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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2018

Fidel y la religin

Javier Larran
Rebelin


El mes de agosto ha sido y probablemente seguir siendo el preferido para quienes desean adentrarse en la vida de Fidel Castro Ruz, razn por la cual conversamos en La Habana, Cuba, de manera tendida con Katiuska Blanco, periodista, escritora y bigrafa del lder histrico de la Revolucin cubana.

En una primera entrega (Fidel, viaje a la raz, La Correo No. 77) nuestra entrevistada y amiga nos condujo, a travs de un viaje en el tiempo y el espacio, hasta el pequeo casero de Birn, en la oriental provincia cubana de Holgun, terruo donde naci y vivi su ms tierna infancia, adems de cursar sus primeros estudios, el tercero de los hijos del matrimonio del gallego ngel Castro y la criolla Lina Ruz: Fidel Alejandro. De igual manera, Blanco nos habl del deleite de Fidel con el paisaje montaoso de los pinares de Mayar y la honda huella que le produjo a ste ver y convivir con negros y mestizos marginados econmica, social y polticamente, en una isla aparentemente marcada por la fatalidad de la dependencia, tras emanciparse tardamente de Espaa para caer en las voraces garras de un recin estrenado imperialismo estadounidense en 1898.

A medida que la tarde transcurre en el habanero barrio de El Vedado, nos detenemos ahora en la intimidad de los Castro Ruz, deambulamos imaginariamente por cada uno de los cuartos de la casa a la usanza gallega de Birn, cuando Katiuska decide ir al origen ms remoto de la historia familiar: ngel y Lina viven en la casa grande de Birn. Pienso que se unen entre 1921 y 1922, y al ao siguiente tienen la primera hija, Juanita. Pronto vendra Ramn, sucedido por Fidel.

No pocas biografas del emblemtico revolucionario cubano han insistido tendenciosamente que habra nacido fuera del matrimonio, fruto de una relacin extramarital de ngel, pero la autora de ngel, la raz gallega de Fidel, nos revela los verdaderos detalles de esos hechos: ngel se haba separado de su primera esposa pero, qu ocurre? En Cuba la ley del divorcio no exista, o sea, haba el divorcio como vincular, lo que quiere decir que se poda estar separado pero no divorciado. En efecto, el divorcio fue aceptado en la Isla con la promulgacin de una nueva Constitucin en 1940, motivo que llev al padre de familia, al ao siguiente, a solicitar la nacionalidad cubana pues, al decir de Blanco, en Espaa tampoco exista la posibilidad de divorciarse, por tanto ngel solicit la ciudadana cubana para poder divorciarse plenamente, eso explica que recin en 1943, despus de haber alcanzado el divorcio, se casara oficialmente con Lina, por la iglesia y en el registro civil. Fidel tena 17 aos.

En 1985 la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado de Cuba public el libro Fidel y la religin, escrito por el telogo y fraile dominico brasileo Frei Betto, como resultado de largas e intensas jornadas de conversaciones centradas estrictamente en cuestiones religiosas. El boom de la publicacin fue inmediato: era la primera vez que un alto dirigente del comunismo mundial dedicaba cientos de horas para ocuparse en detalle de aquel asunto, desnudar sus creencias, confesar sentimientos y exponer su doctrina, sentar postura respecto a los ms dismiles temas de la fe, el cristianismo, las iglesias, el atesmo, entre otras.

Las pginas estn inundadas de escenas donde la cristiandad aparece una y otra vez en episodios importantes de la vida de Fidel: un jefe guerrillero en plena cima de la Sierra Maestra alzando una figura de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba; el mismo joven, ya triunfante, descendiendo de las montaas con un minsculo crucifijo atado al cuello, regalo de una pequea nia campesina para resguardar su vida; un cura de apellido Sardias que vestido de una sotana verde olivo se pasea por los frentes guerrilleros dando bendiciones a los rebeldes, bautizando y ofreciendo los dems sacramentos a los guajiros. A lo que habra que agregar una frasesita formulada con admiracin por unos y espanto por otros: Fidel fue formado por los jesuitas.

Para dar sentido a esas imgenes, testimonios, ancdotas y relatos a esta altura mticos, otra vez Blanco me transporta al rinconcito donde todo comenz, a la casona rodeada de cedros. Mis interrogantes son directas y no dan lugar a equvocos: eran sus padres creyentes? Cmo se viva la religiosidad en la vida familiar? La respuesta es precisa: Ellos eran cristianos, el pap de Fidel era devoto de Santa Brbara [Chang, para la religin yoruba] y la mam del Sagrado Corazn de Jess. Ambos eran catlicos, Lina muy devota, cuestin lgica porque igual era descendiente de espaoles.

En el primer volumen de sus memorias, intituladas Guerrillero del tiempo, Fidel le confesaba a Katiuska que cuando nio algunos de sus pares le decan judo, apodo puesto a quienes no haban sido bautizados. Lo cierto es que la ceremonia tard ms de lo previsto y, al abrigo de un reparador caf, la investigadora nos cuenta los pormenores del caso, definitorios inclusive para el nombre mismo del futuro lder: Fidel se iba a llamar Fidel porque cuando iba a ser bautizado sera apadrinado por un amigo de ngel y la familia, Fidel Pino Santos, hombre adinerado y poderoso, aunque finalmente le ponen ese nombre y nunca llegan a bautizarlo. De hecho, aos despus lo bautiza Luis Hibert, el cnsul de Hait y esposo de la hermana de una maestra donde se hospedaban los hermanos Castro Ruz en Santiago de Cuba. Ellos son los que, me imagino, previo a matricular a Fidel, en calidad de alumno externo, en el Colegio La Salle, le bautizan oficialmente en la Catedral de Santiago de Cuba; y bueno, seis meses despus hace lo que se llama la primera comunin, en julio de 1935.

