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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2018

Y los zapatos de dios?

Claudia Magliano
Rebelin


A Kintto Lucas  
 
 
En Costa Rica hay una manifestacin porque algunos no quieren a los inmigrantes de Nicaragua. En mi pas no quisieron a los Sirios ni a los de Guantnamo, dijeron que primero estbamos nosotros, uruguayos de raza y de ley, dijeron.

En Europa los refugiados mueren a orillas del mar y Kintto Lucas le escribe un poema a Aylan Kurdi: Un nio no se pone los mejores zapatos / para morir en el mar, dice, mientras una lente transita el mundo en cada ojo que mira ese pequeo pez muerto en la arena y lloramos porque la muerte de los nios es el reverso de la revolucin y aunque el llanto moje las pginas de los diarios y las pantallas de facebook, los zapatos de Aylan siempre sern nuevos, impecables y pulcros. No habr polvo ni barro en sus suelas luminosas entre la espuma de alguna playa, no importa cul o s pero dentro de unos aos nadie va a recordarlo porque habr otros peces con sus huesos y sus escamas deshacindose en el aire.

Antes del principio, cuando las fronteras no eran ms que la lnea del horizonte, los hombres y las mujeres caminaban el mundo, las sabanas del frica, sin sospechar que siglos ms tarde sus descendientes seran mercanca, moneda de cambio, figuritas repetidas que ciertos coleccionistas iban a trocar como se trueca la piel del mamut por un arma de piedra o por un trozo de animal despedazado.

La historia es un crimen sofisticndose en el tiempo, es una pieza mecnica circular que gira alrededor de un eje, como dice la enciclopedia, y el conocimiento de su origen se ha perdido porque no se sabe quin la invent. Es una rueca y la metfora de la rueca, algo que una y otra vez regresa si no se topa con la piedra de la memoria, con la piedra de la locura que algunos extraen promisorios augurando la alegra que suelta globos en el aire disolviendo los restos de los peces que han llegado hasta la orilla solo para morir. Solo la sombra del olvido podra detener su giro interminable, su acerado vuelco que alisa los surcos de la tierra.

Si Dios es la luz que ilumina la anchurosa entrada solo para equivocar a su criatura y le pone un rbol, el ms dulce de los frutos, solo para poder al fin expulsarlo de la tierra donde el agua es cristalina y cuatro ros confluyen en su centro. Si Dios no es Dios cuando amanece en la boca de los mendigos, en la boca de los cardenales que se alisan el alma con tres pas para ganarse el reino de los cielos despus de haber bebido el cuello de los jvenes. Si Dios no es Dios bajo los escombros de las bombas que deshacen las ciudades y los pueblos igual que el aire deshace las escamas de los peces o la memoria deshace el recuerdo para empezar de nuevo como si la vida fuera un juego que se inicia una y otra vez cuando las partidas se quiebran bajo la mirada del tirano. Entonces, qu dios detrs de dios la trama empieza?

S, en Costa Rica no quieren a los nicaragenses, ni en el norte quieren al sur, ni al este ni al oeste, como la flor del jacarand que cantaba Mara Elena, llueve y llover, no una flor ni una flor celeste sino las aguas que Neptuno no puede dominar con su tridente apenas asomado a la superficie. Ni el palacio de Hades ni las semillas de granada que devor Persfone, ingenua y sedienta, podrn detener la fortaleza de los muros que todos los das se levantan, delicados diques a los que tambin aplastar la rueda o no.


Claudia Magliano, Uruguaya. Escritora y docente de literatura. Premio de Poesa del Ministerio de Educacin y Cultura de Uruguay, 2012.


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