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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2018

Plebiscitos y movimientos antisistmicos

Ral Zibechi
La Jornada


Las consultas populares   tienen una extensa historia en Amrica Latina. Se han multiplicado en los aos recientes, buena parte de ellas organizadas por los movimientos sociales. En algunos casos, para apoyar o rechazar una legislacin determinada avanzada por el gobierno o el parlamento. En otros, para fortalecer la posicin de los movimientos ante el modelo extractivista. Siempre tienen ventajas y problemas serios.

Uruguay es uno de esos pases donde han sucedido una decena de plebiscitos, con resultados muy diversos y hasta desastrosos. Voy a abordar slo aquellos casos que estn directamente vinculados a los movimientos, o sea que no han sido iniciativa de los gobiernos, o que stos han aceptado por presin de aquellos para zanjar luchas sociales importantes.

En 1989 un amplsimo movimiento popular contra la impunidad llev a plebiscito la Ley de Caducidad de la Pretensin Punitiva del Estado, o ley de impunidad, con la que el primer gobierno pos dictadura pretenda no juzgar a los militares violadores de los derechos humanos.

La ley haba sido aprobada en diciembre de 1989 bajo fuertes presiones del entonces presidente Julio Mara Sanguinetti, con la excusa de que los uniformados no iban a aceptar ser juzgados y que podan amenazar nuevamente la democracia. Slo la izquierda se opuso en el parlamento, cuando tena apenas 20 por ciento de los votos.

Apenas aprobada la ley, un tsunami social recorri el pas. En pocas semanas se formaron ms de 300 comits en Montevideo para recoger firmas y derogar la ley. El proceso fue largo y complejo, hubo trampas burocrticas que obligaron a una impresionante movilizacin social: 30 mil brigadistas recorrieron todas las viviendas del pas pidiendo firmas, dialogando con los vecinos y retornando hasta seis y siete veces para hacer efectiva la rbrica.

Ese movimiento cambi el pas y estuvo en la base del crecimiento imparable del Frente Amplio hasta que super 50 por ciento de los votos. Pero el plebiscito se perdi (60 por ciento vot amarillo, en favor de la impunidad) y la derrota del voto verde supuso un batacazo para el movimiento popular del cual nunca se repuso.

Moraleja: las cuestiones ticas no deben someterse a plebiscito, hay que luchar por ellas toda la vida, como nos dijeron en su momento Madres de Plaza de Mayo.

A partir de aquel momento hubo varios plebiscitos, varios de ellos victoriosos, como aquel de diciembre de 1992 que fren las privatizaciones. Sesenta y cinco por ciento de los uruguayos votamos por anular los artculos ms importantes de la ley, caminando a contracorriente del continente donde se expanda una fiebre privatizadora, en particular en Argentina de Carlos Menem. Fue un triunfo importante del movimiento popular, pero a diferencia del plebiscito de 1989, la movilizacin no gener entramados y redes organizativas duraderas.

En Argentina hubo un plebiscito que cambi la lucha contra la minera a cielo abierto. Sucedi en Esquel en 1993 y fue, segn Pgina 12, la primera gran derrota de la megaminera en Argentina (goo.gl/3NWpYi). El movimiento lo inici una comunidad mapuche que advirti la presencia de la minera en sus territorios. Los vecinos hicieron mltiples reuniones hasta crear la Asamblea de Vecinos Autoconvocados por el No a la Mina.

Las numerosas marchas y asambleas forzaron a la autoridad local a convocar un plebiscito: 81 por ciento de los vecinos votaron No a la mina de oro y plata de Meridian Gold, pese a la campaa de los principales partidos de la provincia, en una ciudad de 30 mil habitantes en la surea provincia de Chubut. Fue el comienzo de un amplio movimiento nacional contra la minera y el extractivismo que se agrupa en la Unin de Asambleas Ciudadanas, donde participan personas de ms de 100 pueblos y ciudades de todo el pas.

Un ao antes haba sucedido algo similar en Tambogrande (Per) y en los aos siguientes hubo decenas de plebiscitos en varios pases de la regin, entre los que cabe destacar los ms recientes realizados en Colombia contra mineras. En Guatemala decenas de municipios han accedido a las peticiones de la poblacin rechazando la minera y otros emprendimientos extractivos.

Llegados a este punto, es necesario sacar algunas conclusiones. La primera es que los plebiscitos pueden fortalecer a los movimientos cuando son convocados bajo su influencia y en las condiciones dictadas por ellos, siempre que no afecten cuestiones ticas, que nunca deben ser sometidas a votacin.

La segunda es que siempre que se ha convocado a los habitantes de sitios donde hay emprendimientos mineros o grandes obras de infraestructura (hidroelctricas, aeropuertos y puertos), la respuesta ha sido invariablemente negativa y esto ha fortalecido la resistencia.

La tercera es quines debe pronunciarse. No tiene sentido que todo un pas decida lo que se va a hacer en un territorio; le corresponde slo a la poblacin afectada. En no pocas ocasiones los gobiernos han tomado la iniciativa pero slo para desactivar resistencias.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/08/31/opinion/020a2pol



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