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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2018

Los peligros de limitar derechos
Sindicacin de las trabajadoras sexuales

Gloria Marn
Viento Sur


El debate sobre prostitucin en el Estado espaol no es nuevo. Esta semana, la creacin de un sindicato de trabajadoras sexuales ha dado lugar a un nuevo episodio, con declaraciones de la Ministra de Trabajo y la intervencin del Gobierno, que se propone revocar la legalidad de este sindicato. Este marco de debate facilita tener en cuenta la doble perspectiva de la prostitucin, que con frecuencia se olvida: es un asunto de gnero, s, pero tambin de clase, concretamente de derechos laborales.

Este no es un artculo para defender la prostitucin. No defiendo la prostitucin, como no defiendo el trabajo asalariado. Todo lo contrario, defiendo una sociedad en la que ninguna persona se vea obligada a vender su fuerza de trabajo en ninguna de sus formas. Lo que digo es que mientras estemos en esta sociedad en la que hay explotacin, cualquier restriccin a los derechos sindicales perjudica a las trabajadoras y trabajadores. En l uso la expresin "trabajadoras del sexo", esto es importante en la segunda parte, como explico en el apartado de concepto de trabajo, pero toda la parte de derechos sindicales se podra leer igual sustituyndola por "prostitutas". Ante los derechos laborales, debe ser indiferente si somos abolicionistas o no.

La libertad de formar sindicatos y afiliarse a ellos: un derecho democrtico

La ley de Libertad Sindical, de 1985, permite formar sindicatos a cualquier trabajador (sic). Solo excluye a sectores muy especficos: militares y jueces y fiscales. Y durante todos estos aos la polmica se ha limitado a estos sectores 1/. Formar un sindicato es bastante sencillo, el art. 2.1 recoge "El derecho a fundar sindicatos sin autorizacin previa", y para registralos basta con cumplir unos requisitos formales y no entrar en contradiccin con la Constitucin. El control solo se ejerce a posteriori por el poder judicial, en caso de incumplimiento de las leyes (art. 2.2.c). Esta normativa es un logro democrtico, resultado de la fuerza de los sindicatos en la transicin y de la memoria de la lucha contra el Sindicato nico del franquismo.

Todo ha cambiado con el registro de OTRAS, un sindicato que -segn sus estatutos- desarrollar sus actividades "en el mbito funcional de las actividades relacionadas con el trabajo sexual en todas sus vertientes" y que persigue " la plena consecucin de los derechos laborales de los y las trabajadoras, la mejora de la actividad laboral en todos los mbitos del trabajo sexual, el dilogo social" o "la asistencia, asesoramiento y defensa individual y colectiva de los trabajadores y trabajadoras". El Gobierno ha afirmado que har todo lo posible por impugnar el registro de este sindicato. Eso supone un cambio brutal en las reglas de juego, ya que supone sustituir la normativa vigente, con rango de Ley Orgnica, por una forma de examen previo, cambio que me parece que no se ha valorado bien y que puede tener consecuencias muy negativas para los derechos de las trabajadoras y trabajadores en general 2/.

El problema que aduce el Gobierno -y un sector del feminismo- es que hablan de trabajo sexual "en todas sus vertientes". Pero el trabajo sexual es legal. Todo, tambin la prostitucin, al menos mientras estemos en un Estado en que lo que no es ilegal es legal. Por supuesto, lo que es delito no puede ser trabajo (la trata, el uso de violencia, intimidacin, engao o abuso de superioridad o vulnerabilidad, ver Cdigo Penal, art.187). Pero evidentemente no es a esto a lo que se refiere OTRAS con "en todas sus vertientes". Es ms, hay que sealar que si forman un sindicato, si hablan pblicamente... es precisamente porque no son vctimas de trata 3/. Por supuesto, si esto no fuera as, si actuaran de forma delictiva o apoyando el delito, el sindicato podra ser disuelto por un juzgado, pero en una forma extrema de Minority Report, no solo se anticipan al delito, sino que se anticipan a que no va haber delito, por lo que no van a tener ocasin de ilegalizarlo.

