y a las FARC cuando secuestraban indgenas. Y esto porque consideraron que en su territorio no queran la guerra.

-Qu lecturas de medios independientes recomendaras a los ciudadanos europeos para informarse, de manera crtica, sobre la realidad latinoamericana?

Por salirnos de los grandes medios como Brecha o La Jornada, destacara la pgina web Desinformmonos de Mxico, que est muy vinculada a los movimientos y que dirige la periodista Gloria Muoz Ramrez; se trata de un periodismo militante y que dispone de muy pocos recursos. Otro ejemplo es Mapuexpress, en relacin con el pueblo mapuche. Pero el caso ms increble es el de Argentina. La Asociacin de Revistas Culturales e Independientes de Argentina (AReCIA) tiene censadas cerca de 200 revistas culturales, independientes y autogestionadas, en formato papel o digital; estas publicaciones vinculadas al campo popular -por ejemplo Lavaca.org, Barcelona (Periodismo por otros medios), La Tinta (Periodismo hasta mancharse) o Campo Grupal- suman entre cinco y siete millones de visitas mensuales. En estas revistas, en su mayora cooperativas, trabajan o colaboran a tiempo completo ms de 1.500 personas. La comunicacin en Amrica Latina se ha multiplicado de manera notable. Muestra de ello son la Red de Educacin Radiofnica de Bolivia (ERBOL), fundada en 1967, la tradicin de las radios comunitarias en Ecuador o las 10-15 publicaciones del mundo mapuche. El proceso es muy rico, hay infinidad de experiencias que uno no saba ni que existieran.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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