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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2018

Las resistencias al derecho a decidir

Isidoro Moreno
Diario de Sevilla


Quiz una de las pulsiones humanas ms potentes, y ms reprimidas por todos los poderes dominantes, sea la bsqueda de la felicidad, entendida esta como el bienestar fsico, psquico y espiritual resultado de la libre decisin de vivir en armona con la naturaleza (formamos parte de un nico ecosistema), con los "otros" externos a nuestra comunidad cultural, social y poltica, con quienes forman parte de esta (que nunca ser homognea y s diversa) y con nosotros mismos. La aspiracin a la felicidad se ha expresado de diversas formas segn las pocas y las culturas, pero para que no sea algo ilusorio son necesarias unas condiciones que solo pueden ser establecidas por la libre organizacin de una convivencia igualitaria y respetuosa con la diversidad dentro de la comunidad a la que pertenecemos, sin imposiciones exteriores. Que en esto consiste la soberana.

Los procesos histricos podran leerse como la permanente lucha y avance (aunque de forma no lineal y con mltiples regresiones) en la aspiracin de la libertad, del derecho a decidir por parte de las personas y de los pueblos-naciones. La libertad es incompatible con cualquier poder de dominacin estructural, sea de clase, de gnero, tnica o de cualquier otro tipo, y con las desigualdades estructurales que generan. Desde el comienzo de la existencia de estos poderes estructurales, la libertad (el derecho a decidir en busca de la felicidad personal y colectiva) se ha visto impedida por las "verdades" y las normas impuestas por aquellos. Y, asimismo, el avance en el ejercicio de la libertad individual es algo ilusorio si no se plantea en el marco de comunidades y sociedades, ya que, por su propia naturaleza, el ser humano no existe si no es en el seno de estas.

Desde hace algunos milenios, las principales resistencias a reconocer el derecho de las personas a decidir -sobre su presente y su futuro, sobre su propio cuerpo, sobre su proyecto de vida, sobre sus formas de actuar y de pensar- estn en las instituciones de poder que actan en nombre y como representantes exclusivos de referentes definidos como extrahumanos y sacralizados: el Dios de las religiones institucionalizadas, el Estado y, ahora, el Mercado. A estos sacros (en realidad a quienes monopolizan el poder en su nombre) se les atribuye -y lo que es ms grave, les es reconocido, a travs de la ideologa dominante- el monopolio sobre la vida y la muerte, sobre la definicin de lo que es moral o inmoral, legtimo o ilegtimo, legal o ilegal, productivo o improductivo

As, el dios de las religiones "del Libro" sera el nico dueo de los cuerpos y las almas, el nico que puede decidir sobre qu podemos hacer y qu no con nosotros mismos, de cundo, por ejemplo, y en qu condiciones, puede no valernos la pena seguir viviendo, o tener hijos o no tenerlos. Las personas careceramos del derecho a decidir sobre las cuestiones centrales de nuestra vida y nuestra muerte y seramos castigados, incluso por toda la eternidad, si nos atrevemos a hacerlo sin seguir sus mandamientos. Igualmente, el Estado afirma ese mismo monopolio sobre la vida y la muerte, tanto fsica como social, garantizando, adems, las dominaciones estructurales (clasismo, patriarcado, racismo) que impiden el ejercicio del derecho a decidir por parte de las personas (definidas ahora como "ciudadanos") y de los pueblos sobre los que ejerce su dominacin. Y, actualmente, el Mercado, que es ya el sacro central con su propia "religin", el neoliberalismo, se ha constituido en decisorio sobre qu seres humanos, y en qu condiciones, son valiosos o totalmente desvalorizados en trminos de productividad, competitividad y beneficios potenciales a extraer de ellos.

A la pregunta de quines y por qu se oponen al reconocimiento del derecho de las personas a decidir libremente, para que podamos avanzar en la bsqueda de nuestra felicidad, y del derecho de los pueblos a dotarse libremente de aquellas normas y formas de organizacin y convivencia que hagan posible los requisitos para ese avance, la respuesta es evidente. Se oponen rotundamente quienes tienen poder en nombre de referentes (sacros) que son situados a nivel extrahumano y/o extrasocial para generar la alienacin de las personas y los pueblos, produciendo en ellos lo que Eric Fromm llamaba "el miedo a la libertad". Y tambin quienes, sin ser beneficiarios directos de esos poderes, han interiorizado sus ideologas, difundidas institucionalmente y hoy tambin por las nuevas tecnologas de la comunicacin. Son estas ideologas las que es preciso desvelar, desacralizndolas y desnaturalizndolas, para que superemos el tab a hablar de derecho a decidir, de soberana de las personas y los pueblos.

Fuente: http://www.diariodesevilla.es/opinion/tribuna/resistencias-derecho-decidir_0_1275172480.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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