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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2018

Marcha por la educacin pblica
Sin pas no hay universidad

Alejandro Grimson
Revista Anfibia


La multitudinaria y federal marcha universitaria no fue magia: uno de cada 20 argentinos estudia o trabaja en una universidad pblica. La idea subyacente bajo la cual se convoc la marcha era no hay pas sin universidad. Pero la brusca devaluacin del peso y una incertidumbre galopante sobre el rumbo de la economa dio vuelta la frase: sin pas no hay universidad.

El jueves 30 de agosto pasar a la historia como un nuevo captulo en las luchas argentinas por la democratizacin de la educacin y del conocimiento. A cien aos de la Reforma, una multitud imponente ocup ms de diez cuadras entre Plaza de Mayo y Plaza Congreso y slo puede ser minimizada por un funcionario que se haya arrancado los ojos. No surgi de la nada: esa presencia multifactica vena preparndose hace semanas, si no meses. En la Argentina al menos un habitante cada 20 estudia o trabaja en una universidad pblica. Segn el Censo Nacional de 2010 el 4,3% de la poblacin eran estudiantes universitarios, y el 80% de ellos se formaba en el sistema pblico. No slo esa cifra sigui creciendo en los aos posteriores; tambin hay que sumar a los docentes y al personal no-docente. La Argentina tiene el sistema universitario ms abierto de Amrica Latina, justamente por la combinacin de logros histricos de democratizacin de la educacin superior de calidad, en particular el ingreso irrestricto y la gratuidad.

Una multitud de todas las generaciones reclam en esa multiciplidad de territorialidades en las que estn arraigadas las 57 universidades nacionales, con 87 colegios preuniversitarios, en cada ciudad y cada rincn del pas. La mayora fueron creadas a partir de 1983, en el perodo ms extenso de continuidad democracia para nuestro pas. Las comunidades educativas del rea Metropolitana, con entusiastas columnas llegadas desde zonas lejanas, ocuparon el centro de la Ciudad de Buenos Aires. Cuando unas semanas atrs la movilizacin fue convocada, la idea subyacente era que no hay pas sin universidad. Eso significa que algunas de las cosas que ms valoramos de la Argentina, como el hecho de ser el pas con ms estudiantes universitarios de Amrica Latina, dejaran de existir si se pulveriza el salario docente, si se pretende que las universidades afronten mgicamente el recorte de los gastos de funcionamiento, que detengan las obras de infraestructura, que vacen los laboratorios e institutos de investigacin.

Las universidades hoy son el principal lugar donde trabajan los investigadores de ciencia y tecnologa del pas. Es decir, son las mayores productoras de conocimiento, en articulacin con el CONICET. Por ello mismo, realizan transferencia de tecnologa, patentes y trabajan junto a empresas en procesos de desarrollo. Estn insertas en la trama social local: realizan actividades culturales, sociales y de extensin trabajando con comunidades y organizaciones sociales en todo el pas. Son un nodo crucial de la internacionalizacin y de la insercin global de la Argentina: las decenas de universidades pblicas tienen acuerdos acadmicos y cientficos con los pases ms importantes del mundo. Adems, son parte del desarrollo de las industrias culturales de carcter pblico, con editoriales y medios de comunicacin de calidad.

Ese complejo est hoy sometido al ajuste por inflacin. Los aumentos salariales a los docentes y no docentes han sido casi siempre el techo del aumento del presupuesto universitario. Y este ao, la cada del salario ha sido muy significativa. En ese sentido, hay una reduccin del presupuesto real, aunque no sea nominal. A esto debe agregarse que las universidades hacen muchas otras actividades adems de ensear y necesitan incrementos adicionales para el despliegue de carreras y actividades nuevas, acompaadas de inversiones en infraestructura.

Cuando lleg el jueves 30, sin embargo, la Argentina vivi uno de los das ms violentos del saqueo de los mercados. En pocas ocasiones fue tan evidente que los liberales entienden que la libertad es el poder desregulado de los ms poderosos: la libertad del zorro en el gallinero. Y a veces con ayuda del dueo del gallinero, que les vendi este ao dlares a 20 pesos. Ya hemos dicho que el dlar es el orculo de los argentinos, que estamos pendientes de su cotizacin para obtener pronsticos sobre el futuro. Esa bola de cristal comenz a devolver imgenes que se tornaron calamitosas y se instal la pregunta acerca de qu pas. As, en pocos das la frase se invirti y ayer devino sin pas no hay universidad.

Ambas cosas son ciertas. La universidad que supimos construir est en el corazn del pas que deseamos. Por eso, tambin muchas personas que hoy no estn directamente vinculadas a la universidad participaron en las protestas y an muchas manifestaron completa empata con el reclamo.

Nadie dudaba en la Avenida de Mayo y en tantas calles y plazas de otras capitales de provincia- que la lucha por la universidad pblica es poltica, que no significa partidaria. Los drones mostraron banderas de todas las agrupaciones y organizaciones, junto a pibes y pibas de todas las edades y paraguas de todos los colores. El aguacero nunca tan puntual Santa Rosa- fue inclemente, como lo haba sido en importantes movilizaciones anteriores (el 8 de agosto a la espera de la aprobacin de la media sancin que le falt a la ley de aborto legal). Pero la multitud no se repleg; haba conviccin y persistencia. Los paraguas se compartan, el viento fro menguaba en el interior de la masa compacta que generaba la aglomeracin de los manifestantes.

Si la libertad del dlar se trasladara a la libertad en la educacin, el derecho al acceso a la universidad y al conocimiento se convertira en un producto que se compra y se vende en el mercado. Aunque la gobernadora bonaerense Mara Eugenia Vidal haya dicho que los pobres no llegan a la universidad, los hechos muestran que la mayora de los jvenes que estudia en su provincia y en el pas no podra acceder a los estudios superiores si no fueran gratuitos. En muchas universidades el 70% de los estudiantes, o ms, son primera generacin de universitarios en sus familias. Y ayer viajaron varias horas para decir presente en la Plaza de Mayo, en defensa de sus derechos y los de sus docentes.

Las clases pblicas y abrazos a las universidades fueron poco a poco calentando el clima en las semanas previas. Cuando comenz este conflicto, la lucha era ms cuesta arriba: la sensacin de muchos era que al gobierno no le importaran los paros universitarios. Pero una vez que la movilizacin fue in crescendo, sin aislar a los docentes del resto de la comunidad universitaria, incorporando a todes en las principales actividades, logrando que se plegaran grandes facultades (como Medicina o Derecho), el conflicto ya no pudo ser invisibilizado por los grandes medios. Y el discurso del gobierno fue contundentemente inverosmil: no hay ajuste y el aumento es de un 15%. Cuando pocos das atrs -aunque parecen aos-, se afirmaba que la inflacin iba a rondar el 30%, el ajuste era a la vez brutal sobre el salario y por completo nfimo para la meta general de reduccin del dficit fiscal para 2019.

Lo que sucedi el 30 de agosto es que el movimiento estudiantil se mostr con toda su potencia, abrazando a sus docentes. Fue una multitud de estudiantes la que en 2001 derrot el plan de destruccin de la universidad pblica de Lpez Murphy. Sin ellos, la lucha por la universidad es ardua, muy desigual. Los docentes seguirn apostando a esa articulacin, por la que vienen trabajando hace tiempo.

Ser slo con esa unidad de la comunidad universitaria, interpelando al conjunto de la sociedad, que la lucha estar a la altura de la universidad que tenemos y de la que deseamos para las futuras generaciones.

Fuente: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/sin-pais-no-hay-universidad/



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