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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2018

Entrevista a Juan Dal Maso
Buscamos restituir la idea de hegemona a un marxismo centrado en la lucha de clases

La Izquierda Diario


Hegemona y lucha de clases. Tres ensayos sobre Trotsky, Gramsci y el marxismo es el nuevo libro de Juan Dal Maso y el tercero de la coleccin Debates marxistas contemporneos de Ediciones IPS (junto con El marxismo de Gramsci, del mismo autor, y Marx en el pas de los soviets o los dos rostros del comunismo, de Emmanuel Barot). Conversamos con Juan sobre los contenidos de este nuevo libro. A continuacin, la entrevista completa y una sntesis en video con sus principales definiciones.

Contanos de qu se trata este nuevo libro

Hegemona y lucha de clases condensa una serie de debates que fueron surgiendo a partir de intercambios, charlas de presentacin, devoluciones por escrito, polmicas orales y escritas a propsito de varias ideas que estaban planteadas en El marxismo de Gramsci (2016). En ese libro habamos repasado algunos de los principales conceptos de los Cuadernos de la crcelde Gramsci tratando de reflexionar sobre las relaciones que hay en su pensamiento entre las ideas de hegemona y revolucin permanente.

En este nuevo trabajo lo que intentamos hacer es retomar ese mismo debate pero desde otro punto de vista. En primer lugar cuestionando una serie de posiciones que son predominantes en lo que se llaman las teoras crticas o en las ciencias sociales, de las cuales una muy representativa es la de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, pero hay otras que tienen contenidos similares; estas lecturas oponen lo que sera una poltica hegemnica, es decir, una poltica tendiente a unir distintos sectores oprimidos a partir de identificar ciertas demandas comunes, con lo que sera la lucha de clases. Porque desde su ptica la lucha de clases sera una lucha de tipo econmico, sindical o corporativo, que no puede desarrollar una propuesta o posicin poltica. Una gran parte del trabajo que realizamos en este nuevo libro tiene que ver con cuestionar esa idea y para eso fuimos abordando la problemtica de la hegemona desde distintos puntos de vista.

Una parte importante del libro est dedicada a un estudio sobre el problema de la hegemona en el pensamiento de Trotsky. Con qu cosas nuevas, o problemas no tenidos en cuenta antes, te encontraste al estudiar este tema?

S, en este primer ensayo identificamos las caractertsticas que tiene el concepto de hegemona en el pensamiento de Trotsky, que lo utiliza para distintos planos de anlisis, para los problemas de la poltica internacional y las relaciones entre los Estados, para la teora de la revolucin, especialmente y tambin para los problemas de la transicin al socialismo en la URSS.

Trabaj sobre todos los escritos de Trotsky que tomaran de un modo u otro la cuestin, en los que aparecen algunas de sus obras ms significativas, como 1905, Historia de la Revolucin rusa o La revolucin permanente, pero tambin escritos y cartas de 1929 a 1940 y algn material indito que est en los papeles y escritos de Trotsky de los Archivos de Harvard. Con la ayuda de compaeras y compaeros que conocen la lengua, cotejamos los textos con los originales en ruso para verificar que el trmino hegemona hubiera sido utilizado efectivamente por Trotsky y no hubiera sido introducido en el texto por las posibles deformaciones de las sucesivas traducciones de ruso a ingls o francs y despus al castellano. Lo que pude constatar en primer lugar es que, a diferencia de lo que dicen ciertas lecturas sean gramscianas antitrotskistas o trotskistas antigramscianas, la cuestin de la hegemona tiene una presencia fuerte en el pensamiento de Trotsky. Lo que pasa es que en el bolchevismo antes de 1905, y despus en la lucha contra el trotskismo en los aos 20 en la URSS, se tomaba este concepto como algo contrario a la revolucin permanente. Entonces Trotsky reflexiona sobre la problemtica pero le impone sus propias caractersticas en los marcos de su propia teora de la revolucin y a lo largo de su trabajo de elaboracin terica de varias dcadas.

Haciendo un recorrido por esos desarrollos, intentamos identificar cules son los aportes que hace Trotsky a la problemtica, partiendo de considerar que la forma peculiar que tiene de entender la hegemona tiene que ver no solamente con que la clase trabajadora tome como propias las demandas de todos los sectores oprimidos con los que puede tener un inters convergente, sino que tambin gane liderazgo en relacin con esos sectores a partir de demostrar una voluntad muy decidida de luchar por sus propias demandas. Esa idea base, que Trotsky construye alrededor del balance de la Revolucin rusa de 1905, es la que va a guiar despus el conjunto de desarrollos que l va a hacer sobre estos problemas, extendiendo la idea de hegemona a la revolucin en Europa occidental, a la transicin al socialismo, y en otro nivel a los problemas de la poltica inter-estatal, donde tiene un sentido ms especfico, ms parecido a lo que comnmente se conoce como dominacin.