Por tanto se trata de impedir que se cree un sindicato:

a) Saltndose el derecho bsico a fundar sindicatos sin autorizacin previa. Me parecen terribles las declaraciones de la ministra diciendo que "preguntar a la persona encargada de dicho expediente por qu no se le inform de su tramitacin" o que "no contiene errores de forma pero s de fondo". No conoce la ley de Libertad Sindical? La conoce pero se la salta? Es muy grave que una Ministra de Trabajo desprecie as los derechos fundamentales que tanto cost conseguir.

b) Basndose en que puede incluir entre las actividades que protege una que, aunque es legal, actualmente no se considera trabajo. Esto es algo que la ley no prev. Las actividades excluidas estn definidas en la ley (art. 1). Para poder impugnar su creacin habra que a) obligarles a explicitar si incluyen el "acceso carnal"; b) crear una nueva norma (o jurisprudencia) que impidiera formar un sindicato si alguna de las actividades no est reconocida como actividad laboral.

c) Con un objetivo de moralizar la sociedad. Si es un peligro para los derechos sindicales excluir lo que no est protegido como trabajo legal, aun ms peligroso es excluir lo que no es moral. Lamentablemente en el capitalismo el fin de gran parte de la actividad econmica es inmoral, desde los bancos y los fondos que desahucian, las empresas de recobros que acosan, la prensa amarilla, las fbricas de armas, los productos de consumo innecesarios... Segn esta lgica, sus trabajadores y trabajadoras deberan quedar excluidas del derecho sindical. Algo tan vago lo moral supone un peligro an mayor de ser utilizado en el futuro en contra de las trabajadoras y trabajadores.

Y el ataque es mayor de lo que parece. La libertad de sindicacin tiene dos vertientes: formar un sindicato y afiliarse a uno ya creado. Segn la ley, la nica diferencia entre quienes detentan estos derechos es la situacin laboral (art. 3.1: autnomos, jubilados o parados no pueden formar sindicatos solo para defender a estos colectivos, pero s sindicarse). No hay ninguna diferencia por actividad -recordemos que se trata de una ley de mximo rango- por lo que si se impide crear un sindicato por incluir determinada actividad tambin sera imposible para esta actividad afiliarse a sindicatos, lo que supondra retirar este derecho a las trabajadoras del sexo que ya estn afiliadas.

Me parece que quien estar frotndose las manos con todo esto es la patronal, la de la prostitucin, como despus explicar, pero sobre todo la gran patronal, el capital. Creo que UGT comete un gran error apoyando al gobierno, porque, qu sindicatos querrn impedir Cs y el PP cuando gobiernen? El mismo PSOE, no ceder a presiones del capital para evitar la sindicacin de tal o cual sector? Pienso que si se abre esta va, para quien supone un peligro mayor es para los colectivos clave de la clase obrera, sectores masculinos, a los que histricamente se ha visto que hay que quebrar primero, colectivos a los que primero se desprestigia tachndolos de privilegiados y cuyos derechos se machacan "para proteger a los dems" (controladores areos, ferroviarios, mineros...).

Tambin con OTRAS se est haciendo la labor de desprestigio. Se est diciendo que detrs est una asociacin que da cursos cobrando (como si los dems cursos, incluidos los de feminismo, no se cobraran, aunque sea porque estn subvencionados); que el tesorero es un hombre; que quin sera la patronal, los proxenetas?; incluso cosas tan disparatadas y sin ningn fundamento como "lo nico que pretende legalizar es un negocio criminal como es el proxenetismo y la trata de personas", como si no tuviramos bastante con Inda o Marhuenda para esto. Todas ellas son razones que no tienen que ver con el derecho a sindicarse, porque lo fundamental es que tiene que ser indiferente quien sea OTRAS, lo nico importante es si hacen algo ilegal o no.

Y no es que OTRAS sea el sindicato que me gusta a m. Como no soy neutral entre los sindicatos en otros asuntos, tampoco lo soy en este. Yo apoyo la seccin sindical que han formado en IAC un grupo de trabajadores del sexo. Pero es importante para todas que puedan existir otras alternativas. As lo han entendido las compaeras de IAC, que se han pronunciado a favor del derecho de OTRAS a constituirse.

Concepto de trabajo

El motivo por el que consideran que no debera existir este sindicato es que supondra aceptar que la prostitucin es un trabajo. El trmino trabajo tiene muchos usos, unos de la vida cotidiana, otros legales, unos con efectos simblicos, otros con efectos prcticos. Me parece que la mezcla puede producir daos colaterales.