Luego de or con atencin a Katiuska, le comento el segundo paso en mi bsqueda por esclarecer el carcter y personalidad de uno de los comunistas ms importantes de la historia: su formacin jesuita. Charlamos de los orgenes de la orden fundada, al calor de la Contrarreforma, por el ex militar espaol Ignacio de Loyola, y cmo el nombre y funcionamiento de la Compaa de Jess, deja entrever una estructura militar, jerrquica y de recia disciplina, cuya cotidianeidad aspiran sea vivida comunitariamente por cada uno de sus miembros.

Con los jesuitas no hay medias tintas, o se les quiere o se les aborrece. Se les culpa de ser los defensores ms celosos de la ortodoxia catlica y tambin de ser formadores de connotados rebeldes y revoltosos de tierras americanas, entre ellos al ms polmico de los independentistas, el paraguayo Gaspar Rodrguez de Francia.

Pero, qu tanto influyeron los discpulos de Ignacio de Loyola en Fidel? Katiuska sonre e inmediatamente nos comparte sus criterios: Fidel era crtico de los jesuitas, un poco por la educacin doctrinaria que impartan, el dogmatismo dentro de la enseanza, su rigidez, por ejemplo sola reflexionar acerca de lo significativo que hubiera sido que una oracin en lugar de ser repetida tanta veces se hubiera pronunciado una sola vez pero sentidamente.

Por un minuto nuestra amiga guarda silencio, toma un ejemplar de Todo el tiempo de los cedros entre las manos, y prosigue con su respuesta, esta vez aprobando el mtodo empleado por la Compaa: Creo que cumplieron un gran papel que l mismo reconoca en la formacin de su carcter, en su capacidad de proponerse metas y no desistir, de hacer esfuerzos y sacrificios hasta conquistar lo que se planteaba. Adems pienso que le ensearon a tener rigor en los estudios. Le daban la oportunidad extraordinaria de que si l deseaba estudiar horas extras y por su propia cuenta en las noches, no se lo prohiban. El Comandante deca: me dejaban el aula y la biblioteca abierta, con la nica responsabilidad de que yo cerrara y apagara la luces.

Suelen apuntar los historiadores y los aficionados de la historia que La Habana es mgica porque sus calles y edificios le hablan al visitante, siempre y cuando sepa lo que est buscando. Aprovecho este parntesis para consultarle a Katiuska de las instalaciones del actual Instituto Tcnico Militar Jos Mart, ubicado en el populoso municipio de Marianao. Hasta bien entrada la dcada del 60 all se hallaba el Colegio de Beln, donde Fidel curs sus estudios secundarios, otra de los rastros de los jesuitas en su vida. Ella se explaya: El Comandante reconoca el nivel cientfico de los jesuitas porque, por ejemplo, el mejor observatorio astronmico que exista en el pas en ese tiempo era del Convento de Beln, donde l estudi. Y los cientficos ms eminentes que estudiaban el clima eran los jesuitas. Inclusive el padre Benito Vies Mortell, que se cultiv y escribi tratados del origen y la evolucin de los huracanes, era un ignaciano que trabajaba en La Habana a fines del siglo XIX.

En definitiva, la educacin escolar recibida por Fidel parece haber oscilado entre el dogma y la ciencia, el valor de lo natural y la creacin divina, la disciplina y la libertad, todo apegado a una senda trazada por Angel, Lina y Loyola, donde se hallan puntos comunes: aprecio por el trabajo, rectitud, honestidad, carcter y voluntad.

Del mismo modo, por oposicin a su estatus privilegiado, segn la investigadora, tempranamente Fidel repar en la extraeza de que en su aula no hubiesen negros: Cuando l preguntaba, porque era un alumno inquieto y tena un sentido de la dignidad y el reclamo formado en su casa, por qu no haba ms negros en la escuela, la respuesta que le daban era que no les permitan las plazas para que no se sintieran menos por ser pocos o pobres, pero esas eran excusas porque en realidad lo que haba era discriminacin.

Antes de culminar esta parte de la entrevista, con algo de desazn Blanco me dice que en parte de la historiografa se suele obviar arbitrariamente la influencia de los padres de La Salle en Fidel, aun cuando fueron ellos los que le permitieron ir al mar en Santiago de Cuba, practicar sin restriccin todo tipo de deportes, incluyendo la natacin y exploraciones, y despertaron su inters por el saber. Labores que fueron continuadas con el montaismo y ciencia jesuitas.

La apretada sntesis que hace la bigrafa de esta etapa de la vida de Fidel, previo a adentrarnos en su formacin poltica, material para la tercera entrega, es la siguiente: El balance de la educacin con lasallistas y jesuitas es realmente positivo, porque lo prepararon bien, a pesar de que vivi cosas con las que l tena una visin crtica, como las que cont. Las dos rdenes le proporcionaron felicidad, l haba vivido, antes de ingresar en esos colegios, una etapa que senta como un peso, algo que le era tremendo. Incluso el 12 de agosto del 2006, en su reflexin deca maana cumplir 90 aos, para despus contar que estuvo dos o tres aos sin estudiar, tiempo que no lo llevaron a la escuela, y lo injusto que le pareca no darle educacin a un nio ni enviarlo a la escuela, que se es el mayor dao que se le puede hacer. Por eso, de los lasallistas y los jesuitas recibi la capacidad de aprender y el inters por el conocimiento.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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