Este desarrollo lo constrastamos a su vez con la involucin que sufri el movimiento comunista en los aos 20 y 30 en el cual, producto de la burocratizacin de la URSS y la Tercera Internacional, la posicin predominante en los orgenes sobre la necesidad de una lucha independiente de la clase trabajadora que agrupara en torno de s a los otros sectores orpimidos se termina transformando en una poltica de alianza con la burguesa progresista, o lo que ellos llamaban la burguesa progresista o antifascista para luchar contra los nazis. Lo que se conoci como la poltica de frentes populares. Esa idea de los frentes populares como una poltica en la cual la lucha de clases se subordina a una alianza con un sector supuestamente democrtico o progresista de la burguesa, qued como una cosa de sentido comn en el comunismo de la segunda posguerra y es el punto de partida desde el cual postulan, por ejemplo, Laclau y Mouffe en Hegemona y estrategia socialista, la necesidad de hacer una teora de la hegemona que vaya ms all del punto de vista de clase.

Analizando los desarrollos de Trotsky y constrastndolos con estas lecturas es que intentamos buscar la forma de restituir el concepto de hegemona a una concepcin marxista que haga hincapi en la centralidad de la lucha de clases y no en la subordinacin de la lucha de clases a una poltica de alianzas con gobiernos progresistas, partidos nacionalistas populares y ese tipo de cosas que en Amrica Latina conocemos muy de cerca.

El ttulo del segundo ensayo plantea un tema un poco curioso: Trotsky en los Cuadernos de la crcel. De qu se trata esto?

S, en el segundo ensayo abordamos un recorrido sobre las crticas que hace Gramsci a Trotsky en sus Cuadernos de la crcel. Este es un trabajo que parecera ser un poco ms aburrido que lo dems, pero es importante hacerlo por varios motivos.

Primero porque se basa en intentar comprender hasta qu punto Gramsci conoca la obra de Trotsky con posterioridad a su expulsin de la Unin Sovitica. Una de las cosas en las que indagamos antes del anlisis de los textos gramscianos, a partir de las cartas, comentarios de los presos comunistas, obras de estudiosos de la vida y la escritura de Gramsci, es en qu medida l haba podido conocer o leer determinados libros que incluso los pide en la crcel para poder leerlos, como la autobiografa de Trotsky y otros trabajos de los aos 27 y 28. Y en funcin de eso, qu sentido o solidez tenan sus crticas.

En general las crticas de Gramsci a Trotsky se organizan en base a un patrn de anlisis que es la idea de que Trotsky era muy brillante desde el punto de vista terico pero que su teora era una teora abstracta. Y en base a esa evaluacin que l hace en el primer cuaderno, va a decir que la frmula de revolucion permanente de Marx fue intelectualizada por Trotsky y por otro intelectual de la socialdemocracia de izquierda que era Parvus. Y que despus en realidad el que la hizo en la prctica fue Lenin de manera concreta, mientras que para Trotsky siempre sigui siendo una teora abstracta. Ah es donde usa la expresin que pongo entrecomillada en el ttulo antes de la frase que citabas, sobre la complicada fortuna de la revolucin permanente, que resignifico para hacer alusin a los modos en que aparece la imagen de Trotsky en los Cuadernos. Esa idea de la teora abstracta es la que despus se va de alguna forma ampliando en los doce pargrafos en los que Gramsci hace crticas a Trotsky referidas a distintos temas: la transicin en la URSS, el problema de la revolucin en Occidente, la cuestin de la relacin entre la poltica internacional y poltica nacional y una serie de tpicos en torno de los cuales Gramsci va polemizando con posiciones de Trotsky que, si nosotros hacemos una anlisis finito de esas crticas, en muchos casos son crticas poco fundamentadas que no responden a las posiciones que Trotsky efectivamente sostuvo. En otros casos sus crticas son polemizando con otros personajes o con otros actores con los que Trotsky polemiza en trminos parecidos, y en general se basan en una incompresin de lo que es la teora de la revolucin permanente de Trotsky y en un deconocimiento de muchos desarrollos tericos que Trotsky hizo durante los aos 20 y 30.