En el terreno legal, trabajo es un concepto mas parecido al de empleo en la consigna feminista "Queremos empleo, trabajo nos sobra". Para la libertad sindical, y para todos los derechos laborales, es importante que el concepto de empleo sea lo ms amplio posible (y si no que se lo digan a los y las trabajadoras de Uber, Deliveroo...). Si bien la ley no preve definir ni examinar a priori si algo es un empleo, los tribunales s pueden rechazar que algo lo sea. Al parecer al Gobierno le preocupa que si un sindicato puede defender todas las vertientes del trabajo sexual, se pueda mover el lmite del trabajo para incluir esta actividad, pero, qu repercusin prctica tendra esto?

Como deca antes, la patronal del sexo estar frotndose las manos. En las ltimas dcadas los juzgados de lo social han tramitado diversas reclamaciones de trabajadoras contra propietarios de clubs de alterne en los que se ejerce la prostitucin, sobre todo por despidos, procedimientos que en algunos casos han llegado a las Audiencias Provinciales y al Tribunal Supremo. En todos estos procesos, como es normal en los juzgados de lo social, las demandantes alegaban que trabajaban para los propietarios y estos se defendan alegando que no haba relacin laboral. Una vez demostrado que se daban las condiciones propias de una relacin laboral (ajenidad, dependencia...) la va que encontraron los y las empresarias del sexo fue alegar que no podan ser sus trabajadoras porque la prostitucin no puede ser un trabajo, ya que segn sentencias anteriores, atenta contra la dignidad de las mujeres. Por tanto la patronal asume y aprovecha el discurso abolicionista convertido en normal legal por la jurisprudencia. Como era evidente que se estaba aprovechando la proteccin de la dignidad de las mujeres para negarles sus derechos laborales, especialmente para permitir el despido libre y sin indemnizacin, y como se trataba de clubs en los que adems de la prostitucin, las mujeres ejercan el alterne, los tribunales recurrieron a la va de reconocerlas como trabajadoras por ejercer el alterne. Y aunque los empresarios-proxenetas se empearon en afirmar que all haba prostitucin (para quienes dicen que la prostitucin es ilegal: si lo fuera los dueos de clubs no insistiran en decrselo a un tribunal), los tribunales sentenciaban que esto no era contradictorio con que hubiere alterne, y por tanto poda haba relacin laboral 4/.Esta forma de proteger, aunque sea parcialmente, los derechos laborales de las trabajadoras sexuales ha sido fijada por el Tribunal Supremo en una sentencia de 2017. Por tanto actualmente en este terreno el concepto legal de trabajo, al menos como trabajo por cuenta ajena, lo establece la jurisprudencia y deja fuera la prostitucin como acceso carnal. Quienes trabajan en clubs, como adems "alternan", tienen cierta proteccin. Ni la actividad de la prostitucin en s ni quienes trabajan en pisos, para agencias... tienen ninguna proteccin 5/. Esta es la situacin que el Gobierno quiere mantener y que los empresarios-proxenetas quieren seguir aprovechando.

Mientras que los conceptos legales tienen que estar bien definidos, el lenguaje fuera de las leyes es ms esquivo. Nadie es ama o amo del lenguaje y las batallas por la resignificacin del lenguaje siempre han sido importantes en el feminismo (quiz ms importantes para el feminismo que necesitaba menos de las batallas materiales). En este tema la batalla dura aos y es enconada.

Es lgico que las propias afectadas quieran dejar atrs el trmino prostituta, uno de los trminos que peores connotaciones tiene: desde los insultos "puta" o "hijo de puta" a "el poltico X se prostituy". El trmino prostuida, que cambia la connotacin de mal moral por la de vctima, no es menos ofensiva. Pero adems el trmino trabajadora tiene otras ventajas y por eso se ha convertido en caballo de batalla. Lo expresa a la perfeccin Paula Ezquerra en la presentacin de la seccin sindical de la IAC cuando dice "El reconocimiento del trabajo sexual como trabajo nos saca de una condicin de criminales y de vctimas y nos introduce en la situacin de ciudadanas", o "Que un sindicato, una estructura reconocida por el Estado, nos diga que somos compaeras, que somos trabajadoras, es un paso adelante y un triunfo enorme".

Es este el terreno que realmente est en disputa: somos compaeras, como mujeres, y como trabajadoras o somos vctimas y redentoras? Derivarlo a una cuestin legal, como en tantos casos, solo puede servir para empeorar los problemas y, en este caso, para crear problemas nuevos.

Algunas cuestiones ms desde un feminismo anticapitalista

- Una vez ms el feminismo del PSOE se presenta como si fuera todo el feminismo. Lo hace cuando est en la oposicin, pero lo hace an ms cuando est en el gobierno. Una parte del movimiento feminista, que incluye al PSOE, es abolicionista. Y esta parte es hegemnica en el acceso a los medios y a las instituciones. Pero hay mucha vida feminista fuera de ella, como demostr la mayor movilizacin feminista de las ltimas dcadas, la huelga feminista del 8 de marzo de 2018 y sus multitudinarias manifestaciones y concentraciones.

