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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2018

Prostitucin & Debate
La libertad de las putas

Anita Botwin
CTXT

Sobre la regularizacin de la prostitucin. Reflexiones sobre la postura en contra.


Algunas voces hablan de libertad a la hora de decidir sobre nuestros cuerpos. Normalmente esas voces se centran en hablar sobre nosotras en materia de prostitucin, cosificacin y pornografa. Muchas de esas voces jams tendrn que usar sus cuerpos para pagarse un plato de comida. Especialmente porque muchas de esas voces provienen de hombres blancos, heteros y privilegiados.

No podemos hablar de libertad si existe un intercambio monetario de por medio. Acaso existe libertad en gran parte de los trabajos precarios de este y otros pases? No creo que alguien si pudiera elegir estara currando en un McDonalds voluntariamente, como si de una ONG se tratara. Me encanta el Mcflurry, no me importa trabajar 12 horas como un esclavo, yupi!

Es curioso que podamos verlo ms claro y entenderlo cuando se trata de trabajos que compartimos hombres y mujeres y que no tienen que ver con los cuerpos femeninos como moneda de cambio. En los que puedes dar la vuelta a una hamburguesa sin necesidad de que nadie te viole por muy esclavo que sea el trabajo-.

Ellas tienen libertad de elegir, dicen. Una mierda. Ellas prefieren follar a limpiar escaleras, dicen. Ellas, ellas, ellas. Ellas slo tratan de salir adelante, como la mayor parte de las mujeres de este planeta. Creen que quieren aguantar a cerdos que abusan de ellas en el mejor de los casos? Es que a algunas les gusta el sexo, dicen. Claro, el sexo le gusta a casi todo el mundo y no por ello tienes que sufrir explotacin para disfrutarlo.

Es el oficio ms antiguo del mundo, dicen otras voces. Claro, por eso precisamente vamos un poco tarde para abolirlo. Tambin las guerras, la tortura, la esclavitud la muerte de miles de personas por hambre son antiguas como la vida misma y no por ello estamos a favor de regularlas.

Es que hay hombres que, pobrecillos, de otra forma nunca podran follar y sera mucho peor. MUCHO PEOR. Para estas personas la prostitucin existe para evitar posibles violaciones. En lugar de no educar en la violacin, se da por sentado y ya que existe, vamos a hacer todo lo posible para que los pobres violadores no cometan ningn delito y se desahoguen con mujeres prostituidas. Porque en las mujeres, pobrecillas, las que no se comen un rosco, a quin les importa? Ellas no dan beneficios si no son putas.

Algunas, dicen, estn satisfechas con su trabajo. Ganan bastante dinero a cambio de prestar sus cuerpos. Pero esas pocas privilegiadas alrededor de un 5% en nuestro pas- dentro de un mercado de explotacin a nivel mundial no hace ms que daar al resto de mujeres que no pueden decidir. Estas experiencias positivas no dejan de ser excepcionales, y de carcter individualista y neoliberal. Como a ellas les va bien, como supuestamente pueden elegir a sus clientes, el resto debe sufrir explotacin, violencia y pobreza.

La realidad es que este negocio mueve diariamente cerca de 10 millones de euros en nuestro pas, unos 3.500 millones al ao, que representan un 0,35% del PIB. No es posible que hablemos de libertad cuando se trata de un mercado que mueve tantsimo dinero y en el que la mayor parte de las putas ejercen en contra de su voluntad. Qu libertad es esa?

Es que ya que trabajan, tendrn que luchar por sus derechos y tener sanidad y cotizar. Este suele ser el argumento ms escuchado de los y las regulacionistas. Ejemplos como el alemn o el holands nos hablan de fracaso a la hora de legalizar la prostitucin. Sin ir ms lejos, la ley de 2002 de Alemania ha hecho que aumenten los grandes prostbulos y prcticas como la tarifa plana de sexo (sexo con varias personas a un precio fijo). Algo as como minutos ilimitados en el mvil. Eso es lo que valemos.

La prostitucin no es una salida laboral para las mujeres libres, sino para las mujeres pobres, y regularla no es ms que normalizar una opcin precaria ms en un mercado neoliberal en el que no existen derechos de ningn tipo. La libertad deja de existir en el momento en el que un hombre paga a cambio de un producto mujer para someterla y ejercer su poder sobre ella.

Un abuso sexual no se transforma en un empleo por el mero hecho de que se pague una cantidad de dinero. Normalizar la prctica de la prostitucin no ayudar en absoluto a construir sociedades libres, igualitarias y por supuesto, feministas.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180815/Firmas/21260/Anita-Botwin-ser-feminazi-hoy-maltrato-violencia-machista-maternidad-justicia.htm




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