Yo creo que hacer esta trabajo tiene sentido, porque al poner las crticas de Gramsci a Trotsky en su contexto se puede por un lado demostrar que esas crticas tenan muchas debilidades, y a la vez es una manera de fortalecer la idea, que es una idea con la que trabajamos en El marxismo de Gramsci y que est tambin planteada en este libro: que la posibilidad de hacer una convergencia o determinados elementos de sntesis entre las dos teoras es precisamente una cuestin de orden terico y no de biografa intelectual de Gramsci y Trotsky, porque estuvieron envueltos en luchas polticas y cuestiones del momento histrico que le toc vivir a cada uno por las cuales mantuvieron posturas diferentes sobre cosas importantes. Por ejemplo, lo que es la la evaluacin que cada uno hace de la Unin Sovitica. Este tema lo abordamos en detalle en el primer ensayo en el caso de Trotsky, y en este segundo ensayo lo tomamos en cuenta tambin para el caso de Gramsci alrededor de los debates sobre la industrializacin, el Plan Quinquenal y la situacin del marxismo en la URSS.

En el tercer ensayo hacs una crtica de Las antinomias de Antonio Gramsci de Perry Anderson, por qu?

Efectivamente, el ltimo ensayo est dedicado a una relectura crtica del libro de Perry Anderson Las antinomias de Antonio Gramsci, que fue reeditado en ingls el ao pasado con un prlogo en el cual Perry Anderson reactualiza algunas discuiones, pone un poco en contexto lo que fue esa obra y a su vez habilita a ponerla en discusin de vuelta. Junto con este libro Anderson publica un libro nuevo, The H-Word, que es un libro sobre el concepto de hegemona centrado sobre todo en pensadores que lo utilizaron para la cuestin de las relaciones inter-estatales, no solo en el marxismo. Y concibe la publicacin de los dos libros como una continuidad de su reflexin sobre el problema de la hegemona no solo en el marxismo sino en la teora poltica contempornea.

Originalmente no estaba muy interesado en escribir esta crtica, porque me parece que el texto de Anderson est notablemente envejecido, a diferencia de quienes lo toman como una especie de manual de la crtica por izquierda a las posiciones de Gramsci. Pero Anderson plantea algunas polmicas en el prlogo de la nueva edicin, especialmente contra Gianni Francioni, que es autor de un texto clsico de los estudios gramscianos que polemiza con Las antinomias, que se llama Egemonia, Societ Civile, Stato. Note per una lettura della teoria politica di Gramsci, incluido en su libro Lofficina gramsciana, ipotesi sulla struttura dei Quaderni del carcere (1984) y contra Peter Thomas, autor de un libro muy influyente en el marxismo angloparlante de los ltimos aos, The Gramscian Moment (2009). Esas polmicas me impulsaron a reforzar la idea de la necesidad de una especie de tercera posicin que reivindique una lectura seria del texto gramsciano, saliendo del marco argumentativo de la cultura togliattiana y tomando distancia tambin de una posicin que presupone que la crtica por izquierda al PC italiano de la segunda posguerra -que polticamente compartimos- debe llevar como complemento necesario un crtica que desde el punto de vista terico exhibe una notable torpeza en relacin con Gramsci, como la de Anderson.

El trabajo que hicimos en este ltimo ensayo es tratar de tomar algunos de los principales ncleos de las crticas de Anderson a Gramsci para ver si son acertadas desde el punto de vista del contenido. Anderson dice que Gramsci sostiene que en Europa occidental la burguesa domina a travs del consenso y no solo con una dictadura como en Rusia antes de la Revolucin, pero que nunca explic cmo funcionaba el rgimen parlamentario en Occidente, cuando en realidad lo que se puede ver a partir de una lectura ms atenta de los Cuadernos de la crcel es que Gramsci analiza la crisis de los regmenes democrticos parlamentarios, las formas en que cambian los mecanismos de dominacin estatal a travs de la categora que l utiliza del Estado integral. Es decir, el proceso por el cual el Estado avanza sobre las organizaciones que antes se consideraban de la sociedad civil como sindicatos y partidos y cmo hay toda una sobre-extensin del poder estatal, tendiente a regimentar el movimiento de masas que surge con la guerra y la Revolucin rusa.

