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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2018

La fuerza creadora del pueblo

Yassel A. Padrn Kunakbaeva
La Joven Cuba


Aquel que ejerce la crtica revolucionaria de la sociedad muchas veces se encuentra en una relacin compleja con el pueblo. Por un lado, critica todo lo que hay en l de atrasado y retrgrado, por el otro, propone como solucin construir una democracia que le de poder a ese mismo pueblo. Esta contradiccin, sin embargo, es completamente natural y forma parte de la dialctica de la crtica y de la praxis revolucionaria. Se trata de una contradiccin dialctica, objetiva, existente independientemente de la voluntad de los sujetos.

Desde un punto de vista marxista, la misma nocin de pueblo es bastante problemtica. Si se acepta como pueblo al simple conjunto de todos los individuos que conforman la sociedad, y se recurre a l como el sujeto que llevar adelante la revolucin, entonces se ha cado en una concepcin burguesa que tiene sus races en el siglo XVIII. Lo verdaderamente marxista consiste en diferenciar entre las diferentes tendencias de la sociedad, entre los diferentes grupos segn el lugar que ocupan en las relaciones sociales de produccin. Por tanto, cuando un marxista habla del pueblo y de lo popular, tiene en la mente a un conjunto complejo, susceptible tanto de estar bajo la hegemona de los grupos dominantes como de construir una hegemona centrada en las clases tradicionalmente explotadas. En este ltimo caso, se tratara de un verdadero poder popular.

El pueblo, aunque se le llame soberano, no puede ser convertido en un fetiche. Es cierto que existe y siempre ha existido una sabidura popular, pero tambin existen tendencias retrgradas que han sido marcadas en la conciencia social por siglos y siglos de sociedades de dominacin. El mrito terico de Gramsci estuvo en mostrar cmo en el sentido comn de las masas populares se concentran rituales, hbitos y fragmentos de cosmovisin que sirven para apuntalar la hegemona de los grupos dominantes. Esto permite explicar por qu tan a menudo se observa el surgimiento de sistemas polticos reaccionarios que cuentan con apoyo popular, as como el desgaste de procesos revolucionarios que se detienen y se quedan por debajo de su potencial de liberacin.

La relacin de los socialistas con las grandes mayoras siempre ha sido difcil. Lo ms comn es que la mayor parte del pueblo no entienda y no siga los ideales socialistas. La frustracin ms comn entre los luchadores sociales es ver como las masas populares muchas veces son cmplices en mantener la hegemona de los grupos dominantes. Sin embargo, el socialista no puede rendirse ante esa realidad: el apoyo popular no hace democrtico a un sistema de dominacin. Es necesario mantener la lucha por una forma superior de manifestacin de la libertad poltica y humana.

El revolucionario que ejerce la crtica en primer lugar debe romper con el sentido comn dominante. De eso se trata justamente ser vanguardia. Si los pueblos no se encontraran en una situacin de atraso inducido, si no estuvieran necesitados de un proceso pedaggico-poltico, no sera necesaria la aparicin de una vanguardia. Dicha vanguardia, como es natural, se encontrar al principio en minora con respecto al conjunto de la sociedad.

Ahora bien, la gran pregunta es: Si el pueblo es tan atrasado, si est tan cargado de tendencias retrgradas, entonces para qu darle el poder poltico? No sera como poner un peligroso juguete en manos de un nio? Platn tena sus razones para ser enemigo de la democracia. Una posible respuesta al dilema, muy tentadora, es la siguiente: Dado que la vanguardia fue capaz de saber lo que le convena al pueblo, incluso antes que el pueblo mismo, tal vez sea justamente la vanguardia la que deba dirigir.

Esta es la tentacin suprema y el peligro supremo, que ha echado a perder casi todas las experiencias de socialismo que se han conocido hasta hoy. La vanguardia, para ser coherente consigo misma, debe obedecer a un imperativo moral categrico: construir las bases para su propia disolucin y finalmente disolverse a s misma. El poder, la democracia y la libertad poltica deben ser entregados al pueblo, a pesar de su atraso poltico y sus tendencias retrgradas, porque justamente en el ejercicio de ese poder y esa libertad es que el pueblo se educar a s mismo y alcanzar su mayora de edad.

Dicho con palabras de Rosa Luxemburgo: Solo la vida sin obstculos, efervescente, lleva a miles de formas nuevas e improvisaciones, saca a la luz la fuerza creadora, corrige por su cuenta todos los intentos equivocados () La vida socialista exige una completa transformacin espiritual de las masas degradadas por siglos de dominio por la clase burguesa. Los instintos sociales en lugar de los egostas, la iniciativa de las masas en lugar de la inercia, el idealismo que supera todo sufrimiento, etctera () El nico camino al renacimiento pasa por la escuela de la misma vida pblica, por la democracia y la opinin pblica ms ilimitadas y amplias.

Fuente: http://jovencuba.com/2018/08/30/la-fuerza-creadora-del-pueblo/



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