- Nadie dice que las trabajadoras sexuales vayan a estar mejor sin el sindicato. Por el contrario, es de suponer que si lo crean es porque esperan que les beneficie. Sin embargo se les dice que tienen que renunciar a los posibles beneficios materiales o simblicos que puedan obtener de sindicarse por un supuesto beneficio simblico para otras. Estoy de acuerdo con que en algunas ocasiones debe haber sacrificios materiales en pos de beneficios simblicos, pero no estoy de acuerdo con que se le pida precisamente a uno de los sectores menos privilegiados cuando no se le pide a los hombres ni a otras mujeres, que posiblemente hacen ms por perpetuar la opresin de estas.

- Estoy de acuerdo con que la prostitucin es una institucin del patriarcado capitalista. Pero una institucin ms, no la nica ni siquiera la principal. Incluso respecto al sexo, entiendo que la institucin principal (por su pretendida universalidad, sus connotaciones de ser algo positivo y deseable...) es el matrimonio heterosexual, sobre todo por dos de sus caractersticas: la mujer debe satisfacer sexualmente al hombre y este tiene derecho a controlar la sexualidad de la mujer. Aunque ahora formalmente en estos dos aspectos debe haber reciprocidad, el cambio es demasiado reciente y superficial para suponer una transformacin real. Basta ver la frecuencia de la violacin conyugal en que la vctima es la esposa (no el esposo), o en cuntos casos los hombres y las mujeres ejercen la violencia para controlar sexualmente a su pareja. Los datos no dejan dudas de quin sirve sexualmente a quin.

- Este artculo pretende criticar lo que considero un ataque, equivocado e injusto, a los derechos sindicales, no es un artculo sobre la prostitucin, pero dado que el debate est tan ligado quiero esbozar unas lneas de qu hacer. Pienso que las lneas de accin son varias: prevenir y combatir eficazmente la trata, para lo que precisamente es un enorme obstculo confundir prostitucin no forzada y trata; mejorar las condiciones sociales, laborales y de polticas migratorias de todas las mujeres, de manera que ninguna se vea obligada a ejercer la prostitucin o a seguir en ella si no lo desea; proteger el derecho de las trabajadoras sexuales que quieran seguir sindolo a organizarse para mejorar su situacin y defender sus derechos y establecer alianzas con ellas como parte del movimiento feminista y del movimiento obrero. Y aqu es donde entra la importancia que tiene la libertad de organizacin, incluida la sindical. Porque desde Marx sabemos que la liberacin de las oprimidas ser obra de las oprimidas mismas... o no ser liberacin.

Notas:

1/ Especialmente se ha dado en la Guardia Civil, excluida del derecho a sindicarse por su carcter militar.

2/ Por cierto, me parece significativo que se pretenda limitar la libertad de sindicacin ahora cuando no se haba planteado ni siquiera ante el abuso de este derecho por la -presunta- organizacin criminal Manos Limpias, con una enorme presencia en la vida judicial y meditica de este estado durante aos.

3/ Por desgracia los sindicatos no son una panacea que soluciona todo. Difcilmente servir a las vctimas de trata, a las que les intentarn impedir acceder a ellos, y por supuesto no servirn a quien como en la historia que corre por Twitter, el trabajo sexual les haga vomitar, como no servira a m ningn sindicato si tuviera que hacer otros trabajos que prefiero no enumerar pero que me producen una aversin insuperable.

4/ La magistrada de lo social y presidenta de la Asociacin de Mujeres Juezas, Glria Poyatos dice que la va de conceder derechos laborales a las trabajadoras del alterne es una forma de proteger de facto a mujeres que ejercen la prostitucin, puesto que el ordenamiento actual impide dar de alta a mujeres como prostitutas y reconocer su ejercicio como una actividad laboral. https://www.eldiario.es/economia/Supremo-delimita-diferencia-prostitucion-relacion_0_610339227.html.

5/ Recuerdo que estamos hablando de derechos laborales. Si hay una agresin, si un cliente se niega a pagar... las trabajadoras sexuales tiene los mismos derechos que cualquiera que realice una actividad legal.

Gloria Marn es miembro de la redaccin de Viento Sur

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article14135



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