Y otro de los temas para la discusin que es muy importante es la cuestin de la famosa guerra de posiciones, que generalmente se toma como algo parecido a lo que Kautsky llamaba una guerra de desgaste o una estrategia de desgaste, es decir, una poltica acumulativa tendiente a ganar fuerza y cambiar la relacin de fuerzas antes de pasar a una lucha directa por el poder, que en el caso de Kautsky despus no llegaba nunca. Y por otro lado en las lecturas que se hicieron de Gramsci en los aos de la segunda posguerra, en especial el caso del propio PC italiano, se tomaba esta idea como una especie de acumulacin en la que no iba a haber revolucin sino que el partido iba a llegar al poder por va parlamentaria. La posicin de Gramsci no tiene que ver con este tipo de lecturas, por eso si se hace un estudio sistemtico y detallado de cmo l va formulando la cuestin de la guerra de posicin en los Cuadernos de la crcel, l va a distinguir lo que sera la guerra de posicin como una lucha ms de tipo acumulativo o ms lenta de lo que sera la guerra de maniobra, que es una lucha ms directa y que supone la posibilidad de una conquista del poder en tiempos ms rpidos; primero las va a diferenciar, pero las va a plantear como dos formas de lucha, no como dos estrategias contrapuestas en las primeras notas que escribe sobre esto. En una serie de notas de los aos 31 y 32 aparecen como formas de luchas ms contrapuestas y con posterioridad, a partir del ao 33, hay notas en las cuales vuelve a tratar de articular estas dos formas de lucha. Esto ltimo lo analiza bastante a partir de los problemas poltico-militares de la unificacin italiana, pero sostiene que son cuestiones que hacen a criterios metodlogicos y de contenido ms general. Si unimos estas reflexiones con las que mencionaba antes sobre el problema del Estado integral, la guerra de posiciones aparece ms como una especie de movilizacin total que como una evolucin gradual.

Cerrs el libro retomando la comparacin entre Trotsky y Gramsci. Qu cuestiones te pareci importante destacar?

Lo que intentamos hacer en el eplogo es retomar la discusin ms global sobre las teoras de Trotsky y Gramsci, comparando en qu medida se parecen y se diferencian los conceptos de hegemona, y despus una cuestin ms de fondo sobre de qu manera incide en cada uno de ellos la lectura de la propia historia de su pas. En el caso de Gramsci, la historia de Italia que fue la sede del Imperio Romano y despus de la Iglesia Catlica, sufri toda clase de invasiones, divisiones en ciudades-estado, y tuvo un proceso de unificacin nacional tardo, son toda una serie de cuestiones que inciden bastante en su pensamiento en trminos de darle mucha importancia a la cuestin nacional, de la poltica nacional y en darle mucha importancia al concepto de pueblo como un concepto que no se contrapone al concepto de clase pero que no se lo puede dejar de lado. Gramsci entiende perfectamente la diferencia entre pueblo y clase, porque entiende el proceso, ha estudiado el proceso histrico por el cual el pueblo que fue el sujeto de la revolucin burguesa clsica se desagrega en clases y se considera un estratega de la clase obrera; pero a su vez trata de desarrollar una lectura de la poltica marxista, de la relacin entre poltica nacional e internacional, que contenga la idea de pueblo porque es una tarea pendiente de la historia italiana.

En el caso de Trotsky, es un punto de vista bastante distinto, porque para Trotsky la clase obrera rusa es producto de un desarrollo peculiar en el cual el capital extranjero se une con la autocracia zarista para impulsar el capitalismo y la clase obrera surge como una clase moderna y urbana que no le debe nada a las ataduras del pasado ruso. Entonces la idea de pueblo, en el caso de Trotsky, est mucho ms subordinada; si bien Trotsky toma los problemas de los pueblos oprimidos y los pueblos coloniales, incluso en la poca de la guerra civil dialoga con la imagen o con la evocacin de un pueblo ruso, para Trotsky la clase no necesita pasar por el pueblo para acaudillar al pueblo. Desde el propio inters de clase y desde la propia identificacin como clase se puede apelar a los sectores populares y constituir una unidad. En el caso de Gramsci, la dimensin de la evocacin del pueblo como una figura que abarca clase obrera, campesinado y sectores populares es un poco ms fuerte y eso est me parece muy ligado a las formas en que Italia y Rusia entraron en la Modernidad y qu influencia tuvo ese hecho histrico en el marxismo de Trotsky y en el de Gramsci.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Buscamos-restituir-la-idea-de-hegemonia-a-un-marxismo-centrado-en-la-lucha-de-clases