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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2018

La Mezquita de Crdoba, La Catedral de Burgos y la Sinagoga Santa Mara la Blanca son nuestras

Antonio Gmez Movelln
Rebelin


En Espaa, de acuerdo a la inscripcin registral, estos tres edificios religiosos: una mezquita, una sinagoga y una catedral son de titularidad de la Iglesia Catlica pero es as en otros pases? No; en la mayora de los pases protestantes de nuestro entorno y en aquellos catlicos que tienen un estado laico o existe una laicidad institucional estos edificios seran del Estado o de diversos organismos pblicos tanto en su propiedad como en su titularidad, pudiendo estos organismos pblicos ceder o afectarlo a un uso de culto mediante el correspondiente convenio.

En nuestro pas se ha avanzado muchsimo en la proteccin del patrimonio histrico y tambin el de raz religiosa, y la ley del Patrimonio histrico de 1985 signific un avance, ya que durante dcadas hubo una desproteccin muy importante vendindose muchsimos bienes muebles e inmuebles de las iglesia catlica a terceros; adems, la asuncin, por parte de las Comunidades Autnomas, de competencias en materia de proteccin del patrimonio histrico, ha sido esencial para los avances que hemos observado en la conservacin del patrimonio histrico de raz religiosa.

En la actualidad tenemos ante nosotros la oportunidad de reivindicar la plena propiedad y posesin de los bienes histricos de raz religiosa, en base a una modificacin de la ley de patrimonio. De igual manera que la ley de 1905 de separacin de Iglesia Estado, en Francia, realiz una afectacin general de estos inmuebles al Estado o las comunas, en Espaa mediante la reforma de la ley de Patrimonio se podra hacer algo parecido a lo que se hizo en Francia en 1905.

Tanto los bienes muebles como inmuebles de valor histrico cultural de raz religiosa deberan ser de titularidad y propiedad del Estado o las Comunidades Autnomas. Si bien es cierto que la proteccin de bienes muebles histrico-culturales de la Iglesia Catlica tienen un especial proteccin en la ley de Patrimonio, no lo es tanto para los bienes inmuebles. Es cierto que los bienes muebles de la iglesia catlica, de acuerdo al artculo 28 de la ley de Patrimonio, tienen una especial proteccin contra el expolio, ya que Los bienes muebles declarados de inters cultural y los incluidos en el Inventario General que estn en posesin de Instituciones eclesisticas, en cualquiera de sus establecimientos o dependencia, no podrn transmitirse por ttulo oneroso o gratuito, ni cederse a particulares ni a entidades mercantiles. Dichos bienes slo podrn ser enajenados o cedido al Estado, a Entidades de Derecho Pblico o a otras Instituciones eclesisticas, y sin embargo, a pesar de ello, las ventas clandestinas a terceros se han producido y en el inventario no estn todos los bienes muebles que deberan estar, y no digamos lo que sucedi en Espaa en los aos 50, 60 y 70, cuando el expolio fue importantsimo. La Iglesia Catlica, contrariamente a lo que predica, ha sido una psima conservadora del patrimonio histrico de raz religiosa, contribuyendo de mil maneras a su expolio. Si el patrimonio histrico de raz religiosa ha podido ser conservado con criterios modernos, ha sido por la intervencin del Estado, CCAA o Ayuntamientos, que han invertido mucho dinero y medios en la conservacin. Es curioso que pese a esas intervenciones, la Iglesia Catlica siga recaudando dinero en los templos monumentales, revertiendo esas recaudaciones no a la conservacin del templo o del inmueble religioso, sino a actividades diversas de la Iglesia Catlica.

Desde la perspectiva de un laicismo institucional y de una concepcin moderna del patrimonio histrico, todos los bienes con valor cultural histrico de raz religiosa deberan ser de titularidad exclusiva, por ley, del Estado o las Comunidades Autnomas-incluyendo el patrimonio documental-, pudiendo el Estado u organismos pblicos autorizar un uso controlado litrgico o de culto de esos lugares o de los bienes muebles. Nadie puede negar que el mejor uso que puede tener un templo sea el litrgico y cultual, pero en la medida en que la prctica religiosa se extingue los templos quedan vacos y las liturgias no se practiquen, ese uso es ya imposible. Es inaudito, en nuestro pas, que, por ejemplo, templos de otras religiones como la mezquita de Crdoba o la sinagoga Santa Mara la Blanca en Toledo sean de titularidad de la Iglesia Catlica y que su conservacin y uso estn determinados por la posicin de tal o cual arzobispo y que incluso se haya llegado a prohibir liturgias judas o musulmanas en estos templos.

Despus de la barbaridad de las inmatriculaciones de los monumentos nacionales en los registros de la propiedad, no se tratara de batallar, una por una, la titularidad de tal o cual bien del patrimonio histrico cultural, sino de promulgar un instrumento jurdico que sea adecuado y eficaz para la declaracin nula de todas esas inscripciones de titularidad ilegtimamente realizadas. Pero se tratara, adems, de ir un poco ms all impulsando una reforma de la ley del patrimonio histrico en la cual se exprese con total claridad la titularidad pblica del patrimonio histrico de raz religiosa y la posibilidad de la afectacin para uso religioso de tal o cual templo. La idea y concepcin actual, de la cual beben todas las leyes de patrimonio de las CCAA y los propios Acuerdos con la Santa Sede de 1979, es justo la contraria, ya que se considera que la propiedad de los bienes histricos culturales de las instituciones eclesisticas son de la Iglesia Catlica y que para su conservacin se obliga al Estado a pactar o convenir con ella; es una concepcin que bebe del nacionalcatolicismo.

La formacin del patrimonio histrico cultural de la Iglesia Catlica tiene, en gran medida, su origen en unas propiedades que obedecan a un sistema econmico estamental y feudal o tardo medieval, donde la Iglesia era un estamento pblico que gravaba impuestos a los siervos o aparceros. Un gran parte de ese patrimonio histrico cultural se fue incorporando a la moderna economa, a travs de las desamortizaciones, donde una gran parte de esas propiedades, sobre todo las de beneficencia, fueron incorporadas al moderno Estado y otras, a travs de la subasta y la compra-venta, a los nuevos circuitos econmicos. Que la Iglesia Catlica de los siglos XX y XXI haya continuado haciendo negocios con estos bienes refleja el desprecio de sta por la conservacin patrimonial y el afn lucrativo de la institucin; solo las leyes civiles han sido las que han frenado el expolio que la Iglesia Catlica ha venido realizando sobre el patrimonio eclesistico-religioso. Ahora, en Espaa, se abre la oportunidad de incorporar definitivamente al dominio pblico todo el patrimonio histrica de raz religiosa, incluyendo no solo los bienes inmuebles, sino tambin los bienes muebles y documentales hoy diseminados y mal conservados, como demostr el extrao caso del secuestro del Cdice Calixtino, y evitando cualquier intento de exigencias indemnizatorias, como ya hizo la iglesia en el siglo XIX en el momento de las desamortizaciones; porque quizs haya sido este el afn de la Iglesia Catlica al registrar a su nombre hasta la mezquita de Crdoba.

Antonio Gmez Movelln. Presidente de Europa Laica

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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